Hartale (AU Undertale)

Sinopsis

-¡Este mundo es matar o morir! Me dijo una flor, cuando comencé mi viaje. Nunca presté atención a sus palabras. Este mundo, es parecido al mío. Sus aspectos más importante son los habitantes que lo componen, y las actividades que realizan todos los días. Por un instante creí que podía ser parte de ellos, pero, ¡Cómo pude estar más equivocada! Cuando salí de esa bella cuidad, ya nada fue igual, y esos deseos de volver a mi hogar... tomaron más fuerza... Mi vida, se convirtió en un verdadero infierno.

Genero:
Adventure/Other
Autor/a:
AliNR
Estado:
En proceso
Capítulos:
2
Rating
n/a
Clasificación por edades:
13+

1.1; Mi viaje

Siento un terrible dolor en el cuerpo, la cabeza me da vueltas, mi respiración es algo débil.


Abro lentamente los ojos, notando que el sol ilumina el área. Giro mi cabeza y veo varias flores doradas que rodean mi cuerpo.


Me levanto con pesadez del suelo, agarro mi mochila y mi bolso de ropa para luego analizar el lugar.


—¿Hola? —hablo temerosa de la situación. Saco mi celular para llamar al 911.


*El número que marcó, no está disponible*


Mi dedo se corta un poquito con la pantalla rota, gracias a Dios, no me sale sangre.


Suspiro alterada y vuelvo a marcar esperanzada a que me contesten, restándole importancia a mi dedo.


*El número que marcó, no está disponible*


—¡Pero si tengo señal! —espeto alterada.


Busco con la mirada otra salida de este pozo, porque escalando las paredes rectas, dudo que pueda escapar.


Noto que hay un pasillo a mi derecha. Esbozo una sonrisa amplia por mi descubrimiento.


Camino con la esperanza de salir, pero lo que hallo, es una puerta abierta decorada con un círculo, más un par de alas a los costados y debajo hay unos triángulos pequeños distribuidos a los lados.


Miro curiosa ese símbolo, quizás sean ruinas antiguas y los científicos no lo han descubierto aún.


Tomo un par de fotografías por si acaso y continúo adentrándome en este extraño lugar.


Una luz tenue ilumina la habitación y ahí se encuentra una flor dorada.


—¡Hola! —Saluda alegremente la planta, mientras sonríe.


Un segundo…


¿La flor habló?


—Mucho gusto, soy…


—¡AAAAHHHHHH! —grito como una loca que se le zafó un tornillo.


—¡Ey… oye no…! —La sonrisa de la planta se desvanece y me mira raro.


—¡AAAAHHHHHH! —interrumpo con un grito muy potente y le tiro mi mochila— ¡Aléjate, demonio!


—¡Oye, eso es un insulto para mí! —exclama la planta al borde de perder la paciencia.


—Dios, está aquí. ¡Tan cierto como el aire que…! —Lloriqueo aterrada.


—¡Ya cállate! —espeta la flor dorada cansada de mi actitud miedosa.


Las piernas me fallan y caigo de rodillas al suelo, mientras suelto la otra maleta.


—No te haré nada, niña tonta. —informa


—¿E-en serio? —cuestiono dudosa.


—Si —Pone una hoja sobre su cara algo cansado—, ahora, permite que me presente. Soy Flowey, Flowey la flor.


—Y yo Frisk, Frisk la humana. —dije de inmediato para aligerar el ambiente.


—Ja, ja, que gracioso. —frunce el ceño y responde sarcásticamente.


—Esto… —trato de hablar, pero me da vergüenza al darme cuenta que no le hizo gracia.


—Como sea —retoma el diálogo—, seguro estás confundida en estos momentos, hasta me tiraste esa maleta. —señala a su diestra.


—Perdóname por llamarte demonio y hacer eso.. —bajo la mirada apenada y recojo mis cosas.


—Ah… —Suspira pesadamente—, bueno. —Vuelve a poner una de sus hojitas en su cara.


Me siento en el suelo un poco más confiada. La flor sonríe y me mira detenidamente.


—Será mejor que te explique las reglas de este lugar. —comenta.


—¿Reglas? —Estoy segura que me dará una clase, en dónde enlista las leyes de este sitio.


De pronto, un brillo color rojo brota de mi pecho, mi boca se abre en una gran "O", y un calor intenso recorre mi cuerpo.


—Esa cosa en tu pecho, es tu alma, la culminación de tu ser. Verás, en este mundo el amor es muy importante. —Explica.


—¿Amor? —cuestiono, mientras pongo la mano en mi cabeza.


—Mira, tu alma comienza débil, pero la puedes fortaleces, y para que veas que no miento, compartiré un poco de amor contigo.


—No lo tomes a mal, pero eso sonó… depravado. —Me levanto del piso temerosa de su siguiente movimiento.


—¡¿Qué?! —exclamó atónito—, No seas mal pensada, niña tonta, ¡yo no hablo de eso!


