Experimento: el clon
Owen Peck despertó y desde su lado de la cama observó a su bella esposa.
—Buenos días, Rebeca.
Su mujer abrió suavemente los ojos.
—Buenos días, dulce corazón. ¿Otro gran día?
—Eso espero, pero me tocó descansar. . . Nuevamente.
—¿Vancouver aún no te da solución?
En realidad Owen no obtendría la solución de Vancouver Experimental Center "VEC", de la que preguntaba su esposa cada mañana, porque, en realidad, lo habían despedido desde hace 6 meses por violaciones al código ético.
Pero cada día se sentía más seguro sobre qué responder a su pregunta. Estaba convencido de que pronto finalizaría su investigación y con el hallazgo, no bastaría con reasignarlo a su antiguo puesto, sino, también tendrían que promoverlo a una jefatura de investigación. Así, no tendría por qué dar explicaciones a su mujer sobre su gran mentira. «Ella nunca lo notaría, no es tan lista.» Se decía cada día.
—Ayer tuve una reunión con el Dr. Henderson. Comentó que regresaré muy pronto —mintió.
—Me alegra escucharlo. . . —Rebeca bostezo—Ellos más que nadie saben qué no debieron descansarte.
Con su mujer de nuevo dormida. Owen se vistió y bajo al primer piso. Salió al patio trasero y se encaminó hasta llegar a la puerta del almacén de su hogar. La puerta se encontraba reforzada con dos candados electrónicos de última generación. Primero realizó un análisis de la retina derecha; luego tecleo la larga combinación clave de seguridad.
En sus seis meses de "descanso por remodelación" los había pasado acondicionando el almacén de jardinería con bastantes máquinas y artefactos metálicos; también mangueras y tuberías plásticas que corrían por las cuatro paredes y por último, una gran colección de recipientes de vidrio desde el tamaño de un humano hasta el más pequeño como el de un meñique. La gran mayoría repletos de químicos. Todo en el improvisado laboratorio, solo cumplía un propósito: clonarse a sí mismo.
Encendió la luz. Al mismo tiempo las máquinas iniciaron sus funciones: unas emitieron pitidos robóticos y otras chasquearon, realizando sonidos similares al motor de un auto. Luego, instantáneamente, varios líquidos hicieron ebullición desprendiendo gases que llenaron el ambiente con un olor irritante.
Owen tomó asiento en la mesa de trabajo.
—28 de noviembre del 2027, a las 6:31 am. Prueba número 144.—dijo con voz monótona a una grabadora de mano, ese acento característico de hacer lo mismo durante mucho tiempo.— Experimento: el clon.
Dejó de lado la pequeña grabadora, para tomar un bisturí desinfectado. Posteriormente, hizo una incisión en su brazo derecho. Era la número 144 que realizaba y aún temía herirse. Luego, usando unas pinzas quirúrgicas, retiró temblorosamente una porción de carne ensangrentada.
—Estoy por colocar la porción del sujeto "O.P." en el compartimiento de alimentación de la máquina de Fusión Delta.—continuó hablando con la grabadora—A diferencia de la prueba 143, está vez subiré los niveles de ácido dividico en un 3% del congregado de fusión. También agregaré fluido Svensson concentrado al 98% al ciclón de radiación. Lo hago para intensificar la potencia del "AAEE".—hablaba con algo de esperanza—Según un estudio Noruego de hace 15 años, gracias al fluido Svensson se logró reproducir con éxito todo un sistema nervioso. El cual fue tratado de implantar en un cuerpo robótico complejo... Los 61 concentrados modificadores madre son los mismos de las pruebas 101 en adelante.
Corto la grabación y colocó su esencia en un frasco cilíndrico. La llevó hasta su máquina de Fusión Delta casera, la cual nada tenía que envidiar a la de millones de dólares de Vancouver. Más de 23 años de servicio armando y reconstruyendo maquinaria para el "VEC" similares a la Delta, lo habían convertido en un experto en crear replicas.
Introdujo los nuevos químicos en el aparato de bombeo y volvió a la máquina de Fusión para accionar el interruptor. Pronto varios líquidos coloridos que burbujeaban comenzaban a llegar a la maquinaria.
