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░P░o░o░l░ ░s░e░x░ [TodoBaku+Natsuo]

Sinopsis

Shōto vuelve a invitar a Midoriya y Bakugou a su casa por la nueva piscina que se instaló. Katsuki acepta ir. Natsuo llega en un mal momento. ☞ Nsfw ☛ Parafilias: voyerismo y exhibicionismo ☞ Ligera mención NatsuBaku ☛ Los personajes son propiedad total de Horikoshi ☞ One-shot

Genero:
Erotica
Autor/a:
Tocchan
Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Día caluroso en la piscina

El verano hacía acto de presencia con su abrasante calor. Los estudiantes y profesores de U.A. morían, no literalmente, sofocándose por las altas temperaturas que había, no sólo dentro de las instalaciones sino también en cualquier rincón de Japón.


En la clase 1A los alumnos se encontraban haciendo planes sobre los lugares donde podrían ir a refrescarse, al ser viernes y estar a minutos de que la jornada terminase, debían pensar en lo que harían el fin de semana; algunos tomando la decisión de un viaje a la playa, nadar en alguna piscina pública, encender los ventiladores de sus cuartos a la mayor potencia, o simplemente comprar un delicioso helado y pararse bajo la entrada de cualquier local comercial para aliviarse con el aire acondicionado.

Incluso la humilde idea de ventilarse con un abanico fue propuesta.


—Yo aprovecharé el caluroso día para ejercitarme. Es bueno sudar un poco mientras trotas— como ya era costumbre, el pequeño grupo de Bakugou se encontraba reunido alrededor del asiento de su líder platicando.

El comentario del pelirrojo provocó miradas estupefactas en él, poniendo a pensar a los cuatro integrantes restantes en si hablaba seriamente, porque:


—¿¡Quién demonios hace ejercicio con tremendo sol!?— fue la pregunta que todos tenían en mente pero ninguno se dignó a decirla, a excepción de Kaminari. —Con todo ese infierno que hace allá afuera terminarás derretido—


—Vamos bro, el calor es mental. ¡Ejercítate como los hombres!— con la sonrisa confiada que dio al final pudieron comprobar que su amigo: o era muy arriesgado y mantenía honor a sus palabras varoniles, o el calor prácticamente le fundió el cerebro por completo.


Katsuki ya no quiso cuestionar eso, dejó que los demás siguieran discutiendo entre ellos mientras él giraba su vista al otro rincón del salón.

Pudo ver a un grupo de los extras rodear al bicolor que permanecía sentado serenamente mientras levantaba su mano derecha, produciendo una brisa helada alrededor de los cercanos a él.


«Su lado de frío, por supuesto».

Era obvio para el rubio que los demás aprovecharían el quirk de hielo para contrarrestar el calor, y como siempre, el mitad-mitad no tendría inconvenientes con brindar ayuda.


Vio como Todoroki se levantó rectamente, disculpándose con sus amigos y caminando directo a su puesto.

Kirishima, Kaminari, Sero y Ashido ya se habían alejado, seguramente a comprar alguna bebida. El bastardo se posó frente a él, fijando su estoica mirada en los ojos rubíes para luego desviarla a los esmeraldas del asiento de a lado.


—Bakugou, Midoriya— llamó la atención, tanto del rubio como el peliverde que se sentaba tras suyo. —Mi viejo instaló una piscina en mi casa, estaba pensando si querían pasar el sábado allá, el calor es cada vez más fuerte. También puedo ofrecerles limonada con hielo—


_Oh Todoroki, eso es muy amable de tu parte— mencionó feliz el pecoso. Era obvio que se alegraría, y Bakugou estaba seguro que de igual manera aceptaría la invitación.

«Demonios, no asistiré si ese nerd también va»

—Pero lamentablemente ya tenía un viaje preparado con mi mamá. De verdad lo siento—

«O quizás si voy»


—Comprendo— la expresión desanimada del heterocromático pudo ser vista por Katsuki e Izuku, siendo el último mencionado quien se adelantó en hablar nuevamente para tratar de cambiar el ánimo de su amigo.


