Unique.

Osaka, Japón.
Primavera.
— Maldita sea, estúpido reloj inútil — Exclamaba con pequeños gruñidos un pelirosa de tez blanca, pues el chico se encontraba nuevamente tarde a sus clases.
Aún con sus cabellos revueltos, despeinados y su uniforme levemente arrugado, corrió por los callejones de su vecindad, de todas maneras la escuela no estaba tan lejos.
Park Jimin, un chico pelirosa de ojos verdosos, un cuerpo envidiable, unos labios voluptuosos y una personalidad tímida y adorable; Este, cursaba el último año de clases, lo cual lo hacía sentir un tanto ansioso y asustado e irónicamente no por dar el paso a la adultez, sí no por no poder volver a ver a su amor platónico.
— ¡Siento llegar tarde, no volverá a pasar! — Inclinó levemente su cuerpo en disculpa, sus abultadas mejillas fuertemente rojizas ante el cansancio.
Escuchó como el profesor suspiró, dejándole entrar con una clara advertencia, sin embargo, también escuchó la risa de Jeon Jungkook, oh, Jeon Jungkook; Un chico alto, musculoso de tez medianamente morena y unos ojos miel que te hacían derretir, según Jimin. Jeon era un príncipe azul, recuerda cuando lo vió proteger a las chicas que molestaban, recuerda verlo ayudar a un perrito en apuros, recuerda verlo recoger las bolsas de las ancianitas, era un chico de lo más amable y respetuoso, oh y por suerte del pelirosa, era bisexual.
Por otro lado, Jeon adoraba observar al menor, sonará un tanto extraño, pero el chico le parecía una obra de arte, podía verlo siempre con un porte elegante y delicado, digno de ser cuidado y adorado por suaves roces, el tan solo pensarlo coloreaba sus mejillas de un color rojizo, ¿Quién diría que el príncipe azul también podía ser tan tímido?
— B-Buenos días, Jeon. — Susurró el tímido Park, sentándose con su compañero de banco, podía sentir su corazón acelerarse y estaba seguro que no era por la enorme carrera que tuvo que hacer.
El chico de cabellos castaños sonrió. — Buenos días Park, ¿Otra vez llegando tarde, Uh? — Habló de igual manera en un tono burlón y una dulce sonrisa entre labios.
— Oh, bueno...Sucedieron cosas.
El de estatura más baja habló, para después ambos ser reprendidos por el profesor, el cual el pelirosado maldijo en sus adentros, pues estaba hablando con el hombre de sus sueños en la única clase que compartían.

El moreno estiró su cuerpo una vez dada terminada la clase, despidiéndose del chico bajito con una suave inclinación y una linda sonrisa, con esto dirigirse al campo de béisbol localizado en los patios de la escuela, pues claro, como todo chico popular también practicaba un deporte.
— ¿Y qué? ¿Te dignaste a hacer algo más que saludarlo? — Cuestionó un joven de cabellos rubios, Kim Taehyung, su ceja alzándose en una expresión "pícara" y divertida. — No me recuerdes mí miseria. — Contestó el ojiverde cruzando sus brazos sobre el escritorio, soltando varios sollozos falsos.
El chico soltó una pequeña risa al observar a su mejor amigo siendo "miserable". — Oh vamos, ¿Qué tan difícil es hablarle al príncipe azul de todo el colegio? —
— Exactamente eso, ¿sabes cuántas personas le hablan al día? Solo seré un número más.
— Lo qué pasa es que eres una bolita de nervios, Jims.
— A este paso será más fácil pasar el año a hablarle. — Exageró Jimin, abultando de sus mejillas y arrugando su linda naricita.
— Eres todo un caso, pero para tú suerte tienes un mejor amigo que tiene de novio al mejor amigo de tu hombre.
— ¿¡En qué momento!? — Exclamó con sorpresa, así suavemente agitar de su alma gemela. — ¿¡Por qué no me dices las cosas Kim Taehyung?! — gruñó el Park, sus cejas suavemente fruncidas.
