El Errante

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Sinopsis

Un pueblo con muchos secretos. Una chica dispuesta averiguar lo que sucede. Un chico con una verdad que nadie quiere averiguar. Leia ha vivido desde sus siete años con un secreto que podria evidenciar quien fue el culpable de la desaparicion de un niño de su pueblo nueve años atras, pero ella misma se ha convencido que lo que sabe o mejor dicho lo que vio no fue mas que un triste juego de su mente tratando de encontrar respuestas a preguntas que nunca debio hacerse. Un dia, el dia en que se conmemora su desaparicion, un chico aparece ne su vida. Un tipo bastante atractivo, misterioso y que parece estar buscando algo en el pueblo, precisamente en el bosque. Es entonces que Leia decide seguir sus pasos hasta que descubre con horror que tal vez las leyendas sobre el bosque no son del todo mentira. Hay algo en ese bosque, algo que ha comenzado a matar a los adolescentes y niños de ese pueblo y no descansara hasta saciar su hambre.

Estado:
En proceso
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Capítulo 1

Yo era diferente, eso lo supe después de ese día.

Eso no me hacía especial, de hecho, me hacía sentir extraña ante los ojos que me observaban.

Y solo por ser diferente, aquel pueblo lleno de pesadillas me absorbió y me volvio como ellos, indiferente.

Tenía alrededor de siete años cuando llegue al pueblo de Hole, Minnesota, no conocía a nadie, ni siquiera a la abuela enferma por la que se suponía nos habíamos mudado ahí, mi aberración por ella fue casi instantánea.

No queria a mi padre y mucho menos a mi, pero lo que me desagrado de ella fue el hecho de que ni siquiera se esforzara por ocultarlo. Estaba enferma, si, pero no tan grave, extrañaba a su hija y no le importo arruinar mi vida para tenerla cerca.

Nos instalamos en una pequeña casa típica americana, a pocas calles de distancia de donde residía mi abuela, tenía chimenea y todo lo que las películas de Hollywood me habían enseñado que era vivir en Estados Unidos. Estaba acostumbrada al pequeño departamento en Colorado que en un principio la nueva casa me parecio enorme o quizas era el hecho de que aun era muy pequeña para ver la realidad de las cosas.

Residiamos en un pequeño suburbio donde todas las casas se veian exactamente igual a excepción de una.

Frente a mi casa se hallaba una en particular que estaba en mal estado, la pintura sobre la madera estaba botandose debido a la falta de mantenimiento, la puerta no tenia nada de malo, pero sobre ella estaba puesto un adorno navideño seco y decolorado por el sol que hacia lucir la casa abandonada, detrás de ella se podia ver un gran arbol que alzaba sus ramas como si se tratase de una mano enorme, era principios de otoño por lo que todo estaba seco y las ramas de aquel árbol no eran la excepción, daba la impresión que eran dedos saliendo del suelo asi qué, aquella casa, para mi, era mas bien una casa embrujada que deseaba ignorar.

Apesar del miedo que me provocaba aquella casa y el tener que convivir con una abuela que culpaba a mi padre de arruinarle la vida a mi madre, ese lugar era normal, por supuesto, hasta el dia en que desapareció Owen Mackenzie.

Él y su familia vivian a unas cuantas casas cerca de la mia, justo en la entrada del sendero al bosque. Owen tenia la misma edad que yo en ese entonces, pero no estabamos en el mismo salón de clases, aunque lo veia todas las mañanas cuando el autobus escolar se detenia en la esquina de la calle para llevarnos al instituto.

El dia en que desaparecio fue la tarde del 30 de octubre.

Ese dia mis padres habian salido de compras, el supermercado quedaba a pocas calles de ahi por lo que cuando tocaba ir por suministros, ellos iban caminando. Ese dia me habia quedado jugando en casa de la unica amiga que habia hecho. Olivia Mitchell.

Su casa quedaba a la vuelta de la esquina, justo en la parada del autobus escolar.

Ambas eramos las niñas inadaptadas, ella porque tenia alergia y siempre tenia la nariz congestionada y yo porque era la niña nueva, ademas de que mi padre era de descendencia latina y todos creían que yo no hablaba su idioma.

Se suponia que debia regresar a las cinco de la tarde para ayudar a poner la mesa para la cena, pero sin darme cuenta, me quede media hora más tarde, por lo que prácticamente sali corriendo de la casa de Olivia cuando me advirtió de la hora.

Al principio a mis padres les preocupaba dejarme sola, sobre todo porque veniamos de la ciudad donde era difícil confiar en las personas que te rodeaban, pero aquel pueblo, en apariencia, era tranquilo así que mis padres dejaron de preocuparse de ello, pense que era seguro volver sola ya que ni a Olivia ni a sus padres les importo.

Estaba oscureciendo asi que decidi correr, solo eran tres casas calle arriba, pero al llegar vi a los lejos a Owen jugar con un avion de juguete cerca del sendero, estaba con un hombre cerca del sendero, no le di importancia y entre a la casa.

Las luces de la casa estaban encendidas, al entrar, mi padre me dio un pequeño sermon por llegar tarde, pero al final de cuentas sonrio y admitio que ellos también acababan de llegar.

Mi madre y yo nos apresuramos hacer la cena, un poco de arroz, pure de papa y una media mazorca de maiz hervida, teníamos hambre por lo que eso era lo mas sencillo que podiamos hacer para comer lo mas pronto posible, sin embargo, justo mientras cenabamos, escuchamos las sirenas de la patrulla del sheriff del pueblo.

La madre de Owen habia dado parte a la policía por su desaparición, se habia quedado dormida mientras cuidaba a su hermano menor, que tenía apenas unos meses de edad.

Mis padres, al igual que todos los vecinos salieron para averiguar lo que ocurría, yo me asome por la ventana de mi habitación, pero no logre ver mucho.

