.Prólogo.
Bloomsburg, Pensilvania, EE. UU
31 / 10 / 21 11:00 PM.
Pov Diana
El viento golpea mi cara mientras emprendió mi huida, mis pies duelen pero no puedo detenerme. Tengo miedo.
Las ramas crujen.
El viento agita las copas de los árboles.
Y yo no paro de correr.
A lo lejos se escucha su graznido.
No puede encontrarme y eso lo enfurece.
Cruzó el río y me sumerjo en la cascada abrindome paso en la cueva que me sirve de escondite.
<<Aquí estaré a salvo.>> Que ilusa.
Un golpe sordo azota el suelo y se que ya está aquí.
Me ha encontrado. No se como, pero lo ha hecho.
Los pasos se acercan y yo me hago pequeña.
—No puedes esconderte. No puedes huir. Y no puedes negar lo que eres, Mi preciosa Daráh. — Se acerca lentamente
—No se quien es Daráh — susurro con el miedo brotandome por cada poro.— lo juro, no soy yo a quien buscas.
Suelta una risa que me eriza la piel y me indica que lo peor esta por suceder.
Sin pensarlo dos veces me arrincona contra la pared, alertando mis sentidos.
No, no, no, no, no.
El no va a hacerme nada, no puede.
—Es momento de que la bestia en tu interior despierte y reclame lo que es suyo.— Su mirada estaba cargada de ira, la cual no sabía si iba a descargar conmigo—No te contengas, sal y gobierna a mi lado mi tenebrosa, justo como fue planeado desde el día en que nacimos. — una de sus manos sostenía mi cintura, mientras la otra me acariciaba el pelo con cierta amenaza en su toque — Piénsalo, ambos, hijos de los hechiceros más poderosos podríamos gobernar y tener poder absoluto. pero necesito a Darah, la tonta, débil e ilusa Diana es inútil en estos momentos.
Me toma el mentón con fuerza, dejando la otra en mi cintura y sin esperarlo comienza a pronuncia unas palabras en un idioma desconocido. Y entonces pasa.
Mis pupilas se contraten.
Mi piel arde.
Mis colmillos salen.
No, me niego, deberia poder controlarlo como lo he hecho por años, pero esta vez es diferente, hay algo muy fuerte dentro de mi, algo que desgarrara todo para salir y yo no puedo contra eso.
Mi cuerpo se siente débil, mis ojos se cierran inconscientemente y las palabras no salen de mi boca. Una oscuridad cegadora se apodera de mi mente y cuerpo, y yo solo se que con esas palabras ha despertado lo que tanto temía.
-Es un placer volver a verte, Dorian. -Le sonrió.
-Mi querida Darah. - pronuncio saboreando cada palabra, mis ojos lo embelestan cuando se acerca y me acaricia el antebrazo con la punta de sus dedos.
Ya no tengo miedo.
Ya no soy humana.
Y ya no soy Diana.
Daráh ha despertado.
Más fuerte.
Más inteligente.
Más poderosa.
Y mucho más insaciablemente peligrosa.