𝙲𝚊𝚙𝚒́𝚝𝚞𝚕𝚘 𝚞́𝚗𝚒𝚌𝚘.
🤘Hola, Kokoros darks... Les presento mi One Shot de Halloween.
🎃 Notitas:🖤 Historia cortita pero sustanciosa. Con mi toque, a lo Tsunade_Dark.
🖤 Tendrá mi locura cómica (ya saben, cuidado si andan leyendo y comiendo 😅).
🖤 Creo que deben llevar agüita, es que quizás se me salió lo horny y estos niños hicieron cosas. 🤭
🤘Ahora sí, disfruten de “V... De voy a chuparte y no la sangre.”

Halloween, noche de brujas, noche de los muertos, no importa como lo llamemos. El treinta y uno de octubre es un día en donde adultos y niños se disfrazan, salen a las calles a lucir sus disfraces y pedir dulces.
No importa si eres adulto o infante, en este día, muchos disfrutan de su niño interior, o inclusive aprovechan la festividad para mostrar algo que quieren ser. Muchos se disfrazan de superhéroes, hadas, princesas, príncipes, personajes de películas de terror, etcétera.
Para la mayoría, lo divertido de este día es que pueden observar el gran desfile de disfraces. Sin importar la edad o el género. Si quieres disfrazarte y salir, lo haces. Y en esa noche de brujas, tienes un poco más de libertad para ser un travieso.
Pero aquí tendremos dos chicos a los cuales lo que menos les interesa es el disfraz, o salir por dulces. Ellos buscan su propia diversión, una en donde puedan jugar con su sensualidad y coquetería, para así experimentar un glorioso éxtasis.
¿Dulce o truco?¿Dulce o travesura?
Travesuras, eso es lo que quieren hacer dos chicos en esta celebración.
Un rostro que aparenta inocencia, ojos negros con un brillo hipnotizante que destila picardía. Aquellos orbes tan oscuros como la noche; ocultan un deseo ardiente. El chico con un piercing en su labio, tatuajes en su brazo derecho, cabello azabache y un cuerpo que incita a caer en el más dulce pecado, será arrastrado al fuego de unos labios gruesos y provocativos, sonrisa cuadrada y coqueta. Ojos azules profundos, con un azul tan profundo que puedes perderte en la profundidad de su mirada. Sus cabellos negros, oscuros, tan oscuros como sus pensamientos llenos de lujuria y pasión.
¿Qué obtendrán estos dos chicos? ¿Una dulce experiencia? ¿Un excitante encuentro? ¿Podrán hacer travesuras? Ya lo descubriremos…

Los característicos adornos para esa noche, destacaban por todo el lugar. Grandes calabazas con su característico color naranja; en las esquinas del salón. Brujas, esqueletos, fantasmas y murciélagos que colgaban del techo, arañas y telarañas en las paredes; les daban la bienvenida a aquella celebración.
El salón de eventos de la residencia Min estaba a tope. Cuando decidieron realizar la fiesta, jamás se imaginaron que asistirían tantas personas.
Los asistentes a aquel evento, caminaban sonrientes, con sus copas de alcohol en sus manos; desfilando sus trajes para esa noche. Una gran de variedad de disfraces se podía observar. La música incitaba a algunos a bailar, otros simplemente intentaban charlar, y otros solo tomaban alcohol como si se fuera a extinguir del planeta.
Sin soltar a sus parejas, con sus brazos alrededor de las cinturas ajenas, los matrimonios Min y Kim recibían con una sonrisa a cada uno de los invitados.
— Yo creo que ya llegaron todos. — Expresó SeokJin. — Ya retirémonos de la puerta.
— Pues con tanto disfraz, ya no sé quién es quién. — Dijo Jimin mientras escaneaba con su mirada a los invitados, y sus amigos imitaron la acción.
— ¿Saben si vendrán esos dos? —Inquirió Yoongi.
Las parejas giraron en sus talones e iniciaron a caminar en busca de un espacio con sillas disponibles para sentarse a charlar.
—Pues Tae dijo que tenía pereza de venir. — Respondió Jimin.
— JungKook no contesta los mensajes y llamadas… — Informó SeokJin.
— De seguro nos está ignorando… — Expresó NamJoon.
— Yo digo que ya están aquí, jugando a la cacería. — Los cuatro chicos miraron a sus espaldas. — ¿Nome van a saludar?
— ¡Hobi! — Gritaron al unísono y se abalanzaron a abrazarlo.
— ¡Esperen! — Gritó retrocediendo un paso. —No me hagan montonera que me asfixian. — Expresó librándose del abrazo.
— No exageres. — Expresó Jimin.
— Claro como tú no estás en mi lugar, siendo apresado por un pulpo de cuatro cabezas. —Expresó refiriéndose a la suma de los brazos y cabezas de sus amigos. —Jimin, ¿De qué te disfrazaste? — Inquirió el chico de sonrisa de corazón.
