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Inesperado ; hyunin

Sinopsis

“Lo único peor que que tu crush te rechace… es que su hermano empiece a gustarte.” JeongIn solo quería acercarse a Yeji, aunque ella lo viera solo como un amigo. Pero en un viaje a Jeju con un grupo de voluntariado, no solo debe lidiar con el rechazo, sino también con Hyunjin, el molesto hermano de Yeji, que parece odiarlo con todo su ser. Entre discusiones, tareas compartidas, secretos del pasado y una cama matrimonial obligada, lo que parecía una enemistad sin tregua comienza a cambiar. Cuando el amor por Yeji se desmorona, JeongIn y Hyunjin descubren que a veces, lo más inesperado no es el dolor... sino lo que florece después. Una historia dulce, caótica y honesta sobre lo impredecible del corazón. ┍━━━━━━━⚠️━━━━━━━┑ ✧ Contenido Homosexual. No leer si no es de su agrado. ✧ Todos lo derechos reservados.

Genero:
Romance/Humor
Autor/a:
seba
Estado:
En proceso
Capítulos:
10
Rating
5.0 2 reseñas
Clasificación por edades:
13+

[ 1 ]

—¡HyunJin! ¡Levántate, ya tenemos que irnos!

La escandalosa voz de su hermana, dos años menor, hizo eco en la habitación donde disfrutaba de una siesta antes de partir.

Con pereza, alzó la cabeza y observó a la muchacha de 21 años parada bajo el umbral de la puerta. Vestía botas negras de cordones, un short de jeans, y una playera blanca con estampado que resaltaba su cabello castaño.

—¿Ya estás lista?

—No.

—Entonces no molestes —soltó, regresando la oscura cabellera azabache a la almohada.

—Asch... ¡Mamá!

Pero la menor era astuta, y siempre utilizaba la misma artimaña para obligarlo a hacer cosas que no quería. Cosas, como irse a un viaje de voluntariado para cuidar de su "pequeña e indefensa hermana".

—¡Bien! Bien... Me levanto.

Se sentó en un costado de la cama, con la risa burlona de Yeji caminando por el pasillo

—Que fastidio.

Esa chica de indefensa no tenía nada. Desde pequeña aprendió a defenderse de él, y a pesar de ser un par de adultos jóvenes, continuaban peleando como niños. Peleas que siempre concluían con su madre regañándoles.

Y es que la señora Hwang no era alguien para hacer enojar, y prefería sacrificar el dulce abrazo de Morfeo con tal de no provocarla.

Sin ánimos, y molesto por tener que irse de viaje obligado, caminó hasta la cocina donde la mujer tenía preparada la mesa con comida, después de insistir que no subirían a un avión con el estómago vacío. Y claro, era imposible decirle que no. Pero su atención se fue hasta un muchacho de cabellera rubia casi blanca, que estaba instalado en la mesa. Con ojos que se hacían una línea cada vez que sonreía a las palabras de su madre, y un par de hoyuelos en las mejillas que se asomaban con cada mueca.

—¿Y este quién es? —ingresó a la cocina, y fue directo a lavar sus manos.


—¡Ey! Qué grosero —regañó su madre, por aquel comentario poco agraciado—. Él es JeongIn. El amigo de Yeji.

—Hola —saludó el chico, alzando la mano.

—¡Oh! Eres quien metió esta tonta idea en la cabeza de Yeji —comentó, en tanto se acomodaba en la silla frente a él.

—No creo que sea tonta. En realidad es una oportunidad para cambiar las cosas en este mundo.

HyunJin imitó sus palabras de manera burlona, sin interés en ellas, provocando que el invitado se sintiera algo humillado.

—Pues, gracias a tu "mundo ideal", ahora estoy obligado a irme de viaje para cuidar niños ingenuos.

—¡Basta! Una palabra más y te enviaré con tu abuela.

Suspiró y bajó la mirada hasta la mesa cuando su madre volvió a regañarle.

—Al menos tu hermana y él están haciendo algo productivo por el mundo. Tú ni siquiera haces algo por ti mismo.

