Capítulo 1
Sunggyu corría alrededor de la estantería de la librería tratando de escapar de la lunática con el martillo. Este no era uno de sus mejores días. —Ahora, Ji Hyun, sé razonable. —Él comenzó a correr por un pasillo y luego por otro.
Su corazón estaba golpeando fuerte bajo sus costillas mientras trataba de escapar de la loca que lo acechaba por su librería.
—¿Razonable?— ella gritó—. Ni siquiera has sacado un nuevo libro en un mes, ¿y quieres que yo sea razonable?— ella trató de cortar camino, pero Sunggyu vio lo que ella estaba haciendo y se movió hacia el otro lado. ¡Esto era una locura!
—He estado ocupado, lo sabes, viviendo. —Sunggyu saltó sobre la pila de libros de misterio que aún no había acomodado. Eso era otra muestra de lo que estaba posponiendo. Corrió por un pasillo y rodeó el sofá, deseando haberse quedado en la cama esa mañana.
Casi había llegado a la puerta cuando Ji Hyun blandió el martillo, golpeando su muñeca causándole gran dolor. — Maldición, Ji Hyun —Sunggyu aulló mientras instintivamente jalaba su brazo hacia su pecho. Ella se movió de un pie a otro pie, como si estuviera preparándose para atacarlo.
—Quiero que empieces ese nuevo libro o la próxima vez vendré por tus bolas. —Las aletas de su nariz se movieron cuando ella bufó y lanzó el martillo sobre su hombro—. Lo digo en serio. Sin excusas. ―Ella entrecerró los ojos mientras lo señalaba con su dedo—. Y yo sé, siempre sé.
Sunggyu vio cómo su amiga loca salía apresuradamente de la librería, cerrando la puerta de golpe detrás de su loco culo. ¿Desde cuándo los escritores de libros tenían un estatus digno de un acosador? Ella no tenía un tornillo flojo. Ella los había perdido todos, y la caja que sostenía su cerebro había colapsado.
Sunggyu se apresuró hacia la puerta, sus manos temblaban incontrolablemente mientras cerraba el lugar con llave.
No estaba seguro si las puertas cerradas con llave mantendrían a la gente loca afuera, pero él no quería correr ningún riesgo. Después de todo ella estaba tan loca como para usar un martillo. ―¡Quién infiernos carga un martillo!— gritó frustrado mientras se dirigía a su oficina.
Se apresuró hacia su escritorio, buscó una venda bajo toda la pila de papeles legales e inspeccionó el daño. Estaba rojo e hinchado con un gran círculo sobre su mano causado por la cabeza del martillo.
—Y ahora, ¿quién va a pagar la cuenta médica de esto?— murmuró mientras se colocaba la venda alrededor de su lesión. Nadie, porque él no podía arriesgarse a ir al Centro Médico del otro lado de la ciudad y que le sacaran sangre.
Luchó por poner el gancho que detenía la venda en su lugar y entonces movió los dedos para asegurarse de que no estaba tan apretada. Sunggyu hizo un gesto de dolor cuando el dolor recorrió su brazo. Quizás él no debió de haber hecho eso.
Levantó la cabeza cuando oyó que golpeaban en la puerta. Sunggyu rezó porque ella no hubiera regresado a cumplir con una de sus amenazas. Sus bolas se elevaron y se apretaron contra su cuerpo mientras se asomaba por una esquina. Si era ella de nuevo...infiernos probablemente de nuevo correría alrededor de la tienda como el cobarde que era.
Lentamente asomó la cabeza por la esquina para ver la puerta del frente. Gracias a Dios no era ella. Con una respiración de alivio cruzó la librería y le quitó la llave a la puerta con una gran sonrisa pegada en la cara.
—Hola, Seokjin.
Escondió su lesión atrás de su espalda mientras se hacía a un lado y permitía que el joven hombre entrara.
—Hey, Sunggyu, ¿por qué la puerta estaba cerrada con llave?— Su cliente más fiel vio alrededor antes de mirar a los ojos a Sunggyu.
—Cuarto de baño. —Sunggyu miró detrás de Seokjin para asegurarse de que Ji Hyun no se veía por los alrededores. Él no podía asegurar que ella no hiciera algo como eso.