— ¿Pues de que crees? — Dio una vuelta, mostrando su disfraz.
— ¡Eres una mandarina! — Se carcajeó.
— Exactamente mí querido Sol.
— Es mi rica, jugosa y dulce mandarina. — Yoongi besó a Jimin.
—Min Yoongi, tu eres un gato.
— Miau…
— ¿Qué pasa con sus disfraces? — Se reía fuerte. — No lo puedo creer.
— ¡Cállate Sol bailarín! —Exclamó el matrimonio Kim. —Tú te disfrazaste de Sol y no te estamos diciendo nada.
— No se metan conmigo o les haré tragar polvo solar. — De su bolsillo sacó un sobrecito con confeti dorado. — ¿Y ustedes se disfrazaron de…?
— Somos un árbol y una luna. — Respondió NamJoon.
— Nam es mi árbol grandototote. — Besó al mencionado. — Y más tarde sentiré su ramota…
— ¡SeokJin! — Gritó Hobi.
— Mi lunita vera estrellas cuando…
— ¡Dejen de andar de calientes!
— Ya Hobi, deberías estar acostumbrado a estas conversaciones. — Expresó Yoongi.
— Uhh, ¿Te acuerdas cuando Hobi escuchó que el gatito tomaría de mi leche y…?
—Ahhhh, no puedo con esto, ustedes siempre me dejan traumas solares por sus conversaciones calientes.
Se observaron los unos a los otros y estallaron en carcajadas. Tomaron una botella de Whisky y la dejaron sobre la mesa en donde se servirían los tragos.
—Solo faltan esos dos escurridizos. —Expresó SeokJin. — Si es que llegan a venir… ¿Cómo creen que se disfrazarían?
— Yo mejor no me imagino nada. — Expresó Hobi.
— Concuerdo con el Sol bailarín. —Habló Min.
A la mente de SeokJin y NamJoon llegó un recuerdo, se miraron para después sentir un escalofrió en su cuerpo. Entonces, el más alto habló. — Yo solo quiero que esta vez no me vayan a…
— Ustedes no los dejan ser… — Jimin sonrió.
— ¡¿Dejarlos ser?! — Gritaron Nam, Jin y Hobi.
— No griten a mi mandarina. — Regañó Min.
— Cuando ustedes vean lo que vimos nosotros, hablamos. — Expresaron.
—Nosotros no veremos nada. — Dijo Min.
Los chicos siguieron conversando, de vez en cuando reían de algún chiste. Se rindieron en su fallido intento de tratar de contactar a TaeHyung y JungKook. Se acabaron la segunda botella de Whisky, y decidieron salir al Kiosco que se encontraba en el jardín de la residencia.

La música ambientaba la festividad, las luces iluminaban el centro del salón; en donde muchos de los invitados bailaban y brincaban al ritmo de la música.
El hermoso chico bailaba sensual, coqueto, seduciendo en silencio al hombre de ojos oscuros que lo invitaba a perderse en aquella oscuridad. La sonrisa de picardía que le regalaba aquel hombre; lo llevó a ser un poco más atrevido. Manteniendo el contacto visual, humectó sus labios lenta y tortuosamente, mordiendo el piercing a presión que llevaba en su labio, y al ritmo de la música llevó una de sus manos a su muslo, abriendo levemente las piernas; acarició lentamente uno de sus muslos. En cámara lenta, subió sus dedos por aquella parte de su cuerpo, acariciando su abdomen y llegando a su cuello.
Con su espalda recargada contra una de las paredes del lugar, con sus brazos cruzados por sobre su trabajado abdomen, y sus ojos fijos en el sexy chico que le bailaba, disfrutaba de su silencioso coqueteo de miradas.
Ignoraban los acercamientos que los demás hacían hacia ellos. No deseaban bailar con nadie más, no se les antojaba mirar a ningún otro. Su atención estaba sumamente centrada en su objetivo. Ya habían elegido. Unos ojos azules llamaban a los orbes negros, y estos últimos le gritaban que se dejara caer en la profundidad de su mirada.
La mano tatuada le regaló una señal al chico de labios gruesos, después de una sonrisa dulce pero seductora, en silencio, desde la distancia, ambos chicos se hicieron entender que seguirían con su juego de miradas en la barra de bebidas.
Sus pasos se dirigieron hacia aquel lugar, evitando chocar con las demás presencias; caminaron sin dejar de mirarse. Sus ojos se comunicaban en su propio idioma, miradas coquetas, seductoras, picaras y ardientes, los llevaron al siguiente nivel de su juego.
Desde cada extremo de la barra; sus ojos se perdían en el brillo de los impropios. Los azules orbes se fijaron en los labios del chico que lentamente tomaba un trago, lamiendo pausadamente los residuos de la bebida. Le fue inevitable detallar aquel lunar que se ubicaba bajo aquellos finos labios.