—Pero... Kacchan puede ir— un reclamo junto a una leve explosión como advertencia fue lo que recibió del rubio, aún así Deku se atrevió a ser suicida y siguió hablando. —Estoy seguro de que tienes tu agenda desocupada, n-no estaría mal que vayas—


Terminó por defenderse con sus brazos cerca de su rostro por si el rubio le mandaba una explosión, aunque le dirigió una mirada que claramente decía: "Hazlo por Todoroki, Kacchan" para persuadirlo como último recurso.


—Tsk, sólo iré por la maldita piscina. Es asqueroso soportar mi cuerpo sudado y necesito algo refrescante— puso su mejor excusa con cara de fastidio y resignación como fachada, debía lucir desinteresado y como si poco le importara, aún si por dentro era todo lo contrario.


Volvió su vista a los serios ojos bicolores que ahora poseían un extraño brillo de emoción, algo poco común.

«¿Le alegra que vaya?»

, fue la pregunta que lo tuvo intrigado.

Seguramente porque volvería a invitar a un amigo a casa; y Todoroki siempre le recalcaba a Bakugou el hecho de querer ser su amigo.


—Podemos hacer una pequeña competencia de natación, si también lo deseas— esta vez dirigió ese comentario al ojirubí en quien centró toda su atención. Bakugou estaba ciertamente complacido de ver a Todoroki muy emocionado sólo por llegar a tener su presencia en su casa.


—Es un buen deporte; pueden aliviarse del calor mientras se ejercitan, además que...— un cuaderno se estampó en la cara de Midoriya con fuerza logrando tirarlo al suelo, cortesía de Bakugou.


—¡Cierra la boca nerd, ni siquiera vas a ir!—





Al siguiente día por la tarde, Bakugou llegó al hogar ya conocido portando una ligera vestimenta para evitar sudar demasiado, una mochila con cambio de ropa colgando en su brazo izquierdo, y una bebida energizante en su mano derecha.


Estaba pensando seriamente en si dar un paso al frente y entrar, o girar sobre sus talones y regresar a su casa.

Se sentía (y era) extraño volver a aquella mansión propiedad de su "rival", peor para él si ahora estarían sólo ellos dos; sin la presencia entrometida del arbusto con patas.


Con un último suspiro movió sus piernas pasando el jardín de flores, adentrándose hasta colocarse frente a la puerta, tocando tres veces sin vuelta atrás y esperando que el dueño salga a recibirlo.


Todoroki se presentó al rato vistiendo su bañador y una camiseta sin mangas puesta, con un frasco de protector solar en su mano derecha. Haciéndose a un costado para dejar pasar a su compañero y luego cerrar la puerta tras él.


—Pensé que ya no vendrías— confesó caminando hacia el interior de la casa, siendo seguido por el menor. Se giró antes de que el otro pudiera contestar para ser sincero en sus palabras una vez más. —Eras capaz de hacerlo—


Bakugou dio un gruñido pero no le respondió, el bicolor tenía parte de la razón, hace unos minutos atrás estaba cuestionándose si irse o quedarse. Así que no podía reclamarle nada.


—Me sorprende que en verdad estés solo— no era de iniciar las pláticas, pero fijándose mejor de lo silencioso que estaba el lugar recordó las palabras que el bastardo le había mencionado el día anterior: "El viejo estará patrullando, mi hermana estará en una junta de profesores, y Natsuo tendrá clases de inglés", reforzando su suposición de que sólo serían ellos dos ahí. —En mi casa no hay día que no tenga la presencia de la bruja o mi padre—


—Bueno, ya te lo dije, tienen ocupaciones— alzó los hombros restándole importancia. —Y supongo que también prefieren darme privacidad para pasar con mi amigo—


Bakugou decidió ignorar con fastidio la palabra 'amigo' con la que se había referido a él, ya sabía que era un caso perdido hacerle entender a Todoroki que ambos no eran amigos y no estaban cerca de serlo; pero el muchacho era testarudo y expresaba abiertamente que se llevaban bien.

