Única parte
_Amor al alcohol_
(AU sproier, advertencia contenido delicado, leer con discreción.)
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(_Recordad que no estoy de acuerdo con ninguna de las escenas mostradas, contenido ciencia ficción ⚠️!
si te encuentras en alguna situación igual, por favor, busca ayuda profesional._)
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Spreen y Roier.
Una pareja ya reconocida en el pueblo del QSMP cómo una pareja amorosa y muy querida entre los habitantes.
Era todo lo perfecto a simple vista.
Cualquiera quisiera tener esa relación de ensueños.
Si tan solo fuera cómo aparentaba roier también.
Otro día, otra falsa sonrisa ante sus vecinos, un día normal, tranquilo, por aue él lograba escaparse de casa con la excusa barata de trabajar.
Las noches eran un infierno, uno al que no quería regresar.
Pero el amor cegaba a las personas, y Roier cayó ante su enamoramiento de aquel azabache de gafas y rasgos híbridos.
Sabía que era vigilado por su amado a sus espaldas, perp aparentaba no saberlo para no ganarse un mal rato.
Más malo de lo que ya era.
La tarde empezaba a caer, y el supo que debía ir a casa de inmediato.
Sólo rogaba por no encontrar la casa hecha un desastre.
Más, sus ruegos no fueron escuchados, y cómo lo predijo, todo estaba lleno de botellas de fernet y latas alcohol.
Roier estaba enlazado a un jodido alcohólico sin control.
Caminó lo más silencioso que pudo recogiendo el desastre, escuchando los ronquidos suaves del híbrido en el sofá.
Lo miró por unos segundos descansar, el aroma fuerte a bebida salía de parte del azabache, más sus expresiones...
Eran tan calmadas.
Sus pestañas largas y sus labios...
Maldijo haberse enamorado de ese hombre.
Maldijo no poder irse de su lado.
Se maldijo a si mismo por seguirlo amando.
Lo necesitaba al igual que spreen lo necesitaba a él.
Lo cubrió con una manta esperando que la resaca no fuera fuerte.
Recogió todo, limpio aquel vertedero de latas y botellas.
Al dar un suspiro aliviado al tener finalmente todo organizado, no se fijo de una pequeña botella cerca del sofa, la pateo sin querer cerca del híbrido.
Cerca del azabache dormido y borracho.
Lo miró, aún seguía durmiendo, o eso creyó.
Al agacharse para recoger la botella con dudas y su muñeca fue tomada con fuerzas, estaba seguro aue le dejo nuevamente marcas.
Estaba perdido.
- Spreen- y-yo lo siento, estaba haciendo la limpieza y-
- Cuantas veces te he dicho que cuando duermo, ¡no me despiertes!
Aguanto un jadeó del miedo intentando no temblar aúnque todo era en vano.
Se aguantó sus sollozos, eso enojo al azabache, spreen tomó la mandíbula del castaño con fuerzas alzandolo y obligandolo a que su mirada fuera fija a su persona
- ¿tenés miedo mi amor?
Su dulce tono lo hizo asentir sin mirarlo.
Nuevamente estaba cayendo ante las dulces palabras del azabache.
Era su debilidad...
- no llores, que cada sollozo es un golpe más fuerte, roier.
Se vió obligado a hundir su rostro en el pecho del azabache, se dejó en silencio sin ganas de hacer fuerzas para negarse.
Su olor estaba mezclado con el fuerte aroma del alcohol lo hizo marearse de cierta forma, el televisor seguía sonando, mientras ambos mantenían ese falso dulce abrazo de pareja.
Las manos de spreen recorrieron su cuerpo con hambre.
¿Cuánto había bebido su osito esta vez?
Ya daba igual, de todas formas iban a terminar en aquella cama testigo de todos los maltratos que sufría.
No quería hacerlo, ya no le daba aquel placer de los días de dulces enamorados.
Era doloroso, y no podía quejarse.
Al menos si quería no hacerlo enojar más.
Besos húmedos por su cuello y barbilla.
De cierta forma le producían asco.
Pero no del azabache, si no de si mismo por no poder apartarlo.
Ese asco se volvía impotencia y ganas de llorar.
- Spreen, por favor, hoy no...
Murmuró en un hilo de voz lastimero, rogando por la comprensión del azabache a su dolor.
Ojalá se hubiera quedado callado.
- ¡¿no quieres que te toque?! ¡Ahora que tienes!
La potente voz del azabache lo hizo temblar.
Se sintió tan pequeño ante él que quiso desaparecer por haberlo hecho enojar.
- n-no es eso spreen, es solo-
- me estás engañando, ¿verdad? ¿Con quién fue? ¡¿Con el dueño de aquel restaurante verdad?!
Sollozó por la fuerza que usaba al agarrarlo, quería alejarse.
