Rompecabezas |1|

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Sinopsis

Recién graduados con ganas de disfrutar su último verano antes de comenzar la universidad, quieren despedir su amada adolescencia de la mejor manera, juntos como lo habían estado desde el comienzo de la preparatoria. Eran un gran grupo, funcionaban todos juntos y si uno se perdía, los demás decaían. Por eso es que cuando las piezas comenzaron a desaparecer, tal como un rompecabezas su grupo se volvió difícil de armar. Solo tienen dos opciones: Permanecer unidos y tratar de hallar las piezas faltantes O Alejarse y tratar de sobrevivir por sí mismos. La confianza es tan difícil de conseguir. Es como plantar una pequeña semilla y esperar día tras día a que crezca un poco más. Pero a la vez es tan fácil de perder, como es de fácil arrancar una flor de raíz. ¿Puedes vivir desconfiando de todos? ¿Puedes ponerte una venda en los ojos y creer en que nadie te hará daño? Ellos decidieron confiar en la amistad, en el amor y en la bondad. Decidieron tentar su suerte mientras confiaban ciegamente unos en los otros. • ────── ✾ ────── • Advertencias ●Puede contener errores ●Totalmente inaceptable toda copia u adaptación

Estado:
En proceso
Capítulos:
3
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

C.1: |Sigues Tú|



En la secundaria "Mission High School", los estudiantes de último año estaban emocionados, nerviosos y con miles de emociones recorriéndolos. ¿El motivo? Ese sería su ultimo día en la escuela.


Emily Blaine estaba con sus amigos en clases. El resto de los chicos miraban el reloj con impaciencia a la espera de que este sonara e indicara el final de sus días en la institución. En cambio, Emily se dedicaba a observar todo con sumo cuidado para no olvidar ni un pequeño detalle de aquel lugar.


La chica siempre había pensado que el día que terminara la secundaria sería el mejor día del mundo, pero ahora los recuerdos en aquel lugar le generan una mezcla de emociones. Hay muchos momentos que valen la pena recordar; como aquella vez en la que su mejor amigo, Dan, cayo por las escaleras. Se había asustado tanto cuando lo vio caer, pero él solo se levantó y dijo: —¿Alguien me vio? O el día en que su mejor amiga, Cailyn, apareció en la escuela algo dormida, en sus pies traía pantuflas y llevaba en sus manos al "señor bigotitos" su peluche de gato. Miles de anécdotas se llevaba de aquella institución, pero ahora debía de ver hacia delante y descubrir que le depara el destino en la universidad.


—¿Por qué tan pensativa Blaine? —pregunta su amiga Fleur, quien está sentada a su lado.


Ellas se encontraban en el salón de ciencias y la única razón por la cual no estaban estudiando, es porque la profesora Williams se apiado de los jóvenes y por única vez en estos cinco años, cancelo la clase y los dejo no hacer nada. Los estudiantes estaban alegres por tener esas dos horas libres, pero al no hacer nada se les hacía aún más largo el tiempo que debían esperar para irse y eso los aburría. Pero no todos la pasaban mal, al fondo del salón estaba el típico grupito de jóvenes que siempre hacia reír a la clase, ellos eran Alex Houser, Winston Mayer y Josh Finley. Los tres jóvenes pertenecían al grupo de amigos de Emily, no solo ellos, también estaban los tranquilos del salón, Tyler Green, Dan Hale y Matt Kelley, quien pertenecía al grupo de los graciositos, pero a la vez era aplicado y se controlaba en clases. En cuanto a las chicas, estaban las cerebritos, Emily y Cailyn Lambert, la dulce Fleur Monroe y, por último, las charlatanas, Madison Johnson y Maia Glenn.


Si fuera una película americana podríamos dividir a los chicos según su grupo, pero a ellos no les importaban sus etiquetas. Cuando estaban juntos no existían divisiones, todos importaban y se complementaban a la perfección.


—Solo pensaba que después de mañana en la noche ya no volveremos a pisar esta escuela —responde triste—. Aquí nos conocimos.


—Siempre le guardaremos cariño a este lugar, pero, aunque nos graduemos seguiremos viéndonos. Lo prometimos —comenta Madison. La rubia estaba sentada detrás de Emily y Fleur, con Maia a su lado—. Y espero que cumplan esa promesa o si no yo misma iré a matarlos.


