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The lust among us

Sinopsis

La lujuria es un deseo que vive y ronda entre las personas. Puedes controlarla, pero en el momento que esta es liberada, se vuelve una adicción que es difícil de dejar. Por más miedo que sientas, la emoción de sentir las manos de una persona acariciando tu cuerpo y como te demuestra que le perteneces en cuerpo y alma, es una estimulación tan fascinante que no puedes dejar con facilidad. - Parejas: Minsung, Hyunin, Chanlix y Seungbin - Es una compilación de OS con temáticas BDSM - Contenido +18 - No se aceptan adaptaciones o traducciones

Genero:
Erotica/Romance
Autor/a:
XiaLiang
Estado:
En proceso
Capítulos:
16
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Privación sensorial

Don’t go Insane


Pareja: Hyunin


"Se reportó la desaparición del solista coreano del momento, Yang Jeongin. La policía encontró su departamento vacío y con varias cosas tiradas en el suelo, pero todos los objetos de valor seguían en la habitación del artista. Al parecer, el objetivo del asaltante no era robar el lujoso departamento, sino era secuestrar a Yang Jeongin"


En una habitación oscura donde la única luz era la de una lámpara a punto de descomponerse, se encontraba un chico de gran belleza y que temblaba por el frío de la habitación, aparte de que se encontraba llorando por el dolor que tenía en su cabeza y el miedo de no ver nada.


Quería gritar por ayuda, pero su boca estaba tapada por un pedazo de tela que lo obligaba a estar callado. Por lo mismo, el chico se mantenía cabizbajo mientras rezaba a lo que fuera para poder salir de ahí, después de todo era católico y creía fielmente en Dios.


Sin embargo, la incertidumbre de no saber dónde estaba lo volvía loco y Dios era su única ayuda. Pero ese pensamiento se desvaneció cuando escuchó que la puerta de la habitación había sido abierta y una voz dulce decía— Por fin dejaste de gritar, querido.


El chico se tensó al escuchar la voz, así que de nuevo empezó a llorar mientras se lamentaba por su mala suerte. El hombre al escucharlo se alertó y acercándose acarició sus mejillas diciéndole— No tengas miedo, no te haré daño.


El artista negaba mientras intentaba quitarse del agarre de las manos de su secuestrador, quien viendo la situación suspiró y apretando sus mejillas le dijo— No te entiendo la verdad, así que te propondré algo. Si dejas de gritar te quitaré el pedazo de tela de tu boca, sino seguirás así hasta el día de tu muerte.


El chico asintió repetidas veces mientras su cuerpo temblaba por el miedo que su secuestrador daba, así que al sentir la liberación de su boca dejó salir sus lamentos y alzando su rostro murmuró— No quiero morir, por favor no me mates...


El secuestrador se rió mientras seguía acariciando con suavidad sus finas mejillas y con tono burlón le respondió— No te voy a matar, tontito. Hoy es tu cumpleaños y quería celebrarlo contigo, Yang Jeongin.


El artista se alertó al escucharlo y aterrado vociferó— ¿Cómo sabes mi nombre? ¿Quién eres tú?


Jeongin sabía que tenía varios acosadores, pero estos nunca habían tenido la osadía de tocarlo, sino que lo vigilaban en las sombras y le tomaban fotos en secreto que compartían en redes sociales. Ahora uno de ellos lo había secuestrado y conocía su cumpleaños, algo que le preocupó porque ese era un dato que nadie conocía.


La risa burlona de nuevo fue escuchada y dulcemente le respondió— Soy solamente un admirador tuyo, pero no me gusta que otras personas te miren, más esa bola de acosadores que te siguen a todas partes.


Jeongin sintiendo molestia le reprochó— Tú eres igual a ellos, eres aterrador.


El hombre negó mientras sus manos iban bajando al cuello de Jeongin para acariciarlo, su mirada brillaba al poder tener enfrente suyo al hombre que adoraba en secreto, así que sonreía embobado cuando dijo— No me compares con esa basura, yo te conozco, desde que estabas en la secundaria hasta ahora te he visto. Conozco tu figura aún si estas a una larga distancia de mí, eres la luz de mi vida.