Ahora la humillación se lanzó contra HyunJin

—Lo lamento JeongIn. Estos muchachos me sacan de mis casillas.

—No se preocupe... —respondió el rubio con calma. Él también tenía hermanos, y el menor de ellos era experto en causar tormentas dentro de casa.

—Sírvete lo que quieras —le invitó, apuntando el plato frente a él.

—Gracias...

—¿Dónde está Yeji que no viene a comer? —se quejó la señora, sin recibir respuesta, por lo que dejó la cocina para ir en busca de la muchacha. En tanto, el par de la mesa comía. Uno enojado, y el otro incómodo.

—Ni por las amenazas de mamá pienses que este será el mejor viaje de tu vida.

JeongIn observó a HyunJin sin entender.

—Me metiste en esta mierda y vas a pagar por eso.

Se preparó para contestar, pero los pasos de las damas le obligaron a callar.

—¡Hola, Innie! Me alegra que ya estés aquí —lo saludó Yeji, cuando entro y se sentó junto a su silla —. Ya conociste a HyunJin.

—Sí... Ya tuve el placer.

Disimuló el sarcasmo, mirando de reojo al nombrado.

—Genial —la chica sirvió comida en su plato ignorando todo —. Te ves bien. Siempre tienes buen gusto con la ropa.

—Gracias.

Un pequeño sonrojo apareció en las mejillas de JeongIn, el cual desapareció al encontrarse con una sonrisa cargada de picardía y burla por parte del mayor. Pero prefirió continuar con la comida e ignorarlo. Había descubierto que el azabache era propenso a ser un dolor de cabeza.

Luego de quedar satisfechos, tomar sus maletas y esperar que Yeji volviese a cambiarse de ropa, se marcharon al aeropuerto. Una vez ahí, fueron recibidos por la encargada del grupo de Jóvenes Voluntarios. Una mujer de apariencia amable, de baja estatura, con cabellos dorados y una tarjeta colgando de su cuello con el nombre Kim YongSun grabado en ella.

—¡Hola, muchachos! Me alegro de que se unieran. Por favor vengan. Acá estamos todos —les guío hasta el grupo de aproximadamente 25 personas. Jóvenes de entre 20 a 30 años, que esperaban el vuelo conversando alegremente.

Con ayuda de YongSun tramitaron todo lo necesario antes del despegue, y al igual que los demás, se quedaron a esperar.

—Olvidé mi botella, ¿Qué haré? —se quejó Yeji luego de comenzar a guardar todas las cosas que sacó del bolso de mano para encontrar la botella.

—Toma. A la vuelta venden —HyunJin le alcanzó dinero una vez terminó de ordenar. Ella recibió los billetes y el pelinegro apuntó a JeongIn—. Tú, ¿Necesitas algo? —

—No. Nada. Gracias... —en el fondo planeaba comprar snacks para comer en el viaje, pero no quería algo por parte de ese.

—Bien. Ya vuelvo —Yeji se fue al lugar señalado por su hermano, y el rubio la observó tratando de ocultar la incomodidad que sentía al estar con aquel desagradable personaje.

—Ahora entiendo... —pero HyunJin no lo permitió —. Te gusta mi hermana, y por eso la convenciste de esto. ¿Planeas pedirle matrimonio en la playa?

—No. Solo somos amigos —aclaró dirigiendo la mirada a la sonrisa burlesca dibujada en los gruesos labios contrarios.

—Esto será más divertido de lo que pensé.

—Somos amigos —insistió.

—Eso no impide que te guste. Y qué tal vez a ella también... Aunque lo dudo.

—¿No tienes a nadie más que fastidiar?

—Ya te dije que vas a pagar por meterme en esto —y la sonrisa desapareció.

—Yo no lo hice.

—Fue tu idea, y me terminó involucrando —nuevamente se enderezó para contestar, pero la rubia pasó por su lado, y no se permitiría perder la compostura.

—Bien. Creo que solo faltan dos personas —dijo ella con una lista en la mano, donde realizaba un check por cada participante presente.

