I Would Look For You Forever, OS (L. S.)

Sinopsis

Harry y Louis se conocen en una fiesta de disfraces. Sin saberlo ni imaginarlo, iban con disfraces a juego, comenzando así una hermosa historia. OS, sin smut, LT/HB OS participante del Fic Fest "Larryween" CRÉDITOS DEL PROMPT: @Start-up99

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Una noche especial


—Apenas ha pasado un mes de clases y ya me quiero devolver a mi casa con mi mamá. —Se quejaba un hermoso chico de largas y espesas pestañas, hundiéndose en la cómoda y agradable cama.

—Zayn, solo te quejas. Apenas vas un par de horas porque tu carrera es más online que presencial, te pasas. En cambio, yo tengo más de 150 compañeros, y ya tres libros que leer, cuatro informes y dos exámenes para esta semana.

—¿Y por qué tanta gente? No pensé que tantos quisieran estudiar esa horrible carrera aburrida.

—No es aburrida, —dijo sonriendo y bajando la mirada, casi como un enamorado. —Somos tantos porque a los primeros dos meses le dicen el colador. Según cuentan, de los ciento y tanto, quedaremos la mitad el primer mes, y para el segundo apenas unos 30. Al final de la carrera nos graduaremos cerca de diez, como si necesitáramos más presión.

—Eso es del terror Harry, pero me gusta que estás muy seguro de llegar al final.

—Claro que lo haré. Amo lo que estudio, y necesito enfocarme.

—Y yo espero y quiero creer que tal vez encuentres un novio nerd como tú, que le gusten el misterio, las conspiraciones y esos aburridos libros con hojas amarillentas, a ver si te distraes con cosas más divertidas.

—Eso no pasa, —contestó sintiendo un poco de pena. —Pero, aunque encontrara a alguien, necesito dedicarme a estudiar. Tú también podrías encontrar a alguien que le gusten tanto las papas fritas con kétchup, —dijo ahora riendo.

—Sería muy feliz, y hasta estaría dispuesto a compartir. Pero, te quería decir algo muy importante. Va a haber una fiesta de disfraces para la noche de Halloween, con concurso incluido y un premio al mejor disfraz.

—¿Van a hacer una fiesta, justo este año? ¿Conoces la leyenda? —Preguntó Harry, ahora sí, interesado.

—Ay no, tú y tus historias. ¿De qué fantasma cursi se trata ahora?

—Cuenta la leyenda que... sí, tal vez tienes razón, es un poco cursi... —Dice pensando. —En fin, dice que hace muchos, muchos años, una pareja de enamorados, dos hombres llamados Darel y Bradley, fueron muertos la noche de Halloween en el cementerio de la ciudad. Alguien los vio besándose, y como era una enfermedad y un delito en esa época, se les fue la gente encima.

—Pobres, todo por ser gays, —habló Zayn con tristeza. —Menos mal no vivimos en esa época, ya me hubieran fusilado por promiscuo. —Lanzó una carcajada, contagiando a Harry. —Pero tú te hubieras salvado, eres tan privado que ni siquiera yo que te conozco hace diez años, sé cuándo fue tu primer beso y menos tu primera vez, —continuó levantando y bajando las cejas.

—No... no es necesario que lo sepas, —dijo sonrojándose hasta las orejas.

—No puede ser. ¿Aún nada de nada? —Preguntó sin poder cerrar la boca. —Exijo una explicación, siempre has tenido admiradores, incluso algunos intentaron sobornarme para acercarse a ti, dime cómo ha pasado esto.

—¿Es tan malo? Por eso no quería decirte, haces un escándalo por todo, —contestó molesto. —Ninguno me ha parecido lo suficientemente interesante, y si lo ha sido, de inmediato muestran sus prejuicios sobre mi ropa, mis uñas pintadas o lo que me gusta.

—Es que eres muy particular, no podemos negarlo, pero ¿sabes? Me alegra que no te hayas dejado llevar por la presión. Para eso estoy yo, que disfruto por los dos, —sonrió coquetamente.

—Ay Zayn, no se puede ser serio contigo. Escúchame, la leyenda de la que te hablo cumple exactos cien años este Halloween. Se supone que cada año, las almas de estos enamorados salen para intentar encontrarse.

