Claro de luna

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Sinopsis

¿Alguna vez han oído las leyendas que cuentan los pescadores? Dicen que si estás en tu barco y oyes un hermoso canto es más que seguro que son las sirenas en búsqueda de una víctima, por eso no debes quedarte oyendo su canto o te robaran el alma. Todas puras tonterías. El capitán Choi desde que tiene memoria, ha oído esas historias y jamás le ha pasado nada al oír ese dulce canto durante luna llena. Con ese pensamiento decide seguir a la dulce voz que lo llama durante las lunas llenas, queriendo probar que las leyendas de sirenas son falsas o en cualquier caso llevar una sirena como trofeo a casa. Pero tentar al destino nunca es bueno y ser codicioso tampoco, y esta vez la lección será aprendida con respecto a las circunstancias 🫧 Historia para Jicheol week 2022. 🫧 Género: Fantasía, piratas y romance. 🫧 Pareja principal: Jicheol. 🫧 Posible mención de otras parejas. 📌 Historia de mi completa propiedad. 🚫 No se permiten copias ni adaptaciones. 🚨 Si están leyendo esta historia en cualquier otra plataforma podrían estar sufriendo de un virus🚨

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Como si (S)

Muchas veces los marinos murmuraban sobre historias que habían vivido o habían escuchado.

Las historias relataban la aparición de criaturas en los mares.

Criaturas descritas como seres hermosos con voces más hermosas que las de los mismos ángeles.

Los marineros contaban con terror que al hombre que escuchara aquel canto, sería seducido por una mujer de belleza extraordinaria, la cual lo guiaría al agua.

Si el marinero tocaba el agua, la belleza de la mujer era remplazada por una cara horripilante, comparada con la cara del mismo diablo. La mujer acabaría ahogando al marinero y llevándoselo a las profundidades del océano.

La primera vez que el Capitán Choi oyó la historia, no lo creyó mucho y menos dejo que su tripulación dudará de seguir adelante, habían muchos tesoros por robar y premios que ganar por lo que contra todo siempre seguía adelante.

Sin embargo tiempo después de esto las historias eran más y más seguidas, hasta que lo inevitable sucedió y su hermano termino envuelto en uno de esos sucesos.

La suerte que había corrido al ser visto por compañeros de su tripulación al caer y evitar que se ahogara era mucha, y desde eso el capitán Choi prometió no ser tan confiado una próxima vez.

Tiempo después conoció a una bella bailarina en uno de sus tantos atracos, de la cual quedó enamorado y regreso unas cuantas veces más a verla, claro con sus medidas de seguridad.

Del amor entre ellos dos meses después nació un lindo varón de ojos redondos y lindas pestañas, igual a su madre y hoyuelos encantadores en sus mejillas al cual nombró Seungcheol.

Hijo primogénito y único del mejor pirata de los mares y la bailarina más hermosa y astuta que se conocía, con una herencia así todos esperaban grandes cosas del niño que desde pequeño demostró habilidades para el combate y búsqueda.

Su padre, que ya había vivido muchas experiencias siempre le advirtió del cuidado que debía tener del mar, jamás juzgar a nada por su apariencia y tener extremo cuidado con las voces del mar, si no quería terminar como su tío.

Quién, al querer demostrar que no tenía debilidades se dejó engañar y termino muerto llevándose consigo al mejor amigo de su padre, por eso en las lunas nuevas cuando la neblina bajaba y cubría por completo el mar siempre se encontraban desembarcando en un pueblo o en casos especiales cuevas luminosas de piedras caliza.

Su madre, una mujer de muchos conocimientos le había explicado de estás cuevas, que para muchos no escondían joyas ni eran muy costosas pero la realidad es otra y a él se le hacían preciosas, por lo que a veces volvían ahí.

Cuando cumplió 8 su madre cayó enferma por una infección de la cual desconocían la cura y eso la estaba matando lentamente, su padre quien adoraba a su madre paso un tiempo muy difícil buscando medicina y doctores de referencia que lo ayudarán, descuidando no solo sus obligaciones si no también a su hijo.