—La muestra ahora está alimentándose con el congregado de fusión y la variante ya mencionada—analizó los niveles médicos y clínicos de sí mismo.—El conteo sanguíneo completo no a variado desde la prueba 1. Solo hay una variante en los análisis clínicos: los niveles de azúcar han aumentado en un 2%, «no debí comer esas 3 rosquillas rellenas de jalea ayer». Si la prueba falla por esta variación. A la prueba 145 se le añadirá una cápsula de contrarrestaste celular directo al congregado de mutación para bajar el nivel de azúcar.
Owen, molesto, se jaló su poco cabello. Le pareció simplemente ridículo que solo por comer un poco más la noche anterior tendría que despilfarrar varios miles de dólares en material. En este trabajo tan preciso, hasta el más mínimo cambio no considerado podía resultar caótico. Debió recordarlo y eso lo irritó aún más. «¿Debo seguir» se preguntó. Cuando recordó que ya había añadido casi 600 dólares de fluido Svensson, eso lo hizo decidirse sin importar las consecuencias.
—La alimentación ha terminado. La porción del sujeto logró la fusión con éxito. —observó más de cerca— Ahora tenemos dos preembriones de tamaño por debajo del promedio. Esta es la tercera ocasión donde la muestra arroja 2 especímenes. Similar a las pruebas 41 y 103, «amabas fallaron ridículamente» derivado de los dos cambios ya mencionados. Se han establecido nuevas variantes en los estándares del gen clonativo. «Son demasiados».
Tenía el temor que al igual de las pruebas 2 a la 77, solo obtuviera una porción hinchada y gelatinosa de una masa de carne y sangre coagulada. O incluso peor, igual a las pruebas 81, 103 y 103-1 que le estallaron en la cara. Sin embargo, decidió seguir adelante.
—El espécimen 143 comenzará con la reacción de mutación—presionó el botón de traslado.
El preembrion fue absorbido por un ducto cristalino lleno de una acuosidad azul eléctrico. Lo llevó a toda velocidad hasta el cascarón de una incubadora de grado 8 (hurtada del VEC) que funcionaba con una variedad de cables y circuitos de numerosas máquinas de bronceado, tostadoras y televisores que había adquirido solo para desmantelar.
Owen, se encaminó temeroso hasta la incubadora.
—Comienza el proceso. Ahora, el preembrión entró al ciclón de radiación junto al "AAEE" y la fórmula Svensson.
El preembrión, giraba en un torbellino azul y blanco, como si se tratara de un desecho que se va por el inodoro. Después, otros fluidos incoloros llegaron de varias decenas de mangueras conectadas a la incubadora.
—Se han unido los 61 compuestos modificadores madre— analizó la pantalla pegada con cinta adhesiva que solía de un viejo ordenador portátil— no hay ningún tipo de anomalía. ¡El nivel de éxito es de 41% a los segundos de exposición! El ahora embrión ha pasado satisfactoriamente a la fase 2, en un rango de tiempo mucho menor de las pruebas 1 a la 143.
Un hermoso brillo celeste iluminó el almacén. Owen dejó caer la grabadora, para luego, colmado de emoción, recogerla y llevarla muy cerca de sus labios.
— ¡El embrión ha pasado a fase 3 en un rango de éxito del 74%! Los niveles de radiación están estables, así que estamos en zona segura.
Owen se acercó al cristal de la incubadora. «Bendita seas fórmula Svensson» pensó.
—El nivel de éxito es del 88%! No había llegado jamás a más del 80%— no hablaba más de forma monótona. Ahora parecía un narrador de fútbol soccer que apoya a su equipo favorito— ¡91 %! La radiación sigue en estadía segura... ¡94%! De éxito, algo insólito.—se le escapó una lágrima— La reacción está a punto de terminar.
Por la manguera más elevada entro un último liquido cristalino.
—Ahora, se une el concentrado de aceleración genética.—pasaron unos segundos que Owen sintió como años—No hay reacción adversa a la exposición del concentrado. ¡98 %!—había más lágrimas en su rostro— ¡No hay discrepancias significativas y... ¡100 %! El experimento ha concluido. El crecimiento acelerado está a punto de comenzar.