Los negros, oscuros y penetrantes luceros, divisaban con total concentración a aquellos labios rosas, gruesos y provocativos. Su mirada viajaba desde el rostro ajeno hacia todo el maravilloso cuerpo del chico que en cada sorbo que le daba a su bebida; le guiñaba un ojo. Una sonrisa y una caricia en sus propios labios, era la respuesta al acto de coquetería que recibía por parte del ojiazul.
Solo unas sillas los separaban, una pequeña barrera que era reforzada por las personas que ocupaban cada taburete en el espacio, aun así esto no les impedía seguir con su silencioso ritual de seducción mutua.
En sus mentes se gritaron que ya era suficiente con el juego a distancia, la hora de acercarse había llegado.
Sus ojos les comunicaron la idea que tenían.
Iniciaron otro pequeño juego, cada vez que un taburete era liberado por la presencia que se sentaba a esperar su trago; ellos se levantaban y avanzaban un espacio a la vez. Se sentaban, para después tomar un pequeño sorbo de su bebida y esperaban que el siguiente lugar fuera liberado.
Así pasaron unos minutos hasta que la distancia se disminuyó por completo, y quedaron uno junto al otro.
— Hola bonito… —Dio la señal al Barman para que llenara sus vasos.
— Hola guapo. —Humedeció sus labios.
Se observaban de arriba abajo, ahora sin la distancia como barrera, detallaban más claramente sus disfraces.
— Wow, un vampiro…
—Wow, un conejo, y muy sexy…
El hermoso chico con vestimenta en color rojo con negro y una camisa blanca que hacia juego con aquel disfraz, ocultaba su identidad con un antifaz. Sus labios no cubrían por completo aquellos colmillos artificiales, que sobresalían cuando sonreía o hablaba. Desde la comisura de sus labios hasta su quijada; resaltaba el maquillaje que simulaba sangre escapando de su boca.
— ¿A quién se la chupaste…? — Inquirió al ver el maquillaje del chico. — La sangre, ¿A quién le chupaste la sangre, vampirito? —Su sonrisa inocente intentó ocultar el doble sentido de sus palabras.
— Aun no se la chupo a nadie… — Con sus dedos acarició el borde del vaso de cristal.
—Este vampirito ha de tener mucha sed.
— No te imaginas cuanta… — Sus azules ojos conectaron con los luceros negros.
—Quizás yo pueda ayudarte con ello… — Mordió el piercing de su labio. —Veo que no tienes los lentes de contacto como todos los que se disfrazan de vampiros… Agradezco al cielo que no los usaras.
Humedeció sus labios, y se imaginó como seria calmada su sed. — ¿Por qué agradeces eso?
— Porque así puedo perderme en la profundidad del mar de tus ojos.
El vampiro decidió abstenerse de usar lentes de contacto rojos, se negaba a ocultar el hermoso y profundo azul de sus ojos.
—Si tú te pierdes en el mar de mis ojos… — Delineó los tatuajes ajenos. — Yo me adentrare en la oscura y profunda noche de los tuyos. —Sus ojos viajaron por el cuerpo ajeno. — Entonces, ¿Un conejo?
— No cualquier conejo…
— Eso veo… — Con la mirada lo escaneó lentamente de arriba a abajo. — Eres un conejo erótico.
— ¿Conejo erótico?
—Ante mis ojos, así es como te ves…
El disfraz del de ojos negros constaba de un traje de sastre color rosa, con el saco abierto; dejando ver el arnés de cadena que abrazaba su apetecible torso, un corbatín que adornaba su cuello, un antifaz que ocultaba parte de su rostro. Y para completar su vestimenta; en su cabeza reposaban unas orejas de conejo.
— ¿Querías seducir a las personas de esta fiesta con ese disfraz?
— No. — Observó su vestimenta. — Bueno, quizás solo a una persona.
—Conejo seductor…
— ¿No te gusta mi improvisado disfraz?
— Todo lo contrario, me encanta. — Mordió su labio. — Pero me pregunto… ¿Por qué no te disfrazaste como lo hacen los demás?
— ¿Sin mostrar piel? — El ojiazul asintió. — Eso es porque quería venir a seducir a cierto chico. — Sonrió de lado.
— ¿Puedo saber cuál chico?
Acercó sus labios al oído ajeno. —Ya deberías de imaginártelo. — Se separó del chico con una sonrisa ladina. — Con respecto a mi traje, pues fue lo que pude armar con las prisas…
El chico tatuado había tenido un retraso en su vuelo de regreso del viaje de negocios, eso cambio sus planes para alistarse y llegar a la fiesta. Así que para evitarse el estrés de tener que entrar a una tienda con gente corriendo aquí y allá en busca de su anhelado disfraz; él se limitó a buscar en las cosas que tenía en su casa y así armó su disfraz de conejo erótico.
