Capítulo 1
CAPÍTULO 1 (Su belleza ha encendido un deseo que supera sus límites prohibidos)
De repente, Ebi entró de golpe en el cuarto con voz frustrada. Llevaba cinco minutos intentando despertar a Y/n, pero ella seguía inmóvil. Ebi llegó a preguntarse si acaso seguía viva.
—¡Despierta, Y/n! ¡Deja de ser una vaca floja! —gritó Ebi, la mejor amiga y compañera de cuarto de Y/n.
—¡Ya, ya, ya me desperté! —respondió Y/n adormilada—. ¿Por qué gritas tan temprano, idiota?
—¿Temprano? ¿Me estás tomando el pelo? —replicó Ebi—. ¡Ya son las once de la mañana! Ándale, levántate y prepárate, que nos vamos de compras.
Ebi miró a Y/n con fastidio. Y/n, tratando de calmar los ánimos, dijo: —Ya, bájale, no me mires así. Siento que me vas a quemar con la mirada.
Con eso, finalmente salió de la cama. —Arréglate en menos de una hora —ordenó Ebi. Y/n asintió y se fue al baño para su rutina matutina. Cuarenta minutos después salió bañada y lista. Tras vestirse, ambas decidieron ir a almorzar a un restaurante cercano.
Mientras se sentaban a comer, escucharon una conversación en la mesa de al lado que les puso los pelos de punta. Dos hombres hablaban de un brutal asesinato ocurrido ese mismo día.
—¿Viste las noticias? Torturaron a un hombre y lo dejaron muerto a mitad de la calle —dijo un hombre.
—Sí, lo vi esta mañana. Seguro es cosa de Kim Taehyung, todo el mundo sabe que él está detrás de eso. Me pregunto por qué nadie se atreve a enfrentarlo —respondió el otro.
—Porque es un demonio. Cualquiera que se le oponga termina mal —susurró el primer hombre.
—Últimamente da mucho miedo andar solo por la calle de noche —añadió el segundo.
—Si alguien de su gente nos oye hablar así, estamos muertos. Hay que tener cuidado —advirtió el primero, cambiando de tema.
Y/n y Ebi intercambiaron miradas de preocupación. Lo que decían esos hombres confirmaba lo que ya sabían: Kim Taehyung, el empresario más poderoso del mundo, gobernaba con mano de hierro. Nadie se atrevía a desafiarlo.
Al terminar de comer, pagaron la cuenta y se fueron al centro comercial. Sin embargo, la conversación que escucharon no salía de sus cabezas, arruinando el resto del día.
Más tarde...
A las seis de la tarde, Ebi y Y/n caminaban de regreso a casa. De repente, Ebi se dio cuenta de que había olvidado su cartera en la librería y decidió volver por ella.
—¡Mierda! Y/n, olvidé mi cartera en la librería. Voy por ella, tú vete a la casa y empieza a preparar la cena —dijo Ebi, molesta por su descuido.
—Qué despistada eres. Está bien, pero llega pronto —aceptó Y/n. No podía quitarse de encima la inquietud que sentía tras oír a los hombres en el restaurante.
—Está bien —respondió Ebi y se fue corriendo.
Mientras caminaba sola, Y/n notó que la calle estaba extrañamente silenciosa. «Qué raro», pensó y siguió caminando. Fue entonces cuando vio a un perrito acostado. Se acercó un poco, pero el perro empezó a ladrar y corrió hacia ella. Y/n echó a correr pensando que la mordería.
Miró hacia atrás para ver si el animal la seguía, y sí, todavía venía tras ella. «¡Ay, Dios, sálvame!», pensó. Entre el susto, no se dio cuenta de que un coche venía a toda velocidad. Solo cuando se dio la vuelta vio el auto y se preparó para el impacto.
¡En paz descanses, Y/n!
*
*
*
El Rolls Royce negro avanzaba a toda velocidad por la calle estrecha. Taehyung conducía el auto personalmente. La calle estaba vacía porque sus hombres ya habían despejado a la gente. Conducía con una mano mientras con la otra usaba el celular para escribir un mensaje. Al terminar de enviarlo, levantó la vista y vio que estaba a punto de atropellar a una chica.
