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El hechizero Pugilista (Oc X Jujutsu Kaisen)

Sinopsis

Hiro Takashi, el joven y fa moso boxeador de 16 años, se encuentra en la cima de su carrera y la fama en Japón. Sin embargo, su vida da un giro inesperado cuando conoce a Maki Zenin, una misteriosa joven que lo cautiva de inmediato. A pesar de su fama y éxito con las mujeres, Hiro encuentra un desafío en el rechazo constante de Maki. La historia toma un giro aún más sorprendente cuando Hiro, quien es huérfano y desconoce por completo el mundo de Jujutsu Kaisen, se ve envuelto en un incidente maldito. De repente, se encuentra luchando contra criaturas sobrenaturales y maldiciones que amenazan la seguridad de las personas que le importan. A medida que se adentra en este mundo oscuro y peligroso, Hiro descubre que tiene un talento especial que podría ser la clave para enfrentar estas amenazas. A lo largo de la historia, Hiro debe equilibrar su vida como celebridad y su papel en la lucha contra las maldiciones, mientras continúa persiguiendo el corazón de Maki. ¿Logrará Hiro dominar las artes del jujutsu para proteger a quienes ama y ganarse el corazón de Maki, o sucumbirá ante las fuerzas oscuras que amenazan con destruirlo todo? Una emocionante historia de amor y aventura en el mundo de Jujutsu Kaisen está a punto de desplegarse.

Genero:
Romance/Action
Autor/a:
Alexis
Estado:
En proceso
Capítulos:
2
Rating
n/a
Clasificación por edades:
13+

1.El niño de oro

Hiro Takashi, un nombre que resonaba en todo el mundo del boxeo japonés. A la temprana edad de 16 años, ya era una sensación, autoproclamado como el pugilista más formidable que jamás hubiera pisado el ring. Con su récord impecable de victorias en cada combate, Hiro se proclamaba a sí mismo como el boxeador más fuerte que jamás había existido.


Nacido en circunstancias difíciles, Hiro nunca conoció a sus padres. Fue llevado a un orfanato a la edad de cinco años, donde creció en un ambiente estricto y disciplinado. Sin el amor y el apoyo de una familia, canalizó su energía y frustración hacia el boxeo. Desde temprana edad, demostró un talento innato y una determinación feroz.


Su fuerza y habilidad no pasaron desapercibidas por mucho tiempo. A medida que avanzaba en su carrera, su fama crecía exponencialmente. Hiro nunca dudaba en afirmar que era el boxeador más fuerte, y su actitud arrogante solo aumentaba su notoriedad. Ganara como fuera, se había convertido en una máquina imparable en el cuadrilátero.


Pero detrás de su imagen de invencible y su fachada orgullosa, Hiro Takashi guardaba secretos profundos. La soledad de su infancia en el orfanato lo atormentaba en silencio, y a pesar de sus numerosas victorias, su vida estaba vacía. En medio de las luces brillantes y los vítores de la multitud, anhelaba algo más, algo que trascendiera las victorias y las derrotas en el ring.


La historia de Hiro Takashi era un enigma, una mezcla de triunfo y dolor, de fama y aislamiento. Pero en su búsqueda por la grandeza y la verdadera fortaleza, Hiro estaba a punto de embarcarse en un viaje que lo llevaría a explorar lo que realmente significaba ser un campeón, dentro y fuera del cuadrilátero.


En una de sus muchas fiestas, Hiro Takashi se encontraba en su elemento natural. Rodeado de luces brillantes, música atronadora y un séquito de admiradores que aclamaban su nombre, Hiro disfrutaba el momento al máximo. En su compañía había dos chicas que compartían su atención, riendo y disfrutando de su compañía mientras él las deleitaba con sus palabras.


"Chicas, escúchenme bien", Hiro proclamó con una sonrisa juguetona en su rostro. "Pronto seré el campeón de Japón y después... ¡el mundo entero será mío para conquistar!"


Las chicas rieron y aplaudieron, embriagadas por la emoción de estar cerca de la estrella del boxeo. Hiro continuó con su encanto, prometiéndoles un futuro lleno de lujos y aventuras. "Imaginen esto: serán mis reinas, mis consentidas. Estarán en mi harem de 100 chicas. Viajaremos por todo el mundo juntos y viviremos la vida al máximo".


