El dinero sobre todo
En las afueras de la ciudad Saint-Denis en París, se situaba una pequeña mansión nada del otro mundo, aquella residencia pertenecía a la única hija del gran empresario Thomas Bonnet. Aquella mujer era hermosa sin duda alguna, tenia a cualquiera a sus pies pero eso era algo que a ella no le interesaba, su único interés en esta vida era simple y sencillo el dinero, aunque ya estuviera casada eso no le impedía jugar con el dinero que su padre les daba, prácticamente era una vida que cualquiera quisiera vivir.
Carlotta Bonnet, heredera de la fortuna Bonnet hasta el momento, como había dicho era una mujer hermosa, era alta, tez clara cabello castaño y unos ojos azules con pequeñas motitas moradas tenía una figura que cualquiera deseaba o envidiaba simplemente mujeres al tener esa figura que robaba la mirada de sus parejas y hombres que deseaban tan solo una noche tener esa figura entre sus brazos, sin embargo, ella amaba a su esposo Louis Moriarty y bueno ambos eran tal para cual por el simple hecho de que se amaban y sobre todas las cosas amaban el dinero no había nada más importante para ellos que cubrir sus lujos y malgastar la gran fortuna que algún día sería para ellos.
Cabe mencionar que Carlotta no solo amaba a su esposo y el dinero, también amaba a su padre que después de la muerte de su madre cuando ella era una adolescente solo se tenían ellos dos, por ese motivo Thomas consentía demasiado a su hija y aunque creía que no le hacía daño era todo lo contrario pues la menor era avariciosa y no se tentaba el corazón cuando había dinero de por medio.
Entrando por la puerta principal Carlotta hacia resonar sus tacones por el lugar. Caminaba con una mirada fría en el rostro al tiempo que maldecía y aventaba los adornos que se cruzaban por su recorrido.
Louis debemos hablar seriamente, no creerás lo que ocurrió mientras estaba con mi padre fue algo espantoso ------ Murmuró la mujer mientras se dejaba caer en el sofá con un aire de ofendida.
Dejame adivinar, ¡ah ya se! ¿Se te rompió una uña? ------ Dijo en un tono burlon mientras la miraba ------ Oh vamos, cariño estoy jugando, dime qué fue lo que pasó.
¡Ojalá hubiera pasado eso, pero no, mi padre dijo que si no le daba un heredero nos quitará el dinero! ¿Puedes creerlo? Osea ¿Sabes lo que eso significa? Ahora entiendes porque no hay que tomarlo a la ligera, ¿Cierto? ------ Se cubrió el rostro como si le hubieran dado la peor de las noticias, es decir, si se hubiera quedado en bancarrota.
Estas bromeando, eso no puede ser, no quiero ser padre, osea si quiero el dinero y los lujos ¿pero un hijo? No, esos mocosos solo saben llorar y arruinar la vida, ¡en definitiva no quiero! ------ Dio un golpe estruendoso en la mesa de la sala.
¡Por el amor de Dios Louis! ¿Crees que yo quiero uno? Obviamente no, solo de pensarlo me dan náuseas, se arruinará mi figura porque tú no cargaras con esa cosa en cambio yo sufriré las consecuencias, pero ------ Suspiro con derrota y miro a su contrario ------ Si queremos seguir con nuestra vida de lujo tenemos que hacer sacrificios por más duros que sean.
El pelinegro la observaba incredulo sin saber que decir solo atinó a suspirar y como si una gran idea llegará a su cabeza se levantó y hablo con emoción.
¡Adoptemos! Vamos a adoptar lo tenemos unos meses y cuando nos aburramos o tu padre lo acepte se lo dejamos a él o lo regresamos de donde lo sacamos ------ Sonrió con orgullo como si sus problemas se hubieran acabado
Le di la opción a mi padre sobre ello, sin embargo, dijo que no porque quería vivir conmigo todo eso del embarazo y así ------- Murmuró recostada en el sofá.
La cuestión era que Thomas quería que su hija y pareja experimentaran la magia del embarazo, que ambos amaran incondicionalmente al pequeño ser que se formaría dentro de su hija, si que soñaba con eso, puesto que en realidad no conocia a su primogénita.








