Día 1: Irá
—Dije —gruñó Charlie obligando a Vaggie a sostenerle la mirada—, ¿quién fue?
Y por un segundo, Vaggie no reconoció a la persona frente a ella.
—Cariño, ya te dije que fue un accidente —insistió tratando de no prestar atención a su herida que dolía como el averno.
Charlie frunció el ceño antes de darse vuelta y comenzar a caminar de un lado a otro.
—Es imposible que me mientas Vaggie, ¡puedo verlo!, ¿por qué no quieres decirme? —dijo cada vez más inquieta.
Vaggie miró hacia su muñeca rota, que ahora era cubierta por vendajes. Entendía el dolor de Charlie por no querer decirle, pero no quería meter en problemas a su mejor amigo.
—Yo realmente-
—¡Vaghata! —grito Charlie antes de adelantarla y tomarla cuidadosamente por los hombros—, eres una de las personas más queridas para mi en todo el universo, no soporto verte herida, verte así... —musito conteniendo sus ganas por gritar—, ¿quién fue?
Solo verla le basto a Vaggie para sentir un nudo en la garganta.
Sus sentimientos querían correr de su pecho a la mujer que ahora la sostenía con tanta ternura pese a la furia que sus ojos expresaban.
—Seviathan... pero-
Charlie apenas escuchar ese nombre no pudo contenerse ni un segundo más. Sus cuerpos y alas salieron sin permiso, al tiempo que el fuego infernal se liberaba alrededor de ellas.
—Lo mato —afirmó antes de alejarse con la determinación por delante.
Vaggie ante eso bajo de la mesa donde había estado sentada hasta ese momento para seguir a su querida amiga.
—¡Cariño! Es tu mejor amigo, no hagas una tontería —insistió un vez más, ya sabiendo que era inútil.
Pero lo que no espero fue que Charlie parara de golpe y girara hacia ella para tomarla en brazos con fuerza.
—Nada ni nadie tiene el derecho de lastimarte, mientras yo viva y respire, no voy a permitirlo —dijo sin soltarla y solo en ese momento, Vaggie percibió el temblor en su cuerpo—, ¿qué haría si un día ya no estas mas a mi lado? ¿si de pronto dejas de existir y me dejas atrás?
—No lo haré Charlie —afirmó rodeando la cintura de la chica frente a ella.
—Vaggie, eres todo lo que quiero y necesito —dijo recargando su frente en la de Vaggie—, te adoro tanto que mi corazón duele, ¿qué debo hacer con estos sentimientos Vaggie?
Sin embargo, no dejó que la respuesta llegará, pues unió sus labios a la de la mujer que en ese momento dominaba su corazón, a costa de poder perder su amistad.
Vaggie quien no esperaba tal acción tardo un poco en responder, pues a penas ver que no era una ilusión, que realmente estaba pasando, se olvidó de todos y todo.
En ese momento para ellas solo existía la otra.
—Cariño, no pienso ir a ningún lado —y esas simples palabras lograron que la ira de Charlie bajara un poco—, realmente no fue nada.
—Para mi lo fue y no me importa perder su jodida amistad si atentara contra otra de mis amistades o una persona especial para mi —afirmó acariciando las mejillas de Vaggie con sus pulgares.
—No voy a evitar que lo golpees, ¿cierto?
Charlie solo sonrió divertida.
—Solo será un poco, será un amable recordatorio de que toda acción tiene una reacción.
Vaggie solo sonrió disfrutando del momento, más tarde vería cómo lidiar con los problemas que vendrían....








