CAPÍTULO 1
Seúl, capital de Corea del Sur
🍁 25 de agosto, 2009
OTOÑO
Es el mes donde la brisa puede ser tan fría como cálida a la vez. Las hojas cubren las calles con tonos naranjas y verdes; caen de los árboles como si anunciaran que el otoño ha llegado a Seúl, trayendo consigo una melancolía que se instala en mi pecho.
—Cómo extraño a mi familia —susurro con un débil suspiro escapando de mi cuerpo.
Voy caminando rumbo a la cafetería donde trabajo medio tiempo. Las propinas son buenas y la paga también. Me mudé a Seúl hace cuatro años, y no me arrepiento de mi decisión. Nací en Busan, en un pequeño pueblo lejos de la ciudad, donde el aire era limpio y la tranquilidad reinaba. Aunque valoro la calma, sentía que necesitaba algo más. Quería ayudar a mi familia.
Vengo de una familia humilde pero llena de amor. Nunca nos faltó comida gracias a que mis padres son agricultores. Cultivamos nuestros propios alimentos, aunque siempre fue difícil conseguir cosas materiales necesarias para el día a día. Por eso decidí venirme a Seúl, lejos de mi familia, con el objetivo de apoyarlos económicamente y cumplir mis sueños.
Mientras vivía en Busan, trabajaba limpiando establos y vendiendo huevos en el pueblo para ahorrar lo suficiente para mudarme a la capital. Cada moneda que gané fue con sangre, sudor y lágrimas. Pasé casi un mes sin conseguir trabajo. Siempre pedían experiencia o algún tipo de título técnico. Le rogué a Dios que todo ese esfuerzo no fuera en vano. Después de mucha insistencia, conseguí empleo en una pequeña cafetería. Fue ahí donde conocí a alguien especial que me animó a postularme a una universidad. Y, como por arte de magia, una semana después me contactaron: había sido aceptado en la facultad de Humanidades. Gracias a mi promedio escolar, me otorgaron una beca completa. Le agradecí tanto a la vida por esa oportunidad. Mi sueño de sacar adelante a mi familia empezaba a tomar forma, paso a paso.
Durante mi tiempo en Seúl, conocí a alguien que se volvió muy especial para mí: Taehyung. Trabaja conmigo en la cafetería y también estudia en la misma facultad.
Antes de entrar al trabajo, me detengo a admirar el hermoso paisaje frente a mí. Luego entro y veo a mi nuna Heesul, una persona increíble.
—Hola, nuna Heesul, ¿cómo amaneciste?
—Hola, Jimin. Un poco cansada, pero nada que un buen café no pueda arreglar —responde con una sonrisa—. ¿Cómo te va en la universidad? —pregunta mientras se voltea a verme.
—Muy bien, nuna. Ya me falta poco para terminar el semestre. Estoy feliz porque me queda solo uno para graduarme. Ver que mi esfuerzo da frutos me hace muy feliz —le digo con una gran sonrisa mientras camino con mi bolso hacia la pequeña habitación que usamos para guardar nuestras cosas.
Escucho pasos acercándose y, al voltear, veo a mi mejor amigo rodeándome con un brazo.
—¡Buenos días, Minie! Tengo mucho que contarte, y hoy vamos a salir como en los viejos tiempos. ¿Qué dices, bebé? —me dice con emoción.
Analizo la situación, y me cuesta decirle que no. Sus planes siempre terminan en caos.
—Tus planes me dan miedo, TaeTae. Después de lo que pasó la última vez… nos arrestaron. —No puedo olvidar ese día. ¡Ja! Tengo una foto con el famoso cartelito de arrestado porque a mi mejor amigo se le ocurrió hacer exhibicionismo borracho. ¡Jajaja!
—¡Esta vez no va a pasar nada, Mochi! Te lo prometo. Y no me arrepiento de lo que hice. No iba a permitir que ese idiota te pusiera un dedo encima. No me importó si era un hijo de papi adinerado. ¡Se lo merecía ese desgraciado! —dice con enojo al recordar el incidente.
—En parte tienes razón… y te agradezco que me defendieras de ese idiota —respondo, mientras lo abrazo y le doy un beso en la mejilla. Simplemente lo amo. Es mi soulmate.
Dejamos el tema ahí y comenzamos con nuestras labores: organizar la cafetería y hacer una limpieza matutina para recibir a los clientes.
Después de una jornada agotadora, mi reloj suena. Es la señal de que mi turno ha terminado. Recojo mis cosas y me despido de nuna.
—Nuna, ya me voy. Nos vemos mañana. Que tengas una linda tarde.
—Adiós, Mini. Igualmente, que tengas una linda tarde —responde, alzando su mano y agitándola levemente.
Espero unos segundos afuera de la cafetería hasta que veo salir a Tae, que también se despide de Heesul. Empezamos a caminar hacia mi departamento. En el camino, me cuenta todo lo que hizo en sus vacaciones: conoció nuevos amigos geniales y está planeando salir esta noche a un antro. Ese es el plan del día: salir, tomar y divertirnos… aunque me negué varias veces.
—¡Mochi, no seas aguafiestas! —exclama Tae por quinta vez—. ¡La vamos a pasar increíble! Esta vez no va a pasar nada malo. Te lo prometo. Hay que celebrar que pasamos el semestre. ¡Por favor! —dice, arrodillándose con una mirada suplicante.
No puedo decirle que no, viéndolo así, tan indefenso y tierno.
—Ay, está bien… —resoplo.
—¡Estoy feliz! Hoy va a ser nuestro día —dice Tae, levantándose del piso mientras hace un bailecito extraño.
¡Hola chic@s! 🌟
Estoy actualizando mi fanfic “Mafia Centinela NR” y se viene una nueva portada. He mejorado muchas cosas en la historia y actualmente estoy trabajando en la escritura del capítulo 3.
¡Espero que estén teniendo un lindo día y gracias por seguir acompañándome en este viaje! 💖📚