El resto de los chicos al escuchar la conversación decidieron acercarse a ellas.


—Me gustaría conservar mi vida, así que cuenten con que yo siempre estaré para ustedes —hablo Dan—. En especial para ti, Madi —la rubia sonríe bobamente mientras toma su mano— Tú no te preocupes, Emily, tienes a Tyler y a Winston, tu acosador oficial.


Emily sale con Tyler desde hace tiempo, pero su amigo Winston confeso estar enamorado de ella y desde entonces los chicos bromean con eso.


—Yo no la acoso. Sentía cosas por ella hace mucho tiempo. Respeto que esté con Tyler y somos buenos amigos —dice mirando a la castaña con una sonrisa.


La verdad es que Winston aún quiere a la chica y si no ha luchado por ella es porque sabe que nunca tendrá una oportunidad.


—Exacto. Todos somos amigos y es por esa razón que me gustaría que pasáramos el último verano juntos —propone Tyler—. ¿Qué piensan?


—Es una buena idea, Ty. Mis padres tienen una cabaña algo alejada de la ciudad, es muy espaciosa, podríamos ir por unas semanas —propone Cailyn.


—Debo preguntarle a papá —contesto Josh—, él es demasiado sobreprotector a veces. Por cierto, la abuela Leia quería que todos fuéramos a visitarla a San diego.


—Amo las galletas de tu abuela —dijo Matt sonriendo—. Pero creo que prefiero la cabaña. ¿Estamos de acuerdo?


Todos están de acuerdo con ir dos semanas a la cabaña de los Lambert y pasar los mejores días de sus vidas.


Al cabo de unos minutos el timbre suena indicando que el día termino, por lo que toman sus cosas y salen de la escuela.


Pero antes de irse...


—¡JÓDASE PROFESOR BLACKWOOD! ¡NOS ALEGRA NO VOLVER A VER SU CARA DE IDIOTA! —gritan eufóricos Josh y Matt a su profesor de matemáticas, mientras corren al estacionamiento.


—Par de idiotas olvidaron que el profesor Blackwood les dará clases en el verano por haber faltado todo el año —comenta riendo Maia. Ella y Emily caminaban tranquilamente mientras que los otros corrían con prisa—. ¿Ahora iremos a tu casa verdad?


—Si, noche de chicas. Amber también vendrá —contesta Emily sacando las llaves de su bolsillo al visualizar su auto en el estacionamiento.


—¿Debemos ir por ella? —pregunta la ojiverde.


—No, su madre la llevará —le responde subiéndose a su auto—. Allí vienen Fleur y Cailyn —avisa. Las chicas llegan a ellas en cuestión de segundos y ambas subieron a la parte trasera del auto.


—Tuve que esperar que Fleur se despidiera de medio mundo —se quejó la morena—. Olvida que los veremos en el baile.


—Hablando de eso ¿Decidiste con quien iras al baile, Cailyn? —cuestiono Maia con curiosidad.


—No aún. Josh ha estado insistiendo en que vaya con él —responde la chica sin demasiado interés—. Tal vez diga que sí, pero no es él con quien quisiera ir.


—¿Has estado esperando que Frank te invite? —pregunta Fleur, con cansancio—. Estás perdiendo la oportunidad de salir con un buen chico. Josh ha estado enamorado de ti desde segundo año y a ese tal Frank lo conoces desde hace solo meses.


Para nadie era un secreto que Josh muere de amor por Cailyn, pero ella rechaza sus sentimientos. Para la chica él es solo un buen amigo y nada más.


—No puedo obligarme a sentir algo por Josh, él es solo mi amigo.


—Entonces deja de ilusionarlo —murmura Maia.


—No lo hago, Maia.


El asunto es incómodo porque Fleur es la mejor amiga de Josh y ella realmente se preocupa por los sentimientos del chico, no quiere verlo sufrir y sabe que Cailyn no lo ama. Pero la morena a pesar de no quererlo de la misma forma, lo ilusiona en algunas ocasiones, y eso molesta mucho a Fleur. El resto de las chicas se mantienen al margen porque no quieren empeorar la situación dando su opinión.


