Chills (Shadonic)

Sinopsis

C || Aquellos orbes rubíes fueron el inicio de su eternidad. [ PUBLICADA - 07/10/21 ]

Genero:
Fantasy/Scifi
Autor/a:
🌙
Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
13+

Único

Salió de la casa furioso y azotando la puerta principal, su humor prácticamente decayendo por completo luego de esa pelea. Como odiaba pelear con Amy, y mas por algo así.

Después de llevar poco mas de un año juntos formalmente, le preguntaba su vista del futuro, casi que le obligaba a responder todos los planes a largo plazo que tenía con ella, a donde se dirigían con esa relación. ¿Se supone que debería saberlo?

Pateo una piedra en su camino y bajó la mirada con las manos dentro de su chaqueta debido al frio de la noche, el invierno estaba cerca.

No quería pensar en su futuro; el nunca se había puesto a considerarlo siquiera, simplemente dejaba que pasará lo que tuviera que pasar sin preocuparse si sus planes saldrían como lo planeo o no; no buscaba a alguien que se anticipara a algo que el ni siquiera sabía sería duradero.

Quería a Amy, pero ahora estaba convencido de que quizás no de la manera en la que ella lo quería a él.

Gruño con fastidio y se dispuso a caminar mas rápido, se estaba congelando, además, no tenia ganas de seguir pensando en eso.

Estaba pasando frente a un callejón cuando de repente escucho un estruendo en seco, un golpe. Volteo de inmediato hacia la oscuridad y achicó los ojos en un intento de saber que había sido eso que sonó tan fuerte. Nada, solo oscuridad.

Pudo haber sido una rata, pensó; pero pronto escucho sollozos bajitos muy apenas, por lo que sus sentidos se alertaron preparándose para encarar a lo que sea que estuviera pasando ahí al fondo.

Inhalo y se adentro en aquel oscuro y estrecho lugar.

Daba paso tras otro lentamente anticipando cualquier susto, pero lo que vio... no creyó ver algo así nunca. Sus púas se erizaron por completo.

Había un erizo, y frente a él y contra la pared se encontraba el cuerpo sin vida de una chica cubierta de sangre. Trago pesado muerto del miedo, y las cosas empeoraron cuando estuvo a punto de encarar al responsable y este volteo automáticamente encontrándose con su mirada, unos rubíes oscuro mirándolo directamente causándole una ola de escalofríos.

Retrocedió un paso inconscientemente ganándose una ligera y casi imperceptible risa de su parte, burlándose de su seguro rostro pálido.

—¿Qué pasa? ¿Te comieron la lengua? —cuestiono. Un tono sombrío y aterrador.

—T-tu... ¿Qué has hecho? —cuestiono de regreso, las palabras se atoraron en su garganta cuando sin cuidado, el macho soltó el cuerpo de la chica y lo dejó ahí, como si nada.

—Quería un bocadillo. —le escucho contestar, su tono aún bajo aumentando su miedo, ¿iba a morir?

El erizo al que aún no le veía el rostro se movió y comenzó a acercarse lentamente a él, sus ojos aún brillando en un rojo oscuro, algo como sangre.

El menor se quedó completamente inmóvil, incapaz de moverse, de gritar, de nada; incluso cuando la luz de un farol un tanto lejano se reflejo en el rostro del desconocido y vio la sangre salpicada en parte de su hocico no pudo hacer nada. ¿Estaba soñando?

Su aliento se atoro en su garganta cuando de repente sintió a su mano apretar su cuello para seguido estamparlo contra la pared detrás suyo.

Un sollozo inconsciente salió de sus labios cuando tuvo aquel rostro salpicado en sangre frente a sus narices; el erizo azabache luciendo calmado, como si no hubiera matado a la chica de hace un momento y dejado en el suelo como si no fuera nada.

Sintió a las saladas lágrimas salir de sus ojos cuando vio una pequeña línea dibujarse en los labios del erizo azabache.

—Por favor... —suplico casi imperceptible mientras bajaba el rostro con miedo —no me hagas daño.

Pronto, sintió a un par de dedos en su mentón para levantarle la mirada y así poder apreciar al apuesto desconocido pasar los dedos de la mano que hace un momento apretaban su cuello por su mejilla para apartar la lágrima rebelde que salía de su ojo.

Aquellos ojos intensos le analizaron con detenimiento y una pizca de emoción, sus dedos seguían acariciando sutilmente el rostro del erizo menor provocando que otro escalofrío le recorriera la espalda.

—¿Cómo te llamas? —le escucho cuestionar, podía sentir a su cálido aliento chocar con su rostro.

Trago pesado nuevamente y miro las manchas rojo intenso aún en el rostro del contrario causándole un mal presentimiento. —S-sonic.

Paso el dorso de su mano por la mejilla helada y sonrojada del menor. Podría jurar que le sonrió —Sonic... —repitió su nombre bajito.

—¿Q-qué le hiciste a esa chica? —no supo de donde saco el valor para hablar.

—Tu sabes lo que hice.

—La mataste. —sollozo —¿Qué eres?

Pudo jurar que los ojos rojos del contrario brillaban por un momento, y como unos pequeños pero muy afilados colmillos aparecían en sus labios. La sonrisa sombría y hambrienta que le brindó el extraño aumentaron sus ganas de tirarse a llorar suplicando por su vida.