Las chicas se deleitaban con sus palabras y le aseguraban que estarían encantadas de formar parte de su mundo de ensueño. Sin embargo, lo que Hiro no les revelaba era que sus promesas eran efímeras, hechas para disfrutar de la noche y luego desaparecer. Para él, la vida era un constante carrusel de placeres momentáneos, y las palabras dulces que pronunciaba en medio de la fiesta eran solo una parte de su acto.


Hiro Takashi, el centro de atención de la fiesta, se encontró de repente intrigado por la misteriosa chica de pelo verde y lentes circulares. Su presencia era inusual en medio de una multitud de personas mayores. Observó cómo ella caminaba entre la gente y finalmente entraba por una puerta. Su curiosidad le ganó, y Takashi decidió seguirla.


Caminó por un pasillo que lo condujo a unas escaleras y subió un trecho. Finalmente, la encontró. Los ojos azules de Takashi se encontraron con los ojos dorados de la chica, quien lo miró con indiferencia. Takashi, confiado como siempre, se presentó: "Soy Hiro Takashi, aunque seguramente ya sabes quién soy".


La chica misteriosa lo miró con una expresión inexpresiva y respondió: "Para nada, no tengo idea de quién eres". Su voz era tranquila pero firme.


Takashi no pudo evitar reírse ante la respuesta inesperada. "¿No me conoces? ¿Y qué haces en mi fiesta, entonces?" preguntó con una sonrisa pícara.


La chica, que respondía al nombre de Maki Zenin, parecía inmutable ante su presencia. "Vine por un trabajo que no es de tu incumbencia", dijo, sin revelar detalles.


Takashi, sin embargo, no se dejó intimidar y se acercó aún más, a solo centímetros de su rostro. Le preguntó por su nombre nuevamente, pero esta vez, Maki Zenin no dudó en empujarlo suavemente para alejarlo. La miró a los ojos y dijo: "Soy Maki Zenin".


La chispa entre los dos se encendió en ese momento, y aunque Takashi solía estar acostumbrado a la atención y la admiración, la indiferencia y la misteriosa personalidad de Maki lo intrigaron de una manera completamente nueva. No sabía que esta inesperada reunión marcaría el comienzo de un nuevo capítulo en su vida, uno que lo llevaría a descubrir mucho más que solo fiestas y aventuras momentáneas.

El carismático boxeador, intentó presentarse nuevamente a Maki Zenin con una sonrisa en el rostro y un toque de sorpresa ante su comentario inicial: "Permíteme presentarme de nuevo, hermosa Maki. Mi nombre es Hiro Takashi, el famoso boxeador, el niño de oro, el relámpago de Tokio. Seguramente en algún momento habrás oído hablar de mí, ¿no?"


Maki, después de unos segundos de reflexión, finalmente habló con su característica tranquilidad: "Ah, ya veo. Eres el chico del comercial de las pastillas para la diarrea." Su comentario tomó a Takashi por sorpresa, quien puso una expresión de incredulidad al darse cuenta de que solo lo conocía por un antiguo anuncio publicitario que había hecho cuando aún no era famoso. "Es triste que me reconozcas por ese feo comercial, hermosa Maki", comentó con un toque de desilusión.


El ambiente en la fiesta seguía vibrante, con luces deslumbrantes que parpadeaban al ritmo de la música y risas que resonaban en la sala. La música y la algarabía de los invitados creaban una atmósfera electrizante a su alrededor.


Maki, sin cambiar su tono neutral, respondió: "Lo siento, no veo mucha televisión."


A pesar de la inusual presentación y la revelación sobre el comercial, Takashi no se desanimó y mantuvo su sonrisa. Le propuso con entusiasmo: "¿Qué tal si nos conocemos mejor, hermosa Maki? Tengamos una cita."


Maki, sin mostrar emoción en su rostro, consideró la propuesta por un momento antes de finalmente rechazarla de manera educada: "Gracias por la oferta, Hiro, pero no estoy interesada en citas en este momento."


Takashi, algo sorprendido por el rechazo de Maki, decidió volver a intentarlo. Retiró sus gafas de sol con un gesto teatral y mostró una sonrisa propia de una estrella de cine. "Perdona, hermosa, creo que no te escuché bien", expresó con tono persuasivo.


Maki, sin inmutarse, respondió de manera tajante: "Para empezar, no salgo con idiotas que usan lentes de sol en la noche, dentro de un lugar."


Takashi no se dejó intimidar y, con un toque de coquetería, puso su mano en la barbilla de Maki. "Vamos, hermosa, es por mi brillante futuro", intentó seducirla.