Gracias al silencio el camino se hace más corto y en unos quince minutos ya están frente a la casa de las Blaine.


Al llegar se encuentran con Madison, quien llego en su auto, y Amber que había llegado hace unos minutos. Todas saludan a la pelirroja y suben a la habitación de su anfitriona.


La habitación tiene: Paredes color celeste pastel, cortinas blancas, cuadros de familiares y amigos por todas las paredes, una cama en el centro con sabanas color coral y muchos peluches alrededor.


—Extrañaré este lugar cuando vayamos a la universidad.


—Em, deja de recordárnoslo. Nos haces sufrir —le dice madison, con tristeza—. Hace tiempo no veía a cariñosito —sostiene el pequeño oso de peluche—. Apuesto que lo llevaras contigo.


—No lo dudes amiga. Amber, ¿Cómo te fue en tus clases?


—Ya saben, aún sigo adaptándome, pero no es tan malo como creí que seria. El braille se puede entender si le ponen empeño. A veces pienso como sería mi vida si no hubiese hecho esa operación —el tono es triste en su voz—. El lado bueno es que puedo ir a la graduación con ustedes.


La joven se había sometido a una operación para recuperar la vista por completo, ya que tenía una enfermedad llamada astigmatismo, esta enfermedad hacía que no pudiera ver bien de lejos. Con su familia lograron llegar a la cantidad del costo de la operación, pero todas las esperanzas de Amber se rompieron en cuanto el doctor le dijo que hubo una complicación y la operación salió mal, esto causo que perdiera la vista por completo. Hace cuatro meses que asistía a una preparatoria para personas no videntes. Pero solo esos meses debía asistir, ya que al igual que sus compañeros ella se graduaba. Por suerte le ofrecieron la oportunidad de ir al baile en su antigua preparatoria junto a sus amigos.


—Estamos aquí para ti, lo sabes —todas la rodean en un abrazo—. Siempre puedes contar con nosotras y con los imbéciles de nuestros amigos.


—Tú siempre tan sutil, Maia.


El resto de la tarde se la pasan cantando karaoke, contando anécdotas, maquillándose. Apenas se dan cuenta cuando ya es de noche. Al ser verano el sol tarda un poco más en darle paso a la luna, es por eso que, a pesar de ser casi las ocho de la noche, el sol sigue dando un poco de su luz.


—Fleur, eres un asco maquillando, me pusiste rímel hasta en las cejas —ríe a carcajadas la rubia, mientras observa su rostro.


—Lo hice apropósito, Mads —contesta la muchacha de cabello corto.


—Contemos historias de terror —suelta la morena con diversión viendo a la castaña frente a ella, la cual hace muecas de desagrado— Vamos, Emily, no seas una bebé.


—Sabes que odio todas esas cosas.


Ignorando a su amiga, Cailyn apaga la luz de la habitación y les pide formar una ronda sobre la alfombra. Enciende su celular y se sienta en el medio de la ronda.


—Hace algunos años atrás, en una noche como está, una pequeña familia conformada por un hombre, una mujer embarazada y sus dos pequeños hijos de diez y seis años, descansaban plácidamente en su hogar. Ninguno de los integrantes de la familia imaginaba que ya no existiría un mañana para ellos —comenzó el relato—. Esa noche un asesino rondaba las calles a la espera de encontrar las presas perfectas para atrapar. A él le encantaba asesinar sin piedad alguna, pero no asesinaba a cualquiera, sino que elegía muy bien a sus víctimas. Mientras caminaba una casa le llamo la atención por lo iluminada y cálida que parecía ser. La familia que vivía allí había olvidado por completo cerrar las ventanas y ahora él tenía la total libertad de observarlo todo. En especial podía observar a los pequeños niños de rostros angelicales. Se acerco a la ventana y la abrió muy lentamente sin ocasionar ruido alguno. Ninguno de los niños lo escucho —las chicas la miraban atentamente—. Al entrar vio a su primera víctima, él niño mayor. El chico le pareció tan asquerosamente inocente y por eso sin inmutarse enterró un cuchillo sobre su pecho.


—Esto es horrible —murmuro Fleur sin entender como su amiga contaba aquella historia tan tranquila.