Cierto día, Seungcheol caminaba por la orilla de una bahía dónde las olas golpeaban y reventaban, mientras él trataba de despejar su mente del duro momento, su padre como siempre andaba en búsqueda de respuestas dejándolo solo y las personas del barco trataban de seguir como siempre con los negocios y trabajos a pedido de su enferma madre.

En cierto punto el pequeño Seungcheol vio una flor flotando en el agua que se le hizo hermosa a la luz del atardecer, por lo que bajo de la orilla y trato de alcanzarla pero sus manos resbalaron dejándolo caer al agua que por suerte era del lado bajo, con una sonrisa tomo la flor enredada entre algas de manera rara.

Al estar distraído no vio venir algo que nado lo suficientemente rápido como para hacerle una cortada en el pie, sangrando de manera inmediata.

— Auch!— grito el pequeño saltando en su lugar— Eso dolió, seas lo que hayas sido eres muy feo, me lastimaste— Al ver su pie noto una escama de un color muy peculiar incrustada en su piel, y de esa manera la tomo saliendo del agua para que le curarán en el barco, caminó de regreso por la orilla bajo la mirada atenta de algo en el agua.

Al llegar al barco le contó a los demás lo que le pasó, quienes le dijeron que no debía jugar así en las orillas y siendo curado de inmediato, no mencionó nada de la escama, era su secreto y le emocionaba, una vez curado fue a ver a su madre para regalarle la linda flor que había recogido.

— Hola mami— saludo al entrar y verla recostada en su cama, su apariencia tan linda y delicada se veía cada vez más decaída y pálida— Hoy fui a caminar un poco y vi la flor más linda del mundo, me recordó a ti, así que te la traje.

Su madre sonrió hacía él, con ese cariño maternal de siempre que lo hacía sentir en paz.

— Es preciosa, gracias mi bebé pero por favor no vayas tan lejos, me da miedo que algo malo pueda pasarte y no pueda estar ahí para ti— el pequeño Seungcheol asintió a sus palabras y le dio un beso a su madre retirándose del cuarto al ver sus ojos intentar no caer por el sueño.

Hoy era noche de luna nueva, lo que significaba que debían ir a tierra firme, sin embargo su padre volvió con malas noticias, “No había posada en ningún lado de ese pequeño pueblo”, y al no querer arriesgar a su esposa debían quedarse en el barco por esa noche.

No era la primera vez que pasaban luna nueva en mar pero preferían no correr riesgos.

Luego de cenar todos fueron a sus habitaciones, tomando las precauciones ya establecidas antes, Seungcheol fue mandado a su cuarto lo antes posible dónde se quedaría jugando con sus cosas hasta que le diera sueño.

Pero en el camino una caracola cayó enfrente de sus pies, se agachó a recogerla al notar el peculiar color de esta y al quedarse viendo de dónde venía, a lo lejos vio algo moverse en círculos por el oscuro mar.

Con cuidado de no ser visto se acercó a la orilla y vio fijamente al lugar donde se suponía estaba lo que sea que le había lanzado la caracola o eso suponía, mientras revisaba el perímetro (en lo que su corta estatura le permitía) unos susurros empezaron a sonar en el agua.














🎶


“Oh marineros, escuchen nuestras voces,


no tengan miedo de acercarse,

no somos mujerzuelas.

Con fervor cantamos para vosotros,

buscamos al mas digno marinero,

que será el primero en vernos....









Esa voz tan dulce llamo la atención de Seungcheol, sin darse cuenta de como se acercaba más y más a la orilla completamente hipnotizado, al llegar al borde subió sus pequeños pies como pudo y...








Cayó.










Siempre son hombres bellos los que vemos,


pero al de mas valor es al que nos comemos.
















Al sentir la falta de aire en sus pulmones comenzó a patalear intentando salir a la superficie, pero algo lo tenía sujetado de los pies arrastrándolo de manera rápida a las profundidades dónde más lo estaban esperando.

Oscuridad...