—¿Entonces? —pregunto.


—Te voy a enseñar sobre el amor, ahora… —Unas cosas blancas salen de sus pétalos—. Atrapa las bolitas de amistad,


Me dió miedo, y las esquivé. Se nota que la planta deja de sonreír un poco.


—Las lanzaré otra vez. —Lo vuelve a hacer, yo las esquivo nuevamente, pero esta vez saco gas pimienta—, ¡Ey, atrapa las bala…!, digo las bolitas de amistad.


Al oír su amenaza, me pongo en posición de ataque. Mi corazón late a mil.


—¡Atrápame esta, imbécil! —Le lanzo el gas pimienta, la flor se quedó asombrada e inmediatamente me miró con desdén.


—¡ME LAS VAS A PAGAR, IDIOTA! —La voz de la planta dorada se vuelve gruesa y demoníaca.


—¡NO! —Grito aterrada y lanzo más gas pimienta, mientras que la planta, está dispuesta a tirar muchas balas.


—¡GRITA LO QUE QUIERAS, NADIE TE SALVARÁ, PORQUE ESTE MUNDO ES…!


De pronto, se oyen pasos cerca de nosotros, Flowey gruñe frustrado.y se va como alma que lleva el viento. Escondí el gadget en mi bolsillo.


La luz ilumina a una cabra antropomórfica color blanca, luce un vestido morado con el mismo símbolo que ví antes pero esta vez está bordado en una tela azul y blanco.


—¿Estás bien, pequeña? —pregunta aquella mujer en un tono maternal, casi parecido al que usa mi mamá.


Intento mantener la calma, no me gustaría que la cabra me clavara los cuernos en el estómago. Ya tuve suficiente con la flor.


—¿Estás herida? —Acto seguido, se pone a mi altura para revisar cuidadosamente mis brazos.


Siento un pequeño tic nervioso ante su suave tacto. Me recuerda mucho al trato que mamá me daba cuando era pequeña.


—S-si… digo, no… digo… ay. —bajo la cabeza apenada.


—Ja, ja, ja, ja, descuida, comprendo tu actitud —Ríe dulcemente la señora y me pide que la acompañe—. No tengas miedo, este lugar es seguro.


Le hago caso y sonrio tímidamente. Sus ojos avellana se iluminan como estrellas llenas de esperanza.


—Por cierto, pequeña, me llamo Toriel. —se presenta.


—Yo soy Frisk, mucho gusto. —Respondo un poco más tranquila que antes.


Ella me indica que le dé la mano para guiarme hasta una sala totalmente diferente.


El lugar está iluminado por unos pilares color blanco, hay una pequeña fuente de agua cristalina y unas cuantas hojas rojizas le dan un toque mágico.


—Bienvenida al subsuelo. —vuelve a hablar y esta vez se oye muy animada.


—Muchas gracias, señora. —Agradezco anonadada.


"Aquel lugar mágico, me llena de determinación"


Le pido que me tome una foto en la fuente, saco mi celular y le enseño cómo usarlo. Al final ella hace ese pequeño favor.


La señora, me guía por las otras habitaciones y al parecer está bloqueado el camino. Ella aplasta varios botones y la puerta se abre.


—Las ruinas están llenas de puzzles un poco complicados. Son utilizados para defender la ciudad de los visitantes no deseados. —explica.


Me tomó de la mano nuevamente para guiarme. Yo dejo que me ayude, aunque me siento incómoda.


—¿Son peligrosos esos puzzles? —Es la pregunta más tonta del mundo, pero quiero sacar la tensión de mi cuerpo.


—Más o menos —Mis nervios se alborotan—, sin embargo, yo estoy aquí para cuidarte, pequeña. —Esa dulce voz me tranquiliza un poco.


Más adelante, encontramos un monstruo inmóvil. La señora me dice que es un maniquí. Explica que en este mundo debo luchar, pero es mejor que intente hablar.


Es embarazoso hacer esto frente a la señora cabra, pero ver qué sonríe expectante de lo que haga… vale la pena intentarlo.


—¿Qué onda, señor maniquí? —Pongo mi mano en la cabeza del muñeco, pero no me contesta, obviamente  porque es un objeto—, Hhmm… ¿Cómo le trata la vida?


El maniquí sigue sin responder, mi cara se sonroja por la vergüenza.


—Suficiente pequeña, lo has hecho muy bien. —Toriel me felicita y continuamos.


Me guía por otro puzzle que en verdad es peligroso. Consiste en buscar el camino oculto entre los pinchos.


Luego de eso, el trayecto es entretenido, además la señora me comenta que la gente no es mala, y si me atacan, son fáciles de hacer entrar en razón.


Cuando salí de casa, me dije a mi misma… que tendría una pequeña travesía, no creí que de verdad sería más complicada de lo que imaginé.