— Ya, ya ¿quieres que te ayude o no?

— Tonto Yeyé, ¿Qué planea dejándome plantado aquí? — Resopló en un gesto adorable, su rostro denotaba molestia, no obstante se sentó debajo de aquél árbol de cerezos a esperar de la aparición de su mejor amigo.
Más le fue inevitable no observar su alrededor, un suave rubor plantándose en sus mejillas al instante, pues aquél lugar fue donde conoció a su gran crush. El lugar en sí se veía mágico, el atardecer contrastaba perfectamente el río azulado y las hojas rosadas que caían de los árboles, una gran ventaja de estar en primavera era darse el lujo de admirar los árboles de cerezo, como hace dos años atrás, en un mes de abril accidentalmente chocó con Jeon Jungkook, el cual rápidamente se disculpó con él y le ayudó a recoger sus cosas del suelo, acción que torpemente les hizo golpear sus cabezas, haciendo que ambos admiraran los preciosos luceros del otro, cosa qué, hizo chillar de emoción a los chicos una vez llegaron a su hogar.
[Ashita e no Tegami - Teshima Aoi]
— Oh, no esperaba encontrarte por aquí — Una voz masculina lo hizo salir de sus pensamientos con un ligero brinco. — No quería asustarte, disculpa — Nuevamente la sonrisa que tanto amaba apareció en los labios delgados del mayor.
— No, no, está bien— Y bueno...Yo- Estoy esperando a mi mejor amigo. — Contestó con nerviosismo, sus mejillas aún rojizas.
— ¿De verdad?, Bueno...¿Te molesta sí me siento a tu lado? No me gustaría dejarte solo, podemos esperar juntos.
— Uh, claro, aunque no creo que se aparezca, ya ha pasado un buen tiempo. — Comentó el de tez pálida, esto encendiendo las alertas e ideas del más alto.
— Mmmh, entonces...¿Qué te parece sí me quedo aquí y disfrutamos de esta bonita tarde juntos?, de todas maneras, no tengo nada que hacer hoy, afortunadamente estoy libre de tareas.
El pelirosa asintió efusivamente, cosa que después lo hizo sentirse avergonzado — Sí, claro, eh, sí puedes — tartamudeó tímidamente, enredando levemente sus palabras, esto provocando una linda risa de parte del príncipe azul, pues le parecía adorable.
— Claro que sí, así aprovecho a conocerte un poco más...Ya sabes, solo nos hemos saludado y eso. — el moreno arregló, sus mejillas poco a poco encendiéndose, dirigiendo su mirada hacía el lindo río y así evitar que los nervios le consumieran.
Y ni hablar de Jimin, se encontraba totalmente rojizo y jugaba tímidamente con sus manos, sus ojos también en la misma dirección de su mayor.
— Uhm...Hace poco ví que estás en el equipo de béisbol — "Mentira Jimin, lo sabes desde hace años" su mente le recriminó — ¿No es difícil?
— Oh sí, es un poco tedioso enfocarme en el estudio y el deporte a la vez, pero disfruto de ambos, además, me sirve para la Universidad que quiero escoger.
— No me recuerdes que es nuestro último año. — El Park abultó sus labios en un puchero inconsciente. — Pero me alegro que tengas decidido el siguiente paso, ¿Qué es lo que estudiarás? — Preguntó curioso.
Jeon sonrío, con esto empezar una conversación trivial, sin embargo, para los dos chicos se sentía como un gran logro, claramente en pequeños momentos hacían contacto visual, terminando con ambos chicos ruborizados, los nervios eran obvios, las dulces sonrisas, las risas, las cosas en común y los suaves toqueteos "accidentales" entre sus manos, el escenario era digno de una película romántica, o de las series que normalmente Jungkook observaba.
— Oh, Jimin — El castaño pegó una pequeña risita, observando los preciosos luceros del bajito. — Jamás pensé que tendríamos tantas cosas en común, ¿quién diría que también eres un entusiasta de Marvel?