Era lo último que sus pequeños y redondos ojos veían y el miedo empezaba a ganarle, cuando el último suspiró de aire se escapó de su cuerpo fue rápidamente tomado del torso y llevado en dirección contraria a la que iba.















Impactados con nuestra hermosura, no dudan en acercarse.

Pero que divertido es verlos asustarse.

Cuidado marineros, que los cantos de las sirenas, son la belleza de la muerte.”



















Al no oír más el canto abrió rápidamente los ojos, tosiendo el agua que había tragado, y al terminar se sentó en la arena.

— ¿Mami? ¿Papi? ¿Dónde están?— Pero nadie respondía a su llamado, así que intento levantarse pero unos pequeños ojos detrás de una piedra lo asustaron— ¿Quién está ahí?— Pero los ojos solo se escondieron más detrás de la gran piedra.

— Sal, no te haré nada malo ¿Tú eres quien estaba cantando?— Con cada palabra avanzaba un poco mientras lo que sea que estaba atrás lo retrocedía.

— No tengas miedo, no te haré daño, al menos yo no— Los pequeños ojos parecían querer llorar sin embargo antes de nada se asomo con miedo— ¿También estás perdido? Yo me perdí de mi barco pero no sé cómo.

Cuando ya estaba más cerca de la piedra una voz totalmente dulce hablo.

No quería... Yo... Yo no quería hacerte daño pero mi hermano me dijo que hoy debía practicar mi canto y... Cuando te vi con ellos supe que había hecho algo malo— El miedo en su voz reflejaba la culpa que sentía, pero Seungcheol estaba más curioso que asustado.

— Está bien, no creo que hayas querido hacerlo pero a cambio debes dejar de hacerlo o alguien de verdad saldrá herido— Le dijo de la manera más dulce posible.

No puedo dejar de hacerlo, todos lo hacen y si yo no lo hago me regañaran— Contesto con voz baja y temblorosa.

Seungcheol pensaba que no debía si iba a lastimar a alguien más por accidente la próxima vez, pero tampoco quería que le pasará nada malo por desobedecer.

— En ese caso hazlo cuando creas correcto, no para lastimar, solo cuando lo creas necesario— La otra voz hizo un sonido de afirmación y termino de caminar hasta ver a la persona del otro lado— ¿Porqué estás en el agua?.

Eso hizo saltar a la otra parte más adentro

Se supone que no debía dejar que me vieras y ahora estoy en peligro— Había empezado a llorar del miedo y eso hizo que Seungcheol se acercará a secar sus lágrimas.

— Pero ya te dije que no te haré nada, mi nombre es Seungcheol ¿Cuál es el tuyo?— Al dejar de llorar se levantó más del agua y con voz nasal respondió.

Woozi... Bueno en realidad es Jihoon pero mi hermano me dice woozi y ahora todos me llaman así— Seungcheol secó las últimas lágrimas y le sonrió.

— Mucho gusto Jihoonie— Las mejillas de Jihoon se pintaron de rosa al ver tan linda sonrisa frente suya.

Un gusto Cheol— ambos tenían lindas y amplias sonrisas en sus labios hasta que Jihoon volteo a ver completamente asustado el agua— Vienen por mi, debo irme antes de que me vean acá— Seungcheol por su lado solo ladeó la cabeza, no veía ni oía a nadie caminar cerca de ellos.

— Pero... no oigo a nadie, además debes salir de ahí para poder irnos— No era tonto, Jihoon estaba sumergido en el agua desde hace tiempo y no salía, pero lo que le sorprendió fue la cara de susto de su nuevo amigo.

No puedo, debo irme— Y tras eso se movió velozmente detrás de la roca.

Para cuando Seungcheol quiso acercarse ya no había nadie y aunque lo toco y vio se cuestionó si realmente lo había visto, o solo lo había imaginado.

Completamente confundido trato de ubicarse en el lugar, que luego de 10 minutos descubrió que era una parte de la playa cerca a la orilla en la que estuvo por la tarde, como pudo subió de regreso y camino al muelle donde estaba su barco, cuando estaba llegando vio linternas y oyó voces llamándolo desesperado, identificando a su padre y tripulación en su búsqueda.