Jeongin suspiró intentando calmar su ansiedad, así que atemorizado respondió— No te conozco, ni siquiera sé tu nombre, así que déjate de juegos y libérame. No quiero estar encerrado aquí.


El hombre se rió mientras sus brazos rodeaban el cuerpo de Jeongin para levantarlo, quien asustado exclamó— ¿¡Qué estás haciendo!? ¿¡A dónde me llevas!?


El hombre acariciaba la espalda de Jeongin y con cinismo le dijo— Te liberaré después de darte tu regalo de cumpleaños, si lo aceptas podrás irte de aquí. Si no lo haces, nunca verás la luz del día.


Antes de que Jeongin pudiera responder sintió como su cuerpo caía en un colchón, así que arrastrándose en un intento de alejarse y conseguir información murmuró— ¿Cuál es tu nombre...? ¿Por qué me darías un regalo?


El admirador preparaba las cosas de su alrededor, entre ellas estaba una caja de condones y una botella de lubricante. Su mirada brillaba con solo ver a Jeongin postrado en la cama y con el sudor del miedo recorriendo su cuerpo, así que sonriendo le respondió— Dime Hyunjin, mejor conocido como tu gran admirador. Y si quiero darte un regalo es porque es tu cumpleaños, nunca recibes regalos de tu familia. ¿No es así?


Jeongin se sorprendió al saber que Hyunjin conocía incluso datos sobre su familia, ya que era claro que su relación con ella no era la mejor, principalmente porque había decidido ser un cantante y había abandonado el negocio familiar.


Era la oveja negra de su familia desde hacía 10 años, pero que Hyunjin supiera eso significaba que desde hacía 10 años lo conocía. ¿Quién era el hombre que lo tenía amarrado en su cama? ¿Qué quería después de esperar más de 10 años en silencio?


Hyunjin suspiró mientras se sentaba en la cama y se empezaba a quitar su camisa; en cambio, Jeongin al sentir la presencia del secuestrador se alejó más y temblando murmuró— Quiero salir de aquí, ¿cuál es ese regalo que quieres darme?


Hyunjin se había acercado a Jeongin mientras sus manos bajaban a la camisa del solista, donde empezó a desabrocharla cuando le dijo— Una noche de placer, después de esto serás libre.


Jeongin se tensó cuando su camisa había sido totalmente abierta y Hyunjin había empezado a tocar su pecho, sentía escalofríos mientras su cuerpo temblaba y su corazón latía con rapidez por una emoción indescriptible. No quería aceptar el "regalo", pero él quería recuperar su libertad, a lo que simplemente dejó caer su cuerpo en la cama mientras con voz átona decía— Hazlo, no me quejaré.


Jeongin al menos quería ver a ese "admirador" suyo para saber si lo había visto antes y también para demandarlo por invadir su departamento, aparte de que estaba a punto de acostarse con él.


Tal vez Jeongin estaba loco al aceptar esto, pero él solo quería volver al escenario para cantar y quería volver a su departamento donde él era feliz, aún si la soledad lo acompañaba siempre.


Tembló en el instante que Hyunjin se había puesto encima suyo y acercándose a su rostro le susurró— Gracias, mi luz.


Jeongin gimió en cuanto Hyunjin invadió su boca para darle un beso, uno que estaba succionando sus labios y que robaba al aire que Jeongin tenía en ese momento. El solista estaba sorprendido por cómo su cuerpo empezaba a reaccionar por el beso, así que mordió los labios de Hyunjin en un intento de que se alejara, pero este había aumentado la presión entre ambas bocas e incluso había copiado su ejemplo.


Jeongin suspiró en el momento que su boca fue liberada y Hyunjin había empezado a atacar su cuello, la lengua cálida estaba recorriendo la blanquecina piel mientras plantaba besos pequeños que hacían temblar al solista, quien se empezaba a retorcer debajo del cuerpo de Hyunjin.