Una mañana él abrió la tienda para encontrar notas de amor pegadas en la puerta. Otra mañana un florero con flores lo esperaba con un empalagoso poema localizado entre los pétalos. La mujer no podría escribir un poema ni para salvar su maldita vida. No es que él quisiera que la imbécil loca lo hiciera.
Decirle que era gay no logró detenerla. De hecho la volvió más determinada.
Eso no fue halagador. Eso era espeluznante como el infierno.
No podía entender por qué ella sentía tanto interés en él. Medía un metro ochenta y cuatro y pesaba setenta y siete kilos; era puros miembros y desgarbado. Su cabello era castaño y sus ojos de un extraño color ámbar. Un friki citadino, que era en donde había vivido, entonces ¿por qué el interés?
—Vine por más libros. —Seokjin se dirigió a la sección de romance. Sunggyu nunca hubiera adivinado que un hombre medio gotico pudiera leer algo como eso, pero la vida venía en diferentes paquetes. ¿Quién era él para juzgar?
Flexionó sus dedos, cuando el dolor se disparó por su brazo. Sunggyu se mordió su labio para evitar que el grito saliera de su boca. La malvada bruja del oeste le habría dañado algo. Rezó para que solo fuera un esguince.
Sunggyu planeaba colocarse una bolsa de hielo una vez que Seokjin terminara con su compra y se fuera. Estaba tan cansado de Ji Hyun y su no querida atención. Eso lentamente había aumentado en violencia, y él era una persona pacífica. ¿Qué haría ella después? Sunggyu se estremeció. Realmente no quería saberlo.
Quizás era tiempo de reubicarse. Lo había hecho una vez antes, cuando vivía en la ciudad y un novato mafioso de segunda categoría quería cobrar dinero por protección a los propietarios de los negocios. Lentamente empacó sus cosas para no ser obvio y entonces una noche desapareció, terminando en esta pequeña ciudad. De haber sabido sobre Ji Hyun, él hubiera ubicado la tienda en cualquier otro lugar. Como Alaska.
—¿Qué te sucedió en la mano?— Seokjin lo sorprendió mientras estaba perdido en sus pensamientos. Rápidamente jaló su mano de nuevo hacia atrás, golpeándose contra el mostrador.
—Maldición. —Sunggyu instintivamente sacudió su mano lesionada y la llevó hacia su pecho mientras sus ojos se llenaban de agua debido al dolor—. Nada, me lastime atándome los zapatos. ―Sunggyu mentalmente se golpeó en la frente. Él nunca había sido bueno para mentir inesperadamente. Nunca había sido bueno para mentir de ninguna manera.
El chico inclinó la cabeza y miró a Sunggyu como si tratara de descubrirlo. Seokjin finalmente se encogió de hombros con indiferencia y se apoyó en el mostrador. —Si tú lo dices.
Estaba aliviado de que Seokjin comprara su excusa. —Si, ahora los compraré con velcro. —Sunggyu metió los libros de Seokjin en una bolsa—. Lo agrego a tu cuenta. —Quería que Seokjin se fuera de ahí para así poder cerrar. Una rápida comida en el restaurante y entonces empezaría a empacar. Suficiente era suficiente. La bolsa de hielo podía esperar, su cordura no.
—Gracias. —Seokjin lo miró fijamente, entonces bajo la vista a su mano viéndola por largo rato antes de girarse y salir de la librería.
—Eso estuvo cerca. —Sunggyu corrió al fondo, apagó la computadora y tomó las llaves de la tienda. Era una vergüenza que tuviera que mudarse de nuevo. Ese era un lindo pueblo. Quizás él podría pedir una orden de restricción contra ella. Sunggyu bufó, «si, y cuando ella se pusiera violenta de nuevo se la pegaría con cinta en la frente».
Girando el letrero a ‘cerrado’ Sunggyu le puso llave a la puerta y se dirigió al restaurante. Vio alrededor para asegurarse que la loca no estaba a la vista.