Además que no deseaba llegar tarde a su cacería de travesuras.
— Esas prisas me regalaron una excelente vista.
— Vampirito… No solo puedes ver…
—Espera conejo veloz. — Se levantó del taburete. —La presentación… — Estiró su mano. — Mucho gusto, soy V.
— ¿V? — Tomó la mano.
—Sí…
— ¿Por qué te llamas V? — Llevó la mano ajena a sus labios y dejó un beso en el dorso.
Una enorme sonrisa se dibujó en su rostro. —Soy V, de voy a chuparte y no la sangre.
Sonrió ante lo dicho. — Mucho gusto V… Yo soy JK, con J de joderé tu boquita hasta que te desmayes.
— ¿Para cuándo el desmayo?
—¿Para cuándo la chupada?
— ¿Bailamos? — Hablaron al unísono.
No necesitaron decir nada más, habían encontrado al chico que con solo una mirada entendía su pensamiento.
La mano tatuada se posicionó en la espalda del ojiazul, encaminándose a la pista de baile. Se dejaron envolver por la música, con sus cuerpos extremadamente cerca, podrían jurar que sentían como se fundían en uno solo.
V no podía evitar deslizar sus dedos por sobre la piel expuesta y jugar con las cadenas de aquel arnés. Humedecía sus labios repetitivamente y movía sus caderas en sincronía con las de su pareja de baile.
Por su lado JK afianzaba su agarre en las caderas del vampiro, sin restricciones acariciaba la espalda ajena. La capa del chico lograba ocultar las manos inquietas que de vez en cuando le apretaban las nalgas cuando este se atrevía a pellizcar ligeramente uno de los expuestos pezones del conejo erótico.
— Vampirito… — Apegó la pelvis ajena contra la propia. — Deberíamos salir de aquí.
— Ah~… — Jadeó al sentir el prominente bulto. —Es hora de enseñarte lo que puede hacer este vampiro.
—Vamos… — Detuvieron su baile y buscaron la salida.
— Tengo el lugar perfecto para…
JK lo interrumpió cuando se detuvieron en la salida que daba a los Kioscos y le acarició los labios. — ¿Estás seguro que quieres…?
V lo tomó del saco, lo empujó contra la pared y sonrió ampliamente. — Triqui triqui Halloween, quiero pene para mí, y si no me das, se pondrá azul tu amiguin.
JK jadeó al sentir la mano de V en su pene. — ¿Dulce o travesura? —Su mano tintada nalgueó las montañas de carne.
— Nada de dulce o travesura. — Pellizcó uno de los pezones. —¿Por qué tenemos que elegir? —Jugueteó con la cadena del arnés. —Esto será una dulce travesura, muy dulce y excitante.
— Mueve esas nalgas… Este conejo saciara la sed del vampirito.
V lo sujetó de la muñeca y caminaron rápidamente hacia la casa que quedabaa unos metros del salón de la fiesta. Ignorando por completo a ciertos ojos que los estaban observando desde el Kiosco.
Subieron apresurados las escaleras, su objetivo era el despacho de los Min.
Miraron a su alrededor, buscando señales de vida, solo divisaron dos empleadas. Seguramente el resto del personal estaba en la fiesta. Sonrieron en complicidad y se adentraron al despacho.
La puerta fue cerrada con fuerza, JK tomó por la cadera a V, y lo alzó separándolo del piso, sosteniéndolo para que aquellas largas piernas lo abrazaran por la cadera. El ojiazul enredó sus manos alrededor del cuello impropio, fijaron su vista en los labios de cada quien, los lamieron lentamente; realizando una silenciosa invitación a degustar aquellos belfos que ansiaban sentir la humedad del otro desde su primer contacto visual.
JK apretó las montañas de carne y V afianzó su agarre en el cuello, lo atrajo de un tirón y sus labios se tocaron. La lengua del de ojos oscuros delineó los gruesos y húmedos labios, en respuesta; el ojiazul mordió el labio inferior del chico, jaló y chupó con delicadeza el piercing.
En algún momento de aquel jugueteo de labios y lenguas, V perdió su piercing.
— Mngh, que rico~.
—Conejito~, te voy a chupar hasta el alma.
— Muero por alimentar a mi hermoso vampirito.
El intercambio de ADN dio inicio, mordieron, lamieron, jalaron y degustaron los labios ajenos. V en medio del beso, chupó la lengua ajena, jadeos de satisfacción inundaban el despacho. JK caminó hacia el gran escritorio, con el chico colgado a él como Koala, seguían con su beso, profundizando cada vez más, buscaban fundir sus labios hasta en lo más íntimo.
— ¿Me dejaras marcar tu cuello?— Inquirió V poniendo sus pies en el suelo.
