Chapter 0
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Desde que el universo fue creado por los Dioses, Mabele, el creador de todo y de todos en la Tierra, vivió enamorado de Sanza, Diosa de la noche, la luna y Reyna de las estrellas y sus astros. Para ella creo un santuario especial en la Tierra en donde no se molestaron en compartirlo con los demás. Era un espacio exclusivo para los dos. O eso hasta que sucedió lo inevitable y en el vientre de Sanza se gestaron ni más ni menos que 50 bebés productos del amor y devoción que Mabele había plantado en ella. El lugar, nombrado por ellos como el Valle de Vilka, pronto se llenó de pequeñas crías, risas y momento inolvidables.
Pero no todo podía ser color de rosa, pronto los demás Dioses descubrieron el Valle y cegados por su ira y envidia mandaron a Liwa, el Dios de la muerte, a por los hijos de dos de los Dioses más poderosos de todos. Mabele en un acto de desesperación por mantener a sus hijos a salvo se aseguró de borrar el Valle de Vilka de la vista de los demás Dioses, nadie que no perteneciera al linaje divino le sería imposible si quiera conocer el lugar. Para evitar sospechas de los demás Dioses, tanto Sanza como Mabele se vieron en la obligación de abandonar a sus descendientes en el Valle.
Los hijos de la divinidad fueron capaces de sobrevivir por su propia cuenta bajo la mirada atenta de ambos de sus padres, los cuales fruncían el ceño cuando al pasar de los años las riñas entre hermanos aparecieron. No estaban conforme, a pesar que el Valle tuviera todo para que pudieran pasar sus eternas vidas acomodados, tranquilos y en paz. Para evitar este tipo de riña Sanza, con su poder hizo bajar tres estelas de luz lunar que se repartieron entre sus 50 hijos. 25 varones y 25 hembras.
Las jerarquías habían sido entregadas. 16 habían sido escogidos por la luna como Alfas, lideres naturales, responsables del orden dentro del Valle. 17 habían sido escogidos como Betas, sobresalientes por sus habilidades altruistas y eruditas, responsables de la salud y administración de recursos dentro del Valle. Otros 16 habían sido elegidos como Omegas, con sus grandes dones para poder dar a luz, de ellos dependía el seguir existiendo, mantener la sangre divina de Sanza y Mabele.
¿Pero y ese uno faltante?
Aun así seguían existiendo problemas, principalmente porque a los Omegas no les agradaba demasiado la idea de procrear con sus hermanos. Mabele encontró una solución para aquellos que a pesar de todas las riquezas en el valle seguían sintiendo el alma vacía. Se les llamaron Eun. Almas gemelas simplemente creadas por Mabele para complementar a sus hijos, uno para cada uno de sus hijos.
La paz parecía prevalecer entre los habitantes del Valle conforme los años pasaban. Siglos de armonía. Décadas de perfección. La existencia del Valle permaneció oculto bajo la creencia de los Dioses, pasó a ser un mito más entre los humanos dejando que los hijos de la luna vivieran en alma plena.
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Weeeeeenas. Nueva historiaaaaa ocupo centrarme en las que ya tengo juasjuas, pero de verdad quería plasmar esta idea porque si no se me olvidaba.
Les amo
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Se me cuidan 💜