Con el 100% y sin ningún acontecimiento mínimamente adverso solo podía significar una sola cosa. Lo que Owen observaba, para un científico dedicado a su rama de investigación, era solo equiparable con ver a Miguel Ángel pintar la creación de Adán de la capilla Sixtina.
El embrión, que era del tamaño de un guisante en segundos se convirtió en un feto del tamaño de un balón. Después, en un pestañeo paso a ser un humanoide pequeño con los órganos visibles atreves de su vidriosa piel. Finalmente, en cuestión de segundos, se convirtió en un hombre.
El cristal de la incubadora se abrió sacando humo celeste y blanco. En su interior yacía dormida una réplica exacta de Owen Peck.
—La observación directa muestra que el espécimen se trata de una clonación de Owen Peck, sexo masculino, de origen canadiense, tiene 47 años de edad, cabello negro, «y escaso» de una estatura aproximada de 1.79 y pesa 100 kilogramos «tal vez un poco más».
Con mucho entusiasmo se dirigió a la mesa de trabajo. Tomó un kit de revisión médica. Cuando volvió, saco y colocó el estetoscopio en el pecho de su clon.
—¡Cuenta con signos vitales! Pulso cardiaco de 63 latidos por minutos.— le abrió el ojo derecho y lo iluminó con una delgada lámpara metálica— Cuenta reacción ocular. Podemos decir que el sujeto está vivo... ¡Vivo!
Owen, eufórico, realizaba tactos y chequeos superficiales por todas partes del cuerpo. Se sentía igual a Víctor Frankenstein estudiando con emoción a su creación. Después de más chequeos pronto, le dio pena verse a sí mismo desnudo, por lo que fue a la esquina del almacén a buscar algo que ponerle. Llego al casillero donde solía guardar las herramientas de jardinería, que desde hace un tiempo no usaba. Justo en el fondo, debajo de unas cajas, encontró un viejo traje de vuelo gris.
—¿Quién eres?— le preguntaron.
Owen de la impresión dio un brusco jalón y cayó con el traje en mano. Volteó hacia atrás y se vio a sí mismo contemplándolo con los ojos entrecerrados. El clon estaba un tanto atarantado.
—¡Por Dios! Especulé que te demoraría bastante despertar—Owen, saco la grabadora— el sujeto "O.P." ha salido de su letargo. Solo le ha bastado 4 minutos con 32 segundos. Con el sujeto despierto, procederé a realizar un estudio clínico más...
—¡Aguarda!— Exclamó el clon—. ¿Pero qué sucede? ¿Eres yo? ¿Acaso logré con éxito la clonación?—fue a observar la máquina de Fusión Delta— ¡Lo sabía! Ese estudio Noruego tenía razón, tengo que contactarlos... No, primero debo de hablar con el Dr. Henderson... Pero sería mejor contactar a la mesa directiva, ellos sabrían que...
—¡Espera!— chillo el original— Tu eres mi clonación.
El hombre desnudó lo observo incrédulo.
—¿Qué? Pero yo...
—Vamos ¡mírate! Estás empapado y sin nada de ropa.
—Es verdad.—la réplica se veía cada parte de su cuerpo.
—Yo soy Owen Peck, soy tu hacedor. Tengo tanto que estudiarte, hermano mío. Empezaré con un análisis clínico convencional.
Los dos sabían exactamente lo que seguía. Podían hablar con el "VEC" o cualquier otro renombrado laboratorio. Les solicitarían una reunión de emergencia y después, una rigurosa investigación donde tendrían que transcribir los resultados para presentarlos ante la más prestigiosa revista científica. Luego, claramente seguía el reconocimiento y la fama. Owen, imaginó su vida después del experimento: rodeado de entrevistas, conferencias, clases magistrales y numerosos galardones sobre su exitoso descubrimiento.
—Esto es genial—continuó hablando el original mientras ayudaba a "O.P" a ponerse el traje—tenemos que empezar cuanto antes. Primero, toma asiento que empezará el primer estudio de cientos...Digo de millares que te querrán hacer por todo el mundo.
