¿Me es Infiel?
Sonia redactaba en su computadora unos informes para que cuando su esposo llegara, todo estuviera listo, el reloj marcaba las 6 de la tarde, pero como siempre ha sido muy trabajadora eso a ella no le importaba con tal de esperar a su marido, aprovecha en avanzar con el trabajo pendiente, hasta conseguir tener redactado todos los papeles que necesita. Una llamada hace que ella deje de seguir tecleando, y ver la pantalla de su celular, aunque ella prefería ignorar el numero desconocido, pero quería saber quien era, asi que cuando estaba a punto de deslizar con su dedo y responder a la llamada, se escucho un toque en la puerta que la detuvo al instante, la llamada se cortó.
La puerta de la oficina se abrió de golpe y un hombre se acerco a decirle lo que ella nunca imaginaria que podría salir de la boca de un hombre.
—¡Quisiera comerte y devorarte, no es justo que yo no pueda probar ese cuerpo tan bello! —Dijo la voz sutil de ese hombre que era primera vez que ella lo ve.
Los ojos de Sonia se abrieron con exageración, quedo congelada, sin saber que decir.
—¿Se le perdió algo? —Pregunto recuperando el aliento.
—Usted —El hombre se acerco y beso los delicados labios de Sonia de color rojo, su beso era tan intenso que ella no pudo ni cruzar otra palabra con el misterioso hombre.
Sus labios pegados no estaban nada mal, Sonia ignoro el beso y metió sus manos para interrumpir ese momento tan fugaz.
—¿Por qué me besa? —Pregunto en tono nervioso.
—Sonia yo te estudie durante 4 años, y ahora que te tengo enfrente no me marchare, tengo el paso libre —agrego levantando la ceja.
—Estoy casada, no soy libre, y no se quien es usted, llamare a seguridad —dijo Sonia mientras agarro su celular y marcar a seguridad, cuando de la nada fue envestida por los brazos de que aquel hombre de cuerpo perfecto, fornido y guapo, ambos cayeron al piso, las pupilas de Sonia se dilataron al verlo arriba de ella, de cuerpo a cuerpo, entonces el iris de aquel hombre se dilato a manera que ella pudiera ver la tensión sexual, de aquel hombre.
—¿Qué demonios haces? —Pregunto Sonia enojada.
—¡Calla mujer! —El hombre puso el dedo en la boca de ella para callarla.
El hombre sin permiso beso el cuello de Sonia, besos salvajes pero deliciosos, la respiración de Sonia se agito, y sin querer no se dio cuenta que el hombre desabrocho su blusa.
—¡No, no, no espere…!! —Exclamo.
—Serás mía algún día y eso lo veras, esta noche no sera tan hermosa como piensas, y hay es donde voy a intervenir yo, seré tu paño de lágrimas —dijo el hombre, abrochando la blusa de botones, segundos despues él tuvo que apartarse del cuerpo de Sonia y se puso de pie en seguida, ella no entiende porque el hombre le dice semejante cosa.
El cuerpo de Sonia yacía en el suelo, confundida, y aturdida.
—Vas a levantarte, o tendré que ayudarte —agrego el hombre mientras los ojos de Sonia lo miraban desde esa Angulo el hombre se veía tan atractivo, que Sonia no sabía como disimular su confusión y sus mejillas sonrojadas.
Sonia se levanto del piso un poco mareada, se aferro a la silla —No soy virgen —dejo escapar aquellas palabras.
—Ya lo sé, por eso no estaría nada mal, que tú y yo nos probemos, ya que tu esposo no sirve, me voy ya espero que tu noche no sea tan traumática, toma te dejo mi número por si quieres llamarme, o por si te encuentras sola —contesto entregándole el papel con el numero anotado.
—¿Cómo te llamas? —Pregunta mientras él la pega a la pared
Y su otra mano la pone en su cintura, al momento del toque ella se estremece, cosa que ni su marido ha podido hacerla sentir.
—Ya lo sabrás pronto, todo tiene su tiempo —agrego el hombre despegándose del cuerpo de ella y opto por retirarse.
Sonia se volvió a sentar en la silla y se quedo pensativa por lo que había pasado, cuando de pronto recibió una llamada, en seguida ella puso el celular en su oído y dijo —Hola buenas noches —.
Sonia solo escuchaba la voz de Gabriela al teléfono.
Gabriela: “Hay me duele, hay que dolor mas espantoso, te dije que allí no tenías que meter, eres un salvaje, ni meterme bien tu miembro puedes”.
Gabriela: “Si vas a follarme, hazlo bien, rico y placentero, nadie lo hace mejor que yo en la cama, pero debes ponerte en acción”.
Sonia se quedó callada mientras seguía escuchando, tratando de entender porque su compañera Gabriela de trabajo le llamaría para escuchar como ella y su novio tenían relaciones sexuales.
Segundo despues gemidos de parte de Gabriela se escuchaban, como si ella lo disfrutara.
Gabriela:" Dale mas fuerte, quiero que me lo hagas salvaje, vamos hay, hay si, que rico, tu si sabes dar placer en la cama, dale, dame más, que rico, mas, mas, hay si empújemela completa, sabroso”.
Sonia iba a colgar la llamada cuando de pronto lo que ella escucharía le destrozaría el corazón.
“¨Te amo, eres la luz de mis ojos, quiero que hagamos un bebé tú y yo, quiero que ser papá, que rica estas mujer, sabrosa, y siempre me lo haces rico en la cama, tu si eres una mujer que me puede dar hijos, no como mi mujer, que esta seca por dentro, ella nunca me podrá dar un hijo como tú, por eso te amo, y no te aflijas, me divorciare de ella, porque no quiero a un manantial seco, que no sirve para nada, porque eso es lo que ella es, una mujer sin poder darme hijos, no tardare en que me firme esos papeles y echarla a la calle, y es más veré como la mato, hare que la desaparezcan, es más espero que ella muera, ahora cariño, date la vuelta, que me trae loco ese trasero, quiero tocarlo”.
Sonia enseguida supo que la voz es la de su marido Enzo que estaba follando con Gabriela su compañera de trabajo.
Sonia aventó con todas sus fuerzas su celular y grito de rabia.