—Ya volví. Miren —Yeji apareció con una botella rosa estampada de flores silvestres —. ¿Verdad que es linda?

—No —respondió HyunJin sin demora.

—Sí, me gusta ese color —comentó por otro lado JeongIn.

—Él quiere quedar bien. Está horrible.

Yeji observó el rostro molesto del rubio y se paró junto a él.

—Confío en el gusto de Jeonginnie.

El mayor bufó, cruzó los brazos frente al pecho y rodó los ojos en otra dirección, pero el par de iris color café se abrieron horrorizados con la imagen que apareció frente a ellos.

—¡Oh! ¡Ahí vienen! —confirmó YongSun la llegada de los integrantes faltantes. Y en tanto todos llevaban su atención a los recién llegados, JeongIn no pudo evitar quedarse a ver como el rostro de HyunJin se deformaba al ver la silueta de dos chicos avanzar en su dirección.

—Ok. Me voy... —dijo de pronto, dirigiéndose a su hermana.

—No puedes irte —ella protestó observándolo tomar sus cosas con la intención de regresar a casa.

—Si puedo.

—Si vuelves a casa solo mamá va a matarte.

—Prefiero morir a tener que estar en el mismo círculo que ellos.

—Ya debemos irnos —avisó la rubia, posando la mano sobre el hombro de un JeongIn totalmente confundido por aquella reacción.

—Permítanos un momento, por favor... —pidió, para darle tiempo a Yeji de resolver el problema inexplicable.

—HyunJin, por favor. Me lo debes.

—No te debo nada.

—¿Y quién estuvo para ti cuando estabas mal?, ¿En serio dejarás a tu hermanita irse sola con esta gente a un lugar desconocido?

HyunJin apretó los labios y se giró fregando su rostro con las manos en busca de calmar su molestia.

—Bien. Pero me debes mucho. Entre ello una laptop nueva —se devolvió hasta Yeji, manteniendo una postura desafiante.

—Puedo con eso.

—Y yo la voy a escoger.

—Bien.

—Vamos muchachos. Se hace tarde.

Ambos asintieron al llamado de la mujer. Tomaron sus pertenencias y se embarcaron en el avión. Ya arriba, HyunJin corrió al baño para calmarse, como bien lo notó su hermana, mientras ellos buscaron sus asientos y se acomodaron. Yeji se apoderó del puesto junto a la ventana y JeongIn a su lado.

—¿Quiénes son como para qué hiciera esa pataleta? —preguntó JeongIn, aún sorprendido de la reacción del mayor a causa de los muchachos que se acomodaban en filas más adelante.

—El castaño, uno de sus antiguos amigos, y el de cabello negro...—Yeji bajó la voz—. El chico del que estaba enamorado.

Aquella información lo descolocó aún más. HyunJin era gay, y jamás pasó por su cabeza que lo fuera, pues parecía ser un chico totalmente común e intolerable. Tenía el perfil de aquellos populares y guapos que salían con muchachas porristas. Pero apenas llevaba unas horas conociéndolo y no podía sacar conclusiones. Excepto que era un tonto insoportable.

—Ambos estaban tras él —continuó la chica—. Es australiano, muy lindo como persona, y en persona como podrás ver.

Miró con disimulo al mencionado que, alcanzó a notar con los pómulos bañados de constelaciones hechas pecas.

—Se pelearon por su culpa, y Felix terminó enamorado de MinHo.

Por la información, concluyó que Felix era el pelinegro y MinHo el castaño de expresiones duras.

—La verdad son una pareja hermosa. Se adoran. Cualquiera que los ve los envidia. Pero a mi hermano le duele hasta en lo más profundo de su corazón.

—¿Acaso tiene?

Yeji asintió observando su reflejo en la pantalla del celular.

—Sí. Pero está bien roto. Por eso es tan... —bajó el móvil para pensar en una palabra.

—¿Insoportable?

—Frío —corrigió.

—Es lo que intentaba decir —trató JeongIn de quitar la culpa por la sugerencia, y Yeji se rio con suavidad por ello.