— El vampirito puede marcar y chupar lo que quiera.
— Entonces, siéntate y disfruta.
JK se sentó en la superficie de madera y empujó con su pie la silla que en esos momentos les hacía estorbo. Abrió sus piernas, dejando espacio para que V se adentrara en aquel espacio. Tomó entre sus manos las caderas del chico y lo apegó a su cuerpo, acarició por sobre la ropa la perfecta figura.
Los largos dedos acariciaron aquel abdomen, acercó su rostro al cuello impropio y lamió la piel expuesta, con sus colmillos artificiales mordisqueo el espacio en aquel cuello, bajó a las clavículas y dejó pequeñas marcas. Sacó su lengua y dejó un camino húmedo hasta llegar a los pezones, chupó un poco y prosiguió con su camino hasta lamer cada cuadro del marcado abdomen. JK se aferraba a los bordes del escritorio, mordía sus labios en un intento por aguantar las enormes ganas de tumbar al vampiro en la superficie y profanarlo hasta el cansancio.
V se sentó frente al cuerpo que temblaba en excitación, su lengua había logrado dejar sensible la piel nívea de aquel conejo.
— Quiero que me quites la sed. — Sus dedos jugaron con el borde de la cintura del pantalón. — Mierda, se ve enorme~. — Desabotonó el pantalón, y bajó la bragueta. — ¡Dulce travesura!
Sin darle tiempo de decir alguna palabra, el ojiazul abrió su boca y de un bocado se tragó el grueso, palpitante, brillante, rojizo y grande, muy grande pene del chico que gruñó ante la sensación de calor que abrazó su virilidad.
La lengua masajeaba aquel pedazo de carne, delineaba cada gruesa vena. Los dientes del chico daban pequeñas mordidas y después empujaba su rostro para sentir en lo profundo de su garganta el delicioso miembro que palpitaba exquisitamente.
— Vampirito… Cuidado con tus colmillos.
V liberó el miembro de la prisión de su cavidad bucal, un hilo de saliva escurrió por la comisura de sus labios. — Tranquilo, no te voy a arrancar el pene.
—No creo que me lo arranques, pero si me lo vas a dejar todo marcado. — Con sus pulgares limpió la saliva de los labios ajenos. — Me encanta la vista que tengo en este momento. — Adentró dos de sus dígitos en la boca del vampiro.
Desde abajo, V lo miraba como si se lo fuera a devorar en todos los sentidos, el conejo le sonreía picara y sensualmente, mordía su piercing repetitivamente; logrando excitar aún más al vampiro.
Sí, a V le fascinaba ver como aquel pedazo de metal era torturado por los dientes de JK.
— Me encanta como chupas~. — Expresó al ser preso de las succiones de aquellos labios en sus dedos. — Vamos vampirito, sigue chupando, pero algo más grueso y jugoso… — Sacó sus dedos de la cavidad bucal y posó una de sus manos en la nuca contraria. — A chupar hasta que me dejes seco. — Empujó el rostro del vampiro a su virilidad.
— Pregunta técnica… — Sonrió con aquel miembro en sus labios. — ¿Cuánto mide mi alimento de esta noche? — Lamió la extensión y luego sopló remarcando el recorrido húmedo de su lengua.
JK negó con su cabeza, rodó los ojos al sentir la humedad en su miembro. — Vampirito… Esto de aquí… — Jaló los cabellos ajenos y con la otra mano tomó su miembro goteante, para proceder a delinear los labios. — Mide veintiocho centímetros…
—Wow… — Degustó el sabor del cristalino líquido pre-seminal. — Quiero ser clavado, estacado y profanado por esos centímetros.
JK sin delicadeza, jaló de nuevo los cabellos del chico, logrando que V abriera la boca para quejarse, con sus dedos acarició los colmillos y labios. — Sin morder fuerte, chupa lo que desees y cuando me hagas llenarte la garganta con mi blanca esperma; te llenaré en más de una forma.
V no necesito escuchar más, estiró una mano y la recargó en el pectoral ajeno, con su mano libre; tomó la base del pene, bombeó unas cuantas veces. Acercó sus labios a la rojiza y húmeda cabeza, de un empujón enterró aquel trozo de carne en su caliente boca. Las succiones no se hicieron esperar, ahuecaba sus mejillas logrando sacar roncos y profundos jadeos al chico vestido de conejo. Lamia el gran falo como si fuera un rico caramelo, mordisqueó con cuidado la rojiza cabeza e inició con las succiones más rápidas.
De arriba a abajo se movía la cabeza de V, de sus labios escurrían largos hilos de saliva, el miembro del JK palpitaba desesperadamente en aquella boca. Unas caderas desesperadas por liberarse, iniciaron a moverse, enterrándose más profundo en aquella garganta. JK en algún momento se retiró los zapatos, con uno de sus pies; inició a torturar el miembro apresado entre las prendas del vampiro. Ejercía presión en el duro bulto que sobresalía.
