Conflicto madre-hija [1/2]
Aclaraciones:
-Esta historia la escribo por gusto, y la actualizaré cuando se me de la revereda gana, ¿entendido?
-No soy fan del NTR, así que todas las esposas que incluya están divorciadas en esta historia.
Sin nada más que agregar, ¡¡comencemos!!
Era sábado en la noche en la casa de los Midoriya, unos días antes de que Izuku e Izumi fueran a la U.A., y el joven peliverde se preparaba para ir a dormir.
—Bueno, *bostezo* me voy a dormir. Buenas noches mamá. Buenas noches Izumi —dijo mientras se iba a su cuarto.
—Buenas noches Izuku —respondieron con tono alegre mientras se podía escuchar cerrarse la puerta de Izuku.
—Bueno... será mejor que también vayamos a dormir —Inko fingió bostezar.
—Sí, tienes razón. Buenas noches, mamá —se fue a su cuarto.
—Buenas noches hija —también se dirigió a su habitación.
Y así, parecía haber finalizado un día normal en la casa Midoriya... Pero no fue así.
(Un par de horas después)
Izumi se asomó por la rendija de su puerta y vio las luces apagadas. «Bien, parece ya están dormidos», pensó mientras salia de su pieza.

Izumi caminó sigilosamente hasta la habitación de su hermano, abrió ligeramente la puerta y ahí vio a su hermano durmiendo con un gran erección.
—Mmm... Tan grande~ —dijo para sí misma mientras se relamía los labios.
Inconscientemente, su mente viajó hasta hace unos meses, cuando ella e Izuku tuvieron una maratón de películas. Ese día, cuando su hermano se quedó dormido, vio por primera vez a la gran e hipnótica... Dekuconda.
Ella había tratado de resistir diciéndose cosas como: “Esto está mal” o “Es mi hermano”; pero la excitación y el deseo sexual fue más fuerte. Hubiera cometido incesto ahí mismo, si no fuera porque apareció su madre para despertar a su hermano.
Inko envió a cada uno a su cuarto, arruinando el momento y obligado a Izumi a complacerse de otra manera.
Pero nada ni nadie iba a detenerla ahora... o eso creía. Una mano en su hombro la freno de seguir adelante.
Izumi se dio la vuelta, encontrándose a su madre con una oscura mirada de muerte.

—¿Qué haces despierta tan tarde? —notó la ropa de su hija- ¿Y por qué estás vestida así?
—Y-Yo... -también notó la ropa de su mamá, y sus neuronas volvieron a funcionar- Podría preguntarte lo mismo, mamá. ¿Por qué estás despierta y usando tan poca ropa?
«¡¡Mierda!!», Inko maldijo nerviosa en su mente, «¿Por qué a mí? Solo quería pasar la noche con Izuku».
De hecho, como Izumi, Inko quería seguir lo que había iniciado hace unos meses. Se había despertado tarde un día de escuela, y se dirigió a despertar urgentemente sus hijos.
Primero se dirigió a la habitación de Izuku y le quito las mantas a su hijo, tratando de despertarlo. Pero al hacerlo se encontró con la gran Dekuconda formando una carpa en los pantalones de su hijo.
Trato de resistirse con todas sus fuerzas, pero como no había estado con un hombre desde su exesposo Hisashi, su deseo sexual fue más fuerte. Finalmente cedió, y habría tomado a Izuku ahí mismo, de no ser por el grito de Izumi al ver la hora.
Los gemelos se prepararon rápidamente y partieron a la escuela, obligando a Inko a buscar otra manera de aliviarse.
Y ahora, cuando creía que por fin hacerlo con su amado Izuku, las cosas volvieron a complicarse más.
Inko pensó rápidamente una respuesta. —B-Bueno, quería un vaso de agua y es cómodo dormir así. Además, es mi casa —respondió tratando de mantener una expresión fría—. Tu turno. ¿Qué haces en la habitación de tu hermano a esta hora?
—E-Eh, bueno... Quería tomar una de las libretas de Izuku —mintió, suplicando que su madre le creyera—. Tú sabes que no le gusta prestarlas.
—*suspiro* Ok, ve a dormir. Mañana hablaré con él para que te preste una —dijo de forma comprensiva mientra “regresaba” a su cuarto.
Apenas vio a su madre entrar a su cuarto, Izumi volvió a intentar entrar en el cuarto de Izuku.
—Ahora sí, hermanito, tendremos una gran noche.
Pero de repente, siente que algo toma sus bragas y trata de voltear, pero es tarde; siente con gran dolor como sus bragas son jaladas y se hunden en su culo, soporta las ganas de gritar para no despertar a su hermano; gira con esfuerzo la cabeza y ve que su madre era quien tiraba de sus bragas.