La imaginación del artista imaginaba la figura y rostro de Hyunjin, uno que aún no había podido tocar, pero que sabía a la perfección que sus labios eran gruesos y que sus dientes habían dejado sus propios labios adormilados. Sus manos eran grandes, después de todo estas seguían recorriendo su cuerpo y lo tocaban con delicadeza, como si de una muñeca se tratase.


En cambio, Hyunjin quería que su luz disfrutara su regalo, por lo que sus besos buscaban darle calidez y que Jeongin se sintiera bien. Sus manos lentamente se habían empezado a acercar a los pezones de Jeongin, que al sentirlos comenzó a pellizcarlos provocando que Jeongin jadeara sorprendido y que entrando en pánico dijera— Detente, esto está mal...


Hyunjin había hecho caso omiso mientras su lengua se había dirigido a uno de los pezones de Jeongin, quien apretó su mandíbula queriendo escapar de la sensación escalofriante. Por lo que, Hyunjin sonrió dejando de lamer a Jeongin y quitando la soga que atrapaba al artista dijo— Estás cediendo, no intentes resistirte.


Jeongin tembló en cuanto Hyunjin comenzó a lamer de nuevo sus pezones, pero esta vez mordiéndolos con tanta facilidad que Jeongin se sonrojó sin saber que hacer, así que lo primero que su cuerpo hizo fue tomar del cabello a Hyunjin, porque así aún podía resistir al placer que la boca de su admirador estaba provocando.


Hyunjin se había emocionado al ver la boca entreabierta de Jeongin y como sus mejillas se habían sonrojado, por lo que seguía lamiendo los pezones haciendo movimientos circulares, después los mordía con delicadeza mientras plantaba pequeños besos.


Sus manos ya habían desabrochado su propio pantalón y se había bajado su bóxer, ya que su erección le dolía por lo excitado que estaba de ver el rostro extasiado de Jeongin. Estaba aguantando las ganas de introducirse en el artista, así que lentamente bajaba su boca hacia el pantalón, el cual empezaba a abrir.


Jeongin intentó detenerlo jalándole del pelo, pero Hyunjin se reía mientras tomaba con fuerza su mano y besaba su muñeca dejando una pequeña mordida, que le dolía a Jeongin, pero que el dolor causado le estaba empezando a gustar.


De repente, sintió como su pene se ponía duro en cuanto Hyunjin había empezado a masajear con su mano aquella zona, por lo que Jeongin jadeando musitó— Esto se siente raro...Hyunjin...


El admirador sonreía cada vez que su ídolo decía su nombre, entonces bajando lentamente el pantalón junto al bóxer para dejar ver la erección dijo— Es normal sentir placer, Jeongin.


Su boca ahora había empezado a juguetear con el pene, el cual había tomado de la base y que con la lengua lamía el glande que sacaba poco a poco líquido preseminal. Jeongin sentía escalofríos al saber que aquella calidez estaba invadiendo su parte baja, por lo que se preguntaba cómo su cuerpo estaba reaccionando de manera efectiva con las acciones de Hyunjin.


Quería zafarse y salir corriendo, pero la fuerza de Hyunjin encima suyo lo mantenía inmóvil y a la deriva, después de todo no sabía todo lo que Hyunjin planeaba. Sentir como la boca de Hyunjin poco a poco chupaba su erección y la succionaba con tanto esfuerzo lo volvía loco, entonces apretaba el largo pelo de Hyunjin queriendo detenerlo.


Después de todo, en algún momento esa lengua traviesa iba a provocar que se corriera, cuando claramente estaba teniendo relaciones con un desconocido, uno que lo había secuestrado y que no conocía su rostro.


En ese instante, las ganas de ver a Hyunjin físicamente se volvieron un deseo insano de Jeongin, quien había intentando quitarse la venda. Pero Hyunjin había detenido la estimulación en el pene del artista y tomando su manos para separarlas en la extensa cama vociferó— No puedes quitártela.


Jeongin con cierta molestia le respondió— ¿Por qué no?


Hyunjin suspiró mientras se acercaba al rostro de Jeongin, quien sintió el aire pesado del admirador que con voz ronca decía— Yo no soy bello como tú, no quiero que me veas.


