My Wild Love © ᵛᵏᵒᵒᵏ [En proceso]

Sinopsis

𝗦𝗜𝗡𝗢𝗣𝗦𝗜𝗦 Jungkook es traicionado por su prometido en un viaje de exploración, en el que el omega había querido participar aun siendo rechazado por su casta. En medio de la noche, mientras todos dormían Yoongi, su prometido, intenta aprovecharse de él, mientras caminaba por la popa del barco y por accidente termina cayendo al mar. Al despertar Jungkook deberá hacer de todo para sobrevivir en la desierta isla, incluso adentrase en lo más profundo de la peligrosa selva. En su camino se topará con Taehyung, una alfa salvaje que le hará encontrar el amor y lo ayudará a sobrevivir hasta que lleguen a rescatarlo. —Tú eres Taehyung, y yo soy Jungkook. Repítelo. —J~jung, Jung... gook.... Jung~kook. ¿¡Jungkook!?

Genero:
Romance/Fantasy
Autor/a:
LysHope
Estado:
En proceso
Capítulos:
8
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Prólogo

"Año 374 de Invernalia”

20 años antes

La familia Kim era una de las más respetadas en toda Invernalia, ya sea por sus riquezas o por sus conocimientos en la rama de la medicina. Pues era bien conocido que se encargaban del cuidado de la familia real.

Kim Songyun, el hijo mayor y heredero, junto a su omega e hijo de 5 años, tuvieron la tarea de viajar a tierras extranjeras por una planta extraña, pero milagrosa, que ayudara en el parto de la reina madre que estaba a punto de dar a luz a su tercer hijo.

Era un largo viaje de 6 días y 7 noches. Todo en el transcurso de ida fue estupendo, lograron llegar a su destino satisfactoriamente y conseguir la extraña planta que no era más que un raro espécimen de flor con rayas muy parecidas a las de un tigre. Por eso fue nombrada como “Tigrada o Flor del Tigre”.

La familia Kim además de conseguir la flor experimentaron diversas costumbres e infusiones que podrían servir para ayudar a su alteza la reina.

En el camino de regreso todo se volvió oscuro. El primer impedimento fue el mal clima, las nubes grises obstruían la visión de los vigías, los cuales no lograban dar con su ubicación y las turbulentas aguas los dirigían hacia un destino desconocido.

El segundo fue el tiempo, llevaban navegando sin rumbo más tiempo del acordado, por lo que los suministros y el agua se le estaba acabando poco a poco.

La gota que terminó por llenar el vaso fueron los piratas. Un grupo de maleantes abordaron el navío de la familia Kim, comenzando con el saqueo y los asesinatos en masa. Songyun brillantemente reaccionó a tiempo y escondió a su familia junto a la flor en un lugar seguro.

—¿Quién está a cargo de este navío? —grito uno de los piratas, el cual parecía ser el líder. Alfa, su dominante presencia, lo delataba—. No lo volveré a repetir. ¿Quién está a cargo de este navío? —cada uno de los pasajeros a bordo se estremecieron ante su vos.

—¿A caso no escucharon al capitán? —grito con odio otro de ellos.

—Si no entienden por las buenas —tras decir esas palabras sacó su espada y arremetió en contra la persona que estaba más cerca de él, cortándole la cabeza de un tajo sin pestañear—. ¡Entenderán por las malas!

La situación se estaba saliendo de control y al ser Songyun un alma noble no dudó ni un segundo en rebelar su posición.

—¡Soy yo!

El hombre de barba estaba a punto de arremeter contra otra persona. Tras su declaración devolvió su mirada y comenzó a escanearlo, deteniéndose en el acto.

—Capitán Kim Songyun —trago saliva al sentir su penetrante mirada en él—. ¿Qué es lo que quiere?

La persona entre sus brazos fue lanzada a cualquier parte sin importancia, para luego acercarse al alfa Kim.

—¿Tú eres Kim Songyun?

—En efecto. ¿Qué es lo que quiere de mí?

—Lo que fue a buscar en Solaris.

—¿Qué?

—¿Acaso eres sordo, o no entiendes mi idioma? —Songyun estaba desconcertado acaso la misión no era secreto de estado. ¿Cómo había obtenido esa información?—. Lo que fuiste a buscar, entrégamelo.

—Yo no lo tengo.

—¿A no?

—No.

Parecía pensarlo, pero al final no creía en ninguna de sus palabras.

—No te creo.

—No es mi problema que me creas o no.

—Debería serlo.

Sus palabras sonaron a amenaza, pero en ese momento no lo pensó demasiado.