El clon vio su vida pasar ante sus ojos como el tráiler de una película. Primero, su graduación con mención honorífica en Ingeniería, en la universidad de Montreal. Después, su arduo estudio y noches de desvelo para obtener la maestría en Biología. También cuando conoció a su joven Rebeca por casualidad en el parque nacional de Medellín, y cuando 5 años después se hicieron marido y mujer en un inolvidable viaje a Las Vegas. Una vida memorable. Se cuestionó si era esa realmente su vida y concluyó en que sí.
—No quiero hacerlo.
—¿Qué?— Owen, preguntó atónito.
—No, no... Yo no puedo ser un clon. Es decir, ¡Mi vida!
—No pienses así, recuerda: eres solo una réplica exacta de Owen Peck, ósea, de mí. Tus recuerdos son míos. ¡Tú tendrás grandiosos recuerdos en los mejores laboratorios! ¿No te entusiasma?
—No. En definitiva no...
—Te encantará, lo sé más que nadie. A mí me encantaría– Owen no escuchó la respuesta de su creación.
Lo llevó del hombro hacia la mesa de trabajo. Quería comenzar cuanto antes con los estudios de sangre, de orina y otras muchas pruebas motrices y psicológicas que se le ocurrieron en el corto trayecto.
—Empezaremos con un estudio de sangre, luego, para no agobiarte, haremos pruebas motoras finas y gruesas. Quizá terminando realizarás el test 14 puntos de personalidad de Frederick-Mayer. Quiero ver que tan "iguales" somos— hizo la seña de comillas muy marcada —estoy...
El particular gesto hizo que "O.P." Se molestará. En ese momento se rehusó a solo ser un objeto de prueba. Él quería vivir. Quería también amar a Rebeca, y aunque, sentía un profundo vacío porque en los últimos meses su gran anhelo era clonarse a sí mismo. A diferencia de Owen. Reconoció que era, fue y será una completa estupidez.
—¡Que no quiero hacerlo!—se lo quitó de un manotazo.
—¡No hagas eso!— Owen sacó la grabadora para tomar nota— Una variante no considerada: la memoria. El sujeto "O.P." Se comporta de manera hostil, por lo que tendré que realizar una charla para persuadirlo.
—¡Eres tan bueno con la persuasión! Por esa razón solo te corrieron del laboratorio y no estás en prisión. ¡Dr. Henderson no sabía que tomar la basura era ilegal!—dijo sarcásticamente—Si tan solo hubiera visto todo lo que estuviste escondiendo en este lugar. Te hubieran dado varios años. Pero conmigo no funcionará. ¡Ladrón!
Owen se impresionó con tan brusca ofensa. Nadie, a excepción, del guardia de seguridad (que también fue despedido) y ahora su réplica sabían que durante los últimos años se había dedicado a robar una gran cantidad de chatarra del "VEC". Le resultaba sencillo: solo bastaba con reportar las fallas reales y algunas inexistentes, luego solicitaba la baja. Todo era llevado bajo su supervisión al almacén general. Un pequeño soborno y el guardia se hacía de la vista gorda. Los artefactos hurtados terminaron acumulados en el almacén de su hogar. Y ahora el resultado de esos numerosos robos lo amenazaba.
—¡Eres tan culpable de eso al igual que yo!— le respondió furioso.
—¿No acabas de decir que solo son tus recuerdos? Ante tu grandiosa lógica yo no tengo nada que ver. Estúpido.
—¿Cómo me dijiste?
Owen se sintió herido, él jamás decía malas palabras. «Algo extraño pasa, yo no soy así» pensó.
—¡Me escuchaste muy bien tarado!— "O.P." dejaba de ser igual a Owen— Me importa un comino el arruinar el vocabulario correcto que usas desde la secundaria.
—Aún tienes tiempo de reaccionar, así que tranquilo. Ambos podemos tener cosas muy importantes.
El clon volvió a mirar su vida pasar delante de sus ojos.
—Yo... yo solo quiero lo más importante.
—¿Qué?.
—El amor de Rebeca.
—¡Ella es mi esposa! Yo soy Owen Peck, ¡Tú no!
— No, yo soy Owen Peck, el marido de Rebeca Peck.
—Eres solo una réplica exacta de mi ¡Así que debes de hacer lo que te diga!
—¿Con qué derecho piensa que puedes darme órdenes? No soy tu cachorro.