—¿Cómo así? No entiendo.

—La gente de esa época, no conforme con asesinarlos, los enterraron en lugares distintos, para que ni muertos pudieran estar juntos. Tampoco se encontraron sus cuerpos. —Terminó de decir, mientras un silencio sepulcral hizo que se les erizaran los pelos.

—Me muero de miedo, quizás no deberíamos salir ese día.

—¿No que tan valiente? ¿Qué pasó con el Zayn que no cree en leyendas ni misterios?

—No creo, pero uno nunca sabe. ¿Tú de verdad crees que sus almas se estén buscando?

—Lo creo. Mira, tengo una foto de un retrato que alguien hizo de ellos, —dijo sacando un libro lleno de recortes de su mochila.

—Santo cielo y Santos Apóstoles Harry... Se parece a ti.

—No es cierto, cómo se te ocurre, —respondió riendo entre dientes. Él ya se había dado cuenta.

—¿Y si eres la reencarnación de este hombre? ¿Y mueres la noche de Halloween? ¿O nunca puedes estar con el amor de tu vida? —Expresó dramáticamente, con las manos en el pecho.

Los dos se mantuvieron callados. Hasta que Zayn explotó en una sonora carcajada.

—¿En serio crees que esas cosas pasan? Vamos Harry, estás muy grande para creer en idioteces de ese tipo.

—Siempre voy a elegir creer, aunque no me entiendas. De verdad a veces me pregunto cómo podemos ser mejores amigos, —se quejó.

—Porque estamos equilibrados. Tú casto y puro, yo un gozador de las artes amatorias. Tú, serio y estudioso, yo un loco al que no le importa nada, —habló ligeramente. —Y, aun así, me amas y no puedes vivir sin mí, —sonrió.

—Puaj... Odio cuando te pones todo cursi. En ti no queda bien.

Terminaron su reunión con carcajadas, debían intentar dormir, después de estar conversando por horas.

A unos metros de ahí, otro par de amigos hacía planes para lo que sería la fiesta del año. En realidad, todos hablaban de lo mismo, era la conversación de moda, porque todos querían participar.

—No estoy seguro de ir, —decía Liam, de preciosos y dulces ojos.

—Me estás bromeando. Es Halloween, claro que vas a ir. ¿No te he explicado lo de la leyenda? ¿No sabes que se cumplen cien años? Esa noche puede pasar cualquier cosa —explicó un hermoso chico de infartante mirada azul.

—No empieces otra vez Lou. Me tienes aburrido con esa historia, me hablas de ella cada cinco minutos, y ya no quiero saber más, —se quejó. —Además, tengo mucho que estudiar.

—Admito que leyes es una carrera difícil, pero nada se compara a tener más de cien compañeros metidos en un salón enorme, que hablan sin parar. No sé por qué no hacen un filtro antes, es extraño que una carrera como antropología tenga tantos inscritos siempre. Imagínate que en todo este tiempo no conozco ni a la mitad.

——Creo que todos nos preguntamos lo mismo, no tiene sentido, —reflexionó. —Espero que por lo menos conozcamos a alguien interesante, o por lo menos atractivo en esa dichosa fiesta.

—Tanto que te quejas, si siempre te ha ido bien. Hablas de lleno, —se rio suavemente.

—Soy irresistible lo sé, pero me aburre siempre lo mismo. Me estoy poniendo viejo y cursi, —dramatizó.

—Jajajaja, no inventes. ¿Ahora quieres un novio? ¿Tú, Liam Payne?

—No te rías, me gustaría enamorarme, ¿qué tiene de malo?

—Nada, tú puedes encontrar a alguien que se enamore de ti, eres un buen chico, puedo decirlo yo, que te conozco hace quince largos años. Ten paciencia, ya llegará.

—¿Y tú? ¿No te gustaría encontrar al hombre perfecto? ¿O alguna princesa, tal vez?