Jeongin iba a responder que eso era absurdo, pero la voz de Hyunjin había sonado tan seria que simplemente Jeongin se quedó callado mientras su rostro se ponía rojo, luego de un silencio incómodo le contestó— Ni siquiera conozco a la persona que está apunto de penetrarme, ¿cómo diablos piensas que estoy bien con esto?


Hyunjin se quedó en silencio mientras sin aviso alguno volteaba a Jeongin y levantaba su cadera, algo que confundió al artista y que queriendo buscar entre la oscuridad le dijo— No me hagas daño...¡Agh!


De repente, Hyunjin había empezado a lamer su entrada mientras seguía masturbando su pene, por lo que Jeongin había empezado a jadear queriendo que Hyunjin se detuviera, pero por más que contraía su entrada, Hyunjin la seguía lubricando con su lengua mientras lentamente abría los plieges de carne que pronto recibirían más.


Jeongin se sentía muy avergonzado mientras sus manos apretaban las sábanas, pero de repente su mente quedo en blanco a la vez que soltaba un fuerte gemido, después de todo se había corrido de tantas veces que la mano de Hyunjin había masturbado su pene.


Su entrada lentamente se sentía más humeda por como Hyunjin la seguía lamiendo y sin aviso alguno había empezado a untar lubricante en el espacio de placer de Jeongin.


El artista temblaba inmóvil mientras sus ojos se llenaban de lágrimas y susurraba— Soy un pervertido...que asco...


Sin embargo, Hyunjin había detenido sus acciones y con una expresión de pesar se había acercado a Jeongin para decirle— Tú eres perfecto, querido.


Jeongin se había sonrojado al escucharlo, pero su sorpresa fue más grande cuando Hyunjin se había acercado para morder su cuello y uno de sus dedos lentamente entraba por el espacio lubricado. Jeongin tembló aterrorizado mientras apretaba su agarre en las sábanas, hasta que sintió como el dedo entraba por completo y había empezado a hacer movimientos circulares.


Gemía extasiado por como el dolor se convertía en un placer extraño que estaba relajando su entrada, como si por mucho tiempo hubiera esperado que alguien llegará para hacerlo. Jeongin no entendía cómo su cuerpo se estaba entregando fácilmente y cómo sus pensamientos solo se concentraban en que sería lo que Hyunjin haría después.


El dedo giraba mientras se retorcía en las paredes internas y buscaba tocar un punto, uno que estaba siendo rozado y que Jeongin esperaba que no encontrara, porque en ese momento sería su perdición y ya no habría marcha atrás.


Jeongin había alzado su trasero mientras su espalda se arqueaba y un nuevo dedo entraba con el mismo objetivo, que era tocar el punto para que Jeongin cayera. Hyunjin seguía moviendo los dedos con facilidad viendo como el cantante jadeaba y dejaba salir pequeños gemidos que sacaban a relucir esa voz que tanto encantaba a Hyunjin.


Su admiración lo emocionaba tanto que las estocadas con los dedos eran más fuertes mientras buscaban llegar a ese punto tan dulce, tanto que Jeongin ya estaba deseando lo mismo, por lo que su erección había vuelto en cuanto las estocadas tenían un ritmo que Jeongin lentamente aceptaba.


Los movimientos circulares y agresivos iban acompañados de besos que Hyunjin plantaba en la espalda de Jeongin, quien gemía sonoramente con el deseo de ver a Hyunjin, el responsable de volver su cuerpo uno deseoso de sus acciones llenas de lujuria.


De repente, Hyunjin no lo soportó más y dejando de manipular la entrada de Jeongin se puso un condón en su pene, uno que ya había acercado al agujero del artista para por fin penetrarlo. Antes de entrar, Hyunjin susurró— No te asustes, dolerá un poco...


Jeongin no comprendía a qué se refería hasta que sintió como su abertura empezaba a ser abierta por el pene caliente. En ese instante quiso gritar, pero la mano de Hyunjin ya había llegado a tapar su boca, por lo que solo se podía escuchar los jadeos de Hyunjin al sentir la calidez en su pene y los gemidos dolorosos de Jeongin.