De pronto, el corazón de ambos se aceleró al mismo tiempo por qué se acercaban unos pasos. Solo podía ser una persona.
Rebeca tocó a la puerta.
—Owen, mi dulce corazón ¿Estás en reunión? Escucho voces.
—No se te ocurra hablar con ella– Owen dijo murmurando.
El clon se derritió ante el calor de las palabras de su esposa. No respondió a la amenaza de su creador. En cambio, cargado de ira arremetió hacia su hacedor. "O.P" Creía inaceptable que ambos pudieran amar tanto a Rebeca. Le rodeó con mucha fuerza el cuello, para después taparle la boca con la mano izquierda.
—Acabo de terminar la llamada, mi dulce corazón. No te preocupes.—dijo el clon.
—Iré a Danny's por algo para desayunar ¿Encargas algo, alegría de mi vida?
Se sintió enamorado y hambriento antes la armoniosa voz de su mujer. Recordó que lo último que comió fueron 3 rosquillas rellenas de jalea.
—Quiero el paquete grande de panqueques— Owen gruñía tratando de liberarse, ese era su desayuno preferido— un tarro de mantequilla extra y que cambien el tocino por jamón ahumado.
—Al igual que siempre, vuelvo en 45 minutos que la fila es larga. Te amo— sus pasos dejaban claro que se marchaba.
—¡Rebeca!
—¿Sí?— los pasos se detuvieron.
—Te amo tanto, eres lo único que quiero en mi vida— "O.P." hablaba apasionadamente. Owen ya hacía un tiempo que no era romántico— eres mi único anhelo, no quiero perderte... Te prometo que seré un mejor hombre para ti, te mereces eso y más.
Receba con la voz cortada, devolvió el cumplido, pues no recordaba la última vez que su marido la cautivaba con dulces palabras. Ambos comenzaron una plática al igual que unos recién enamorados. En cambio, Owen, colorado por el esfuerzo, forcejeaba y gemía por liberarse de las garras de su espantosa creación.
Cuando terminaron de hablar, los pasos de Rebeca se alejaron. Después, el automóvil se encendió y se machó. "O.P." apretó aún con más fuerza haciendo que su creador se quedara sin aire.
Owen, desesperadamente mordió la mano de su experimento que lo soltó del intenso dolor. Después, tomó una bocanada de aire que lo devolvió a la vida.
—¡Querías asesinarme!— corrió hacia la mesa y tomó el bisturí.
—¡No quería hacerlo! Solo estoy asustado...
—No trates de persuadirme. ¡Que no funcionará! ¡No debiste de hablar con ella! Como te atreviste a decirle eso— Owen se acercaba apuntando con el arma.
—Owen Peck jamás atacaría a alguien, así que baja el bisturí.
—¿Y por qué tú sí?
—Ya te dije que yo no...
—¡Calla! Querías estrangularme.
Ambos caminaban en un semicírculo. Owen trataba de que su clonación no se acercara a la mesa, porque sabia que había más artículos punzantes que usaría en su contra para exterminarlo.
En medio del agobiante silencio, Owen creyó planificar una brillante opción para ambos.
—Tienes razón, yo no puedo dañar a nadie... Pero tengo el plan perfecto para ambos. Tú no quieres ser una rata de laboratorio y yo tampoco.
—Continúa.— "O.P." Se mostró interesado.
—Además de Rebeca y el trabajo en el "VEC", ¿Cuál es nuestro otro sueño?
—Ser el viajero que vivió en todo el mundo.—dijo al cabo de un rato.
Los continuos años de trabajo y la relación hogareña con Rebeca habían acumulado las ansias de Owen de viajar por el globo terráqueo como si se tratara de un juego de mesa. Dos viajes al extranjero por año habían dejado de ser suficientes. Por lo que un día consideró dejar todo atrás, incluyendo a su esposa, para poder aventurarse a cada rincón del mundo. Viviría de hacer trabajos. Cocinero en una fonda en Laos, pescador en Auckland City, ayudante de comerciante en Nueva Deli. No importaba que empleo. Siempre y cuando le permitiera vivir, disfrutar, conocer y viajar.
—¡Es una asombrosa idea!— Owen continuó hablando entusiasmado — El dinero del despido bastará para un año, pero después vendrá lo emocionante...