—¿Princesa? No. Me gustaría encontrar a alguien tan seguro de sí mismo, que no tenga problemas ni prejuicios por llevar esmalte en sus uñas o usar ropa llamada femenina. No por ser el activo en mis relaciones significa que busco a quien dominar o a un hombre delicado. Sin embargo, he conocido y estado con suficientes tipos que ni siquiera saben qué quieren. La mayoría llega cautivado por mí, que también les gustan las historias y las leyendas, que les encanta que estudie antropología, que no sé qué más, y ni siquiera se preocupan de saber qué es cierto. La mayoría de las veces ni siquiera han sido un buen polvo, me harté de eso.

—Quizás eres muy exigente.

—Claro que lo soy, no como tú.

Evitaron reírse con fuerza. Podían recibir un castigo por estar haciendo ruido a esas horas en la universidad.

Iban a dar las doce, y todo era silencio. Era el único día que ocurría eso, el martes en la noche, porque todos de los estudiantes debían levantarse a las cinco y media de la mañana para alcanzar a bañarse, vestirse, desayunar algo y llegar a la primera clase que el día miércoles, para toda la universidad y como una tortura medieval, empezaba a las siete de la mañana. Según las mentes pensantes del lugar, era motivador para los alumnos ese tipo de cambios porque los mantenía atentos y preocupados.

Harry como un zombi, porque a las tres de la mañana despertó sobresaltado, y ya no pudo dormir. Zayn quejándose más de lo normal, logrando contagiar con su mal humor a todo aquel que se pusiera delante.

Llegó casi corriendo Harry al salón, que estaba ubicado al fondo del pasillo. Era el más grande del lugar, tenía capacidad para 250 personas, y era hermoso, con lindos escalones y grandes ventanas. El profesor de “Paradigmas Antropológicos” llegó muy serio, todo porque estaban terminando septiembre y la cantidad de alumnos no se había reducido. Y nuevas teorías aparecieron, desde que era una brujería de los padres, que habían sobornado a los profesores o que habían bajado la exigencia.

—Debido a que el número de estudiantes sigue siendo muy alto, a partir de hoy, habrá más proyectos, trabajos y exámenes sorpresa. Deben demostrar que realmente quieren ser antropólogos.

Y de esa manera, se encontraron todos apenas durmiendo durante las siguientes semanas. Harry apenas se mantenía en pie, mientras Zayn se preocupaba de lo rutinario, como comprar lo necesario para comer, lavar la ropa, mantener el orden, taparlo cuando se dormía en el sofá, recordarle que existía la ducha, y esas pequeñas cosas.

El día 31 de octubre llegó, y con él, la lista de quienes seguían en la carrera. De 158 alumnos, quedaron solo 99, y para finales de noviembre, se hablaba de 50. Demasiados jóvenes tristes, que se iban a consolar con la gran fiesta de esa noche, ahogándose en alcohol y otras sustancias misteriosas.

Harry había preparado su disfraz con tiempo. Apenas tenía cinco minutos libres, cosía, medía, pegaba. Estaba bastante satisfecho y entusiasmado.

Louis por su parte, había encargado los arreglos a una chica de tercer año de diseño, como ajustar y cambiar algunos botones.

Zayn y Liam buscaron por internet. Les daba igual qué usar, solo necesitaban algo ridículo y cómodo.

—Recuerda que antes de la medianoche, me vas a acompañar al cementerio, —le recordó Harry a Zayn.

—Todavía no entiendo para qué.

—Es algo personal... Me gustaría llevar una ofrenda o algo así, para los enamorados que se buscan. No sé por qué pienso que les gustaría ese lugar. Es un cementerio muy bonito, tanto que es una atracción turística de Londres. ¿No te acuerdas que fue el primer lugar que visité, apenas puse un pie en esta ciudad.

—Jamás lo olvidaré, me hiciste caminar por horas, —bostezó Zayn. —No te aseguro que te acompañe, si encuentro un filete o un bizcocho por ahí, hay prioridades, ya sabes.

—Ay Dios, ¡eres imposible! —Exclamó agarrándose la cabeza y riendo al mismo tiempo.

La noche llegó rápidamente, la fiesta estaba pensada para comenzar a las nueve. Se pagaba una entrada bastante asequible, que daba derecho a algunos tragos, baile, fotos, y una búsqueda de dulces.

En su habitación de la universidad, estaban Harry y Zayn terminando de arreglarse. Harry en el baño y Zayn en la sala. Ninguno se había visto.