—Así que eso planeabas —Inko dijo muy enojada.
Inko arrastró a su hija lejos de la habitación, hasta la sala.
—Estoy muy molesta contigo, Izumi. No solo me mientes...
—L-Lo enti-tiendo, ma-mamá, pero po-podrías...
—... ¡sino que también quieres robarme a mi Izuku!
—Ma-Mamá, e-en serio, lo-lo lamen... ¿Qué? —su mente finalmente registró las palabras de su madre, y entendió la situación—. ¿T-Tú también vi‐viste su...
—¡Sí, la vi! Y no importa cuanto te quiera, ¡tú no vas a quitármelo! —Inko dijomucho más enojada, y comezó a darle tirones como a un yoyó—. ¿Tienes idea de hace cuánto que no tengo “acción” con un hombre?
—N-No voy a en-entregartelo. —Izumi dijo decidida y comenzando a enojarse.
—Entonces no me dejas otra opción —dijo tirando más fuerte.
Los tirones de Inko se hacían más y más fuertes, e Izumi no pudo hacer que suplicar piedad. Inko se dirigió al perchero de la y, con ayuda de su quirk para aligerarla, colgó a Izumi de su ropa interior.
Inko, ya satisfecha, se dirigió al cuarto de su hijo para reclamar su premio. Pero no se espero que Izumi usara su propia telequinesis para jalar la parte trasera de su ropa interior y, gracias a que entreno su quirk, la levantara en el aire, no dejando que sus pies toquen el piso.
—¿Q-Qué cr-crees que ha-haces, hi-hija? —dijo con mucho dolor.
—¡N-No de-dejando que me-me robes a mi I-Izuku! —respondió también con mucho dolor—. No v-voy a de-dejarte ha-hasta que me b-bajes y me dejes so-sola con mi he-hermano.
—¡N-Nunca! -dijo con firmeza.
—T-Tú lo pe-pediste.
Forzando más su quirk, Izumi movió a su madre hasta el perchero, la enganchó y, finalmente, la soltó, haciendo que todo el propio peso de Inko empeore el dolor. Lamentablemente, esto hizo que Inko dejara de usar su quirk, dejando de hacer liviana a Izumi, haciendo que el dolor de ella también empeore.
Ambas contuvieron las ganas de gritar por el inmenso dolor que sentían, pero aún así, no dejaron de pelear.
—A-Ahora, vas a b-bajarme y de-dejarme sola con MI Izuku —Izumi trató de sonar intimidante, pero el dolor se lo impidió.
—No, t-tú vas a b-bajarme y deja-jarme sola c-con MI Izuku —Inko también trató de sonar amenazante, pero falló—. O si no, v-voy a ti-tirar tan fuerte que s-se te rompe-peran las br-bragas.
—Q-Quiero v-verte i-intentarlo —respondió confiada cuando, de repente, siente peso extra en su trasero—. ¡Aagghhh! «¡Maldita!». N-No e-eres la ú-única que pu-puede jugar a e-eso.
Izumi hizo rebotar a su madre como a un yoyó, aumentando su peso y volviéndolo a la normalidad una y otra vez. Pero Inko no se quedó atrás y rápidamente imitó a su hija.
—«¡¿Por qué aún no te rindes, puta?!». ¡¡MMMHH!! —fue todo lo que salió de la boca de Izumi, «¡Mierda, mierda, mi culo duele mucho! ¿Y si me rindo? ¡No, no puedo entregarle a Izuku!».
—«¡¿Cuánto más vas a aguantar, pequeña zorra?!». ¡¡NGGHHH!! —Inko no pudo hacer más que gritar, «¡Mierda, como duele! ¿Debería rendirme? ¡No, Izuku vale cada segundo de esta tortura!».
Ambas, como un intento desesperado de derrotar a su rival, aumentan el peso de la otra todo lo que pueden.
—¡¡AARRGGHHH!! —gritaron al unísono, «Esto es demasiado, ¡siento que me va a partir a la mitad!», las peliverdes se miraron entre si con el odio y el dolor reflejados en sus ojos, «¡Esta puta...!».
Finalmente, sus bragas ya no resistieron y terminaron rompiéndose, y ambas cayeron al piso. Se miraron entre ellas con odio, no intercambiaron palabras, y se fueron a sus habitaciones, usando paredes y muebles como apoyo, mientras se sostenían la entrepierna con dolor y daban esta noche como perdida.
«Esto no ha terminado, perra», fue el pensamiento conjunto de madre e hija.
Al día siguiente, cuando Izuku fue a entrenar, las peliverdes fueron de compras; algo les decía que necesitarían mucha ropa interior extra.
Capitulo 1
1455 palabras