1 La noche mas oscura de mi vida
Yess; Ese es mi nombre, era una adolescente de quince años que vivía en Salem, un lugar donde se habla de lo para normal como algo sutilmente normal. Mi abuela siempre me contaba las típicas historias de terror, sobre lo que había ocurrido aquí hace años. Ella siempre había creído en todo lo que se decía del lugar, por mi propia forma de pensar siempre le he encontrado algo lógico a todo.
Un día lo cambio todo; cuando regrese de clases era ya de noche, no me daba miedo caminar por ahí siempre he disfrutado de la soledad.
Llegue a casa y mientras hacia las tareas del colegio escuche pequeños ruidos en la ventana de mi habitación, no le tome importancia continúe haciendo mis deberes, pasaron las horas y se llegaron la una de la madrugada, mi familia dormía yo era la única que aun permanecía despierta.
Estaba muy cansada y con los parpados casi cerrados, decidí bajar a la cocina he ir a prepararme un café para poder soportar el resto de su noche, cuando salí de mi habitación sentí como si alguien estuviera detrás de mi, pero, me arme de valor y volví la mirada hacia atrás, no había nadie solo un pasillo que dirigía a las otras habitaciones de la casa. Me convencí que era un efecto de la falta de sueño, necesitaba descansar ya; Mientras bajaba las escaleras, de reojo vio la silueta de una mujer con un vestido negro y un sombrero del mismo color, no le tome importancia, supuse que lo había imaginado por el sueño y cansancio que tenía.
Cuando llegue a la cocina, me prepare el café y mientras lo hacia por la pequeña ventana de la cocina vi una pequeña luz color naranja, no trate ni siquiera ver hacia la calle por que todo lo atribuí a lo mismo o que tal vez era la luz de la iluminación de la calle, subí de nuevo a mi habitación y seguí en lo mio trabajando.
La madrugada seguía pasando; cuando eran las tres y media de la madrugada, escuche tres golpes en la puerta de la habitación, de primer momento pensé que era mi madre, —si mamá ¿que pasa? ya casi termino la tarea— respondí a los toques pero, nadie me respondió; como siempre le trate de encontrar una explicación lógica pero, esta vez no encontraba una razón o algo que lo explicara por que todos dormían.
Los tres golpes se volvieron a escuchar y esta vez la voz de una mujer acompaño los golpecillos;— “Déjame entrar”— aquella fue la frase que escuche, la voz era como un canto.
Me concentre para poder terminar y dormir, para este punto recordé lo que tiempo antes mi abuela le había contado. —Sabes que lo que más llama la atención de aquí, Salem, es que se cuenta que es el lugar donde las mas grandes brujas nacieron y ejercieron sus planes, algunos de ellos son llevarse a almas jóvenes para alimentarse de su energía.
Decidí apara la luz e irme a la cama.
No puedo negarlo un frio hizo que la piel se me erizara, decidí irme a la cama, después de la voz y los golpecillos no volví a escuchar ningún otro ruido. Estaba entrando en el transe del sueño escucho de nuevo el golpecillo de la ventana, lo ignore pero entonces escuche el rasguñar de uñas largas rasgando el vidrio de la ventana.
Un sentimiento de temor se me extendió por todo el cuerpo, de tal forma que quede ahí acostada paralizada comencé a rezar las oraciones que me había enseñado mi abuela. Escuche pasos en mi habitación que avanzaban hacia a mi, rece lo más que pude, con todas mis fuerzas. Escuche de nuevo esa voz que me había dicho que le abriera; esta vez la escuche aun lado de la cama;—abre los ojos —me dijo y apreté los parpados con fuerza.
Abrí los ojos como si una fuerza sobre humana me forzara a hacerlo puedo decir que lo último que vi fue a una mujer vestida con el sombrero negro, pero a diferencia de la vez anterior fue que esta ocasión vi sus ojos color rojo topacio.
Después de eso no recuerdo nada más, solo que me sonrió enseñándome sus dientes filosos, eran aterradores, me congele.
Por la mañana siguiente mi madre fue a buscarme para ir al colegio y lo único que encontró fue, una habitación completamente vacía…
Sigo preguntándome que fue lo que paso, pero aun estoy en busca de mi cuerpo; trato de hablarle a mi madre, pero ella no me escucha; por las noches en las calles mi alma observa a jóvenes que por una extraña razón se duermen en madrugada.
Así que si esta noche te sientes vigilado, puede que sea yo.