Abrió la puerta del restaurante y rápidamente revisó el lugar para asegurarse de que estaba libre de Ji Hyun. El mesero levantó la mano para decirle a Sunggyu que se sentara. Tomó asiento en la mesa más lejana a la gran ventana y de todos los demás que como Ji Hyun pudieran verlo. Le molestaba profundamente vivir como un cobarde, pero ¿qué podía hacer? La sangre de cobarde corría fuerte por sus venas, y dudaba fuertemente que fuera a cambiar en un futuro próximo. Estaría sorprendido de no perder los huevos cuando Ji Hyun volviera a acercársele.
—Hola, Sunggyu. —Uno de sus otros clientes fieles le saludó llevando una libreta y una pluma. A Sunggyu le agradaba Luhan. El hombre tenía muchos tatuajes pero era extremadamente amable con Sunggyu cada vez que iba a la librería. Si, él iba a extrañar este pequeño pueblo.
Sunggyu tomó el menú, notando que sus manos temblaban incontrolablemente, así que lo bajó y colocó las manos sobre el menú, mientras le sonreía al mesero. —Para empezar un té helado.
—Entendido. —Luhan fue por su bebida. Se tomó un momento para tratar de calmar el temblor de sus manos mientras veía alrededor.
Nadie debería vivir de esta forma. No era saludable vivir con miedo constante, y Sunggyu sabía que tenía que hacer algo con respecto a eso y pronto.
Eso solo cimentó su resolución de mudarse.
Woohyun estiró las piernas frente a él mientras seguía sentado en la oficina del Alfa escuchando las locuras. No podía creer que los vampiros rebeldes y los lobos rebeldes que habían estado atacando en la ciudad últimamente lo hacían a causa de la pequeña niña.
El médico de los lobos y el pareja, WonWoo, se habían reunido con el Alfa Chanyeol después de encontrar una anormalidad en la sangre de la niña. La pequeña niña, Melonee, se había enfermado de varicela y después de ser examinada, WonWoo había visto algo extraño y le tomó una muestra de sangre.
La sangre se la habían entregado al médico de los lobos que la había examinado y ahora Chanyeol estaba diciendo que Melonee era fey ¿Por qué la querían los rebeldes? Esa era la pregunta a la que todos querían descubrir su respuesta.
Su madre estaba en la manada del Este curándose de un accidente automovilístico. Su hermano Luhan trabajaba en el restaurante y vivía aquí. De acuerdo a Luhan ella era adoptada.
Las criaturas mágicas como las fey son elusivas y raras. También son muy cautelosas. Entonces, ¿cómo fue que uno de sus niños terminó siendo adoptado? Eso es lo que Chanyeol realmente quería saber.
Woohyun pasó su mano por se pelo , rascándose mientras escuchaba a Chanyeol explicar cómo Melonee debería estar bajo vigilancia las veinticuatro horas y nunca ser dejada sola. Woohyun podía entender eso. Ella era pequeña e indefensa, algo que odiaba ver.
La gente indefensa debía ser protegida por los que eran fuertes y capaces.
Esto era por lo que Woohyun seguía sin hablarle a las parejas de la manada ni a su compañero guerrero, Donghae. Cuando su pareja, Eunhyuk, lo vio con su primo Kangin, Woohyun había sido acusado de darle a Kangin una atención no querida, cuando el jovencito se cayó y Woohyun lo levantó y lo sacudió.
Fey, algo de fantasía, o con poderes sobrenaturales, o clarividentes o poderes extraños.
El guerrero acusó a Woohyun de dejar sus manos más del tiempo necesario, que dijera eso fue estúpido. Había descubierto a los dos segundos que el jovencito era la pareja de Leeteuk.
Fue más que obvio cuando los ojos de Leeteuk saltaron y por un momento cambiaron cuando los dos hombres entraron a la casa.
—Woohyun.
Woohyun fue sacado de sus reflexiones. Todos los ojos puestos en él, su Alfa le hablaba. —Lo siento, ¿puedes repetirme eso?— Él se enderezó y escuchó a Chanyeol.
—Dije, ¿puedes ir al restaurante y trasmitirle lo que sucedió en la reunión a Leeteuk y a su pareja Kangin?— Kangin era la última persona que Woohyun quería ver, pero no iba a huir incluso cuando hubiera sido acusado injustamente.