El artista tenía su pecho en la cama mientras su espalda estaba arqueada, por lo que su único apoyo eran las sábanas y su conciencia. Una que estaba a punto de perder, porque Hyunjin reía de una manera tan dulce que era una adicción para Jeongin, por lo que seguía intentando no hacer mucho ruido.


Pero eso fue imposible cuando Hyunjin sin aviso alguno empezó a penetrar la hinchada entrada de Jeongin, quien lloriqueaba amortiguando sus gemidos con la almohada. Su respiración llegaba a acortarse porque los gemidos se combinaban con sus jadeos en busca de aire, pero Hyunjin había puesto una de sus manos en su cabeza para dejarlo en esa posición y con la otra mano pegaba más su cadera a su pelvis.


Jeongin se sentía completamente dominado ante Hyunjin, más por como no podía detener los sonidos vergonzosos que salían de él, incluso no podía decir nada porque Hyunjin lo mantenía pegado completamente a la almohada de la cama.


De repente, su punto había sido atacado por el pene de Hyunjin, así que soltó un grito muy fuerte que no se comparó con la cantidad de semen que salió disparado de su pene por esa estimulación. Aunque Jeongin temblara debilitado, Hyunjin seguía penetrándolo con fiereza y en ese mismo punto que contraía todo el cuerpo del artista.


Jeongin sentía tanto placer que tenía miedo de sí mismo, por lo que girando con esfuerzo su cabeza musitó— Hyunjin, despacio...¡Ah! No tan fuerte...¡Hyunjin! ¡Ahhh!


Su voz no era escuchada por el admirador que seguía penetrando la mojada entrada de Jeongin, solo escuchaba los chapoteos que empezaban a ser más fuertes porque Hyunjin sentía que se iba a correr, por lo que seguía usando su entrada que daba gran placer.


Jeongin de repente sintió que todo su mundo daba vueltas por cómo el pene lo penetraba con tanta fuerza, hasta que finalmente Hyunjin se corrió dentro suyo y sintió todo el tamaño invadir por completo su entrada. El admirador abrazaba el cuerpo de Jeongin mientras dejaba descansar su cuerpo y mordía su cuello dejando una marca rojiza.


Pero Hyunjin aún no se detenía y saliendo de Jeongin se había puesto otro condón tras quitarse el ya usado y lleno de semen, aunque se quedó quieto al escuchar como Jeongin respiraba ajetreado y dejaba salir pequeñas lágrimas, por lo que Hyunjin se acercó para besarlo en su boca, siendo este un beso más dulce y no tan agresivo como el que antes le había dado.


Jeongin para este punto se había dejado voltear por Hyunjin, que acariciando su mejilla le preguntó— ¿No te está gustando? Si no es así, me detendré.


Jeongin podría haber dicho que se detuviera y así sería libre, pero el mismo seguía esperando por más placer, aparte de que quería ver el rostro de Hyunjin, por lo que usando las cartas a su favor le dijo— Hyunjin, me esta gustando...


Esperaba que Hyunjin por fin le enseñara su rostro, pero este se rió ligeramente mientras abrazaba su cuerpo semidesnudo. Jeongin podía sentir cómo el pene erecto de Hyunjin rozaba su entrada, pero su admirador dulcemente le respondió— Quiero quedarme a tu lado, pero sé que tú no me quieres. Por eso, déjame tener otra ronda contigo, después de esto te dejaré libre.


Jeongin sintió que una emoción extraña invadía sus sentidos, no sabía si era por el placer que su cuerpo seguía sintiendo o por otra razón, pero en el momento que sintió los besos de Hyunjin en su cuello, con honestidad le dijo— Yo siempre estoy solo, una compañía no me vendría mal...


De repente, Hyunjin se había detenido y acariciando de nuevo al rostro de su luz le contestó— Si estás dispuesto, nunca te dejaré.