- suéltame - por favor
Un golpe en su mejilla y la vista del azabache con la cólera subida, lo tiró en aquella alfombra donde tantas veces abuso de su persona, se subió encima empezando a desgarrar sus ropas de forma bruta.
Lloró en silencio rogando que lo soltará, el azabache ignoró nuevamente sus súplicas callando sus labios con un beso brusco.
Uno sin amor.
Donde mordía sus labios con fuerzas y se adentraba dentro de su cavidad bucal sin su consentimiento.
Sintió el sabor leve del metal de su sangre.
Lo que lo llevó a morder la lengua del azabache en un pedido de aire.
Error, la repentina separación del azabache seguido de repetidos golpes en su cara.
Al inicio dolor, seguido de la conocida sensación de la cara dormida.
Su rostros sangro, el azabache al aburrirse de maltratar su cara, bajo a su cuello, sabía que el castaño seguía conciente.
Mordió, beso, lamió y marco todo su cuerpo, sin importarle el hecho que después serían fuertes moretones.
Roier era suyo, SUYO.
Nadie se lo iba a quitar, de eso él mismo se encargaría.
- tú, eres mío, ¿Me escuchaste? ¡MÍO!
Murmuró mientras bajaba a su pecho maltratado, se introdujo en su interior importandole poco si lo desgarraba.
El castaño ahogó un grito del dolor en su propia sangre, miró cómo pudo al azabache, lloró en silencio sintiendo cómo lo desgarraba por dentro.
Se sentía morir.
Deseaba morir ahí mismo.
No podía alejarse del azabache por más que lo intentará.
¿Uno no siempre vuelve donde fue feliz?
O él regresaba arrepentido, o Spreen iba en su busquedad, o ambas a la vez.
Otra estocada, el azabache intentó besar sus labios, el se intento negar, nuevamente la irá del azabache.
- no haz aprendido nada, ¿verdad?
Una sonrisa y otro golpe, el azabache se corrió en su interior dejando sus glúteos maltratados.
Lo lanzó una vez se sintió satisfecho, pero el estaba al borde de la muerte.
Para su desgracia o suerte, había impactado junto a la funda de botellas de vidrio vacías.
Algunas explotaron por el impacto incrustandose en su cara.
Ojalá eso fuera suficiente para matarlo...
Deseo desde sus adentros cerrando los ojos cansado.
- Roier, responde
La voz de spreen salió enojada.
- Roier, ¡contesta mierda!
Nuevamente no recibió respuesta, tomo el cuerpo del castaño, reviso sus pulsos y...
Oh dioses.
Lo había hecho.
Roier no mostraba muchos signos de vida, sus latidos eran nulos.
La herida en su cabeza abierta debido al impacto y las múltiples heridas...
Aumentando el cansancio y desgaste, el castaño se hallaba al borde del colapso en sus brazos.
Su castaño.
- si creés que lograrás librarte de mí de esta forma, estás muy equivocado roier... Tu no puedes dejarme.
ERES MÍO.
Alzó el cuerpo del castaño, volviendo a entrar de forma abrupta en su interior importandole poco si estaba más dormido que despierto.
Tomó el cuerpo del castaño tantas veces... Hasta estar seguro de haber provocado algo en el su vientre.
Mordió hasta arrancarle la piel...
¡Y no se había quejado!
Y mentiría si dijera que no le gusto.
- hasta muerto me das el mayor éxtasis, Roier
Limpió las heridas con cuidado, deseando que no despierte, lo quería para él, solo para él, y si eso significaba que tendría que usar el jodido cadáver de su amado.
Él estaba dispuesto.
Todo para conservar a su amado Roier, solo suyo, nadie podría verlo, por que eran de él.
La mañana llegó, y Spreen recordaba cada detalle de aquella noche.
Y la verdad era que no se arrepentía, de hecho, gracias a mentiras pudo encubrir su secreto por meses.
Meses en los que disfrutó del cuerpo de su amado.
Y gracias a su raza híbrida, devoró gran parte de su crímen.
Hubiera salido ileso si tan solo un día no se hubiera descuidado y un pequeño huevo de bigote no se hubiera colado en su hogar. Logrando escapar y alertar a los ciudadanos que lo llevaron a la hoguera en memoria del castaño.
Y aún así, hasta el último de sus suspiros, Roier amo a una persona con una adicción y sobretodo...
Amor al alcohol.
¡HEEEEEY, muy buenas a todos! Ismael haciendo presencia desde arduos años trabajando para Wattpad, me he visto en la obligación de emigrar, un gusto estar a sus servicios Sr. Inkitt.
En fin, ¿Qué tal les pareció? Recuerda que no estoy de acuerdo con ninguna de las escenas mostradas y no es más que ficción, algo violenta pero ficción después de todo.
Y nos vemos, ¡lavense el poto!








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