—¡Gara! —llamó a alguien.

Era la misma persona que había gritado antes.

—Si Capitán Black.

—¿Qué decía el informe sobre los Kim?

—Bueno, al barco solo abordaron Songyun aquí presente junto a su Omega e hijo.

O no.

Ellos no podían.

No se atreverían.

Y como en sus peores pesadillas, Black sonrió con malicia. Su cabello y ojos negros como la noche solo desfilaban maldad pura. Cuando se inclinó hasta él sintió unos escalofríos espeluznantes tras pasar su espalda, más al tener su mirada de frente.

—Gara, ya que acá nuestro amigo no quiere colaborar —todo esto fue dicho sin despegar su mirada—. Traeremos a su familia aquí a ver si refresca su memoria.

—No te atrevas a...

Un fuerte golpe en su estómago callo su discurso de amenaza. El imponente hombre se levantó para volverse hacia su súbdito.

—¿Qué esperas?

—Si capi. Me retiro.

El pelo rojo desapareció de la vista de ambos y Songyun temió por su familia. Le importaba un carajo, la flor o la reina si su familia estaba en peligro.

—Por favor, no les hagas daño.

—Eso depende de ti.



—M~mamá tendo medo —decía el pequeño de 5 años.

—Mi amor tranquilo, papá ya vendrá por nosotros.

Omega e hijo se encontraban escondidos dentro del armario del último camarote.

—Todo estará bien.

Esas palabras más que para su hijo parecían para sí mismo, aunque el miedo lo estaba matando, tenía que ser fuerte por su hijo. El sonido de una pisada retumbó en la habitación, preso del pánico tomo a su hijo y lo abrazo fuertemente contra su pecho. Debía tranquilizarse y regular su aroma o serían descubiertos.

««« Antes.

—Amor deben esconder de bien y no salir a menos que venga por ustedes —le dio un beso a cada uno—. V toma. Cuídala hasta que regrese, ¿sí? Cuídense mucho —le entregó la caja de metal a su hijo donde estaba toda la investigación y la flor.

—Songyun —lo llamó su omega aferrándose a él.

—Te amo.

Tras besar sus labios sin perder tiempo, cierra las puertas del armario y sale corriendo del camarote.

—Yo también te amo —respondió en un susurro.

»»» Actualmente.

Las pisadas cada vez eran más fuertes, esa persona debía estar cerca, en cualquier momento los encontraría. El sonido de una puerta siendo estrellada contra el suelo se escuchó.

El omega se sintió morir. Esconderse era inútil tarde o temprano los encontrarían.

Debía tomar una decisión, rápido.

Llenándose de valor, separa a su cachorro de su pecho y le besa la frente después de susurrarle cuanto lo ama.

—Tae-Tae no puedes salir de aquí a menos de que papá o yo vengamos por ti. ¿Entendiste? —mientras hablaba lo envolvía en unas cuantas cobijas—. Ahora iré por papá, tú esperarás aquí, vale.

—De acuerdo.

—Prométeme que te portaras bien y no saldrás de aquí.

—Lo pometo, mamá. Po meñite —dijo colocando su dedo en forma de promesa.

—Ese es mi niño —miro a todas partes antes de repetirle que no saliera y cerró las puertas—. Tae guarda silencio, pase lo que pase.

—Ok.

Tomado todo el valor que le quedaba abre la puerta de la habitación y al no ver a nadie sale corriendo en dirección a cubierta. Pero justo antes de subir es atrapado por las manos de Gara que lo sostienen deteniéndolo.

—Te encontré omega escurridizo.

—Creo que me encontré yo solo.

—Te crees que eres muy chistoso, ¿no?

Tomándolo bruscamente del brazo le hace subir las escaleras hasta llegar con Black que lo examina de arriba hacia abajo sin disimular.

—Un omega macho, nunca he estado con uno, ¿debería probar? —le pregunta indiferente a sus subordinados.

Un fuerte gruñido fue escuchado. A Songyun no le había gustado la forma en que estaban tratando a su esposo, menos sus obscenas palabras.

—No te atrevas a tocarlo o te mataré con mis propias manos.

—O qué miedo —el azabache se reía en su cara, eso solo lo hacía enfadar más—. Ya te dije lo que tenías que hacer para que no suceda nada de lo que te puedas arrepentir.

—¡Que no los tengo, joder!

—Ugh, qué lenguaje.

—Te lo he dicho de mil y una forma. ¡No lo sé!

—Y yo te he dicho de más de mil formas. ¡Que no te creo!