Prefirió cambiar de tema y no gastar saliva en explicaciones de que sólo eran compañeros/rivales.


—¿Y dónde está la dichosa piscina?— mencionó con un tono irritado para ocultar la curiosidad, distrayéndose con los cuadros de pinturas que colgaban en las paredes.


—Cruzando este pasillo, la puerta final conduce al patio. Puedes adelantarte— declaró señalando con un dedo el camino a tomar para que su rubio amigo pudiera seguir.

Dio la vuelta sin esperar un comentario del otro y se perdió tras un muro que llevaba a la cocina.


Con las manos dentro de los bolsillos recorrió la dirección dada, analizando furtivamente el aspecto tradicional de aquella mansión, desde la cantidad de floreros que adornaban los mesones hasta los colores claros con que estaban pintadas las paredes.

Llegó al final abriendo las corredizas puertas shōji para salir al patio.


Sinceramente era enorme.


Sumamente extenso para parecer una simple y aburrida casa tradicional. Bajó los tres escalones de madera y caminó tranquilo al área de la piscina.

Dejó su bebida energética y su mochila sobre una mesita y se acercó al borde, estirando su mano para hundirla en el agua.

«Fresca»


—Bakugou. Limonada— escuchó su nombre y lo que su compañero tenía para brindarle, tomó uno de los vasos que estaban en la charola y degustó el primer sorbo.

Sin pensarlo se posicionó cerca del lado derecho de Todoroki mientras seguía bebiendo hasta el final.


Una vez terminaron el jugo sólo quedaba lo principal por lo cual estaban allí, tanto Shōto como Katsuki se quitaron la camiseta holgada para quedar en bañador y empezar a esparcirse sus propios frascos de bloqueador solar por todo el cuerpo.


—Hey— el más alto giró hacia la voz que le había llamado, viendo como el rubio que permanecía sentado le mostraba la botella que sostenía en una mano y hacía gestos con la otra señalando su espalda. —No alcanzo, ¿podrías?—


—Seguro— con la afirmación dada, se recostó por completo boca abajo en la silla asoleadora y le entregó la loción a Todoroki para que hiciera el resto.


Esperó a que el otro colocara una considerable cantidad en la palma, y se estremeció un poco en cuanto sintió el frío tacto de la mano derecha del mitad-mitad junto al de la crema fresca. Sentir parte del cuerpo ajeno tocar el suyo era raro, pero no de una mala manera, sorprendentemente.


Siguió en su posición relajándose por algunos segundos. La mano izquierda de Shōto entró en acción, aplicando el bloqueador por todo el ancho de la espalda, recorriendo la columna vertebral y llegando hasta la parte baja, deteniéndose unos centímetros antes de tocar los glúteos o siquiera acercarse a ellos y volviendo a subir a la parte de los hombros. Repitiendo la misma acción con ambas manos.


Ya no sabía si el bicolor le estaba untando protector o haciéndole masaje, pero fuera como fuera se sentía placentero.

Y todo lo bueno, dura poco.


—Creo.. que con eso es suficiente— la apenada voz del chico de quirk dual sacó de su ensoñación al muchacho explosivo. Había estado tan calmado y absorto que no se fijó cuando el otro ya se había apartado lo suficiente con un ligero rubor en sus pómulos y haciendo uso de su poder de hielo para rebajar la calurosa temperatura. Extraño.


Ignorando ese comportamiento se enderezó de la silla y caminó hacia la piscina, él también debía aparentar que la tranquilidad que había dado a relucir hace unos segundos nunca pasó, así que poniendo su mejor mueca de fastidio sólo se sentó en el borde de concreto y estiró las piernas para meterlas en el agua.


Shōto por su lado recorrió la piscina hasta llegar a la esquina donde había una pequeña escalera enterrada, bajando lentamente por el pasamanos se fue sumergiendo hasta tocar el fondo.

Dando ligeros saltitos, como si de estar en la luna se tratase, se fue acercando al rubio.


Katsuki simplemente se impulsó metiéndose por completo, salpicando gotas en el proceso; sentir la frescura del agua en su cuerpo fue lo que necesitó para aliviarse y soltar un suspiro.