Harry no pudo evitar reír cuando vio a su amigo, y Zayn estaba con la boca abierta.

—Harry, ¿estás seguro de tu disfraz?

—Sí Zayn, ¿por qué? ¿Crees que es demasiado?

—Conociéndote, realmente es lo normal en ti. Siempre te vistes un poco llamativo, por decirlo así, —contestó riendo.

—No es mi culpa que los demás sean tan aburridos. Y, además, es Halloween y hay un concurso. Si gano, tendré una cena con todo pagado en el mejor restaurant de Londres, y sabes que voy a ir contigo, entonces no te quejes y ayúdame con el collar.

Zayn abrochó el precioso collar de perlas en el cuello de su amigo, y lo miró de pies a cabeza con su atuendo ya listo:

Era un disfraz de Charleston, femenino, pero adaptado. El mismo Harry lo había acomodado y ajustado a su cuerpo. En vez de un vestido, era un short largo con flecos hasta casi llegar a la rodilla, un top precioso que celebraba la belleza de su cuello y sus clavículas, también con flecos, zapatos con brillos y un poco de taco. Los accesorios, además del collar, anillos, y una especie de cintillo con una pluma haciendo juego con el color negro de su ropa. Una boquilla larga y una cartera adaptada al disfraz, completaba la imagen. Por si acaso, llevaba un abrigo, nunca se sabía cómo estaría el clima en la ciudad. Se veía de infarto.

Zayn, en cambio, llevaba un disfraz bastante ridículo, que de hecho llamaba más la atención. Era un cono o cucurucho de papas fritas. Lo había encargado por Amazon, y estaba muy satisfecho. Era cómodo, y le permitía entrar unas cuantas botellas de cerveza sin que se dieran cuenta, además de unos cigarros divertidos.

—Apurémonos, porque darán a conocer al ganador en la primera media hora, —dijo Harry, guardando dinero, su identificación y celular en su cartera.

Tomaron un taxi, porque se habían atrasado, y Zayn tuvo que llevar su disfraz afirmado desde adentro por la ventana, porque no cabía al ser demasiado grande. Fueron rumbo al Park Villa Boutique Hostel, donde se había puesto una gran carpa cerrada para la que sería la mejor fiesta de la década, según los organizadores. A la entrada había una mesa donde estaban sentados los siete jueces, anotando el nombre y el disfraz de cada invitado. Era regla de oro ir con un atuendo, de lo contrario no podías entrar.

La vestimenta de Harry llamó muchísima la atención, por los brillos, y lo original que era. Valoraron la preocupación por los detalles y la forma en que lo llevaba, con estilo y elegancia. Con el de Zayn se rieron, pero no podría ganar por sí solo, dijeron. Necesitaba kétchup o mostaza.

El lugar estaba bastante lleno. La música era cambiante y de variados estilos. Desde Bowie, hasta música electrónica, bajo las luces y la decoración llena de calabazas, guirnaldas negras, arañas peludas, fantasmas, calaveras, brujas y demonios. Era un poco tétrico, pero de eso se trataba esa noche.

Los vasos, botellas, platos, bandejas, también en sintonía con el lugar. Colores negros, morados, naranjos se confundían en medio del humo que de vez en cuando soltaban las máquinas preparadas especialmente para eso. Tenían que caminar mucho, para llegar a la mesa de los tragos que estaba al fondo de la carpa, y Harry recibió muchos piropos en su camino, que apenas contestó con una sonrisa falsa.

Alguien que no había visto, seguía sus pasos desde algún lugar. Este extraño admirador, quedó maravillado al ver el andar tan seguro del chico de rizado pelo. Lo siguió con la mirada, hasta verlo poner sus labios en un vaso plástico y beber algún líquido, elegido entre los distintos tipos de bebidas que había, y que abarcaban desde el agua, los jugos, refrescos, cerveza, vodka, ron, incluso whisky.

Zayn también recibió muchos comentarios, pero eran de un calibre bastante más grosero, que iban desde querer morderlo hasta ofrecerle salsa especial. Sin embargo, los atrevidos quedaban humillados frente a las respuestas tan creativas que les daba, para contento y orgullo de Harry.