—Shh —susurro Cailyn y siguió su relato—. El más pequeño observaba con horror como aquel hombre enterraba el cuchillo en el pecho de su hermano. Del susto no podía gritar para pedir ayuda. Al ver que la puerta de la habitación estaba abierta decidió huir. Salió de su cama e intento correr, pero fue un fallido intento, ya que el hombre fue más rápido y lo tomo del cuello utilizando toda su fuerza.


》El niño pataleó, lo golpeo, hizo todo lo que podía, pero finalmente su vida fue arrebatada —sonrió con malicia. Fleur se encontraba al borde del llanto—. El hombre dejo los cuerpos sin vida de los niños sobre el suelo y fue detrás de los padres, quienes no imaginaban lo que estaba pasando. Al encontrar la habitación correcta abrió suavemente la puerta y entro. La madre de los niños se sobresaltó al escuchar los pasos cerca de ella. Ella abrió los ojos y vio al hombre con el cuchillo en mano y toda su ropa cubierta de sangre. Él sonrió y tomo a la mujer por los hombros y la lanzo al suelo sin cuidado, ella comenzó a gritar de miedo. Su esposo se levantó de inmediato, pero mucho no pudo hacer cuando el tipo corto su cuello. Fue por la mujer cuando la vio intentado arrastrarse hacia la puerta y la tomo del cabello con su mano izquierda, con la otra mano enterró el cuchillo en el vientre de la mujer dos veces para luego cortarle el cuello. Finamente se fue de la casa sonriendo y sintiéndose muy satisfecho. Se dice que nunca fue encontrado y que aun recorre las calles de San Francisco en busca de víctimas.


—¿Qué clase de historia fue esa?


—Una de terror, Amber. No me digan que no les dio miedo.


—¿Bromeas? Fleur y Emily están temblando —se burlo Maia.


—Lo esperaba de ellas, pero más de Madi —comento observando a la rubia que dormía sobre la alfombra—. Admiro su capacidad de dormirse en cualquier lado a toda hora.


—¿De dónde sacaste la historia? —pregunta Emily.


—De mi cerebro, Emi —contesta riendo.


—¿Debería asustarme? Tienes una mente oscura —la chica frente a ella mueve sus cejas mientras asiente.


Luego de unas cuantas historias de terror contadas por Cailyn, las chicas se durmieron.


En la cabeza de Emily, aún dormida, imágenes sobre las historias de su amiga pasaban por su mente. Siempre le pasaba que cuando leía o escuchaba una historia, no podía evitar imaginarlo.


Al día siguiente las muchachas se levantan exaltadas al ver la hora. Todas suelen tener el sueño profundo, y es peor cuando están juntas y se duermen tarde.


—¡Son las tres de la tarde! —grita Fleur provocando que las demás se levantaran.


—¿Cómo dices que dijiste? —hablo Maia algo dormida.


—Cinco minutos más —decían Amber y Madison.


—¡El baile! —grita Emily corriendo a la ducha.


—Casi lo olvido, debo llamar a Josh —dice Cailyn adormilada. Toma su celular y marca el número del rubio, quien contesta al primer tono.


Cai...


—Iré contigo al baile. Búscame en la casa de Emily a las ocho. No llegues tarde o me aseguraré de que ya no puedas caminar. Nos vemos Joshi —corto rápidamente.


Una vez que todas se ducharon, almorzaron algo rápido y comenzaron a prepararse para el baile.


—Esta será la única vez que me vean como una Barbie —habló entre dientes Maia, mientras Madison le pinta las uñas. Ella realmente odia los vestidos.


—No puedo verte Maia, pero te aseguro que en mi mente estas muy bonita, como todas por supuesto.


—Tú también Amber —Maia abrazo a la pelirroja con cariño—. Ahora pongámonos preciosas. Ya quiero ver la cara de Alex cuando me vea, seguro se muere —se ríe al pensar en su novio.


—Ya quiero ver a Wins y Tyler babeando por Emi.


—Cállate, Cailyn. Ya sabes que Winston es mi amigo, jamás podría corresponderle. Yo amo a Tyler —responde Emily, con cansancio.