—No hay problema, Chanyeol. —Woohyun miró a Donghae antes de ver de nuevo a su Alfa.
Donghae solía bajar la vista avergonzado ante la falsa acusación, ahora solo rodó los ojos. A Woohyun eso lo tenía sin cuidado. Mil disculpas no arreglarían el daño que Donghae había causado al confrontar a Woohyun enfrente de los otros guerreros y sus parejas.
Todos ellos lo vieron como un degenerando durante un tiempo después de eso. Dolió que ellos lo vieran de esa forma. Entendía lo protectores que eran todos los guerreros con las parejas. No es como que él no se sintiera de la misma forma, pero ellos deberían de haberle dado el beneficio de la duda.
Lo que le molestaba más era el hecho de que ahora él dudaba de sí mismo. Eso no era algo a lo que estuviera acostumbrado y no le gustaba esa sensación.
Aun hablaba con las parejas. Solo que mantenía una respetable distancia. Una sola falsa acusación era suficiente para los siguientes setecientos setenta y cuatro años que le quedaban de vida.
Un tiempo muy largo para evitar a su propia manada.
Woohyun salió de la oficina de Chanyeol y recorría el pasillo cuando se encontró a la pareja Kyungsoo, que se acercó a él.
—¿Qué le sucedió a tu acento?— Kyungsoo preguntó mientras seguía a Woohyun hacia el vestíbulo.
—Lo perdí. Avísame si lo encuentras, realmente lo apreciaría. ―Realmente él tenía acento ruso, vivió de cachorro en Moscú en el Distrito Central Federal. Su familia emigró hacia aquí hace cerca de cien años, así que él bien podía dejar el acento cuando así lo decidía.
Kyungsoo inclinó la cabeza y le sonrió a Woohyun. —¿Estás bromeando, verdad?
Se rió y asintió. Vio a Kyungsoo correr y saltar a los brazos de Jongin
Woohyun en ocasiones encontraba difícil ver a las parejas con su par, sabiendo que Si Won y él eran los últimos solteros. Además de los hermanos Jung, pero ellos no contabanEmpieza a escribir aquí...
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Ellos seguían principalmente con ellos mismos. Woohyun anhelaba encontrar a su pareja al igual que los otros shifter.
Haciendo esos pensamientos a un lado, Woohyun tomó las llaves de su camioneta y se dirigió a realizar la petición de su Alfa. El pueblo estaba a solo diez minutos de distancia, a menos si presionaba duro el acelerador, pero Woohyun no tenía prisa. Después de todo solo iría a trasmitir las noticias.
Se estacionó cerca del restaurante y bajó de la camioneta.
Abrió la puerta del restaurante, deteniéndose a inhalar el aroma de la cocina de Zitao. La pareja era un excelente cocinero. Los lobos se habían encontrado corriendo más a menudo para liberarse de los kilos extra que la pareja estaba determinado que todos adquirieran.
Woohyun llegó ante las tres sillas altas frente a él y decidió sentarse en la más lejana de Kangin, manteniendo su distancia mientras Leeteuk salía de la cocina.
—Hey, Woohyun. —Leeteuk le sonrió mientras caminaba a través de la puerta hacia la cocina, automáticamente tomó la jarra de café y le sirvió una taza.
Muy extraño, Leeteuk era uno de los pocos que no había tratado a Woohyun como si tuviera lepra cuando Donghae lo acusó de palmear el trasero de Kangin y el lobo era la pareja del chico. Eso aumentó el respeto de Woohyun por el guerrero.
—Gracias. —Woohyun aceptó la taza y dejó que el negro y caliente líquido lo calmara—. Chanyeol me envió. —Woohyun dejó la taza y miró alrededor, asegurándose que nadie pudiera oírlo. Le relato a Leeteuk lo que había sucedido en la reunión.
—Maldición. —Leeteuk sacudió la cabeza—. ¿Melonee?— Woohyun sabía cómo se sentía. Aun le parecía irreal que una niña fey fuera la causa de todos los trastornos. Aunque la respuesta a la pregunta de por qué, seguía en el misterio.