Luego de veinte minutos que dedicaron a beber y conversar, y donde Harry sobre todo, recibió cerca de diez peticiones para bailar y que declinó amablemente, se apagaron las luces y la música. Las máquinas de humo a todo lo que daban, dándole una atmosfera misteriosa al lugar y preparándolos para lo que venía. Una voz tenebrosa y algunos gritos aterradores de fondo, informaba que ya estaba el veredicto del jurado:

“Buenas noches almas errantes, tenemos un horrible anuncio para ustedes. En esta mágica y oscura noche de Halloween, hemos decidido que este año, hay dos parejas ganadoras, algo jamás visto en nuestra historia. Cada uno tendrá una invitación a cenar en el mejor restaurant de Londres, con un acompañante”

Se escucharon aplausos y vítores.

“Y ahora, los ganadores deberán pasar al escenario principal para recibir su premio y modelar para nosotros sus disfraces. El tercer y cuarto lugar es para ¡las papas fritas y el kétchup! Suban acá por favor”

—¡¿Hay alguien disfrazado de kétchup?! —Le gritó Zayn a Harry, en medio del abrazo que se dieron.

—¡Quizás es tu destinado! —Se carcajeó Harry, terminando su primer vaso de vodka.

En el escenario, se encontraron por primera vez, Liam y Zayn. Caminaron sin problemas, como si fueron grandes modelos de pasarela, haciendo poses extrañas y riéndose de ellos mismos. Luego de eso, recibieron sus sobres respectivos. Bajaron ya conversando, y se perdieron debajo de una mesa donde fumaron y bebieron a gusto, lejos de las miradas de los demás. Sus trajes, tirados en una esquina.

“Un último aplauso para nuestros participantes. Ahora, la pareja ganadora. Los dos comparten el primer lugar, y además de la cena, se llevan mil euros cada uno, de parte de nuestro patrocinador más importante. Y, otra sorpresa. También es primera vez, que los ganadores son ¡dos chicos! Un aplauso fuerte para, ¡el gánster y el chico charlestón!”

Los gritos eran ensordecedores, las luces parpadeaban, miles de manos batiéndose en aplausos interminables, pero Harry, solo veía una cosa. Una persona, mejor dicho.

Caminando hacia él, un gánster sencillamente adorable. Su traje gris, con finas líneas blancas, un gillete en vez de chaqueta, zapatos de charol, un sombrero, una rosa en la solapa, y una metralleta a juego. Ojos de un color indescifrable desde esa distancia, pero que eran perfectos para ese rostro tan bonito.

Harry estaba impresionado, tanto que sus rodillas temblaron y su corazón palpitó con fuerza. ¿Qué encanto tenía ese chico para enloquecerlo solo con su presencia?

Le sonrió hermosamente cuando lo vio llegar a su lado y ofrecerle su brazo. Lo guio a través de la gente y no lo soltó más, ni siquiera para recibir el premio.

El gánster le cedió el primer modelaje. Harry desfiló sonriendo, con tanta gracia que más de uno cayó enamorado. Louis, hizo lo propio, derrochando seguridad con su porte tan varonil. Para finalizar, los dos juntos, como si se conocieran desde siempre.

“Felicidades chicos, se merecen el premio por la dedicación y la originalidad de sus disfraces. Ahora, sigan con la diversión, es hora de bailar, antes de buscar los dulces”.

Harry y Louis bajaron despacio del escenario, y se acercaron a una de las mesas por algo para tomar.

—Quieres tomar cerveza? —Preguntó el gánster.

—No, gracias, prefiero vodka, —contestó Harry. —¿Cómo te llamas?

—Louis, soy Louis, —sonrió, y delicadas arruguitas aparecieron al lado de sus ojos. —¿Y tú?

—Soy Harry, —que también sonrió, mostrando hoyuelos perfectos. —¿Estás estudiando?

—Antropología, —contestó. ¿Pasa algo? —Preguntó cuando Harry se atoró con su bebida.

—¿Es en serio? Yo también, —sonrió.

—No puedo creer que no te haya visto, —dijo sorprendido, mientras una mirada cómplice se escondía tras sus vasos. —Pero después hablamos de eso, ahora necesito decirte que me encanta tu disfraz, creo que solo alguien como tú podría llevarlo tan bien. Es perfecto para ti.