Ciertamente no era honda, ambos podían tocar el azulejo piso con los pies, pero el ojirubí debía pararse en puntillas si quería que el agua no se le entrara por la boca; ya que con las justas le llegaba a la barbilla.

El heterocromático en cambio no tenía dificultad, a él tranquilamente le daba por los hombros.


—Oye, miti-miti— la voz animada del explosivo muchacho llamó la atención de su compañero, viendo como una mirada retadora y una sonrisa egocéntrica pasaba a formar parte de la faceta del blondo. —¿Unas carreras?—


—Hecho— le devolvió la sonrisa, siendo esta más pacífica que la del otro, pero con el mismo espíritu competitivo.


Los siguientes minutos fue un enfrentamiento de natación para elegir al más rápido. Sin el uso de los poderes (aunque Katsuki estuvo tentado), pero la negativa de Shōto diciéndole que no quería destrozos en su patio lo terminó por convencer a regañadientes.

Bakugou siendo ganador en la primera ronda, Todoroki triunfando en la segunda vuelta. Katsuki vencido en el tercer intento, y Shōto perdiendo en la cuarta carrera.


Y así siguieron hasta que las tres marcaba en un pequeño reloj que el dueño de la casa había dejado sobre una mesa de playa que tenía.

La competencia acabó por igualar a ambos, y aunque el rubio quería un desempate, decidieron parar a comer unos bocadillos.


El bicolor regresó a la mesa con una charola de mini sandwiches, agarrando dos para luego sentarse en el borde de la piscina. El rubio en cambio seguía de pie junto a la mesa, comiendo los aperitivos y terminando su bebida energética.


—¿Qué demonios miras?— había estado ignorando adrede la mirada del otro puesta en su persona, aún si estaba de espaldas a Todoroki, sabía que éste tenía sus ojos fijos en él recorriendo una parte de su cuerpo. Por lo que se giró para encararlo, haciendo que el mayor diera un respingo.


—Perdona por parecer atrevido, es sólo que... tu bañador se te pega mucho al cuerpo y hace resaltar tu..— no dijo más, simplemente el gesto de sus manos simulando agarrar dos balones dio a entender a lo que se refería. Bakugou quiso burlarse por la situación, pero prefirió tentar de a poco el terreno.


—Bastardo pervertido, ¿eh?— se acercó sin sutileza para agacharse cerca del bicolor y quedar a la altura de sus rostros. —¿Y qué?, ¿te gusta tanto que no puedes despegar tus excitados ojos de mi culo?. Me comes con la mirada idiota—


—No soy un pervertido, tampoco estoy excitado— empezó a aclarar los puntos, tratando de no lucir nervioso, aunque si avergonzado por ser pillado. Rehusándose a ver directamente aquellos ojos rubíes para que el tono rosado de sus mejillas no se extendiera por todo su rostro. —Mirar no es un pecado, simplemente crucé mi vista con tu trasero y... ¿por qué estamos teniendo esta conversación?—


—Porque eres un pervertido— antes de que el bicolor pudiera protestar de nuevo, Katsuki se aproximó estando a una distancia de diez centímetros. —Y porque no me molesta que lo seas—


Terminó declarando en un susurro erótico para que sólo el mayor pudiera escucharlo, a pesar de ser los únicos en la casa, mirándolo fijamente mientras mordía con encanto su labio inferior para provocarlo.


Decidieron quedarse en la piscina, el indecoroso deseo fue suficiente para no perder el tiempo en buscar una habitación, y así evitarían un accidente debido a la incompatibilidad de sus quirks; el cuerpo sudado con nitroglicerina del rubio no podía permanecer expuesto a las llamas involuntarias que podrían salir del lado izquierdo del bicolor.

De paso, estarían más frescos con el agua y Shōto se encargaría de limpiarla luego.


El húmedo sonido de los besos podía escucharse junto al chapoteo cada que Bakugou bajaba y subía al estar montando al mayor con rapidez.