Maki, en un movimiento brusco y sorprendentemente rápido, tomó la mano de Takashi y lo derribó al suelo con un golpe experto. "Lo siento, pero estoy ocupada", dijo con frialdad antes de subir los escalones, alejándose de Takashi.


Takashi, aún en el suelo y completamente atónito, parpadeó varias veces, asimilando el momento irrealista que acababa de vivir. Una chica acababa de derribar a un boxeador profesional con aparente facilidad.


Rápidamente, Takashi se puso de pie y subió los escalones en busca de Maki, pero no la encontró por ningún lado. Esa noche, mientras la fiesta continuaba a su alrededor, Takashi no podía dejar de pensar en la misteriosa y ardiente chica que lo había rechazado y derribado en un instante. Aunque su orgullo podía estar herido, también sentía una profunda fascinación por Maki Zenin, quien se había convertido en un enigma que estaba dispuesto a resolver.


Takashi regresó a la fiesta, pero su mente estaba completamente absorbida por el fugaz encuentro con Maki Zenin. A pesar de los intentos de las dos chicas que lo rodeaban por cortejarlo, Takashi se encontraba sumido en sus pensamientos.


Sin pensarlo dos veces, se levantó de su lugar y se dirigió hacia su representante, Jhimmy. "Oye, Jhimmy, ¿conoces a Maki Zenin?" preguntó Takashi con una mirada ansiosa.


Su representante intentó hacer memoria, llevándose la mano al mentón mientras reflexionaba. Finalmente, respondió: "Lo siento, Hiro, no la recuerdo."


Takashi suspiró con decepción y trató de volver a la fiesta, pero simplemente no tenía ánimos para continuar. Decidió que era hora de retirarse y poner fin a la noche.


Subió en el elevador de un lujoso edificio y finalmente llegó a su elegante departamento. Cuando entró, la soledad lo golpeó nuevamente, pero esta vez era diferente. A diferencia de otros días, Takashi no estaba pensando en lo que haría mañana ni contando los minutos para salir de casa.


En su mente, la imagen de Maki Zenin ocupaba un lugar destacado. La enigmática chica de cabello verde y lentes circulares había dejado una impresión profunda en él, y su mente estaba llena de preguntas sin respuesta. Takashi sabía que este encuentro fugaz había desencadenado algo dentro de él, algo que lo hacía querer conocer más a esa misteriosa chica que había rechazado su invitación y lo había derribado en un instante. La noche había llegado a su fin, pero el misterio de Maki Zenin solo estaba comenzando para Hiro Takashi.


Eran las 5 de la mañana en Tokio, y Hiro Takashi ya estaba listo para comenzar su día de entrenamiento. A pesar de su imagen de fiestero y niño mimado, Takashi era extremadamente comprometido con su carrera en el boxeo, y esta dedicación se reflejaba en su desempeño en el cuadrilátero.


Las calles de la ciudad todavía estaban desoladas, y el sol aún no se alzaba en el horizonte, pero para Takashi, este era el momento perfecto para correr. Con sus audífonos puestos y música que lo motivaba, comenzó su entrenamiento matutino. Durante una hora, recorrió las calles, concentrándose en su respiración y su ritmo.


Finalmente, Takashi se detuvo en una tienda de conveniencia que ya estaba abierta. Compró una bebida energética y se dirigió a un pequeño parque que se encontraba enfrente. El sudor recorría su rostro y su respiración aún estaba agitada. Su mente estaba completamente enfocada en su próxima pelea de fin de mes, el campeonato japonés. El cinturón era su única obsesión en ese momento.


Sin embargo, en medio de sus pensamientos sobre la pelea, la figura de una chica peliverde se coló en su mente. Takashi se quedó pensando en Maki, preguntándose por qué no podía dejar de pensar en ella. Era un enigma que lo desconcertaba.


Finalmente, se levantó de la banca, le dio un último trago a su bebida y decidió regresar a casa. La carrera matutina había sido agotadora, pero también había dado lugar a una reflexión profunda sobre la misteriosa chica que había cruzado su camino en la fiesta. La vida de Hiro Takashi, el niño de oro del boxeo, estaba a punto de tomar un giro inesperado y lleno de intrigas a medida que intentaba descubrir más sobre Maki Zenin y su propio destino.