Las horas se pasaron mientras se peinaban, maquillaban y recordaban momentos de la preparatoria. Tantas anécdotas en aquel lugar que muchas veces odiaron, pero no cabía duda de que habían pasado muchos momentos buenos. Como cuando eran tan solo unas niñas entrando en la etapa de la pubertad y a Fleur se le ocurrió reunirlas a todas, desde entonces son inseparable. Los chicos llegaron más tarde, en la etapa en donde las mariposas se meten por los estómagos y dan revuelos.


—Llegaron sus vestidos señoritas —exclama con felicidad la rubia, quien acaba de volver de su casa—. Aún no me creo que hayan puesto sus vestidos de graduación en mis manos. Por supuesto que fue la mejor opción que han tomado en su vida —tomo uno de los vestidos que estaba cubierto por una funda de prenda—. Fleur, amiga mía. Sé cuánto amas la cultura japonesa y todo lo relacionado a ella, por eso es que... —saca la prenda de su funda, era un vestido kimono de mangas largas, de cuello en V, color negro con pequeñas flores blancas y traía un lazo rojo en la cintura.


—¡Oh, mi dios! Siempre quise uno de esto —mira feliz a su amiga—. Gracias Mads.


—Te veras genial, ahora corre a vestirte. Bien, seguimos con la chica glamurosa —señala a Cailyn—. Elegí para ti un vestido negro con lentejuelas, largo, con tiras y cuello en V. No lo sé, es tan tú —se lo entrego—. Para Emily, tenemos este hermoso vestido largo de dos piezas color borgoña, también de cuello en V y con tiras. Yo usare este azul marino, con escote corazón, con el detalle del tajo al costado. Para ti, Amber, este vestido corto de cuello en V, color celeste pastel. Tiene brillos en toda la parte de arriba. Para Maia, este vestido también corto, color verde esmeralda, de escote corazón, sin tiras —le tendió sus vestidos a cada una—. Les pedí a los chicos combinar con sus vestidos.


Ellas estaban listas, solo faltaba que sus citas las buscaran para ir al baile.


Los chicos no tardaron demasiado. El primero fue Dan, acompañante de Madison, él vestía un elegante traje azul marino, corbata del mismo color que el traje, zapatos negros y camisa blanca. Más tarde llego Alex, novio de Maia, él vestía un traje gris, llevaba una corbata color verde esmeralda, una camisa negra y zapatos del mismo color. A él le siguió Tyler, novio de Emily, quien llego con un traje negro, camisa color borgoña Y zapatos negros. Winston iría con Amber, el llevaba un traje celeste pastel, con una camisa blanca, un moño del color del traje y zapatos grises. Por último, Josh y Matt, el primero llevaba un traje blanco, con chaleco del mismo color y camisa negra y zapatos negros. Matt por su lado llevaba un traje rojo, con una camisa negra con flores pequeñas en color blanco, su corbata era color rojo al igual que sus zapatos.


—Vaya, casi ni parece el gimnasio de la escuela —dijo Fleur apenas llegaron. Era realmente sorprendente como las decoraciones podían hacer ver diferente un lugar.


En la entrada del gimnasio, estaban dos columnas hechas con globos dorados, blancos y negros. También había una larga alfombra roja. Al entrar podías observar globos en el techo, una de las paredes con una lluvia de lucecitas doradas, allí se tomaban las fotos en pareja. Las mesas estaban acomodas por número, tenían manteles negros con bordes dorados y sillas negras. Los cubiertos estaban bien ordenados, eran de color plata y los platos, blancos. En una de las paredes se podía ver una gran pantalla en donde pasaban fotos de los recién graduados en sus primeros años de preparatoria. Todo era maravilloso.


Los chicos se tomaron fotos en grupo y en parejas, luego tomaron asiento en la mesa más cercana a la mesa de bocadillos a pedido de Alex.


—Se ven hermosas —comenta Winston viendo a sus amigas.


—Igual tú, Wins. Te ves muy bien—dice Maia provocando celos en su novio—. Ya vi la cara que hiciste tarado, tú te ves mucho más hermoso —besó la mejilla de Alex.


—Josh, debemos ir a tomar otras fotos —le pide la morena viendo su celular.


—¿Más? Tenemos muchas Cailyn.


—Mi cara se ve horrible en todas —hace una mueca de desagrado—Vamos, Fleur nos tomara las fotos.