Estaban en el borde, un lado de la piscina tenía una superficie plana donde Todoroki estaba sentado, por lo que sus cuerpos no permanecían tan hundidos en el agua, apenas llegándoles por el ombligo.


Las grandes manos del dueño de la casa sostenían firmes las caderas del más bajo, impulsándolo a seguir el ritmo con velocidad y tocando los glúteos en el proceso.

Con la mente llena de pensamientos sexuales se atrevió a ser pervertido, amasando con algo de fuerza la redonda piel, tomando con ambas manos las nalgas y abriéndolas un poco para que la fresca agua entrara; eso más la fricción del pene del bicolor terminó sacando un extasiado gemido de parte del rubio.






La puerta principal fue abierta luego del décimo toque, un universitario de cabellera blanca sostenía la hombrera de su mochila con la mano izquierda, y en la derecha ocupaba la llave que tuvo que buscar en los maceteros de la entrada.


«Había olvidado por completo que existía esta copia»

, se regañó mentalmente por su despiste. De haberlo recordado no habría tenido que estar esperando como idiota a que le abran.


—De todas formas, ¿dónde está Shōto?— se preguntó en voz baja, quitándose los zapatos en la entrada y caminando al interior de la casa. Su hermano menor debía estar cuidando el hogar, por algo lo dejaron a cargo, y según le había mencionado a él y a su hermana que traería a un amigo para usar la piscina.

Agarró un vaso de agua una vez que estuvo en la cocina justo al tiempo en que escuchó leves ruidos en algún rincón de la casa.


Dejó de beber y se acercó por el pasillo para oír con precisión el lugar de donde provenían, pudiendo comprobar que se trataban de chapoteos.

Al parecer ya estaban usando la piscina.


Algo perezoso siguió caminando para dirigirse al gran patio, iría a saludar a la visita y de paso reclamarle un poco a su hermano por no estar atento.

¡Vamos!, que podrían haber entrado ladrones y el bicolor seguiría jugando con su amiguito sin saberlo.


—Shōto, hermanito. Estuve un minuto llamánd...— el comentario de Natsuo quedó pasmado apenas fijó bien su vista al frente, tenía las puertas corredizas a medio abrir lo cual era suficiente para ver el show que le mostraban.


Shōto, el hijo menor de los Todoroki, su querido y pequeño hermano; estaba teniendo sexo al aire libre en la piscina. En la jodida piscina de su hogar con el amigo.


Se tapó la boca para evitar soltar un sonido de exaltación y rápidamente se ocultó tras la puerta aún con la mirada en shock. Claramente estaba confuso y sin poder creérselo.

«¿Para eso querías la piscina y estar solo?, ¿¡quién te crió de esa manera Shōto!?»


Bajó su mano lentamente procesando toda la situación, obviamente no los interrumpiría (sería sumamente vergonzoso para ellos y para él); podía salir en silencio a dar algunas vueltas y regresar luego de unas horas cuando crea conveniente que ya acabaron. El problema recaía en que no estaba seguro si dejarlos solos, su hermana y el viejo podrían volver temprano por cualquier motivo como lo hizo él y la historia volvería a repetirse; a Fuyumi le daría un infarto si veía esa escena y si era Enji, la casa seguro ardería en llamas.


Salió de sus pensamientos cuando los gemidos del otro muchacho se hicieron más fuertes. Puede ser que por mero impulso, o quizás una reacción involuntaria, incluso podía echarle la culpa a la curiosidad; pero sigilosamente asomó el rostro procurando no estar en un punto de vista obvio para los otros dos, y observó a detalle lo que hacían.


Habían cambiado la posición, ya no estaban tan metidos en el agua, ahora la espalda de la visita se encontraba apoyada en el pavimento con las piernas siendo sujetadas y colocadas en cada hombro de su hermano, quien embestía sin pudor logrando que el choque de los muslos con los glúteos produjera un sonido similar al de chapoteos.