Pensando que bien él podría comer algo ya que estaba ahí, Woohyun gritó hacia la cocina a Zitao que le preparara un plato de lo que estuviera listo. Él no era quisquilloso y con su metro noventa y cinco y ciento treinta kilos, podría consumirlo.
Zitao dejó un plato de costillas de cerdo y pequeñas papas frente a él. El tamaño del plato era suficiente como para alimentar a tres personas. Oh si, bebé. Él disfrutaría eso.
Leeteuk lo vio extrañamente cuando detuvo el tenedor frente a sus labios abiertos. Woohyun no podía moverse. Él estaba congelado.
Bajando el tenedor, Woohyun miró alrededor del restaurante. Inclinó la cabeza y olfateó el aire en dirección de la mesa vacía. El olor era débil, pero permanecía en el aire. Su lobo gemía mientras Woohyun veía alrededor.
Los lobos no tenían un gran sentido del olfato. Ellos tenían un buen oído, pero cuando ellos encontraban a su pareja, el destino se aseguraba de que el shifter pudiera olerlo.
—¿Quién estaba sentado ahí?— Woohyun se giró hacia Leeteuk, pero su dedo estaba señalando la mesa de la esquina.
—No sé. Tendría que preguntarle a Luhan. —Leeteuk inclinó la cabeza hacia Woohyun, examinándolo más cerca—. ¿Por qué?
Woohyun ignoró la pregunta del lobo. Se levantó de su silla y rodeó la esquina del mostrador, cruzó el restaurante y lo olio más cerca.
Cerró los ojos, disfrutando el aromático olor a una caliente noche de verano y rosas frescas. Su pene se puso duro instantáneamente y su piel se erizó ante el aroma que penetraba en sus pulmones.
—¿Woohyun?
Woohyun se giró. Todos los ojos en él. Kangin bebía de su malteada mientras sus ojos seguían a Woohyun, Leeteuk se apoyó en el mostrador, sus cejas juntas ante la confusión y algunos clientes que estaban en el restaurante también lo veían.
Se enderezó, no quería que los clientes humanos notaran su extraña conducta. Sus manos cerradas en un puño a sus costados, luchando contra el cambio. La necesidad de reclamar ese aroma era fuerte.
—¿Dónde está Luhan?— Desesperadamente necesitaba saber. Su pareja había estado aquí, y por el aroma había sido recientemente.
—Está en su descanso, en la cocina con Zitao. —Leeteuk señaló con su pulgar sobre su hombro, viendo a Woohyun como si hubiera perdido la cabeza.
El pánico lo recorrió. ¿Qué si había sido un turista que se detuvo solo un momento a comer y ya se fue? Woohyun sabía que su pareja era un hombre. No había duda de eso en su mente.
Woohyun empujó con sus palmas las dobles puertas cromadas y entró en la cocina, haciendo que las parejas se sobresaltaran del otro lado de la puerta.
—¿Podrías decirme quién estaba en la mesa del rincón?— Woohyun gruñó haciendo que la pequeña pareja se apartara.
—Woohyun, ¿qué infiernos te sucede?— Zitao bufó cuando vio la reacción de Luhan. El Alfa podría matar a quien abusara de una pareja y la intimidación entraba en esa categoría. Woohyun lo sabía bien, pero sus instintos por encontrar a su pareja lo estaban volviendo loco.
Woohyun se limpió la garganta, tratando de calmar su acelerado corazón. La cosa parecía golpear para salirse de su pecho. Después de doscientos veintiséis años él estaba cerca de encontrarlo. Su nivel de aprehensión era alto al pensar que su pareja estuviera recorriendo kilómetros alejándose de él.
—Me disculpo. ¿Podrías decirme?— Woohyun se mordió el labio inferior—. Por favor —agregó.
—¿Cuál?— Luhan lentamente se puso de pie y se dirigió hacia la puerta. Woohyun tomó una calmante respiración. La urgencia de empujar a la pareja hacia la puerta y rápidamente señalarle la mesa lo tenía al borde.
Siguiendo a Luhan, Woohyun señaló con la mano la mesa a la que se refería, aumentando su agitación durante los segundos que la pareja se tomó para contestarle.
