El Lobo de Jeon Wonwoo

Sinopsis

El doctor Jeon WonWoo vive bajo el pulgar de su padre —el doctor Jo In Sung que incluso le ha conseguido una prometida—hasta que él es llamado a la casa de Chanyeol Park. Todos los planes de su padre se caen cuando encuentra que no puede resistirse al hombre con la larga cicatriz que cruza su cara. Kim MinGyu es un lobo gris que vive en la casa de los lobos. El Alfa SeungCheol lo descartó como la ropa interior de ayer sin siquiera pensarlo. Su cuerpo está marcado y su alma quebrada, MinGyu cree que es el patito feo entre cisnes. Después de haber vivido aislado durante toda su vida, MinGyu lucha por entender a los humanos, especialmente a su pareja. No entiende cómo ese hermoso hombre no quiere apartarse de su lado, así que MinGyu lucha para apartarse y le ordena a su pareja que se aleje. ¿Será MinGyu capaz de superar sus torturantes dudas y ser capaz de reclamar a lo que el destino marcó como suyo o Wonwoo se irá sin una pareja que lo reclame como suyo?

Genero:
Fantasy/Romance
Autor/a:
Kpop20150
Estado:
Completado
Capítulos:
8
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

Capítulo 1

El doctor Jeon WonWoo se frotó los ojos con la punta de los dedos, bostezó ampliamente y se dejó caer en la cama. Acababa de terminar un turno de cuarenta y ocho horas. Finalmente había terminado.

La mayoría de los doctores trabajaban muchas horas— algunos se habían acostumbrado a eso—pero WonWoo lo odiaba. A menudo pensaba en abrir su propia práctica privada. Sabía que disfrutaría el tener un horario normal, pero su padre estaba en contra de eso.

El doctor Jo In Sung, el padre de WonWoo, tenía muchos títulos después de su nombre, tantos que podría colocarlos en orden alfabético. Pero eso no era lo que WonWoo quería. Él no quería ser ese tipo de doctor. ¿Qué pasó con curar a los enfermos con la mejor de las atenciones y cuidado?

Su padre quería que WonWoo siguiera sus pasos y atendiera el departamento de cardiología. Ese no era el sueño de WonWoo, solo la ambición de un hombre interesado por el dinero como lo era su padre.

Lo que WonWoo disfrutaba era pasar tiempo con los pacientes, ayudar a los menos afortunados, sentir que hacía alguna diferencia. No asistir a eventos sociales para recaudar fondos para así lograr ser visto por la gente adecuada o ir al country club, del que era miembro por insistencia de su padre.

La responsabilidad apestaba cuando se trataba de algo que se odia hacer. Su padre le inculcó desde que era joven que aspirara a ser el mejor. No había nada de malo en eso cuando se aplicaba en cosas que se quisiera hacer.

El doctor Jo In Sung había planeado toda la vida de WonWoo. El problema era que nunca se molestó en consultar a WonWoo. Viendo hacia el techo con solo una sábana cubriendo su desnudo cuerpo, WonWoo deseaba poder mudarse a un pequeño pueblo, trabajar en una pequeña clínica y sentir que era parte de una comunidad. Una práctica privada en una pequeña clínica era preferible a un gran hospital en donde solo se preocupaban por si tenías seguro o te trataban como si fueras un número en su gráfico. Él quería más que solo apresurarse sobre alguien, coserlo y luego enviarlo de regreso por donde había venido.

La mayoría de los doctores pensaban que estaba loco por preocuparse tanto por dar ese extra. WonWoo pensaba que ellos habían olvidado sus votos y necesitaban un curso que se los refrescara.

Incluso su padre lo había comprometido. «Comprometido». ¿Qué sucedería si encontraba a alguien de quien enamorarse y quisiera establecerse? ¿Cuándo todo eso se había vuelto tan formal?

WonWoo se giró viendo hacia el armario mientras pasaba su mano a través de su cabello.

Su compromiso era una broma. WonWoo se había cansado de decirle a su padre que él era gay, ¿Y qué había dicho su padre sobre eso? ‘Eso no entra en los planes, mantenlo para ti mismo, cásate con Hwang Stephanie, que es la hija del director del hospital’.