—Puedo escuchar a tu corazón. —dijo —Parece que te dará un infarto.

—P-por favor... —Sonic sorbio su nariz con dificultad —no quiero morir.

—¿Quién dijo que morirías?

Sonic abrió los ojos y volvió a mirarle, el azabache alejándose lentamente de él y dando un paso atrás; volvió a sonreírle, sus colmillos brillando debido a la tenue luz del farol. Pudo jurar que esa sonrisa le causo un sonrojo y un temblor en las piernas.

El azabache se acomodó la chaqueta y paso su pulgar por sus labios, luego, se dio la vuelta sin decir una palabra mas.

Sonic le siguió con la mirada cada movimiento, y cuando vio que comenzaba a caminar a la dirección opuesta del callejón, se separo de la pared y avanzó dos pasos para verlo seguir hacia la neblina. Aún cuando el silencio perduro, el azabache se detuvo de repente y le miró de reojo para guiñarle un ojo y finalmente desaparecer entre la neblina y oscuridad.

¿Qué había sido eso?

( *** )

TRES DÍAS DESPUÉS.

—¿Alguna idea de lo que este planeando? —cuestiono el cobalto mientras caminaba a través del pasillo, el zorrito amarillo a su lado.

—Nada, no hemos visto señales en semanas, pero creo que es algo grande.

—¿Entonces que hacemos aquí? El comandante no nos llama a menos que quiera que le salvemos el pellejo. —soltó con deje de molestia y en voz un poco mas baja, obviamente no iba a divulgarlo estando en las oficinas de G.U.N.

—Dijo que tiene a algo que nos ayudará contra Eggman, supongo que quiere mostrarnos.

El cobalto asintió para seguido escuchar a su comunicador soñar. Amy.

Negó lentamente y colgó la llamada de inmediato, no estaba de humor después de haber terminado con ella apenas dos días atrás.

—¿Qué paso con Amy? Creí que ustedes estaban bien.

—Y-yo... —de repente recordó el incidente de aquella noche —creo que las cosas entre nosotros no funcionaban, es decir, la quiero, pero no de la manera en la que creí hacerlo, ¿comprendes? No quise arriesgarme a lastimarla más en un futuro.

—Entiendo... —murmuro el menor —¿y no hay alguien más en tu vida? Ya sabes, que te haya hecho cambiar de opinión o algo. —rio bajito —Porque por la manera en la que acabas de sonrojarte, me imagino muchas cosas.

—N-no estoy sonrojado, —se tallo el rostro sintiéndolo un tanto caliente —solo hace un poco de calor aquí...

—Claro. Tienes calor con el aire acondicionado encendido. —se burló.

—Oh, cállate ya. —demandó mientras su sonrojo se hacia mas intenso.

De tan solo recordar esa noche y ese par de orbes rubíes, no sentía mas que un revoltijo en el estómago, algo que nunca había sentido antes.

Una vez que llegaron a la oficina correspondiente, tocaron escuchando un apenas audible adelante desde el interior, así que abrieron la puerta encontrándose con el hombre sentado en su escritorio.

—Sonic. —le saludo, su tono frío y sin emoción alguna.

—Comandante.

—Hemos estado pendientes de cada movimiento del doctor esta última semana, y nunca hemos estado tan cerca de descubrir lo que planea hasta ahora. —dijo aún sin despegar la vista de los papeles entre sus manos —Todo se debe a nuestro nuevo agente.

—¿Nuevo agente? —cuestiono el niño de dos colas. A decir verdad, no creyó que se tratara de una persona.

—Por supuesto. De hecho tiene una historia muy interesante que contarles al respecto, lo he mandado llamar.

Y en ese instante se escucho el toque en la puerta para que seguido la silueta de un erizo azabache se asomara por esta.

El cobalto sintió a su corazón dar un vuelco al reconocerlo. Era él.

—Este es el agente Shadow.

Shadow. Repitió su cabeza cuando su vista se cruzó con la rubí del azabache, este brindándole una pequeña y casi imperceptible sonrisa. Sentía que iba a desmayarse al igual que la primera vez que lo vio.

—Sonic the Hedgehog. —dijo él —He escuchado mucho de ti.

El mencionado asintió un poco intentando disimular el calor en sus mejillas.

Shadow se dio la vuelta y comenzó a caminar desde donde vino con naturalidad, ¿ese era el nuevo agente que el comandante le comento hace un segundo?

Seguramente no sabían que era un asesino.

El cobalto y el menor de dos colas caminaron detrás del erizo mayor en silencio y a una distancia prudente. Sonic aun no podía creer que lo estaba viendo de nuevo.

—No hay nadie, eh... —escucho decir a su mejor amigo sacándolo de su ensoñación. Su tono burlón.

Sintió a sus mejillas calentarse nuevamente. —N-no se de que hablas.

—Por favor, —sonrió —es obvio que lo conoces.

Le dio un codazo en el hombro y se puso un dedo en los labios para que no siguiera hablando. Sabía que Shadow podía escucharlo.

—No, no lo conozco... —suspiro.

—Aún así —siguió el menor —esa mirada que le dedicaste cuando lo viste dijo muchas cosas. Apuesto a que te gustaría conocerlo.

Si. En eso tenia razón.

Quizás la misión sería mas interesante de lo que creyó.