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Sinopsis

Pequeñas historias de terror que van fluyendo de entre sueños y paranoias.

Genero:
Horror/Scifi
Autor/a:
honey_moon
Estado:
En proceso
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

Hay una persona tras mi ventana

Suena difícil de explicar, y aún más difícil de comprender desde cuando lo he notado, pero parece ser que era algo recurrente durante mi infancia y me sorprende que nadie lo haya notado como algún rasgo preocupante.

Para darnos un contexto la casa donde vivo es pegada a las casas de los vecinos, tanto adelante como atrás, por lo cual suele ser usual que la gente para tener más intimidad haga ampliaciones o construya sobre lo que serían los patios traseros, y mis padres no fueron la excepción, ellos se han encargado de hacer que el cuarto que daría a los patios traseros de mis vecinos este tan acomodado para el gusto de una adolescente que desea intimidad pero al mismo tiempo algo ligeramente "infantil", por lo cual me han hecho un pequeño balcón que esta cerrado con rejas y unas lonas gruesas, así nadie logra entrar.


Ahí no existe ningún tipo de inconveniente, pero mi paranoia empieza que tras poco tiempo de cambiarme a ese cuarto he tenido grandes lapsos de insomnio y cuando finalmente el sueño me aborda, no puedo dormir sin haber bloqueado cualquier entrada al balcón, siendo esto una puerta y una ventana larga. Al inicio parecía ser un miedo infantil, pero meses después han empezado momentos de la noche donde escucho claramente el toqueteo sobre estas entradas. Un tocar tan exacto que me da escalofríos.

Opte por poner mi pequeño armario dando contra la ventana y un librero casi enfrente de la puerta, permitiendo que esta se abriera apenas unos cuantos centímetros para ventilar el cuarto durante el día. Tal parece que a lo que esta en el balcón durante la noche, no le gusto aquel cambio y me lo demostró varias veces abriendo la puerta de un azoton, incluso cuando esta estaba cerrada y con seguros.

Desde pequeña he tenido problemas para respirar, pero mis padres se han encargado de cuidar ese riesgo lo más posible, más desde todo mi cambio de recámara he tenido constantes crisis respiratorias donde siento unas manos presionar mi garganta con demasiada fuerza.

Tanto fue así, que en varias ocasiones prefiero dormir en la sala para así no tener aquel miedo de dejar de respirar en la noche, que aquella cosa me mate.

Mi madre cuenta que un día que dormí con una amiga, la puerta del balcón amaneció abierta y gran parte de mis cosas desordenadas. Podríamos culpar a mis gatas, pero es que inclusive ellas han demostrado estar incómodas dentro de mi recámara.

Mi padre decidió traer a un sacerdote para revisar el cuarto, pensando que eso me daría tranquilidad, pero este solo me trato como si fuera una niña miedosa, les dijo a mis padres que era Dios enviando la señal de que debíamos acercarnos a el.

Decidimos ir a otra iglesia y bendecir unas que otras estatuillas y colgarlas en lo poco de pared que esta encima de la ventana, vaya fue nuestra sorpresa cuando una noche estas se cayeron de golpe, aún con el armario delante, al suelo.

Mi padre ha elegido cambiarme de cuarto al delantero, buscando que cualquier cosa fuera de la habitación se quede lejos de mi y han vuelto aquella recámara una pequeña bodega que todos los días termina hecha un desastre aunque nadie entre en ella