Ciertamente Natsuo no se iba a catalogar como un santo; veía porno, se masturbaba e incluso había tenido una novia con quien experimentó su vida sexual. Pero lo que estaba haciendo en ese momento probablemente era inmoral, debía respetar la privacidad de Shōto, sin embargo no despegaba los ojos de la acción, estando cautivado por los gestos del chico rubio.


Viéndolo detenidamente llegó a recordarlo, era el muchacho que lo salvó del villano; Bakugou Katsuki si su memoria no le fallaba.

Bien, admitía que era un chico guapo aunque tuviera tan mal genio, pero pasar a verlo con otros ojos no estaba en sus planes. Menos si aquel rubio era la pareja de su hermanito.


O quizás no lo eran y simplemente se declararon amigos con derechos, pero sea como fuera, Bakugou estaba en un momento íntimo con otra persona, debía respetar eso e irse.


Entonces, ¿por qué se empezaba a excitar con tan sólo verlos?.


Ver los músculos de Katsuki contraerse con cada espasmo que le producían, su cuerpo impulsarse hacia adelante y atrás cada que Shōto lo embestía, el sensual movimiento de caderas que hacía, los asombrosos gemidos que emitía, y todas esas expresiones que ponía eran deleite puro para cualquiera.


Sin pensar correctamente y sin poder contenerse más, bajó su mano derecha al cierre de su pantalón desabrochándolo, apenas los bajó un poco y se entretuvo estimulando su miembro por encima del bóxer.

No se tomó mucho tiempo para liberarlo de la ropa interior, y dejó escapar un suspiro cuando empezó a masturbarse.


Subía y bajaba su mano al ritmo de las estocadas que le daban a Katsuki, lejos de asquearse por lo que hacía en ese momento no le importaba, tenía su cabeza con pensamientos impuros.

Imaginándose en el lugar de Shōto, aunque ver todo desde su escondido lugar le era mejor y curiosamente; el riesgo de ser descubierto le daba un potenciador de excitación.


Aceleró el movimiento entrecerrando los ojos por el placer pero sin dejar de mirar, teniendo tanto su pene como su mano lubricados por el líquido preseminal que había expulsado en un inicio.

Empezaba a sentir el límite, mordiendo sus labios para acallar los gemidos que brotaran de su garganta, sin poder contener su respiración errática y las gotas de sudor resbalando por su frente. Y cuando observó a los otros acabando, Katsuki soltando un sonoro y gozoso grito, y Shōto enterrándose profundo para liberar su semen dentro del chico; fue ahí donde él también llegó al orgasmo.




Luego de aquella experiencia que nunca pensó tenerla, se sintió culpable.


Apenas se recuperó del orgasmo limpió los restos con un pañuelo, se arregló la ropa y fue directo al baño a ponerse decente. Y ahí es donde empezó a reflexionar:

«¿Podré volver a mirar a Shōto a la cara?, ¿la conciencia me dejará tranquilo?, ¿necesito ayuda psicológica?, ¿¿enserio pensé en coger con Bakugou??»

, y muchas más preguntas se generó en su cabeza mientras salía tratando de no lucir nervioso.


Justo al tiempo su hermana Fuyumi llegó con una gentil sonrisa, y él intentando no ser visto salió de la casa para nuevamente entrar como si recién hubiese terminado las clases.

Shōto y Katsuki fueron a recibirlos, siendo el primer mencionado quien los saludó debidamente, y el segundo tan sólo estrechó la mano.


Las cinco y media se mostraba en el reloj por lo que la chica decidió empezar a preparar la cena, y fue ayudada por el rubio. Para las seis la comida ya estaba servida y los cuatro conversaban en la mesa, o al menos una parte de ellos lo hacía. El bicolor aportaba con algo rara vez, el rubio no era muy conversador, y el albino estaba más incómodo con un sinfín de pensamientos.


Cuando la cena acabó, la adulta fue a distraerse con el lavado de platos. Shōto, Katsuki y Natsuo en la sala no hacían más que mirar sus teléfonos, hasta que el primero se levantó.