Stephanie era una chica muy agradable, y estaba bien con toda esa situación. Ellos habían aceptado que no era lo que querían. Ella quería ser actriz y actuar en Broadway. Eso tampoco se ajustaba a los planes del padre de ella.

Lo único rebelde que había hecho en toda su vida era trabajar en emergencias. La gente que llegaba ahí era de todas las clases sociales. WonWoo disfrutaba conocerlos, hablar con ellos y ayudarlos más allá de solo tratarlos. Él llevaba las tarjetas de los refugios para desamparados, los refugios para mujeres maltratadas y de numerosos centros de asesoría para diversos problemas.

Un día reuniría el valor para decirle a su padre que él no iba a vivir de acuerdo al doctor Jo In Sung. Un día.

WonWoo haría lo mejor para sí mismo. Había hecho otro acto de rebelión, retirando una bala de un hombre fuera del hospital y en la privacidad y confidencialidad de la casa de Park Chanyeol. Eso había sido emocionante, se sintió como algún tipo de agente secreto. Él se había rehusado a que le pagaran, para él era como levantarle el dedo medio a su padre.

Se giró de nuevo, preocupado por cómo iban las cosas en su vida. Tenía que lograr dormir algo. Stephanie y él se iban a reunir con sus padres en el country club más tarde esa noche. ¿Quién le programó una cena después de un turno de cuarenta y ocho horas?

El doctor Jo In Sung, claro.

—WonWoo, querido. —Stephanie aceptó un casto beso en la mejilla.

—Stephanie, tan encantadora como siempre. —WonWoo le sostuvo la puerta permitiendo que su prometida se sentara en el asiento del pasajero.

WonWoo inclinó la cabeza, saludando al mayordomo mientras rodeaba el carro y entraba en él.

Stephanie soltó una respiración. —Finalmente, solos.

—Lo sé. Si tu mayordomo se acercaba más a nuestros culos podría decirme qué había comido.

Stephanie se rió. —Eso es cierto. ¿Realmente necesitamos ir a ese aburrido country club? Tengo boletos para ir a ver una obra de teatro.

—Nuestros padres hicieron tiempo en sus apretadas agendas para comer con nosotros. Lo menos que podemos hacer es asistir. ―WonWoo usó su más arrogante voz, haciendo su mejor esfuerzo por oírse como su padre, con un éxito total. Eso lo asustó.

—Siento que hoy estoy algo deshinibida, voy a emborracharme y abochornar a papi —Stephanie declaró mirando por la ventana.

—No dije que tengamos que quedarnos todo el tiempo, sólo mostrarnos. —WonWoo movió los cambios dirigiéndose hacia el country club.

—Oh sí, me gusta la manera en que piensas. Quizás podríamos ir a un club nocturno. Hay muchos chicos atractivos para ti y para mí.

—Trato. Vamos a cenar con ellos, pretendemos que tienes tu ciclo menstrual o algo así y nos salimos temprano.

—Eso se llama un periodo. —Stephanie rodó los ojos mientras buscaba en su bolsa—. Los hombres gay nunca pueden entender eso.

—Doctor, ¿hola?

—Solo llévanos ahí. Yo lograré que salgamos en menos de veinte minutos. —La atmósfera en el carro cambió, ambos se sentían emocionados de que podrían liberarse y hacer lo que ambos querían, buscar un chico atractivo.

WonWoo renuentemente llevó el carro hacia el country club y le entregó las llaves al valet. Entraron a través de las grandes puertas de cristal ornamentadas y vieron a sus padres unas mesas más allá. WonWoo escoltó a Stephanie en esa dirección.

Ellos ordenaron la cena, WonWoo los cautivó hablando de los asuntos del hospital, mientras esperaba pacientemente la gran actuación de Stephanie.

Fiel a su palabra, ella hizo pucheros tomándose su bajo abdomen. —Papi. Mis cólicos empeoraron. Quiero ir a casa.

—¿Qué síntomas tienes?

—Cólicos, inflamación, dolor de ovarios y un enorme dolor de cabeza.

—Uh, correcto, eso es algo con lo que tu mamá puede ayudarte. WonWoo, ¿puedes ser tan amable de escoltar a mi hija a casa?

—Si, señor. —WonWoo luchó con todas sus fuerzas por no sonreír. Él tuvo que morderse el interior de la boca ante las habilidades de Stephanie. Si él no supiera que ella estaba mintiendo le hubiera creído totalmente.

