Suspiro

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Sinopsis

a medida que pasaba el tiempo, se desesperaba cada vez más por mantenerla para ella sola, Sara la amaba tanto, que no había nada imposible, por ella. Y aún así, no podía cambiar el futuro, tan impredecible.

Genero:
Thriller/Horror
Autor/a:
Billy
Estado:
En proceso
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

1. cuatro y media

cuatro y media de la mañana.


Sara ya se había levantado y estaba tomándose un café mientras deslizaba el dedo por la pantalla de su celular, revisando el perfil de una red social.

una notificación apareció en la parte superior, llamando toda su atención, era un nuevo seguidor.


—hijo de puta, ¿qué hacés siguiéndola?— la abrió con rapidez y solo vio fotos típicas de un chico pescando o con su motocicleta, soltó una leve risa burlona y presionó sin dudar el botón de bloquear.


se levantó de la silla estirándose en el proceso, y medio tambaleando del sueño, se dirigió al baño, donde se miró al espejo y clavó sus ojos en su reflejo.

tenía más ojeras ahora que había empezado a levantarse tan temprano, pero no se quejaba, tampoco es que le haya traído más mal que ese, que a su parecer, era insignificante.


se lavó la cara y cepilló sus dientes mientras se observaba detenidamente otra vez, a veces creía que su cara se estaba volviendo borrosa, ¿mucho sueño tal vez? parecía que estaba perdiendo la capacidad de reconocerse.

se encogió de hombros y se fue a su habitación para sacar una cajita que estaba guardada en un falso cajón de su ropero.


—espero verte hoy— de la cajita sacó una foto de una chica, ésta era rubia de pelo largo y ondulado con la piel ligeramente morena. —¿por qué borraste esta foto de tu muro? estás preciosa— acarició la foto con su pulgar y le dió un beso.


un golpe.


—¡Sara!— se escuchó desde la ventana de su habitación seguido del golpe.


sintió un fuego en su cuerpo al escucharla, reconocía esa dulce y femenina voz donde sea —¡voy!— guardó con rapidez la caja con la foto y torpemente se levantó para correr hacia la puerta. —hola, ¿qué hacés acá?— abrió la puerta para dejarla pasar, resistiendo las ganas de tirarse encima de ella.


—perdón, no era mi intención molestarte— entró a la casa con la cabeza baja, limpiándose los ojos con las mangas de su suéter, cosa que Sara notó al instante, haciendo imposible que no la abrazara.

—¿qué pasó?— sentía que su corazón se le iba a romper por verla así, la abrazó fuertemente mientras le acariciaba suavemente el pelo, haciendo que su amiga rompiera en llanto y correspondiera el abrazo, balbuceando sin sentido. —está bien, todo está bien, estoy con vos—


después de unos minutos que se hacían eternos para Sara, por fin cesó.


—mi papá me dijo que no volviera más— su llanto ya casi calmado, dió paso a que pudiera hablar con claridad —yo no sé qué hice para merecer eso—

—¿de qué estás hablando?— la apartó un poco para poder verla —¿tu papá te sacó de la casa?— la chica asintió, sintiéndose un poco intimidada, Sara tenía un aura un poco inquietante.

—sí, pero...— fue interrumpida.

—quedate conmigo— estaba intentando con todas sus fuerzas no sonreír ante la situación, quedarse con ella cumpliría mucho de sus deseos, pero no era el momento.

—Sara, no puedo— suspiró pesadamente y se apartó del todo —si mi papá se entera que estoy acá va a matarme, sabés lo que piensa de vos—

—no me importa qué piense de mi, no voy a dejarte ahí afuera sola— elevó un poco el tono de voz.

—por favor, no hagas nada si él viene, solo me quedo hoy, ya se le pasará—

su amiga fue la que suspiró esta vez, dándole la espalda para irse a su cama.

—hacé lo que quieras— dijo antes de entrar a su habitación, dejando la puerta media abierta, sabía que su amiga entraría.


y así fue, ella entró a la habitación para encontrarse con Sara acostada en la cama mirando al techo.

con cautela se acercó a la cama y se acostó junto a ella.


—te quiero, Ema— soltó sin esperar una respuesta.

—yo también te quiero, Sara— la antes nombrada sintió como su corazón empezó a latir con fuerza mientras su cara se sentía ardiendo, esperando a que su amiga no lo notara, sonrió para sí misma.

y así, ambas se quedaron en completo silencio, hundidas en sus propios pensamientos hasta quedarse dormidas.