𝐒𝐎𝐍𝐑𝐈𝐒𝐀𝐒-𝐁𝐞𝐞𝐥𝐧𝐢𝐤𝐨

Sinopsis

❍﹏﹏﹏﹏﹏﹏﹏﹏﹏﹏﹏﹏﹏﹏❍ ♡ ☆ .♡‧₊˚ ᡕᠵ᠊ᡃ່࡚ࠢ࠘⸝່ࠡࠣ᠊߯᠆ࠣ࠘ᡁࠣ࠘᠊᠊ࠢ࠘𐡏. 𝙃𝙚 𝙨𝙝𝙤𝙩 𝙢𝙚, 𝙝𝙚 𝙨𝙝𝙤𝙩 𝙢𝙚 ╭◜◝ ͡ ◜◝╮ ㅤ ╭◜◝ ͡ ◜◝╮. ( ¡вαηg! ) ♡ ( ¡вαηg! )☆ ♡ ╰◟◞ ͜ ◟◞╭◜◝ ͡ ◜◝╮ ͜ ◟◞╯♡ . ☆ ㅤㅤ( ¡вαηg! )☆ ♡ ♡   ╰◟◞ ͜ ◟◞╯ . ☆ [🍷] Porque sus sonrisas eran lo más bonito para el demonio de las Moscas, y esas mismas le alegraban el día. Y lo que podía hacer para compensar, era darle a ese lindo humano más razones para sonreír.

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Completado
Capítulos:
1
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Clasificación por edades:
16+

𝐒𝐎𝐍𝐑𝐈𝐒𝐀𝐒

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-¡Wow, son hermosas gracias Beel!


Sí, ahí estaba el Dios de las Moscas con su humano favorito consintiendolo como siempre; dándole regalos y haciendo pequeños gestos para ver una sonrisa en el rostro del científico.


Y bueno, sin duda siempre lo lograba. El castaño por mínimo que fuera el detalle, o viceversa le agradecía con una extensa sonrisa y alagaba con palabras lo dado.


-Me alegra que te gusten, se que no eres mucho de esto -señaló su regalo sonriendo levemente.


-¡Neim! Me encantan, son hermosas estas Dalias, además -con un sonrojo pequeño le dijo-todo es más lindo si me lo das tu-posó su rostro en las flores a modo de evitar que el mencionado viera su torpe sonrojo.


Beelzebub estaba igual, pero no tanto como Nikola. Demonios, cómo lograba flechar más al pobre demonio. Aclarandose la garganta y mirando a otro punto dijo.


-Bueno, hoy no me mostraras algo nuevo que hay-ni siquiera le había dado tiempo para terminar su oración cuando el de blanco ya se encontraba jalando al mencionado.


-Estaba esperando a que me lo preguntaras-con suma alegría dijo mientras llevaba a rastras al médico, y con su otra mano sostenía el ramo que le había dado. En ocasiones lo olía discretamente sonriendo con el hecho.


Y aunque el castaño lo hiciera disimuladamente, el peli negro lo notaba y le hacía delirar de amor.


-Entonces si le gustan-pensó -la próxima llenaré su laboratorio de ellas.


Y como colegiala enamorada se dejaba ser arrastrado por su chispa de luz.


Al llegar a su laboratorio, logró ver a la distancia a sus colegas, y aunque quisiera arrastrarlos por igual para enseñarles sus nuevas ideas; de verdad que quería no podía. Justo ahora atender a Beelzebub era más importante; de todos modos diario estaban ahí.


A paso rápido los saludo y se despidió dejando confundidos a los presentes quienes solo vieron por dónde se fue. Notando de último instante que solo, no estaba.


-Quien diría que Nikola ya tenía pareja-comentó Marié Curie llamando la atención de sus acompañantes.


-¡Ni un millón de años! aún muertos no creo que lo tenga y menos con ese-dijo Edison ciertamente enojado.


-Su vida privada no nos concierne, pero me causa curiosidad-Galileo se acercó a Edison paciente de una respuesta.


-Es solo-Agh-no creo que tenga pareja, me resulta difícil de creer que lo tenga y no nos haya dicho.


-Mi gran colega Edison, tu de mente brillante y mentirosa-palmeo su hombro izquierdo chistando en el momento -como dijo Galileo no nos concierne, ni debe de importar su vida privada, y mucho menos si nos cuenta o no los detalles, entendiste -alejándose de él, se acercó a la salida dispuesta a irse.