—¡Sí!—dijo el otro—Tengo la oferta de empleo en Silicon Valley como ingeniero en criogénica. Tendré que decirle algo a Rebeca sobre el "VEC"... Además, prometeré una parte de los ingresos para ti... pero se lo va a creer, no está tan lista... Le pesará dejar Canadá, pero dejó Colombia por mí...
—¡Aguarda!— lo callo su creador.
Owen Peck jamás hubiera pensado en otra cosa más que en recuperar su empleo en el "VEC". Pero ahora se debatía cómo, si su única llave de entrada hacía planes para mandarlo a vivir lejos.
—¿Que sucede?
—¡Tú te irás a viajar! Yo seré el que se quedará aquí en Canadá. Pero... tienes razón abriré una cuenta de la que podrás gastar parte de mis ganancias... Ahora que recuerdo hay un segundo espécimen. Tendré que replicar el experimento, quizá pueda alterar su capacidad de memoria. Si me esmero tal vez pueda encontrar algo por la Black-Web que me ayude...
Esa costumbre de hablar en voz alta, como lo hacían seguido con la grabadora.
—Ni se te ocurra replicar el experimento.—dijo enfurecido el clon—Yo me quedaré aquí! Tú eres el criminal y el desconsiderado esposo, así que ¡Tú iras a viajar por el mundo! Te espera la venta de especias en Marruecos.
—No quiero hacerlo. Tú deberías irte ¡Yo soy el verdadero Owen!
—Yo me siento como el verdadero.
"O.P." Había caminado lo suficiente como para quedar enfrente del artefacto que bombea los químicos. La máquina tenía una frágil palanca que logró arrancar cautelosamente. Quedando un arma de astilla metálica.
—¡¡Tú deberías! Yo te cree, por mí no estuvieras respirando. ¡Así que debes hacer lo que te diga!
Jamás llegarían a un acuerdo, ambos habían decidido por pasar la vida con Rebeca. Uno obsesionado con probar de nuevo el experimento y otro con cambiar su vida a como la estuvo viviendo.
—Te lo dije, ¡No soy tu cachorro!— se lanzó con el arma.
La sangre brotó del cuello, unos centímetros más y hubiera sido una herida mortal. Owen, dejó escapar un grito de agonía a la vez que su creación lo volvía a atacar. Esta vez lo golpeó en la frente.
Miro un montón de estrellas mientras luchó por no caer al suelo. El clon volvió arremeterse en contra, pero por suerte fue ágil y logró esquivar otro duro golpe que iba directo a la cabeza. Owen logró enderezarse y comenzó a luchar por su vida. Pronto los dos se arrojaban latigazos con las armas. Uno se defendía respetando sus creencias y el otro atacaba deseando sus nuevos anhelos.
Primero se rasgaron la ropa, luego la piel. No obstante, ninguno de los dos poseía una concisión física medianamente decente, por lo que a los pocos segundos sus ataques eran casi inofensivos. Luego, se arrojaron un último lamentable ataque más y al mismo tiempo sus armas salieron disparadas por su falta de fuerza.
—Así que... Owen deja de lado su forma correcta de ser—dijo el clon respirando con dificultad.
—Me... Defiendo... Solamente.— bufó Owen.
—¡Me das asco! Siempre te creíste tan buena gente, pero eres un ladrón.
El bisturí quedó a los pies de "O.P." Así que lo recogió.
—!Nada bueno resultó de tu experimento y tus búsquedas en la web prohibida!— el clon continuó hablando—Hoy Owen Peck morirás. Y yo seré un Owen ejemplar...
—«Es cierto, no soy buena persona»
—seré el marido atento para Rebeca...
—«Tiene razón, hace un tiempo que no la valoro»
—Seré un trabajador responsable en Silicon Valley...
—«Es indiscutible, soy un mal empleado»
—Le dire adiós a mis absurdos deseos.
—«Correcto, deseo tonterías»
El clon dio su discurso lleno de energía, en cambio, a Owen, le temblaban las rodillas.
—Soy una basura.—reconoció el original— Merezco morir. «pero yo no moriré, me matare a mi mismo para volver nacer»
—¿Así que aceptas tu destino?
—Si.— se colocó de rodillas.