Stephanie interpretó el papel hasta que estuvieron fuera del club y de su vista. —Infiernos, sí, vamos de fiesta —ella gritó.

WonWoo no pudo evitar reírse. Ella era tan libre. Stephanie era genial para tenerla de amiga, no tan genial para tenerla de prometida. No tenía la anatomía correcta que él prefería.

—Necesito cambiarme. —Stephanie abrió su bolsa, se quitó el pantalón de vestir, lo dejó en el asiento y se puso una minifalda. Después se desabotonó la blusa y la dejó a un lado y se puso una blusa roja sin mangas y cuello halter. Sus zapatos de diseñador de charol y sin tacón fueron puestos a un lado y se puso unos tacones.

—Buen Dios, mujer, ¿qué tan profunda es esa bolsa?

—Lo suficientemente profunda —se carcajeó—. Esperaba que pudiéramos ir de fiesta y me preparé para eso. —Ella sonrió y levantó su bolsa sin fondo.

—¿Cuál es nuestra frase código?— WonWoo preguntó mientras tomaba la interestatal.

—Este club es ridículo.

WonWoo asintió. Ellos habían ideado la frase para avisarle al otro si alguien los estaba molestando. No es que WonWoo no pudiera pelear. Es solo que no debía.

Necesitaba sus manos para operar, y eso sería muy difícil si tenía yeso o alguna férula. Si uno de ellos decía la frase, ellos se iban. Demasiadas veces los hombres con los que se encontraban no querían un no como respuesta. Eso no siempre terminaba bien. Ya en una ocasión había tenido una luxación en el meñique durante una pelea y su padre tuvo que arreglarlo. A WonWoo no le importaba eso. Lo que le importaba es que eso no le permitió entrar en ninguna cirugía mayor o menor.

Usar la frase código era una más sabia decisión.

WonWoo entró al estacionamiento del club nocturno. — Vamos,Won, vamos a bailar. —Stephanie estaba fuera del carro incluso antes de que terminara de estacionarse.

—Tranquila, Stephanie. —WonWoo se reía. Guardó las llaves y se quedó viendo el edificio durante un momento. Caras anónimas se amontonaban en la entrada, todos queriendo pasar un buen momento.

Tenía que haber más en la vida que esto. Ser controlado por su padre y forzado a buscar sexo sin sentido en clubs nocturnos.

WonWoo quería más. Él quería un hogar con una amorosa pareja, un trabajo en el que pudiera tener el tiempo para conocer no solo al paciente sino también a la familia. Llamarlos por sus nombres y conocer sus historias sin necesidad de ver los expedientes.

—Necesito un duro pene esta noche. ¿No quieres uno tú también?— Stephanie se reía graciosamente mientras entraba al club.

WonWoo caminó entre la multitud hacia la pista de baile. El lugar estaba lleno y vibrando. En ese lugar podía perderse a sí mismo, un lugar para olvidarse de su planeada vida, olvidar que era el hijo del doctor Jo In Sung, incluso si se sentía como la más solitaria persona en un cuarto lleno de cuerpos sudorosos.

Él bailaba con Stephanie pero revisaba a la concurrencia en busca de un potencial amante de una sola noche. Colocando las manos en los hombros de ella, WonWoo vio a un caliente chico que le sonreía. —Creo que anoté.

—No es justo, yo también quiero conectar. —Stephanie hizo un puchero.

—Sigue bailando de esa forma y lo tendrás, cariño. — WonWoo palmeó el trasero de ella y se acercó al chico. Cerró los ojos cuando el extraño se movió atrás de él.

La sangre de WonWoo estaba hirviendo. El extraño se movía detrás de él, tomó sus caderas y jaló su espalda hacia el pecho del extraño. Stephanie se movía alrededor de ellos, presionando su coño en el muslo del extraño.

—Lo siento, cariño. Solo tengo ojos para él. —La voz del hombre era profunda y seductora, llenándo los pensamientos de WonWoo con sucias imágenes de un duro pene entrando en su culo. Eso podría carecer de sentido pero al menos era algo en este momento.

Stephanie lanzó la cabeza hacia atrás y se carcajeó. —Lo sé, pero si sigo bailando de esta forma, mi chico caliente podrá venir.