-A dónde vas-le grito, ya que la mujer se encontraba ya lejos.


-A no estar de entrometido como otros-y saliendo de la vista de los otros científicos se fue.


-...


-Salgamos-rendido comentó Edison.


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Si los demás dioses le preguntaran porqué él.


Les tendría una lista gigante de las razones de por qué Nikola era mejor compañía que cualquiera. Y es que, no le importaba estar horas y horas escuchando hablar sin parar al mencionado, muchas veces de temas que no le importaban y otras veces, realmente le atraían. Pero lo que valía la pena, era ver esa resplandeciente sonrisa. Amaba sus torpes acciones que sólo lo hacían ver más tierno a ojos del peli negro.


Al paso de unas horas, Tesla dejó de escribir en la gigantesca pizarra pues un suspiro lo sacó de su ensoñación.


Volteo en dirección de su compañía encontrándose a Beelzebub con sus 2 brazos recargando su barbilla y con una mirada que, a su opinión parecía aburrida. Tal vez, había logrado aburrir al Dios de las Moscas, tomó una silla y la puso en frente del Dios, se sentó y tomó sus manos sacando de su ensoñación al mencionado; este noto que Nikola ya no estaba en frente hablando. Tal vez penso que no le ponía atención.


-Perdoname por haberte cansado, se que nunca lo haces pero quizás, esta vez el tema no era de tu agrado-sentenció mirando al suelo riendo de manera nerviosa-incluso en vida fui un dolor de cabeza para la gente de mi alrededor -sin querer apretó el agarre que tenía con el peli negro -es solo que, me agrada de verdad pasar tiempo contigo, es decir, tu compañía -con cada pensamiento se entorpecia más en sus palabras sucumbiendo a los nervios.


Y para el demonio fue como un balde de agua fría.


[ᴏʜ ɴᴏ...]


Por andar imaginando sobre el mismo científico, malinterpreto su cara de bobo enamorado por una soporífera. Lo que ocasionó que esa bonita sonrisa desapareciera.


Ese rostro parecía querer llorar. No, no, no, él no quería eso.


Tomó el rostro del inventor haciendo que lo mirara a los ojos y lo acercó peligrosamente a su rostro.


-Nikola, tu eres muy especial, un hombre realmente brillante-muy bien la inseguridad de el castaño se había ido, pero ahora tenía una terrible vergüenza—malinterpretaste mi cara.


-Es solo que, bueno yo-otra vez los nervios lo comían vivo-ya sabes, no todos ponen al cien por ciento su atención en lo que digo, es por eso que lo deduje-bajo la mirada para evitar lo penetrante que era la de su acompañante, pero no le funcionó.


-Nikola-el mencionado dio un salto-mírame a los ojos-y ahí cayó. Esos ojos rubis penetraban hasta lo más fondo de su alma-quiero que entiendas que nunca me he cansado de tu compañía y muchos lo saben.


El joven inventor de antemano lo sabía, no había Dios o humano que no supiera de la relación que tenían entre ellos dos. Eran muy unidos.


-Por eso mismo me disculpo-se alejo un poco dejando al científico-quería esperarme unos días, pero creo que te lo debo como disculpa, además de que la situación lo amerita-de su túnica sacó una elegante libreta de cuero de un negro tan oscuro, tenía una pequeña tira que cerraba la libreta con un candado. Sin palabras Nikola tomó la libreta con delicadeza, admirando el detalle que tenía. Y justo cuando la abrió su corazón palito a mil por segundo; justo en la tapa al abrirlo tenía grabado su nombre.


-Era un regalo para otro día, pero no importa la situación siempre te mereces algo.


Nikola conmocionado, con la libreta en sus brazos, la estrecho hacia su pecho con cariño; entonces el presente sonrió, otra vez le gustaba el regalo que le había dado.


-No tienes que darme presentes, siempre tu compañía es lo más importante para mí, pero gracias Beel-con una tierna sonrisa le agradecía al demonio, quien encantado de volver a recuperar esa expresión en su rostro se alegro.


-Ya es algo tarde, te gustaría pasear -pregunto el Dios a Nikola quién asintió y solo acomodo rápidamente la pizarra que uso. Y mientras lo hacía el demonio le quiso preguntar.


-Nikola -¿Si? -¿Sabías qué tus compañeros creen que salimos? -la tisa se rompió en ese instante.


-¡¿QUÉ?! -un gran sonrojo se exparcio en su cara, volteando abruptamente hacia su compañero.