V gruñía con el miembro en su boca, aquellas vibraciones hacían ver estrellas al chico de ojos oscuros. Las succiones que V ejercía en el grueso miembro, eran acompañadas por la presión y caricias del pie de JK en su dolorosa erección.
Sus cuerpos sintieron el cosquilleo en la parte baja de su abdomen, su espina dorsal percibió una fuerte electricidad, el pene de JK sufrió un espasmo y el de V un tirón. Sin poder prolongar por más tiempo su anhelado orgasmo, las esencias calientes y blanquecinas fueron derramadas. La garganta de V fue llenada con cada gota de la corrida de JK, y el ojiazul se liberó en su ropa interior, sus pantalones fueron víctimas de la gran mancha que evidenciaba su reciente orgasmo.
El miembro de JK fue liberado lentamente por aquellos labios. —Ven para acá mi vampirito sediento. — Lo tomó de las mejillas, las acarició y ayudó a que el chico se pusiera de pie. — ¿Saciaste tu sed? — Lamió los residuos de su esencia y besó con dulzura los labios rosas.
—Aún tengo sed…
Una sonrisa llena de lujuria se dibujó en el rostro del conejo. — ¿Cuánto tiempo llevas sin calmar tu sed?
V recargó su rostro en el hombro ajeno. — Una horrible semana. — Puchereó.
—Te querían matar de sed... — En un rápido movimiento, se giró y sentó al vampiro en el escritorio. — ¿Quién se atrevió a dejarte a punto de morir?
—Un conejo malo… — Con sus dedos deslizó el saco por los brazos del chico, dejando caer la prenda al piso. — Lo extraño tanto, solo él me calma la sed por completo.
JK desabotonó el pantalón del vampiro y rápidamente lo desnudó, dejando solo la capa del disfraz. — Yo también te extrañé mi amado esposo. — Lo besó mientras se liberaba por completo de sus pantalones y ropa interior.
— Mi amado esposo… — Se retiraron los antifaces mutuamente. — ¿Actué bien mi papel de vampiro?
— Estuviste magnifico… — Acunó el rostro ajeno en sus manos. — ¿No te enojaste por el disfraz de conejo erótico?— Lo besó en el cuello.
— ¡Jeon JungKook! ¿Cómo podría enojarme? —Empujaron todo lo que estaba sobre el escritorio y lo arrojaron al piso. — Carajo, si me excite como un maldito adolecente cuando te vi llegar.
—Kim TaeHyung, tú también me excitaste con ese maldito baile… — Sus dedos le acariciaron los labios. —Chupa mi amor, necesito prepararte…
La lengua de TaeHyung lamió los dígitos. — Por favor prepárame rápido. — Chupó los dedos. — Necesito sentir esos centímetros tuyos. — Los dedos de JungKook estaban totalmente húmedos por la saliva de su esposo.
—Si quieres gritar, hazlo.— Sacó sus dedos y besó con pasión a su esposo, dirigiendo sus dedos a la entrada que pronto seria llenada. —Aún nos falta sentir esa adrenalina de ser escuchados en pleno acto. —Introdujo un dígito en la estrecha entrada.
— Ah~, mngh~… — Se aferró al arnés de su pareja. —Sabes que siempre me haces gritar de placer…
La cantidad de dedos preparando la entrada de TaeHyung, aumentó. Ahora tenía tres dedos en su interior, lo abrían y preparaban a la perfección. Movimientos circulares y en tijeras lo hacían jadear en excitación, las pequeñas embestidas lo incitaba a pedir por más.
JungKook en un movimiento rápido, lo bajó del escritorio, volteándolo y dejándolo de pecho contra la superficie; subió la capa del chico y lamió vertebra por vertebra. Cuando llegó a los hombros, los mordió hasta dejar pequeñas marcas.
TaeHyung empinó su trasero, invitando a JungKook a que dejara la preparación.
Los ojos de JungKook se oscurecieron aún más cuando se agachó frente al trasero empinado y apartó las nalgas, dio varios lengüetazos a la entrada que se contraía pidiendo a gritos atención. Su lengua se hundió en aquella cavidad y TaeHyung arqueó su espalda.
Los dulces ronroneos de TaeHyung lo motivaban a mover más rápido su sinhueso, aquella lengua torturaba la entrada al grado de hacerle pensar al ojiazul que se correría por segunda vez.
Las piernas de TaeHyung temblaron, JungKook detuvo sus movimientos y se apartó de aquel glorioso trasero. En una de sus manos tomó su pene, lo masturbó; humedeciéndolo con su líquido pre-seminal y presionó la punta en la húmeda entrada.
— Happy Halloween mi lindo vampirito. — De una estocada lo penetró.