—Bakugou— llamó el joven de las mitades a su compañero, captando también la atención de su hermano quien mantenía la vista en su celular pero escuchaba. —Voy a limpiar la piscina, ¿prefieres irte o esperar a que termine para acompañarte a casa?—


—Demórate lo que quieras, aún puedo quedarme más tiempo— la respuesta sorprendió a Natsuo, pensó que el chico ya no tendría más que hacer ahí. Y en parte también deseaba que se hubiera ido, su presencia lo incomodaba después de haberse masturbado viéndolo.


—De acuerdo, puedes estar en mi cuarto hasta mientras— tras ese comentario el menor de los Todoroki dio vuelta para movilizarse al patio, dejando solos al muchacho de ojos rojos y al de ojos grises; y aquello fue suficiente para tomar una excusa de retirarse a su propia habitación, lejos de Bakugou.


Se encontraba a medio camino de casi llegar luego de haber subido las escaleras, sin embargo esa presencia detrás suyo no pasaba desapercibida.

«¿¡Por qué demonios me sigue!?».

Abriría rápido la puerta apenas tomara la perilla en su mano y se encerraría para no salir, aunque no lo logró cuando la voz del chico lo llamó.


—Hey, tú— giró lentamente para prestar su atención en Bakugou, quien mantenía una postura relajada con las manos en los bolsillos de su pantalón. —¿Lo disfrutaste bastante?—


—¿Eh?, ¿d-de qué hablas?— ese comentario no se lo esperaba, y puede que se haya hecho una idea de lo que se refería, aunque rogaba que no fuera por eso. Sus nervios ya estaban presentes, provocando que su rostro y sus palmas empezaran a sudar.


—No te hagas el idiota— el albino frunció las cejas y labios por el insulto,

«ese mocoso de verdad es irrespetuoso»

, pensó ofendido y sobretodo curioso por lo que el rubio querría mencionarle. —Sé que estuviste viéndonos en la piscina... pervertido—


Abrió los ojos impactado, su teoría fue acertada, pensó haberse escondido de manera perfecta para no ser encontrado, pero tal parece que su sutileza no fue bien empleada y acabó expuesto. Y aunque se puso más nervioso, saber que el rubio lo descubrió le generó cierta satisfacción que no pudo entender; ¿qué rayos estaba mal con él?.


—Yo..puedo explicarlo. Eso fue...— antes de poder vocalizar bien sus palabras sin trabarse, en su vago intento por asegurarle que se trató de un accidente, pudo observar en cámara lenta como Bakugou deslizaba su camisa de tira hacia arriba, pasándola por su cabeza hasta quitársela.


Fue un gran motivo para desconcertar por largo rato al albino,

«¿acaso es exhibicionista?»

, pensó confundido paseando su mirada por todo el torso del más bajo, si la respuesta a su pregunta mental resultaba afirmativa explicaría el porqué no avisó a Shōto que los vigilaba en su momento, incluso pudo haberle explotado la cara por mirón, sin embargo sólo pareciese que lo disfrutó.


Mientras pensaba y mantenía los ojos en aquel prominente pecho que poseía el otro, Bakugou aprovechó la oportunidad de acercarse (demasiado cerca) como para posar sin ningún pudor su mano en la entrepierna del más alto.


—Mejor explícame porque estás duro— se burló con una sonrisa ladina masajeando su miembro por encima de la ropa. —Sé que también quieres


Natsuo sabe perfectamente que sucumbir a ese tentador deseo sería caer bajo, pero en su defensa, quien lo provocó y pidió fue Katsuki. Así que dejarse llevar por algo que consintió el rubio fue el desahogo que necesitó.

No lo pensó dos veces para tomar de la muñeca al menor, girar el pomo de su puerta, y entrar ambos a la habitación poniendo el seguro.


Tendrían tiempo suficiente para una ronda antes de que su hermanito vaya en busca de Bakugou.


💦

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Diálogos potentes

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author

siento que la humilde opinión del abanico fue ides de Uraraka 🤣🤣

2 años
author

Uraraka era la del helado bajo un ventilador de tienda pq si pone el de su casa le cae mucho de luz 😔

2 años
author

dios mio necesito más 😭😭😭

2 años

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