—Gracias, eres muy amable, —contestó un nervioso Harry con sus mejillas sonrojadas.

—¿Quisieras ir a caminar? ¿Cambiar el ruido por algo más tranquilo?

—De hecho, tengo algo que hacer, pero no sé si te gustaría acompañarme. —Su voz sonó más sensual de lo que esperaba. —Necesito ir al cementerio.

—Me encantaría acompañarte. No me digas que quieres ir ¿por lo de la leyenda?

Y Harry sonrió de nuevo.

Caminaron hasta el cementerio, conociéndose, descubriéndose. Hablaron de libros, de tiempos pasados, de historias de vida. Se emocionaron, se rieron, se conectaron.

—¿Crees que alguna vez puedan descansar en paz? —Preguntó Harry, una vez que estaban en el desolado lugar.

—Lo creo. Quizás solo necesitan que alguien les pida perdón, por odiarlos tanto a ellos y a su amor que fueron capaces de matar, —contestó conmovido.

—Tienes razón, —respondió ligeramente triste.

—No te pongas así, me dan ganas de besarte y eso no está bien, —bromeó Louis, dispuesto a sacar a relucir todas sus armas para coquetearle a Harry.

—Y yo que pensé que era el lugar perfecto para mi primer beso, —suspiró. —Qué pena, —dijo mientras caminaba hacia un pequeño mirador, rodeado de árboles, y el gánster se quedaba helado y sin palabras, intentando procesar tanta información. ¿Primer beso? Él quería serlo.

En un frondoso roble con un tronco inmenso y majestuoso, dos letras: D y B, encerrados en un corazón. Harry pasó sus dedos sobre el dibujo que empezaba a borrarse, y por un momento, pudo sentir que viajaba hacia ese tiempo, que podía ver a los enamorados perdidos en su burbuja. Una brisa suave apareció, moviendo las hojas y silbando una hermosa melodía. La voz de Louis llegó a sus oídos, demasiado cerca de su cuello, enviándole una desconocida electricidad por toda su columna vertebral:

—También te buscaría por siempre, si me separaran de ti, —murmuró lentamente, logrando que Harry se girara para poder refugiarse en los maravillosos ojos verdes que le pedían algo más.

—Te buscaría también, —afirmó Harry.

Louis se aventuró un poco más, y en un movimiento rápido, pasó su brazo por la delicada cintura de Harry y lo acercó. Sutilmente lo besó. Apenas fue un roce, superficialmente pudo conocer la textura y el sabor de esos labios como cerezas que no hacían más que sonreír.

Un poco más lejos, eran observados por el cuidador del cementerio. Fue el único que se dio cuenta de cómo, por un ligero momento, todo se detuvo; incluso los relojes perdieron dos segundos y una estrella fugaz se fundió en la oscuridad de la noche.

Al día siguiente, fueron encontradas osamentas que databan de hace más de 80 años. Después de una semana de investigación, se pudo saber que eran de los enamorados, y la gente de la ciudad, como ofrenda y un regalo a su amor, les dio una tumba para que sus cuerpos ahora sí descansaran juntos.

Un lugar que rápidamente se convertiría en un espacio para quienes necesitaban aferrarse a una nueva leyenda, una que hablaba de que ellos te concederían tus deseos de amor si les dejabas un ramo de flores.

En medio del cortejo que se realizó en honor a los enamorados, estaban dos parejas muy particulares. Liam y Zayn, compartiendo papas fritas con kétchup en medio de juguetones besos y risas. La otra, dos hermosos jóvenes, vestidos a la usanza de los años veinte, como una señal de respeto a aquellos amantes. De la mano, desbordando miradas afectuosas, celebrando también su propia historia que apenas comenzaba. Querían ver el árbol donde también dejaron sus letras grabadas para siempre.

OS participante del Fic Fest “Larryween” en Wattpad.

PROMPT: Harry y Louis se conocen en una fiesta de disfraces, ambos sonríen al verse, iban con disfraces a juego sin siquiera conocerse.

CRÉDITOS DEL PROMPT: @Start-up99