El extraño sonrió. —Entonces seguramente funcionará.

WonWoo dejó caer la cabeza hacia atrás a un sólido pecho. El duro pene pulsaba contra su culo haciendo que quisiera bajarse los pantalones justo ahí en la pista de baile. Había pasado mucho tiempo. Mucho tiempo desde que había sentido a otro hombre dándole lo que él deseaba.

—Brent —el hombre murmuró en su oído.

—WonWoo —el contestó.

—Quiero joderte, WonWoo —Brent gruñó en su oído mientras tomaba sus caderas, jalando el culo de WonWoo hacia su pene cubierto con la mezclilla. WonWoo casi pierde su carga ahí en la pista de baile. Había pasado mucho tiempo desde que había tenido sexo. Con las horas que trabajaba era un milagro que tuviera algo.

—Y quiero que me jodas. —WonWoo entrelazó sus dedos juntos detrás del cuello de Brent mientras se movían con la música, sus cuerpos se movían de un lado a otro. Podía sentir el duro pene de Brent presionando su culo, y su cuerpo se estremeció con el contacto, su agujero se apretaba ante la excitación de lo que iba a venir.

—¿Cuarto de baño?

—Sí. —Tomó la mano de Brent, jalándolo en dirección de conseguir ser jodido.

—¿Qué acerca de tu amiga?— Brent preguntó a WonWoo acercándose al cuarto de baño.

WonWoo se carcajeó. —Ella estará bien, hasta que regrese. ―Stephanie parecía verse indefensa, pero ella estaba lejos de eso.

Cualquier persona que la molestara se arrepentiría tan pronto como la letal rodilla de ella hiciera contacto con su ingle.

—Se oye bien para mí. —Brent siguió a WonWoo al interior del cuarto de baño, empujándolo contra la pared tan pronto cerraron la puerta.

—Tranquilo, no lo hago rudo. —WonWoo empujó a Brent hacia atrás.

—Bájatelos —Brent gruñó, sus ojos se entrecerraron ante las vacilaciones de WonWoo.

WonWoo Se ruborizó. Esto era algo aislado. ¿Por qué se preocupaba por querer algo más? Ellos no se acurrucarían después. —¿Condones?

—No lo necesitamos. Estoy limpio —Brent alcanzó a WonWoo.

WonWoo palmeó su mano alejándola. —Infiernos no. Nosotros no haremos ni una maldita cosa sin uno. —No solamente WonWoo estaba sano, sino que era doctor y sabía que había todo tipo de aterradores bichos en el pene de un hombre que podías pescar cuando lo haces al natural. «No había ni una sola oportunidad en el infierno». Si hubiera sabido que anotaría aquí hubiera metido algunos en su bolsillo.

El servidor automático en el cuarto de baño estaba vacío, y ninguno de ellos tenía. Quizás Stephanie tenía.

—Voy a preguntarle a mi amiga. Quizás ella tenga uno. ―WonWoo se dirigió a la puerta.

—Te dije que no necesitamos uno. —Brent empujó a WonWoo contra la pared. Él tuvo que girar la cara o se arriesgaba a que se la aplastara contra el horrible azulejo amarillo.

—Demonios, apartarte de mí. —WonWoo luchó y se empujó hacia atrás liberando sus manos de Brent, si es que ese era su nombre real, y que lo empujaba por detrás. Qué jodido psicótico.

—Sé que te gusta rudo. A todo el gay le gusta —gruñó en el oído de WonWoo.

—¿Qué persona psicótica te dijo eso?— WonWoo lanzó duro su cabeza hacia atrás golpeando la cara de Brent. El hombre dejó ir a WonWoo y tomó su adolorida cabeza. Oh infiernos, en la película se veía demasiado fácil. Se tambaleó un poco, sintiéndose un poco mareado. Se apoyó en el lavabo esperando no desmayarse sobre el sucio piso del cuarto de baño.

—Quebraste mi jodida nariz. —Brent veía sus manos con horror, la sangre manchaba su mentón y camisa—. Tú, Jodido — gruñó y lanzó un puñetazo a la nariz de WonWoo.

Su cabeza se fue hacia atrás con el impacto. —¡Ah, joder!— WonWoo se movió alrededor. Su cabeza se sentía como si fuera a explotar. ¿Terminaría la noche con múltiples lesiones en la cabeza? Se giró abrió el grifo del agua fría y se echó agua en la cara deteniendo el sangrado. Inclinó la cabeza hacia atrás y se pellizcó el puente de la nariz.