—¿Qué? Ni siquiera pude tomarme una con Matt —se queja mientras es arrastrada por la morena.


Finalmente, todos se van de la mesa dejando solos a Winston y Emily.


—Emily, te ves asombrosa —el castaño aprovecha la ausencia de sus amigos para acercarse a la castaña— Oye, quería decirte que lamento mucho los comentarios de los chicos acerca de mis sentimientos por ti. No quería que te sintieras incomoda.


—Winston, no debes disculparte por nada. Yo no quiero que sufras por mi culpa —susurra bajando la mirada.


—Tú no me harías daño, es todo lo contrario, provocas todo lo bueno en mí —susurra al ver que Tyler se acerca junto con Amber —. Oye, estás robándote a mi cita —bromea.


—Y tú le coqueteabas a mi novia —contesta Tyler. El ojimiel sonríe incómodo—. Bromeo, Wins.


—Ya es hora de la cena, deberíamos sentarnos —le dice Alex a Dan al llegar a la mesa—. Me gruñe el estómago.


—¿Cuándo no te gruñe el estómago? —cuestionó Dan—. Siempre tienes Hambre.


—Soy un ser humano, debo alimentarme bien.


—Cierto. ¿No ven que le falta crecer más? —pregunta Matt, en tono burlón—. Es un duendecito.


—Cierra la boca, Matthew —masculla el ojiazul molesto por las burlas de sus amigos.


Pasan una buena cena, con charlas amenas, bromas, comida deliciosa y buena compañía. Para ellos cualquier momento era especial si estaban juntos. No importaba el lugar, ni la hora, nada más que ellos.


Una hora después la música deja de ser lenta y comienza la fiesta. Se encienden las máquinas de humo, las luces cálidas desaparecen y comienzan a aparecer las luces parpadeantes de colores. Los jóvenes comienzan a bailar al ritmo de las canciones y se dejan llevar por la adrenalina, el ambiente es muy caluroso al estar todos apretados en la pista de baile.


—Amber, ven a bailar con nosotros —pide Matt al ver que su amiga pelirroja está sentada en la mesa—. Es nuestra noche, tenemos que divertirnos —toma su mano y la une al grupo. Todos comienzan a bailar alrededor de ella, Amber comienza a divertirse.


—Eso es chica, muévelo —exclama Fleur mientras hace movimientos raros—. Matt, haz lo tuyo bebé —Matt se deja caer al suelo haciendo el paso de baile llamado "el gusanito".


Ninguno es un experto en el baile, pero eso lo hace más divertido. Están pasándola bien todos. Matt y Fleur bailando, Maia escuchando los cantos desafinados de Alex y Tyler, Josh tomando fotografías, Dan y Emily en el suelo riendo sin razón alguna, Winston saltando con Amber, Madi y Cailyn tomándose fotos. Y de repente...


Todo es oscuro.


—¿Qué rayos? —Madison se sostiene del brazo de su novio—. Se fue la luz —La música ya no sonaba y la luz se había ido de la mismísima nada.


—Debe ser algún inútil intentando hacer una broma —contesta el rubio.


En ese momento la luz vuelve por unos segundos, pero se vuelve a apagar.


—Mantengan la calma estudiantes, al parecer tenemos problemas con el interruptor de la luz. Estamos intentando dar con el problema —anunció una de las profesoras que estaba ahí para vigilar a los alumnos—. La luz ya regresara.


—Esto es escalofriante —susurra Alex, abrazando a Maia.


Algunos logran alumbrar un poco con las linternas del celular. Solo se oyen murmullos. Ninguno quiere moverse.


—¡ESTAN MUERTOS! —grita una chica llorando. La joven esta estática viendo lo que hay frente a sus pies. En ese momento la luz se enciende.


El pánico se hace presente al ver lo que hay frente a la chica; dos alumnos están en el suelo, con la ropa manchada de sangre que proviene de sus cuellos. Estaban muertos.


La pantalla gigante se pone negra y luego aparece en ella la imagen de la chica y el chico muertos. Arriba de la imagen se pueden leer las palabras:



"Si vas a despedir algo debes hacerlo en grande.





¡Felicidades queridos graduados!





Solo les dejo una advertencia:





Tú que estas viendo esto, cuídate la espalda porque...





Sigues tú."