El restaurante aún no estaba lleno, así que, maldición, él debería de recordar. Woohyun dio un paso hacia atrás. La necesidad de estrangular a la pareja que caminaba lentamente hormigueaba en sus manos.
—Oh, sí, ahora lo recuerdo. —Luhan sonrió y lo vio como si esperara que Woohyun preguntara quién...de nuevo.
—¿Y bien?— Woohyun apretó los dientes, casi seguro de que podría quebrarlos al evitar esposar las manos de Luhan arriba de su cabeza.
—Sunggyu estaba ahí.
—¿Sunggyu?— Woohyun estaba cerca de explotar. Él tenía un nombre. Ese era un principio—. ¿Podrías decirme quién es él?— preguntó con los dientes apretados. Se sentía dolido y agitado. No era algo bueno cuando necesitaba ser paciente como ahora.
—El propietario de la librería. —Luhan miró a Woohyun con una expresión de que era algo obvio.
Woohyun dejó a la pareja y se apresuró a salir del restaurante y dirigirse a la librería. Su cerebro trataba de recordar si había visto al hombre antes. Nunca había ido a la librería, pero ¿podría haberlo visto en el restaurante? Nunca podría haberlo visto ya que él nunca iba ahí. Dios, estaba perdiendo la cabeza.
Cuándo uno de las parejas querían ir ahí, alguno de los guerreros los escoltaban, pero Woohyun nunca había sacado el palillo corto para hacerla de niñero.
Su mente corría sobre cómo se vería su pareja, cómo sería su voz y qué tan rápido él podría reclamarlo.
Todo se derrumbó cuando vio el letrero azul con blanco colgado en la puerta que indicaba que su pareja había cerrado. —¡Joder!— Woohyun gritó su frustración con sus manos en un puño a sus lados. ¿Ahora qué? ¿Alguien sabría dónde vivía su pareja?
Dándose media vuelta, Woohyun rápidamente caminó de regreso al restaurante, casi arrancó la puerta de sus bisagras mientras buscaba a Luhan.
Lo vio hablando con un cliente. Woohyun tamborileaba el pie, esperando. Empujó los pulgares atrás de su cinto mientras luchaba por tener paciencia de nuevo.
¿Qué tanto tiempo te tomaba tomar una orden? Dios, esto era frustrante. Él quería decirle a la gente sentada que tomaran su propia decisión. Buen Dios. Ellos solo tenían que hacer una maldita elección en el menú.
Finalmente, después de millones de años, Luhan le sonrió y entonces se alejó, dejó la orden en la ventana para que Zitao la preparara.
—Luhan —Woohyun llamó la atención de la pareja.
Luhan giró la cabeza y le sonrió a Woohyun. —¿Lo encontraste?
¿Estaría aquí si lo hubiera encontrado? —No, cerró temprano. ―De nuevo él se encontró respirando lentamente. Él amaba a las parejas pero en ocasiones ellos enviaban su presión sanguínea hasta el techo—. ¿Sabes dónde vive?— Woohyun le preguntó con una tensa sonrisa.
—Uh, ¿por qué?
«¡Argh! Solo dispárame ahora y terminemos con esto. ¿Qué infiernos importaba? Él es una pareja y no puedes estrangularlo, él es una pareja y no puedes estrangularlo». Woohyun se repetía ese mantra una y otra vez, esperando que funcionara. —Necesito hablar con él.
—Él va a abrir mañana —Luhan sugirió y caminó hacia otra mesa y comenzó a hablar con los clientes.
Woohyun tomó a Leeteuk y lo jaló a la cocina. Él no podía matar a una pareja, pero podía descargar su ira en un guerrero. Ellos estaban fuertemente construidos, y Woohyun ahora realmente estaba perdiendo la cabeza. No le importaba qué guerrero fuera.
—¿Qué infiernos sucede, hombre?— Leeteuk empujó a Woohyun—. ¿Has perdido la cabeza?
—Necesito encontrar al propietario de la librería. Por favor ayúdame antes de que Chanyeol me mate por dañar a una pareja. —Woohyun jaló la banda de su cabello y pasó sus manos a través del cabello ya suelto.
—¿Qué está sucediendo, Woohyun?— Leeteuk se apoyó contra el mostrador de la cocina y cruzó los brazos sobre su pecho.