Cuando regresaron, mi padre, muy seriamente me pregunto si de casualidad había visto al niño que vivía en la última casa antes de llegar a casa. No conteste enseguida porque me alarmo la gravedad con la que mi padre me estaba hablando, no sabia lo que estaba pasando o porque me estaba haciendo esa pregunta.

Seguramente mi padre entendió las dudas que tenía, así que me dijo que él estaba perdido, pero no sabían cuanto tiempo llevaba desaparecido. Preocupada creyendo que me reprenderían por no haber comentado nada de lo que había visto, me encogí de hombros, asentí y nerviosa les conté lo poco que habia logrado ver.

Mis padres alarmados, discutieron entre sí debía decir lo que había visto o no decir nada, mi madre estaba en contra porque no quería exponerme ante esa situación porque aceptar haberlo visto significaba que debia dar, no una sino varias declaraciones, pero mi padre solo quería hacer lo correcto.

Cuando mi madre cedió, mi padre me acompaño a la comisaria una hora despues, les dije lo que había visto y con eso comenzó una busqueda por el bosque. El pueblo entero se organizo para hacer grupos de exploracion en busca de Owen e incluso se establecieron vigilias para orar por él, sin embargo, conforme pasaron los dias, las esperanza de encontrarlo con vida fue decayendo.

Poco después se comenzó a decir que la desaparición de Owen era una clara manifestación de odio y discriminación, todo porque su madre era afroamericana y su padre de raza blanca. Hubo incomodidad en el pueblo, de entre los que creían lo que se decía y los que no, pero hubo otro rumor que silencio a los demás, era perturbador, pero las personas comenzaron a creerlo.

Se hablaba sobre una bestia que vivia en el interior del bosque al cual llamaban “El errante” quien se suponia comia carne humana fresca, en especial la de los niños.

Mi padre no creyo en las estupideces de la gente del pueblo, pero si le angustio el hecho de que la desaparición de Owen fuese por odio racial, en primer lugar porque nuestra familia era como la de Owen, mi madre era americana y mi padre latino, se angustio por mi seguridad, asi que por un tiempo no pude salir de la casa, solo podia observar por la ventana, pero esos días todos tenian miedo de salir de sus casas, asi que las calles estaban vacias, solo tenia dos opciones de paisajes para contemplar, las copas de los árboles del bosque desde la habitación de mis padres o la casa embrujada.

Cierto dia, mientras mi madre preparaba la comida, me azome por la ventana al notar un camión de mudanzas afuera de la casa, aquella casa que yo crei abandonada en realidad tenia inquilinos, pero al parecer estaban por irse.

Vi como sacaban los muebles de la casa y los metian al camión e incluso vi a una mujer y un niño. La mujer llevaba puesto un vestido oscuro y una gabardina, además por alguna extraña razón también llevaba puesto unas gafas de sol.

El niño, parecia más o menos de mi edad o incluso más grande, era alto, pero muy delgado, tenia unas pequeñas bolsas negras debajo de los ojos, también vestia de negro, supuse que tal vez iban algun funeral o algo asi, quizas ese era el motivo por el cual lucia tan demacrado.

Continue observando por la ventana, pero me enfoque más en aquel chico, jamas lo habia visto, ni en el parque, ni en el instituto y sabía muy bien que en ese lugar no habia mas opciones escolares, sino, yo hubiese elegido ir a otra escuela, en especial porque todos los dias tenia que ver el casillero de Owen lleno de flores, cartas, juguetes y una que otra vela, era deprimente.

De un momento a otro aquel chico pálido giro en mi dirección casa, me parecio que estaba contemplando la casa para después elevar la vista lentamente hasta detenerse justo en mi.

Quise cerrar la cortina, pero mi cuerpo se inmovilizo con su mirada, su cuerpo lucia cansado, pero su mirada era todo lo contrario, tenia mucha vitalidad o al menos eso crei.

Aquel chico desvio la mirada, aparentemente porque su madre lo llamaba, él giro a verla y luego volvio la vista justo en mi dirección, duro un par de segundos más, pero nos conectamos sin decir nada, solo con la mirada.

Finalmente fue con su madre y subio al auto, pero la mujer se quedo afuera mirando la casa, crei que se despedia de ella, sin embargo, un segundo mas tarde un hombre salio, cerro la puerta y se dirigió hacia el auto.

Cuando lo vi, mi cuerpo se estremecio, reconoci aquel hombre, estaba segura que era él, pero algo en mi interior no me permitió emitir ni un sonido, ni un grito si quiera para advertirle a mi madre que aquel hombre era quien estaba con Owen Mckenzie ese día.

No dije nada, por miedo a que no me creyeran ¿Que pruebas tenia una niña de siete años contra un adulto? Ni siquiera estaba segura de que aquel hombre fuese realmente quien estaba con Owen, habia una distancia considerable entre mi casa y el sendero del bosque como para que pudiese ver a la perfección a ese hombre, por días trate de convencerme a mi misma que me equivocaba y que habia confundido a dos personas diferentes, sin embargo, tan solo veinte días después me arrepentiria el resto de mi vida por haberme quedado callada.

Esa noche, tres campistas acudieron a la comisaria del pueblo, afirmando y perjurando que habian visto una bestia que llevaba entre sus dientes el brazo de un niño, por supuesto, la policia no creyó en ese argumento, pero no pudieron ignorar el hecho de que habian mencionado el cuerpo de un niño.

La policia hizo una investigación sobre ese asunto y para no alarmar al pueblo por la declaración de los jovenes todo se hizo con suma discreción, no obstante, aquel dia seria conocido por el hallazgo de partes humanas regadas por todo el bosque y tambien por el comienzo de la leyenda de “El errante”