Toriel, me deja sola a ver si puedo defenderme. Me atacaron tres ranas, tuve que ayudar a dos bichos voladores y escapé de una gelatina bien rara.


La de ojos cafés volvió a guiarme y me dedicó una sonrisa llena de orgullo. Al menos no usé el gas pimienta.


¡Ring, ring!


De pronto, el celular de la señora de ojos marrones suena, su mirada se vuelve seria.


—Perdóname, debo resolver un asunto urgente. —informa apenada.


—¿Cómo podré encontrarla? —cuestiono nerviosa.


—Puedes llamarme —Me dicta su número y me da un chip muy parecido al que yo tengo—, Te enviaré la ubicación de mi casa por Photogram


—¿Eh? —Muestra la pantalla de su celular con la app antes mencionada.


—Cuando tengas tu perfil creado, me llamas, ¿De acuerdo? —asentí y ella se va.


Comienzo con lo que me indicó para después llamar por teléfono a la cabra para decirle mi perfil.


En el instante que recibo la ubicación, me levanto del suelo y empiezo a caminar.


Por el momento, no he hallado nada interesante, solo otro acertijo y más criaturas extrañas que sólo atacan por defensa propia. Aunque lo más extraño es que esas criaturas sueltan monedas de  oro después de irse.


Al final del camino, encuentro varios letreros muy curiosos


"Delta city al Norte

Photogram association al Sur

Pared al Éste"


“Alitas al 2x1, venga antes de que se agoten”


"Se arreglan celulares a precios esqueleticamente bajos. Llame a este número"


—Qué promoción más rara, aunque, si me gustaría que arreglen la pantalla de mi celular. —Sonrío levemente.


Sigo mi camino y más adelante hay un letrero que dice…


*Bienvenidos a Delta City*


Está iluminado con unas luces blancas y azules.


Entro a la ciudad, se nota que es muy animada y activa, además de tener estructuras en forma de figuras geométricas.


—¡Se compran ventiladores, lavadoras, refrigeradores, fierro viejo! —exclama un mosquito gigante animadamente.


—¡Tengo todo lo que quieren las wachas: papa, cebolla, y remolacha; tengo todo lo que las pone locas: manzana, piña y harta mandioca! —canturrea un choclo con gafas.


—Incluso en este lugar, existen este tipo de cosas. —murmuro alegremente.


Más gente pasa por la zona, me muevo rápido antes de que me aplasten. Parece que nadie ha notado mi presencia, están muy ocupados en sus asuntos como para ver a los demás.


—¡Ya llegó! —Se escucha el grito repentino y eufórico de un ave rosa.


La gente se detiene por un momento en sus cosas para ver a ese animalito.


—¡El streamer y estrella de televisión Mettaton, está aquí! —Añade ella.


Todos dejan de hacer sus cosas, supongo que la curiosidad los mata. La gente se alborota un poco, yo tuve que correr hacia otro lado, sino como tierra.


Ver tantas criaturas raras el día de hoy, ha sido una gran experiencia, es como un loco sueño del cual no puedo despertar.


Por ahora, trato de estar tranquila, no obstante sólo espero que el miedo dentro de mí, no me perjudique.


(...)


Logro llegar a un lugar algo concurrido, la gente aplaude sin parar, mientras veo como una caja color plateado, con manos y una rueda sujetada por un pequeño cilindro, se mueve al ritmo de la música.


A su lado hay una especie de fantasma color blanco con audifonos negros, mientras mueve los discos como un crack.


Ambos están en un escenario improvisado, pero muy bien decorado con papeles de colores en los costados y un letrero brillante que dice "Mettaton"


Curiosa, me acerco silenciosamente y me mezclé entre la multitud, tapé mi cabello con una gorra que saqué de la maleta.


—¡Gracias, dulzuras! —Agradece aquella caja, su voz robótica si que cautiva a la audiencia.


—¡Cásate conmigo!


—¡Te amo!


—¡Soy tu fan número uno!


Las chicas gritan muy emocionadas por ver de cerca a una celebridad. Se siente como en mi mundo, la gente se aloca hasta el extremo.


—Para mi siguiente acto, necesito que alguien del público suba al escenario. —informa entusiasmado el robot.


Todo el mundo, se alborota al oír eso, sin embargo el robot, avanza unos pasos más adelante.


—¡Miren que tenemos aquí! —La gente se calma por un momento para prestar atención—, Primo, enfoca a esa dirección. —señala al público.


—B-bueno… —El fantasma hace caso y de un momento a otro, una luz blanca me apunta.


—¡Ven aquí, humano! —La voz entusiasmada del robot me hace temblar.


—¡¿Q-qué?! —exclamo sorprendida. Se supone que me escondí bien.


El público dirige su mirada hacia mí, las piernas me tiemblan y una sensación similar a la muerte, acelera mi corazón.


Esto saldrá mal… 

Capítulos
1. 1.1; Mi viaje
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