—¿Por qué todo el mundo me está dando duros momentos?— Woohyun lanzó las manos hacia arriba exasperado—. ¿No puedes solo contestarme la pregunta?
Las cejas de Leeteuk se levantaron lentamente, pero no dijo nada, esperando que Woohyun le contestara. Podía ver que Leeteuk no iba a responder hasta que él respondiera.
—Bien, él es mi pareja. ¿Ahora alguien podría contestar mi jodida pregunta?— Woohyun no podía sacudirse la sensación de desesperación. Eso era extraño considerando que su pareja era un residente aquí y no un turista que fuera a alejarse. Todo su maldito cuerpo hormigueaba por envolver al elusivo hombre.
No recordaba a ningún otro guerrero teniendo una fuerte reacción y se preguntaba por qué le afectaba de esa forma. Era como si tuviera que encontrarlo antes de perderlo.
¿Qué sentido tenía eso?
—Luhan —Leeteuk gritó hacia el área del comedor. Maldito momento para pedir ayuda. Woohyun se paseó por la cocina mientras esperaba que la pareja entrara.
—¿Si?— Luhan caminó lentamente hacia la cocina, viendo a Woohyun con cautela. Woohyun sabía que debía verse como un loco caminando en círculos y haciendo preguntas que a ellos les parecían extrañas.
—¿Sabes en dónde vive Sunggyu?
Cuándo Luhan negó con la cabeza, Woohyun sintió su corazón acelerarse. —Lo siento, no.
Woohyun quería tirarse al suelo y patear en una rabieta. Esto era irreal. Atravesar por todo eso solo para terminar en el punto de inicio. No estaba cerca de su pareja cuando él empezó. Lo único que había conseguido era su nombre y una maldita migraña.
—Déjame llamar a la casa y ver si alguien sabe. —Leeteuk sacó su teléfono celular.
La única cosa que podía hacer era tomar asiento ante el mostrador. Apartó el plato, no estaba interesado en comer. Quería a Sunggyu con urgencia. Sabiendo que alguien de afuera podría secuestrarlo, hacía casi imposible tener paciencia. El destino pensó que Sunggyu era perfecto para él, así que desesperadamente quería conseguir al hombre. Quería poner sus ojos en él y ver lo maravilloso que podría ser estar juntos.
Kangin colocó su mano sobre la de él deteniendo el tenedor que golpeaba contra el mostrador. Por una vez, no se alejó de la pareja. En su lugar sólo balanceó su pierna.
¿Cuánto maldito tiempo se necesita para preguntar dónde vive? Se puso de pie y comenzó a pasearse por el comedor. Cada vez que paseaba por las mesas llenas de clientes, ellos se sobresaltaban.
—Woohyun, ¿puedes pasearte en la cocina?— Luhan se aproximó a él—. Asustas a los clientes.
Woohyun dio un bajo gruñido mientras regresaba a su asiento y se sentaba con fuerza. Colocó la banda de nuevo en su cabello y comenzó a tamborilear sus dedos. De nuevo, Kangin lo detuvo.
—Lo siento, Woohyun. —Leeteuk finalmente terminó la llamada—. Nadie sabe.
Woohyun golpeó con su puño en el mostrador, molesto por tener que esperar hasta mañana para ver a su pareja. —Gracias —murmuró levantándose y saliendo.
Había un edificio de departamentos cerca de la estación de policía y algunos departamentos más, arriba de las tiendas, y muchas casas esparcidas por el área urbana para ir puerta por puerta. Él no tenía elección más que esperar. Eso lo iba a llevar a la locura.
Mientras subía a su camioneta, sus pensamientos regresaron hacia cómo se vería su pareja. A él no le importaba. El destino le había elegido un hombre, pero él estaba curioso como el infierno.
¿Sería pequeño como algunas de las parejas? ¿O tan alto como el resto? ¿De qué color tendría el cabello, y de qué color los ojos? ¿Cómo sería su carácter? ¿Qué le gustaría hacer? Woohyun gruñó ante las preguntas sin responder.
Él podía esperar, pero cuando encontrara a Sunggyu, la suerte estaría echada. El hombre sería suyo.