Más tarde ese mismo día, Takashi se encontraba en una cafetería teniendo una cita con una deslumbrante chica llamada Yina, una prometedora idol en ascenso. Mientras conversaban, Yina expresó: "Sabes, soy una chica muy codiciada y poca gente me llama tanto la atención como tú". Un suspiro escapó de sus labios.


Takashi, con su típica confianza, respondió: "Naturalmente, no hay nadie como yo, soy alguien muy bello", mientras peinaba su melena rubia, dejando claro que se consideraba atractivo por naturaleza. La conversación fluyó con normalidad, y parecía que la cita iba bien.


Sin embargo, algo captó la atención de Takashi a través de la ventana de la cafetería. Vio a la chica peliverde caminando por las calles de Tokio, luciendo un uniforme de preparatoria. Sin perder tiempo, Takashi se levantó abruptamente de su asiento y le dijo a Yina: "Lo siento, tengo que irme".


La reacción dejó a la idol con una expresión incrédula en el rostro mientras Takashi corría por la calle para alcanzar a Maki. Finalmente, logró estar frente a ella y se presentó: "Soy Hiro Takashi, el niño de oro, el relámpago de Tokio, el boxeador. El chico de la fiesta del otro día".


Maki frunció el ceño y respondió con una sonrisa irónica: "Ah, el chico del comercial de la diarrea". Takashi rió, ya esperando esa respuesta, y dijo: "Parece ser que tuviste un problema grave de diarrea si aún recuerdas ese comercial", bromeó.


Maki suspiró y preguntó: "¿Y bien, qué quieres?".


Takashi respondió con determinación: "Tengamos una cita". Maki lo rechazó rotundamente y continuó caminando, pero Takashi nuevamente se interpuso en su camino y le propuso algo más inusual: "Vamos, Maki. Cuando me conozcas mejor, estarás fascinada de mí. Me gustaría que te unieras a mi harem de 100 chicas, serías la número 1. ¿Qué dices?".


Maki arqueó una ceja ante esa pobre propuesta y, con su mirada fría y su voz cortante, respondió: "Pierdete, basura". Esto dejó a Takashi congelado y perplejo, sin saber cómo reaccionar mientras Maki se alejaba.


Más tarde, Maki se encontraba en la sala común de la escuela jujutsu junto a Panda y Gojo, viendo una noticia de escándalo sobre Takashi, quien aparentemente estaba saliendo con la famosa idol Yina. Maki no pudo evitar soltar un comentario: "Oh, así que sí es famoso". Panda giró la cabeza hacia ella, sorprendido, y preguntó por qué conocía a Takashi. Maki explicó: "Lo conocí un día que iba a exorcizar una maldición. Resultó que estaba en el mismo edificio donde había una fiesta y él estaba allí. Se acercó e intentó cortejarme. De hecho, hoy me lo encontré de nuevo y lo intentó de nuevo. Obviamente, lo mandé al carajo".


Panda quedó asombrado por la revelación y exclamó: "Pero, Maki, Takashi es una estrella, un gran boxeador, y yo soy su fan número uno. Piensa en nosotros, Maki".


Maki, con una sonrisa, respondió: "Realmente no me interesa una relación con nadie en este momento, y menos con un idiota con la cabeza en las nubes".


Panda la miró con recelo y mencionó: "Dices eso, pero siempre te ves feliz cuando estás con Yuta".


Maki se sonrojó y golpeó a Panda para negar lo que había insinuado. Gojo, por su parte, solo rió y comentó: "Vamos, Maki, el romance es algo bueno cuando eres joven, pero al menos trata de conseguirnos boletos para su próxima pelea. No me la quiero perder".


Maki se llevó la mano a la frente en un gesto de desconcierto, preguntándose cómo Gojo, el hechicero más fuerte del mundo, podía estar interesado en el boxeo. El enigma de Takashi y su creciente fama parecían estar afectando a todos los que lo rodeaban, incluso a la reservada Maki Zenin.


Un día, Toge estaba deslizando su dedo por su teléfono celular mientras revisaba Instagram. De repente, algo llamó su atención: "Arroz", murmuró para sí mismo al ver que el famoso pugilista, Takashi, estaba haciendo una transmisión en vivo. Toge, también siendo un fan del boxeador, decidió unirse al Live para ver de qué estaba hablando Takashi.


Cuando ingresó al Live, sus ojos se abrieron como platos al escuchar las palabras de Takashi: "Chicos, estoy buscando a una chica llamada Maki Zenin. Si alguien puede decirme algo sobre ella, con gusto pasaré el rato con esa persona". Toge quedó sorprendido por la solicitud de Takashi.