—Jefe creo que necesita un incentivo.

—Yo también lo creo —pareció meditar sus opciones. Y al final se decidió—. Tomen al omega, desnúdenlo y cuélguenlo en mástil.

El olor a miedo del omega se expandió por todo el barco y Songyun temió por él.

—No por favor suéltenme —gritaba mientras trataba de soltarse del agarre de esos tipos—. Por favor, Songyun.

—¡Suéltenlo, juro que los matare!

—Estas atado, ¿Qué crees que podrías hacer? —lo agarró del rostro—. Nada, no puedes hacer nada. Ultima oportunidad, ¿Dónde está?


Por otra parte.

El pequeño Taehyung de 5 años no podía agentar ni un segundo más dentro del armario. Así que abre las puertas y con sus piernitas cortas trata de llegar al suelo, pero inevitablemente cae sentado sobre sus pompis.

Ya de pie pasa lista de todo lo que debía llevar consigo: su collar más preciado que tenía una foto de sus padres el cual portaba en su cuello. Su espada (que era de juguete) para defenderse de los señores malos. Y lo más importante la caja de música que su padre le dijo que cuidara.

Busco a su alrededor algo con que transportarla porque la verdad le era muy grande para llevarla en sus manos. Sobre el espaldar de una de las sillas había un morral colgando de ella. Lo tomo y le hizo un nudo al asa ya que era enorme y le arrastraba.

Ya con todo guardado se colocó el morral, y se envolvió en la cobija como hacia cuando tenías pesadillas y salió de la habitación en busca de sus padres.

Abrió las puertas muy lentamente sacando su cabecita, mirando en todas direcciones buscando algún agresor. Y como no vio a nadie subió lo más rápido que podía las escaleras, sus pies cortitos le dificultaban mucho el tema de la velocidad. Pero al ser pequeño le fue fácil llegar sin ser visto.

Ya en la sima se escondió de tras de unos barriles para que no lo vieran. Y trato de ver qué pasaba.

—Oye omega, levanta la cabeza el jefe quiere verte.

El omega se mantenía colgado del mástil como lo había ordenado el capitán Black. Sus ropas habían sido retiradas también por lo que el pobre trataba de encogerse en sí mismo por la vergüenza que sentía, tratando así de tapar algo.

—Voy a matarlos se los juro. ¡Lo hare! —el alfa no muy lejos de allí maldecía a todos por el trato a su omega—. ¡Malditos bastardos!

—Tranquilo Sr. Kim, ya sabe lo que tiene que hacer. Simplemente danos lo que queremos y nadie tocara a su omega. Le doy mi palabra.

Alfa—el omega aclamaba porque su alfa lo ayudara.

—Hágale caso a su omega y entréguelo.

Todas estas cosas eran vistas por los angelicales e inocentes ojos del pequeño niño. Taehyung lloraba en silencio por lo que le estaban haciendo a su madre. Sus manitas estaban casi blancas de tanto apretarlas debido a la rabia que estaba sintiendo.

—¿Seguirás en silencio? —al no obtener respuestas da la orden de violación—. Gara.

—¡No esperen...!

—¡¡NO!!

El fuerte grito de Taehyung fue escuchado por todos los presentes. Los piratas tenían a lodos los tripulantes del navío atados en una esquina, mientras que los Kim se encontraban en el centro del barco.

—¿Y esta pequeña cosita que es?

—¡No! ¡Aléjense de mamá! —el pequeño niño temblaba del miedo y de la rabia—. ¡No!

—Que valiente —se burlaba el alfa. Mientras trataba de acercarse a él—. Ven pequeño todo, está bien. Nadie le hará nada a tu mami.

La tormenta en esos momentos arremetía contra el navío con fuerza. En la popa todo se movía de un lado a otro. El pequeño tratando de no ser atrapado comenzó a correr mientras era perseguido.

—Mocoso ven acá.

El pirata trataba de alcanzarlo, pero era muy escurridizo.

Gracias a los fuertes vientos el asta del barco se desprendió, golpeando al pirata y al pequeño Tae con él. Y ambos cayeron al agua perdiéndose en ella.

—¡¡NO, mi bebe!! —el omega se lamentaba con vos desgarrada—. ¡Taehyung!

Todo fue penumbra mientras los minutos pasaban y ambos padres lloraban su perdida.

El capitán Black algo desconcertado, retomo su postura y se dirigió nuevamente al Kim.

—Que se le va a hacer —le restó importancia—. Ahora si tienes ganas de hablar. Sr. Kim.