Beelzebub sólo se divertía, le encantaba ver sonriente a ese humano tan especial, pero sus otras expresiones también le fascinaban.


-Tal vez vieron nuestra cercanía y debido a ahora-por la situación empezó a balbucear probables situaciones que pudieron sido razón para tal conclusión, y dando vueltas seguía y seguía diciendo.


A ojos del demonio era muy tierno el cómo reacciono. Así que, acercándose a la pobre alma en pena, lo tomó de los hombros para que dejara de balbucear.


Y Nikola no podía recomponerse, cómo diablos lo haría si la causa de su reacción era su propio invitado.


-Acaso te molestaría si fuera así.


¡Por supuesto que no! Pensó. A quien tenía en frente era un Dios que, desde su opinión era muy apuesto. Y aunque fuese algo reservado y nada social, era muy educado. Le encantaría ser pareja de él.


-Y por qué no lo intentamos—sugirió con una ladina sonrisa, asombrando a Nikola.


No tenía palabras, era enserio.


—Yo—


—Bien te ayudaré —acortando la distancia lo beso. Nikola no le cabía el asombro; sentía que sus piernas le traicionarían en cualquier momento. No era que fuera un beso subido de tono, en realidad era uno tierno, donde Beelzebub le transmitía todo el cariño que sentía. Pero el nunca había besado, y corresponderle era un reto, por lo que torpemente lo intentó.


Beelzebub al paso de unos segundos que para Tesla parecieron minutos, se separó. Encontrándose con una imagen que sólo en sus sueños pudo haber imaginado.


Tesla con un horroroso sonrojo que llegaba hasta sus orejas, cuál teñia esa blanca piel por una rojiza, sus labios un poco húmedos por el beso y una mirada perdida pero estupefacta.


—¿Y ahora? —al parecer la voz del peli negro lo sacó de su trance. Le enojo un poco que le haya robado su primer beso por sorpresa, pero poco le importaba.


—sí—en un susurro casi inaudible dijo, y aunque el demonio lo escucho queriendo divertirse más le pregunto.


—Sí —repitió un poco más fuerte, pero Beelzebub insistió.


—Tesla, de verdad no alcanzo a escuchar lo que me dices—fingiendo demencia continuó jugando.


Nikola quién ya se estaba cansando optó por acercarse y en un movimiento rápido tomó a Beelzebub de su rostro y le dio un beso rápido. Con el rostro ya sonrojado le dijo.


—Eso responde tu pregunta —notablemente enojado pero no del todo se mostró, con lo que el peli negro sonrió y lo envolvió en un abrazo que lo levantó un poco; causando impresión en el mencionado.


Al instante lo bajó soltando el agarre. Y sintiéndose el Dios más afortunado sonrió, una extensa sonrisa que alegro a Nikola.


También sus sonrisas son bonitas, pensó el inventor.


Sus sonrojos también son lindos, pero combinan mucho más cuando sonríe, igualmente pensó el Dios.


Y así, sin perturbaciones se quedaron unos instantes en silencio disfrutando de la compañía de ellos mismos.


Porque se querían y por fin se los decían.


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—Oye Curie—llamo su esposo, Pierre Curie.


—¿Qué sucede?


—Sabes por qué se encuentra así el joven Thomas—cuestionó, pues de un momento a otro llegó junto con los demás inventores y físicos que hicieron historia. Y sentándose en una silla se empino una botella de alcohol a vista de todos los demás, que más que confundidos se sorprendieron.


—Curie miró al desdichado inventor—la verdad desconozco y no me importa querido—despreocupada comentó.


Y retirándose lejos de Edison fueron a otro lugar.


Pero lo que ellos no sabían, era que Edison vio a nuestra parejita dándose su muestra de amor. Ya que, debido a que Galileo le pidió ir por unas cosas que había olvidado en la mesa de investigaciones regresó a dónde estaban, topandose con el preciso instante dónde Beelzebub había besado a Nikola.


...


Anonadado quedó. Y sin siquiera ir por lo pedido regresó y tomó la primera botella de alcohol que vio y se la empino.


Si, así fue como terminó.


Sin embargo, nos importa más el final de nuestros protagonistas ¿No?



. . . . . . . . . . . . . ⸼۰ ۪۪۫۫ ❬“=


Y bien mi gente bonita.

¿Les gustó? Espero que sí.


Les dejo una pequeña historia de cómo pienso que Beelzebub adora las sonrisas de Nikola y él de la compañía del Dios.


Chao, nos vemos en otro libro!