Sin perder tiempo, Toge corrió por los pasillos de la escuela hasta llegar a donde estaba Panda y le mostró el contenido del Live. Panda, al verlo, quedó boquiabierto y exclamó: "¡Es nuestra oportunidad! Solo piénsalo, Toge, si Maki tiene novio, podríamos conocer a Hiro Takashi".


Toge respondió con su característica frase: "Salmon Salmon". Sin embargo, había un problema que preocupaba a Panda, y eso lo hizo reflexionar. Con un tono pensativo, mencionó: "Solo hay un problema, ¿cómo podemos pasar el día con él? Tú solo hablas con ingredientes para onigiri, y yo soy un panda".


Ambos dejaron escapar un suspiro de decepción, pero rápidamente sus rostros se iluminaron, ya que una idea cruzó sus mentes. La posibilidad de acercarse a Hiro Takashi y descubrir más sobre Maki Zenin los llenaba de emoción, y estaban dispuestos a hacer lo que fuera necesario para que esto sucediera.


Yuta Okkotsu se encontraba en un tranquilo parque, ansioso por la llegada de alguien en particular. A lo lejos, pudo divisar a Toge, quien estaba discretamente encapuchado, y a Panda, que había optado por disfrazarse con una llamativa botarga de gato para pasar desapercibido. Ambos amigos levantaron el pulgar en señal de aprobación. Yuta suspiró profundamente, preguntándose en qué clase de lío se habían metido esta vez.


Sus pensamientos se vieron interrumpidos cuando avistó a un joven rubio aproximándose. Cada paso que daba parecía atraer la atención de las mujeres a su alrededor. Su apariencia impecable, con gafas de sol, una camiseta negra ceñida que resaltaba su trabajado cuerpo y unos shorts blancos de mezclilla que realzaban sus fornidas piernas, no pasaba desapercibida. Yuta se quedó observándolo durante un instante antes de acercarse y preguntar tímidamente si era Takashi.


Takashi, con su confianza característica, se quitó las gafas de sol, dejando al descubierto sus ojos azules, y respondió: "Por supuesto que soy yo. ¿No eres uno de mis fanáticos?". Yuta, avergonzado por su falta de conocimiento sobre el famoso boxeador, admitió que no lo conocía muy bien. Sin embargo, Takashi pareció no inmutarse y le preguntó si tenía información sobre Maki.


Con nerviosismo, Yuta asintió y reveló: "Sí, Maki y yo asistimos a la misma escuela y podríamos decir que somos amigos". Estas palabras captaron la atención de Takashi, quien sonrió y dijo: "Perfecto, entonces dame su número".


Yuta, temeroso de las posibles consecuencias, negó con la cabeza repetidamente y expresó: "Si hago eso, seguramente me mataría". Takashi acarició su barbilla, entendiendo la situación, y añadió: "Tienes razón, Maki puede ser un tanto... agresiva". Luego, Takashi solicitó la dirección de la escuela, pero Yuta explicó apenadamente: "Lo siento, no puedo proporcionarte la dirección de la escuela, es confidencial".


La respuesta frustró un poco a Takashi, quien exclamó: "Entonces, ¿cómo diablos puedo comunicarme con ella?". Yuta se puso aún más nervioso, y de repente, una energía oscura comenzó a emerger de él. Era Rika, y estaba sumamente enfadada por la forma en que Takashi había hablado a Yuta. Rika intentó atacar a Takashi, pero Yuta luchó por calmarla.


Yuta intentó tranquilizarla con palabras afectuosas: "Rika, por favor, debemos ser pacientes. Esto lo estamos haciendo por el bien de Panda".


Por otro lado, Takashi, incapaz de percibir la energía maldita, observaba a Yuta hablar solo y comenzó a preguntarse si su interlocutor estaba en pleno uso de sus facultades mentales.


Finalmente, Yuta logró calmar a Rika y se dirigió de nuevo a Takashi: "Si me proporcionas cuatro boletos para tu próxima pelea, me aseguraré de que Maki asista". Los ojos de Takashi se iluminaron al darse cuenta de que había una posibilidad de que Maki estuviera presente en su próximo combate, un escenario que jamás habría imaginado. Takashi esbozó una sonrisa y afirmó: "De acuerdo, dame tu información de contacto. Te enviaré los boletos digitalmente. Pero asegúrate de que Maki asista, ¿entendido?".

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