—¡Dulce travesura!~ — Gritó sintiendo que sus cuerdas vocales ardían. — Extrañaba sentirte mi conejo erótico.
Las paredes anales se expandían recibiendo al gran trozo de carne, JungKook se quedó quieto, esperando el movimiento de las caderas contrarias. Sabían a la perfección que TaeHyung soportaba aquella extensión sin problemas. El cuerpo del ojiazul era perfecto, glorioso y único, encajaba perfectamente con el de JungKook.
Es por esto que se enloquecían en la intimidad, simplemente TaeHyung no sentía dolor al recibir toda la virilidad de JungKook, no importaba que tan gruesa o grande fuese, ese pedazo de carne jamás lo lastimaba, por el contrario, lo llevaba al máximo éxtasis.
El sincronizado vaivén de caderas se hizo presente, el sonido obsceno de sus pieles chocando; resonaba en aquel despacho. La fuerza de las estocadas con las que era atacado el ojiazul, hacía que el escritorio se moviera junto a los cuerpos que sudaban por la actividad.
La pelvis de JungKook se estrellaba energéticamente contra las montañas de carne que se encontraban rojizas por el contacto piel a piel. Gruñían y jadeaban sumidos en su placer. Tanta era la excitación del ojiazul que rodaba los ojos y maldecía cuando su punto dulce era embestido por el pene de JungKook.
— Esta maldita capa no me deja admirar tu espalda. — Gruñó.
— Quítamela si tanto te molesta. — Mordió sus labios.
La mano tintada se deslizó por la columna vertebral, llegando a la nuca de TaeHyung, buscando el broche que ajustaba aquella estorbosa capa al cuello del ojiazul. Liberó el precioso cuello y arrojó aquella tela a sus pies. Besó la nuca impropia y la sujetó con fuerza. La mano libre; sujetaba la cadera del vampiro, marcando sus dedos en la piel que ardía por el contacto ajeno.
TaeHyung buscó estabilidad, sujetándose de los bordes del escritorio. Su pecho fue levemente separado de la superficie, arqueó su espalda, abrió la boca, rodó los ojos y jadeó ronco al ser atacado sin clemencia una y otra vez por las caderas de JungKook. Su cuerpo se calentaba aún más cuando escuchaba los guturales gruñidos de JungKook en respuesta a su acto de apretar con las paredes anales aquel falo endurecido.
Sus cuerpos temblaron, dando aviso de su segundo orgasmo. TaeHyung apoyó su pecho en el escritorio, levantó levemente su cabeza cuando JungKook lo agarró con ambas manos por sus caderas, tres fuertes embestidas fueron suficientes para que hilos de semen escaparan de sus palpitantes miembros. JungKook se corrió dentro del TaeHyung y este ultimó manchó el piso del despacho con su esencia.
Muy despacio, el pene de JungKook abandonó aquella caliente cavidad, se separó un poco para observar como su semen salía de aquel agujero, deslizándose por los muslos de su vampiro.
— ¿Ya saciaste tu sed? — Se inclinó sobre la espalda de TaeHyung. —Contéstame vampirito. — Lamió la nuca.
—¿Me creerías que aún estoy sediento? — Inquirió jadeante.
— ¿Tercera ronda…?
La puerta se abrió de golpe, y TaeHyung se ocultó rápidamente bajo el escritorio. JungKook cubrió su virilidad con sus manos.
— ¡Nada de terceras rondas!
— ¡Jimin! Sal de aquí, no veas, estamos desnudos. — TaeHyung le alcanzó la capa para que se cubriera por el frente.
— ¿De verdad? No me había dado cuenta. — Apretó el objeto que llevaba en sus manos. — ¡¿Cómo se atrevieron a hacerlo en el despacho de mi gato?!
— ¡Jimin! Por favor sal de aquí, déjanos vestirnos… — Expresó TaeHyung poniéndose torpemente sus pantalones. —Conejo toma… — Le alcanzó el bóxer y salió de su escondite.
— ¡Mis oídos! ¡Mis ojos! — Gritó. —¡No! — Agitó furioso el objeto. —Peor aún los oídos de mi gato.
— ¿Qué? — Expresaron al unísono.
— ¡Dales con la escoba de una buena vez! — Expresó Yoongi asomándose por la puerta.
— ¡No! Esperen, están peor que Jin y Nam cuando….
— Shh, amor, no los invoques o llegaran a golpearnos también. — Interrumpió JungKook mientras se subía los pantalones.
— Par de calenturientos, me salaron el despacho. — Dijo Yoongi.
— Al contrario… Lo llenamos de bendiciones. — Expresó JungKook y TaeHyung no pudo contener su risa.
—¡Ahora si les daré con la escoba!
— ¡No! Espera… ¿De dónde sacaste eso? — Gritó la pareja buscando una posible huida.