Taehyung giró el volante rápidamente y frenó de golpe. Bajó del coche furioso para regañar a la persona que se le había cruzado, pero la chica estaba inconsciente en el suelo. Su rostro estaba cubierto por su cabello ondulado.
Taehyung se acercó y le apartó el cabello de la cara. Se quedó mudo ante la belleza de la joven. Como mujeriego que era, nunca había visto a una chica tan perfecta. Su cuerpo tenía una forma ideal y no se le podía poner ni un pero. Era una belleza excepcional. Su rostro brillaba como la luna, con labios rosados y bien formados. Tenía una estatura ideal y una figura fascinante. Parecía irreal; Taehyung estaba totalmente deslumbrado.
Sin pensarlo dos veces, la cargó en brazos. Su aroma embriagador le llegó a la nariz y lo dejó hipnotizado.
«¡Carajo! ¿Quién es ella?», pensó mientras la sentaba en el coche con delicadeza. Luego recogió las bolsas que se habían caído y las puso en el asiento trasero. Arrancó hacia su casa, pero no podía concentrarse en el camino. Ella era una distracción tremenda.
Él era un gran seductor y un adicto al sexo que no sabía controlarse. Detuvo el auto. Su mirada no se apartaba de la chica inconsciente a su lado. Nunca había sentido una atracción tan instantánea. Sus ojos la recorrían sin ninguna vergüenza. Quería probarla. Se acercó lentamente, pero se apartó cuando notó que ella empezaba a reaccionar.
—¡Uhh! —se quejó ella al darse cuenta de que estaba en un coche. —Al fin despiertas —le gruñó al oído una voz profunda y seductora. Se le puso la piel de gallina. Tragó saliva y giró la cabeza. Y/n se hundió en unos ojos castaños oscuros y cautivadores. Se quedó sin aliento al reconocer al famoso empresario, el líder de la mafia más despiadado del mundo.
Los ojos de Y/n se abrieron con asombro y un escalofrío le recorrió la espalda. —Q... qué pa... —él la interrumpió—. ¿Qué pasó? —preguntó. Y/n asintió levemente con la cabeza. —Te desmayaste frente a mi auto —respondió él con calma.
Y/n no dijo nada. —¿Por qué corrías así? —le preguntó. —E-es que me perseguía un perrito. Él soltó una carcajada. Ella sentía un terror profundo a su lado; necesitaba salir de ahí.
—Me bajo aquí, gracias por ayudarme, señor —dijo Y/n mientras se soltaba el cinturón. —Deme su dirección, señorita, yo la llevaré a su casa —dijo él antes de que ella pudiera salir.
—No, señor, estoy bi... —él volvió a interrumpirla.
—No me gusta repetirme —dijo con esa voz tan grave. Ella se asustó al escucharlo. Y/n lo miró a los ojos; tenía una mirada extremadamente dominante.
—Ponte el cinturón y dime tu dirección, ¿quieres? Ella se lo puso a regañadientes.
—Cerca de los apartamentos xxxx. Y/n se quedó callada; el silencio reinaba entre los dos. Ella miraba por la ventana, sin notar que él la observaba de vez en cuando.
—¿Cómo te llamas? —preguntó Taehyung rompiendo el hielo. —Y- Y/n —respondió ella nerviosa.
—¿Eres extranjera? —le cuestionó, pues su nombre era distinto. —Sí, señor —dijo ella. Por su apariencia, parecía venir de Rusia.
—¿De qué país? —siguió preguntando, y ella no tuvo más remedio que contestar.
—De India —dijo con voz tenue. A él le pareció una gatita obediente.
—Soy Kim Taehyung —dijo con voz ronca. No hacía falta que se presentara, todo el mundo sabía quién era. Ella lo miró a los ojos y se dio cuenta de que él ya la estaba observando. Su mirada era realmente intimidante.
Ella rompió el contacto visual y se miró las manos. —Linda —murmuró él para sí mismo.
El trayecto volvió a quedar en silencio.
—Ya llegamos. Ella le dio las gracias, bajó rápido del coche y entró a la casa. Él esperó en el auto para ver si ella volteaba, pero no lo hizo.
«Es especial», pensó él mientras conducía de regreso a su mansión.
Ella no tiene idea de que su belleza ha encendido en él un deseo que supera todos sus límites prohibidos.









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