Ahora Jeongin se había volteado para juntar su cuerpo al de Hyunjin, no entendía cómo su cabeza ahora estaba obsesionada al olor de su admirador, su cabello largo, su voz seductora y esa risa que lo estaba enloqueciendo. Hyunjin sonrió ante la reacción de Jeongin y abrazándolo susurró— Conque esa es tu respuesta.


Jeongin sonrió en cuanto sintió que su entrada de nuevo era invadida y la boca de Hyunjin besaba su cuello, marcándolo con tanta fuerza que el dolor se había convertido en un placer que erizaba la piel del artista. Jeongin gemía el nombre de su admirador con cada estocada que este daba mientras sus jadeos eran escuchados todo el tiempo.


Hyunjin veía con locura al artista que era tan pequeño a comparación de él, pero su luz era tan brillante que lo hacía sonreír de una manera tan estúpida que él se preguntaba cómo era posible eso. Jeongin había cruzado sus piernas detrás de la cintura de Hyunjin para así sentir el placer llegar hasta lo más profundo de él.


Las manos de Hyunjin pellizcaban su piel dejando marcas rojizas que al día siguiente permanecerían, poco a poco su mirada oculta por la oscuridad empezaba a ver a la persona que estaba haciéndolo suyo. Un hombre de edad media, pelo largo de color negro, ojos rasgados como los de un fénix, un lunar debajo de uno de esos y una sonrisa tan atractiva que lo estaba matando.


Sus manos acariciaban la espalda de su admirador sintiendo como este tenía ciertas cicatrices en esta, por lo que las acariciaba con gentileza mientras las embestidas de ser fuertes eran lentas mientras Hyunjin miraba atentamente a Jeongin para acercar su rostro y darle un beso en esos labios tan dulces.


Se había obsesionado con un artista que gemía— Hyunjin...se siente bien.. ngh...Hyunjin...no te detengas...


Su boca buscaba conectar con la de Jeongin, quien ya correspondía el beso mientras su entrada se contraía por el continuo roce en sus paredes internas por el pene de Hyunjin.


Jeongin finalmente se había entregado a aquel desconocido que estaba haciendo su noche de cumpleaños un gran regalo.


...


Unos días después, Jeongin estaba en su departamento arreglando las ventanas que Hyunjin había roto cuando llegó a secuestrarlo. Sin embargo, una sonrisa lo acompañaba mientras un hombre llegaba con dos americanos y dándole uno le preguntaba— ¿En qué piensas?


Jeongin suspiró mientras tomaba el americano y burlón le respondía— Que es absurdo que en este momento mi secuestrador me haya comprado un café e incluso me esté ayudando a arreglar la casa que originalmente rompió.


Hyunjin se rió mientras ponía su mano en su pelo para después bajarla a su mejilla, ya que no había día donde admirara la belleza de Jeongin. Con alegría le dijo— Aún así no me has dejado tener sexo contigo desde ese día, me dijiste que quieres conocerme primero antes de dejarme entrar en tu vida.


Jeongin asintió mientras tomaba del café americano y con reproche decía— No fue muy cortés de tu parte que nos conocieramos en una habitación de dudosa procedencia y no pudiera ver tu rostro.


Hyunjin hizo una pequeña reverencia mientras rodeaba con sus brazos a Jeongin y le susurraba— Aún así me dejaste quedarme a tu lado, gracias por ser tan considerado.


Jeongin se sonrojó en ese instante, por lo que se alejó diciendo— No pierdas el tiempo y ayúdame con los restos de vidrios en el suelo.


Hyunjin suspiró agarrando una escoba, luego su mirada brillante de nuevo se fijó en Jeongin a la vez que una sonrisa enloquecida aparecía en su rostro y con emoción susurraba— Por fin estoy a tu lado, Yang Jeongin.


Hyunjin desde hacía un tiempo conocía a Jeongin, siendo francos desde la secundaria, una donde el menor cantaba en un cuarto de ensayo y Hyunjin se sentaba en las gradas viéndole con detención. Queriendo siempre que lo notara, algo que no fue posible hasta ahora, donde por fin podía estar con él y poder reclamarlo como suyo.

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