—Lo siento, yo, uh, no quería que las cosas terminaran así — dijo Brent mientras trataba de limpiarse. Le dio a WonWoo un puñado de toallas de papel.

WonWoo las tomó. —¿Qué sucede?— humedeció las toallas de papel y levantó la cara un enorme dolor de cabeza se agregó a sus problemas.

Eso se iba a hinchar. No había manera de que pudiera esconder eso.

—Atrapé a mi pareja de mucho tiempo engañándome. Supongo que estaba resentido y quería desquitarme con alguien ―dijo Brent metiendo las manos en los bolsillos y mirando al suelo.

—No es la manera de manejar las cosas. Trataste de violarme.

Brent levantó la cabeza, su cara estaba pálida, su boca abierta. La sangre solo hizo su expresión más dramática. —Yo–yo, eso, oh, joder.

—Relájate. Si me prometes no hacer esta mierda de nuevo, no presentaré cargos. —WonWoo sacó una tarjeta de su cartera— . Ten, es el nombre de un muy buen consejero que puede ayudarte a superar eso. —Guardó su cartera en el bolsillo mientras le daba la tarjeta.

—Lo prometo, lo juro. —Brent con una mano temblorosa tomó la tarjeta—. ¿Llevas esas tarjetas a todos lados?

WonWoo se encogió de hombros, arrepintiéndose con un gesto de dolor. —Soy doctor. Esto es lo que hago.

Brent se limpió la garganta viéndose asombrado. — Realmente lo siento. —Levantó la tarjeta—. Te prometo que los llamaré. Nunca he hecho nada como esto en mi vida. Soy contador, por el amor de Dios.

—Entonces vamos a bailar, ahora que tenemos narices que combinan. —WonWoo sabía que debería irse a casa y ponerse hielo. Joder, su padre le gritaría. Él ayudó a alguien esta noche, y esa era la razón primordial por la que se había convertido en médico.

—¿Qué infiernos te sucedió, Won?— Stephanie preguntó cuando WonWoo se unió a ella en la pista de baile.

WonWoo miró hacia Brent, quien tenía la cabeza baja. — Eso fue bueno.

Brent levantó la cabeza y lo miró bajo sus pestañas. Se veía asombrado y agradecido y con una pequeña sonrisa en los labios. Le asintió a WonWoo. —Lo prometo.

WonWoo perdió el deseo de bailar y guió a Brent afuera. De nuevo el deseo de tener a alguien que llamara suyo lo jalaba mientras caminaban a lo que asumía era el carro de Brent.

Los dos se sentaron en el cofre, observando a la gente entrar y salir de la fiesta. El aire en la noche era cálido y se veían las estrellas, bueno las que se alcanzan a ver en la ciudad. WonWoo amaba ver las estrellas, pero el tiempo era un obstáculo que evitaba verlas. Ellos debieron haber estado dentro del club más de lo que recordaba, había pasado del atardecer al anochecer.

¿Por qué la vida no podía ser simple? Creces, vas a la universidad, consigues un título, y entonces lo usas haciendo lo que realmente te gusta. Lo que realmente quieres hacer. Sin padres que te indiquen el camino, ni extenuantes horas de trabajo, solo paz en cada minuto de tu trabajo.

—¿Un contador, huh?— WonWoo quebró el silencio.

Brent soltó una respiración, se acostó sobre el cofre y entrelazó sus dedos sobre su pecho. —Si, no es algo que realmente quisiera hacer, yo seguí a mi papá y él a su papá y así sucesivamente.

Parecía que ellos tenían algo en común. WonWoo sabía cómo se sentía Brent. Vivir las expectativas de tu padre parecía robar una parte de tu alma cuando no era lo que querías hacer.

—Conocí a Henry hace tres años. Él era la perfecta pareja, al menos ante mis ojos. —Brent se encogió de hombros—. Imaginé que si no era feliz en el trabajo al menos podía ser feliz en mi casa. Lo que sucedió me pescó fuera del campo. Nunca lo vi venir. Llegué a casa temprano ese día, sabía que algo andaba mal cuando vi ropa regada en todo el camino hacia la recámara. Los oí, oí los gemidos.