— No puedes estar hablando en serio, ¿Quién no lo sería?, aunque eso sí, debes admitir que las películas de Spiderman son mejores que las de Ironman.
— ¿De qué hablas? ¡Las películas de Ironman son geniales! — Jeon frunció el ceño, gesto el cual hizo reír a ambos y finalmente darle paso a un momento silencioso, era cómodo para ambos.
— Jung–
— Jim– Uh, tú primero — Accidentalmente hablaron al mismo tiempo, el mayor dándole la palabra a su contrario.
— Bueno, err...— El pelirosa comenzó con un jugueteó entre sus propias manos, inhalando suavemente e intentando relajar los nervios que comenzaban a atacarlo. — ¿Sabes que es nuestro último año, no?
Jungkook asintió un poco melancólico, aunque ansiaba entrar a la universidad, también no negaría que extrañaría el ambiente de su actual colegio, pero sobretodo extrañaría el precioso rostro del chico.
— Es así, lamentablemente.
— Sí, lamentablemente...— Exhaló y cerró sus ojitos con nerviosismo, a este punto su rostro se encontraba completamente rojo. — M-Me duele un poco en parte, me gusta ahí, me gusta ir y emocionarme por cosas tontas, pero lo que más extrañaré es levantarme con felicidad al pensar en que...En qué es un día más en el que podré verte, un día más en el que me sienta orgulloso de que me guste una persona tan amable, tan tranquila, tan inteligente, tan respetuosa, tan dulce, tan talentosa y-y — El de tez blanca podía sentir su voz quebrarse mientras apretaba sus adorables manitas — Yo quería decirte lo que siento antes de salir y probablemente ya no volver a vernos, no podía irme sin expresar como mi corazoncito late muchísimo cuando estoy a tu lado, cuando nos saludamos, cuando cruzamos miradas o cuando te veo desde lejitos, me gustas muchísimo Jeon Jungkook, me gustas tanto que a veces siento que harás mi corazoncito explotar. — Dijo finalmente, entreabriendo un poco de sus ojos.
El fuerte rubor rojizo combinaba con el precioso color del castaño, este se encontraba sorprendido, sus ojos abiertos en sorpresa al igual que sus labios lo afirmaban.
— Y-Yo entiendo si no me dices nad–
Ahí comprendió que no debía dejar terminar al menor, tomó de su mano y la posicionó en su pecho, no sin antes juntar de sus frentes.
— ¿Lo sientes? Ugh, me tienes perdido Park Jimin, ¿cómo no enamorarme de tan adorable y lindo ser humano?, no eres el único que observaba desde lejos, cielo, yo también lo hacía, a veces sin querer volteaba y te observaba reír, también llegué a mirar tus lindos gestos cuando te sentabas a lado mío, o la manera en la que te ponías nervioso, me hacía sentir que estaba admirando un ángel, solo tú has logrado "descomponerme" de esa manera, lindo.
Jungkook soltó una sonrisa, mientras el pequeño comenzaba a dejar las lágrimas recorrer por sus mejillas, se sentía aliviado y emocionado a la vez.
— No llores, mi ángel. — Susurró antes de juntar ambos labios, su mano desocupada limpiaba de aquellas gotas. El beso era mágico, adorable, lento e inexperto, la mano derecha de Jungkook y la mano izquierda de Jimin aún descansando en el pecho del más alto. — Me gustaría estar a tu lado de ahora en adelante, ¿Me lo permites, lindo?
— Sí Ggukie, m-me encantaría. — Soltó entre sollozos, lanzándose al cuerpo del contrario, ambos cayendo al verdoso césped en un abrazo.
— Prometo hacerte feliz por el tiempo que pueda y quieras, ángel.
El moreno depositó nuevamente un beso cálido, expresando su promesa y las emociones que ambos sentían, para después los dos levantarse y tomarse la mano, con las suaves luces del atardecer entre ellos.
A lo lejos, un rubio y un pelinegro se sonreían con complicidad, pues al final ellos los habían citado al mismo lugar.