—Permiso —apareció HyunJin de pronto pasando frente a un hombre fornido, claramente hacedor de algún deporte de peso, sentado en el asiento junto al pasillo. Llegó con ellos, miró el lugar vacío y luego a JeongIn —. Ese es mi lugar.

—Es el mío —protestó el rubio con suavidad, para no hacer escándalos.

—Mi lugar es con mi hermana.

—Pero... —JeongIn buscó el boleto que le correspondía, y en segundos le fue arrebatado por el azabache.

—Es el mío porque yo lo digo, y porque ella no se puede negar. O me bajaré de este avión ahora y no me importa pasar una eternidad soportando a la abuela —terminó, y miró a su hermana tomar aire enojada.

—Déjalo... Serán unos minutos.

El de ojos pequeños suspiró luego de ver a Yeji. Asintió tratando que no se reflejara el disgusto por la decisión, y se movió al asiento libre para que HyunJin se acomodara entre ambos. Segundos después la azafata junto a la voz del capitán, entregaron las indicaciones cotidianas para emprender el emocionante y desagradable viaje.

Una vez en vuelo, cada uno se mantuvo entretenido solo. Yeji observaba el cielo despejado; HyunJin leía un libro de bastantes páginas, y JeongIn escuchaba música observando de reojo el perfil de la muchacha junto a la ventana que, de pronto se puso de pie y pasó con cuidado frente a ellos.

—Ya vengo —informó, antes de desaparecer por el pasillo para ir al baño.

JeongIn se removió en su lugar buscando comodidad, pues el corpulento hombre a su lado se había dormido y se iba sobre él con todo su peso.

Intentó acomodarse hacia el otro costado, pero no podía escapar de aquella roca que se le venía encima, proporcionando a HyunJin un torpe empujón que interrumpió su lectura.

—¡Ey! —se quejó de inmediato.

—Si no quieres que te moleste ayúdame.

HyunJin pudo comprender la tortura a la que se enfrentaba, y sin mucha alegría, pasó los brazos por cada lado de la cabellera rubia y le ayudó a empujar el pesado cuerpo del atleta hasta que no hubo riesgo de otro imprevisto.

—Gracias... —dijo JeongIn, al encontrarse con el rostro del mayor cerca del suyo.

HyunJin quitó rápido sus manos y tomó el libro para continuar.

—Ahora déjame en paz.

El rubio rodó los ojos.

—Claro. Debe ser horrible tener que viajar con tu pasado cerca ¿no?

—¿Qué quieres decir? —el otro volvió a bajar el libro.

—¿Debería decir algo?

—Mira, niño...

—No. Mira tú —en eso JeongIn lo hizo callar, completamente cansado de dejarse intimidar por él—. Te crees muy rudo, pero solo eres un año mayor que yo, y mucho más infantil. Al menos intento interesarle a alguien, y no me quedo llorando porque mi mejor amigo se quedó con el hombre que amaba.

El rostro de HyunJin reflejaba la sorpresa al saber que tenía esa información.

—No me interesa en absoluto si te rompieron el corazón y por eso eres tan imbécil. Pero te juro, que si intentas fastidiarme una vez más, te haré la vida imposible, y eso va a involucrar a una feliz pareja sentada más adelante.

Había hecho enojar a JeongIn lo suficiente, pero no esperaba que llegase a amenazarlo de aquella forma. Parecía un muchacho tímido y silencioso. Mas, ocultaba un carácter complicado, que más de una vez le causó problemas en la época escolar, y por esa razón, trataba de controlar.

—¿Con qué así serán las cosas, eh?

—Sí. Así serán —aseguró el rubio.

—Bien. Acabas de firmar tu muerte, Yang JeongIn.

—Pues nos encontraremos en el infierno, Hwang HyunJin.

La conversación concluyó a tiempo.

Yeji apareció de regreso segundos después, encontrando a ambos tal cual los había dejado. Uno en su música, y el otro en su libro, como si nada hubiera pasado. Pero sólo era el comienzo de una batalla con altas probabilidades de terminar muy mal.

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