WonWoo quería alcanzarlo cuando vio las lágrimas bajar por un lado de la cara de Brent, pero se contuvo. Podía ver el dolor en la mirada de Brent. Luchaba por contenerse, eso le rasgaba el corazón. Pero aun así no era excusa para lo que había hecho, ir de víctima a agredir a alguien más, no es la solución.

—No quería abrir esa puerta y sabía que no podría vivir si no lo hacía. —Brent tomó una profunda respiración y siguió—. Ahí estaban, había miembros por todas partes y Henry era tomado y tenía el culo al aire. Él nunca me dejó estar arriba, pero ¿repentinamente él era el de abajo? ¿Qué jodidos?

Esa era la peor pesadilla cuando estás en una relación. — No sé qué decir, Brent. Henry era un imbécil. Hazme un favor y usa la tarjeta que te di. Sé que parece que el mundo se derrumba alrededor de ti, pero tiene que mejorar. No te aconsejaría tener citas ahora. Te desquitarías con tu nueva pareja y eso no es justo para ninguno. —WonWoo apretó el hombro de Brent tratando de darle algo de apoyo, mostrarle que le importaba a alguien.

—Mierda, no puedo creer que la haya jodido contigo. Probablemente no vas a querer verme de nuevo, pero si obtengo la ayuda que necesito, yendo con el consejero, ¿podríamos quizás vernos en algún otro momento?

WonWoo sabía que no podía. Brent tenía un largo camino por delante. La agresión que había mostrado era solo una parte de profundos problemas, y él no se permitiría ser parte de eso. ―Consigue la ayuda que necesitas. Te prometo revisarte y veremos qué sucede.

—Supongo que eso estará bien. Gracias, WonWoo.

—Iré a revisar mañana. Si no has hecho la cita, entonces voy a presentar cargos. Sé que estoy obligándote a ir a la terapia, pero creo que a la larga te beneficiarás de eso. —WonWoo se bajó del cofre, viendo si entre la gente que salía del club estaba Rebecca.

—Quiero que sepas que soy serio en esto. —Brent sacó su cartera y de ella su tarjeta de presentación—. Ten, es mi información. Si no llamo para hacer la cita, será más fácil para ti encontrarme. —Brent le sonrió tristemente antes de entrar a su carro y alejarse.

Con la tarjeta de presentación en su mano, WonWoo se sentía mejor acerca de que él estuviera en las calles. Brent estaba dentro de un mundo de dolor. Esperaba que Brent se fuera a algún lado a dormir.

WonWoo fue a dejar a Stephanie una vez que ella se había cambiado a su conservadora ropa. Esa había sido un infierno de noche. Solo negó con la cabeza cuando un camión tocó la bocina ante el expuesto sostén de Rebecca. Ella realmente era hermosa. Si él fuera hetero, él estaría bien con todo esto. Pero verla cambiarse de ropa, no causaba nada en él.

—Podemos inventar una historia. Decirle a tu padre que fuimos atacados en la farmacia cuando nos detuvimos a comprar medicina para el cólico.

WonWoo pensó que el ofrecimiento era dulce. —No voy a mentir. —Levantó las manos para detener lo que ella iba a decir—. No le diré dónde estaba ni que tú estabas conmigo, pero le diré que estuve en una pelea. Eso me hace sentir peligroso — WonWoo se carcajeó.

Stephanie sacudió la cabeza. —Es tu cuello.

—Jesús, gracias, prometida —WonWoo bromeó mientras ella salía del carro riéndose.

Tomando una profunda respiración, WonWoo dirigió el carro hacia la calle principal. Esta noche no fue exactamente lo que había esperado. En lugar de obtener una jodida, había hecho de consejero. Se sentía bien acerca de ayudar a Brent, pero aún seguía caliente como el infierno.

Llegando frente a su casa, apagó el motor. WonWoo salió y entró a la casa. Estaba oscuro.

Justo cuando iba a dejar el teléfono celular, éste timbró. Presionó el botón sin ver el identificador. —¿Hola?


—¿Doctor Jeon WonWoo?

WonWoo soltó la respiración. Él conocía esa voz. Nunca podría olvidar ese profundo timbre de voz que demandaba respeto y atención inmediata.

—Hola, Park Chanyeol.