Descubriendo el anonimato

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Sinopsis

La vida es como un papel; puedes arrugarlo, mojarlo, rayarlo, hacer una infinidad de cosas con ella, o así pensaba Liv. Liv es hija de uno de los mejores policías del FBI, que como cualquier joven busca una aventura, al descubrir que su papá esta en un caso importante se siente con la necesidad de ayudar. ¿Qué pasaría cuando el caso esta conectado con todo el mundo? ¿Ayudarías?

Estado:
En proceso
Capítulos:
10
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

Capítulo 1

2023


Anónimo...


Obscuridad eso era todo lo que había al alrededor, pero por alguna razón no se sentía el miedo, ni había ningún sentimiento de soledad (a pesar de que lo estaba), estaba todo tan tranquilo y por el momento se podía disfrutar esa sensación como si fuera una vieja amiga; en un segundo todo cambio, gritos se hacían escuchar como truenos, vibraciones se hacían sentir como temblores y a mi alrededor todo se empezó a desvanecer...


-Liv, Liv, Liv !!!...


El cuerpo de Liv se levantó toda exaltada con el corazón en la boca, su cuerpo temblando, mis lagrimas amenazando con salir.


-Liv?... - susurraron.


Busco aquella voz, hasta que su mirada se topó con su hermano sentada en la cama con un semblante preocupado y asustado.


Se relajó (a pesar de sentir todavía el corazón latiendo rápidamente), lo único que hizo aparte de soltar un suspiro fue ir hacia él, lo tome entre mis brazos y la abrace cariñosamente.


-Perdón Zack por haberte asustado - dijo con un tono suave.


Las caricias en la espalda de mi hermano por parte mía se presentaron, logrando que en segundos después se relajara.


-Está bien, sabes que no es la primera vez que pasa -murmuro -aunque debo admitir que cada rato que hablas dormida logra darme malos ratos en la noche.


La sensación de estar cansada recorrió toda su columna vertebral, incluso después de haber dormido más de lo normal.


-Papá te llama -Zack concluyo mientras se separaba del abrazo.


Liv no dijo nada solo asintió haciendo que su hermano saliera del lugar para dejarle la privacidad de la tanto se quejaba. Cuando salió hizo que la sensación de tranquilidad se disipara por el aire y empezara a flotar la pereza que sentía, apezar de que ayer no tuvieron clases.


Su vista se dirigió a toda su habitación que rebozaba de exageración en la decoración, pero para ella era algo demasiado sencillo, algo que le faltaba más brillo.


Después iba a visualizar en como decoraría mucho mejor el lugar, pero hasta entonces tendría que enfocarse en no llorar de desesperación por la escuela. A los minutos se encontraba preparada, mientras bajaba las escaleras estuvo absorta pensando en cómo iba a ser un tedioso año como los anteriores.


-Hija necesito irme a la estación de policía por favor checa el correo que va allegar a más tardar en una hora aproximadamente.


No tenía que decir algo que era una rutina los lunes por las mañanas.


-No te preocupes papá, ya lo se.


Su padre le dirigió una mirada sorda, demostrando lo cansado que estaba y lo más importante lo mal humorado que se encontraba.


-Dale de comer a Zack no pude darle por los papeles que me acaban de llegar -acabando con un sorbo en su taza de café agrio.


"Nunca le das" le quería decir Liv, pero solo se atrevió a asentir.


-A por cierto llegare tarde, necesito que encontrar todo esto en orden -señalando la cocina conectada a la sala.


La cocina era un completo caos en donde los papeles se encontraban en todas partes sin dar espacio a una sola cuchara. Aunque Liv decidió ignorar ese hecho.


Se hoyo el oído que hacia la puerta al cerrarse e hizo que Liv se sintiera un poco aliviada y diera un suspiro por esa sensación.


-Liv lamento decirte esto, pero tengo hambre y voy a llegar tarde -el chico veía el reloj pegado a la pared- corrección vamos a llegar tarde.


Eso hizo que Liv viera el reloj y en efecto quedaban menos de treinta minutos para llevarlo a la escuela. No tardo menos de tres segundo para empezar a correr haciendo que los papeles de su padre estuvieran en el piso cosa que no le importo.


Había pasado alrededor de veinticinco minutos y estaba impresionada por lo que había podido hacer en ese tiempo ya estaba al frente de la escuela de su hermano quien estaba apuntó de ahogarse por la comida que le había preparado.


-No teníamos por qué correr hasta aquí. -pregunto un tanto molesto y con el sándwich en la boca- de igual modo lo único que hacen el primer día es conocer a los alumnos nuevos. -con un movimiento soso de mano.


-Ya estás aquí no te quejes -restándole importancia a su comentario.


- ¿Por qué tú te quedas más horas en la casa y yo tengo que estar aquí?


-Porque están revisando cosas de un proyecto que realizara la escuela. -sin importarle.


- ¿Qué van a hacer?


-No lo se.


-Ni siquiera lo has pensado, ¿verdad? -le dijo de manera obvia.


-...No


-Bueno, sabes que, ya me voy a mi salón- mientras se iba a la entrada del colegio.


Cuando lo vio meterse no espero para poder dirigirse a la casa con muchas cosas metidas en la cabeza, y que en algún momento sabía que iban a detonar.


Por cada paso que daba era una rutina para sus ojos, ver cada día esa panadería que estaba al lado junto a la barbería que a su padre le gustaba ir, podía incluir los departamentos horribles que se encontraba frente al parque, siempre era el mismo paisaje hostigoso.


Cuando llego a su vecindad saludo a la señora Smith la vecina más amorosas del lugar.


-Hola señora Smith, ¿cómo se encuentra?


La mujer mayor alzo la mirada encontrándose con los ojos cansados de la más joven, le regalo una sonrisa tan pura que dejo un sensación dulce en el ambiente.


-Hola querida, me encuentro bien, hoy estoy muy contenta.


- ¿Y eso porque señora Smith? -pregunto curiosa.


-Porque mi hija junto con su esposo se quedarán con nosotros algunos días por el trabajo de mi hija.


-Me alegro. -Liv hacia todo lo posible para que su cansancio no fuera evidente en su cara o en su cuerpo- ¿Cómo se llama su hija?


-Mi hija se llama Carol, su esposo se llama Ben. Recuerdo que mi esposo insistió en ponerle a nuestra hija el nombre de su madre, cuando mi pequeña nos presento a su pareja, mi esposo se emociono bastante en saber que tenia el mismo nombre que su padre.


-El señor Smith siempre fue muy alegre.


-Por supuesto que sí, parece niño pequeño, a pesar de la edad que tiene sigue robándome las galletas que cocino. -reprocho con amabilidad.


-Es que sus galletas son deliciosas.


-Se que lo son cariño.


Después de despedirse se dispuso a llegar su casa y leer los correos que habían llegado.