— ¡Papá! ¡Acá estoy papá!— gritaba con todas sus fuerzas pero no era escuchado por lo débil de su voz, cuando iba a correr vio a Jihoon en la orilla lanzando algo cerca de él, cuando se agachó a recogerlo vio una nota muy mal escrita pegada a unas plantas.



Estas plantas son medicinales, puedes usarlas cuando tengas mucho dolor



y al ver de nuevo ya no estaba.

— ¡Seungcheol!— Su padre lo cargo completamente asustado y casi llorando, lo revisaba y veía si no tenía golpes o algo peor, gracias al cielo no pasó nada malo.


Cuando fue a arroparlo y hablar con él no lo había encontrado y la luna nueva le hizo temer lo peor, lo buscaron por todos lados y al ver uno de sus zapatos tirados cerca de la orilla se alarmó.

— ¡Jamás vuelvas a hacer eso!— Grito el Capitán Choi— ¿Porqué saliste? Sabes bien que hoy es un mal día para salir además es de noche— La preocupación en su voz le hizo doler el pecho a Seungcheol— No me hagas esto por favor, no sabes lo que pasaría si algo te pasa, ya tengo miedo por tu madre no me asustes así tu también por favor.

Su padre lo abrazaba desesperado con las lágrimas a punto de salir, todo lo que había acumulado en este tiempo lo estaba acabando y pensar que pudo perder a su hijo como a su hermano no se lo hubiera perdonado.

— Estoy bien papi, alguien me tiró algo al barco y luego caí, pero un amigo me ayudó y me dijo que debía regresar a casa— Seungcheol secaba los ojos de su padre mientras le daba pequeños besitos en las mejillas— Lamento haberte asustado, yo también tuve miedo pero mi amigo me dio ánimos.

El Capitán Choi tomo aire y lo abrazo prometiendo no descuidarlo más, con eso regresaron al barco en dónde antes que nada Seungcheol corrió a ver a su madre quien se miraba más pálida de lo que estaba en la tarde.

— Mami, vas a estar bien, yo te voy a curar— Y de su bolsillo saco las plantas que le había dado Jihoon.

Salió afuera y se los dio a los encargados de la cocina pidiéndoles que lo hicieran como medicina líquida, al tenerla lista se la llevó a su madre de inmediato.

— ¿Qué es eso bebé?— Pregunto su padre al ver el vaso que le ofrecía su hijo a su madre.


—Es medicina que me dio mi amigo anoche, dijo que si me sentía mal y no había algo que me curara lo tomara— Su padre se quedó algo inquieto por eso ¿Medicina de un extraño que nunca ha visto?

Pero antes de poder hacer algo su esposa ya había tomado el líquido, de igual manera seguiría tomando todos los remedios que le trajeran a futuro aunque no surtieran efecto, a los segundos cayó inconsciente alarmando a todos y espantando a su familia


— ¡MAMI!

Horas más tarde, en lo que Seungcheol lloraba en su habitación pidiendo perdón, entro su padre a verlo.

— ¿Cómo estás?— Le pregunto al niño que llevaba horas llorando y disculpándose


— Escucha hijo, se que no querías que esto pasara y solo quieres ver a tu mami bien, yo también lo deseo pero cuando alguien desconocido te da algo no debes tomarlo si no sabes que es ¿Si? No sé que era eso y probablemente tardemos en descubrirlo pero... Esperemos que no sea malo.

Seungcheol lloraba mientras oía las palabras de su padre y se preguntaba ¿Porqué Jihoon le dio algo tan peligroso? Es más, no recordaba bien su cara por la oscuridad, pero creía que era buena persona, eso ponía en duda ahora su historia, pero antes de poder decir algo, alguien irrumpió en el cuarto donde ambos estaban.

— Se levantó...— La cara de la persona luchaba entre felicidad y susto.

— ¿Qué? ¿Quién hizo qué?— Ninguno entendía, hasta que el tripulante pudo decir las cosas de mejor manera.

— La capitana Choi se ha levantado y está completamente curada.







Debía ser broma.