El clon lleno de confianza lanzó un afilado ataque que su creador bloqueó. Después, Owen lo tomó del brazo torciéndole la muñeca para comenzar a luchar por el arma. «Gracias clase de defensa personal que vi en un video» pensó.
Se debatían por el bisturí por todo el almacén. Fueron a chocar en contra de unas repisas haciendo muchos recipientes se quebrarán en pedazos. Luego, embistieron la mesa de trabajo y después, colisionaron en la máquina de Fusion Delta haciendo que comenzara sus funciones.
Los ataques persistieron, así que chocaron y destruyeron un par de cosas más. Parecían dos titanes de las películas de acción que reducían a cenizas toda una ciudad.
Ambos continuaron arrojandoce golpes y bofetadas con el brazo libre hasta que "O.P" se liberó y empujó a Owen, que se fue trastabillando hasta golpearse contra el gabinete de químicos. Algunos cayeron al suelo haciendo reacción entre ellos.
Owen, inhaló bastante del irritante olor que pronto lo hizo escupir bilis. Inmediatamente después, comenzó mirar doble.
—¿Que pasa Owen?— su clon le preguntó burlón—¿Mareado? Por eso debes usar mascarilla.
El clon arrojó otro ataque hacia su hacedor. El bisturí se enterró en la costilla izquierda. Owen consiguió darle un buen empujón a su rival haciendo que resbalara con el charco dequímicos. Después, tomó uno de los frascos de vidrio. Se trataba del costoso fluido Svensson.
Corrió hasta su malita creación que ya se ponía de pie y se lo reventó en la cabeza. El fluido comenzó a hacer efecto en "O.P." Primero le achicharró el cabello; después comenzó a quemarle la cara.
—Por eso debes usar mascarilla.
—¡Maldito seas Owen, como te atreves!— gimió el clon, mientras inútilmente trataba de limpiarse el rostro chamuscado.
—Bendita seas fórmula Svensson.— Owen observaba a 2 replicas agónicas que aparecían y desaparecían frente a él.
Inseguro lanzó un derechazo que conectó directo en la quijada de su creación. Justo después ambos se fueron al suelo como dos exhaustos boxeadores en el doceavo asalto.
El clon se golpeó la cabeza en contra del piso, dejándolo casi noqueado y Owen quedó encima. El bisturí se había desprendido de su costilla haciendo que de la herida emanara sangre.
—Quítate de encima —dijo débilmente el clon.
Owen giró la cabeza hacia la izquierda. Todo a su alrededor danzaba, excepto, el brillo metálico del bisturí. Estaba a solo unos centímetros. Era ahora o nunca. Debía hacerlo o moriría pronto. Estiró el brazo y lo tomó.
—No eres capas de hacerlo. Owen Peck no es un asesino —dijo la réplica.
Owen se levanto para ponerle las rodillas en ambos brazos.
—¡Es verdad! Pero... tu pensaste lo mismo... si puedo ser un suicida que se mata a si mismo.
—¡Me iré, me largare lejos! Puedo... puedo irme a Pekin para cultivar navos. ¡Tu lo dijiste! Dejare todo atrás y viajaré por el mundo.
—No puedes persuadirme ¡Tu lo dijiste!
De un rápido tajo degollo por lo que había trabajado desde hace mucho tiempo y a la vez que la sangre le salpicó el rostro, sintió una cadena romperse a sus pies, pues se había liberado de lo que lo había encadenado: su absurdo anhelo.
Owen, lloraba en la misma pose asesina mientras su experimento perdía la vida, cuando de pronto, escuchó caer un poco de agua, luego un par de pasos.
—¿Quien eres?—le preguntaron.
Owen, aún mareado observó como de la incubadora salía humo celeste y blanco, y un a costado estaba un tercer Owen. «el otro preembrión, debimos pulsar el botón de la maquina de Fusión» pensó.
La segunda réplica a los segundos salió del aturdimiento y miró traumatizado la escena: el mismo ensangrentado sobre el mismo degollado y muerto.
—Ni se te ocurra creer que eres Owen Peck— dijo Owen— así que...
*EXPERIMENTO: El CLON*
PRIMERO DE CUATRO EXPERIMENTOS.