— Se la robé a una bruja…
Jimin había soportado las insinuaciones de NamJoon, SeokJin y Hobi, en donde le decían que ese par iban a entregarse en cuerpo en su sala, la cocina, las escaleras y muchas partes de la casa; todo aquello lo aguantó. Le valía, porque esos lugares ya habían sido bautizados por ellos. Pero cuando nombraron el despacho, allí Jimin salió corriendo y Yoongi lo siguió.
En el camino tropezó con una chica que iba disfrazada de bruja, y Jimin no lo dudo ni en segundo para robarle la escoba. Con cada paso que daba, renegaba diciendo que si esos se atrevían a salarle el único lugar que les faltaba bautizar con las sesiones de sexo con su gato, los acabaría a palo.
NamJoon, Jin y Hobi los siguieron, pero como no querían recrear sus encuentros anteriores con el par de calientes, se quedaron en la sala, sentados y esperando que todo estallara.
—¡Dale un buen escobazo al conejo exhibicionista! — Gritó Min.
— ¡Esperen, no sean agresivos! — Gritaron al unísono. — ¿Por qué se enojan? —Corrían por el despacho, esquivando la escoba con la que Jimin los perseguía.
— ¡Estecen quietos!
— ¡Dales duro mi mandarina!
— Pero, ¿Por qué están así de agresivos…? — Gritaron cayendo al piso y Jimin se detuvo antes de golpearlos.
— Porque ustedes acabaron de dañar los planes de que mi gatito partiera esta mandarina en gajos. — Soltó la escoba y se señaló. — Par de calientes, me bautizaron el despacho y eso lo íbamos a hacer nosotros.
—¿Por qué no nos dijiste…? — Inquirió TaeHyung.
— Si nos hubieras dicho, hubiéramos esperado para hacerlo en el despacho de Nam y Jin. — Completó JungKook.
— Pues no les dije porque ninguno de los dos me contestaba los mensajes o llamadas. — Contestó Jimin.
— Lo sentimos… — Pucherearon.
— Ya no importa… — Dijo Yoongi acercándose a Jimin.
—Podemos remodelar este despacho y apenas esté listo lo bautizamos.
— Lo que desee mi dulce mandarina.
— Si al final lo van remodelar… — La pareja miró a JungKook.
— ¿Podrían dejarnos solitos y así obtenemos nuestra tercera ronda? — TaeHyung les sonrió esperando respuesta.
— ¡NO! — Gritaron al unísono.
— ¿Por qué no? — Inquirieron en unísono.
— Porque nos acabaron de traumar. —La pareja hizo cara de susto. — Sus gemidos, aun los podemos escuchar. — Expresó Yoongi.
— Y la imagen de JungKook desnudo, aún se reproduce en mi mente. — Dijo Jimin.
— Exagerados…
— Ahora entendemos a los tres que nos esperan en la sala. — El matrimonio Min se carcajeo. — Bueno, Tae, levanta las nalgas del piso y ve a buscar un pantalón de los que has dejado cuando te quedas, y cámbiate el manchado de…
— ¡Bendiciones! — Gritó JungKook.
— Ya cállate, JungKook. — Regañó Min.
—Limpien este desastre… — Señaló las cosas tiradas alrededor del escritorio. — Y por favor asegúrense de no dejar manchas de semen en donde se descargaron. —Giró en sus talones y Min lo siguió.
— Y sin terceras rondas, o esta vez yo seré el que los persiga con la escoba….
El matrimonio Min se dirigió a su habitación, Jimin tenía mucho calor por el disfraz, así que Min se lo quitaría y lo ayudaría a refrescarse.
JungKook y TaeHyung, organizaron lo mejor que pudieron, limpiaron todo rastro de su actividad, y se dirigieron a la habitación en donde se quedaban cuando decidían ir a tomar unas copas con sus amigos.
Se encontraron en las escaleras, y los cuatro bajaron como si nada hubiera pasado.
— Entonces… ¿Los traumaron? — Inquirió Hobi.
— No seas chismoso, Sol bailarín, y vete a que te sacudan el polvo solar. — Dijo Yoongi.
— No soy chismoso. — Lo miró entrecerrando los ojos. — Y mi polvo solar ya fue sacudido antes de llegar a la fiesta…
— ¡Hobi! — Gritó el matrimonio Kim.
— ¿Qué? — Sonrió. — Y déjenme decirles que también le di su buena roseada de polvo solar.
— ¡Demasiada información! — Gritó Nam.
— Ya dejen de hablar del polvo solar de Hobi. — Interrumpió Jimin.
— ¿Los traumaron o no? — Preguntó Jin.
—¡No! — Dijeron al unísono Jimin y Yoongi.
— ¡Mentirosos! — Gritaron Hobi, Nam y Jin.
— No fue trauma… — Expresó TaeHyung.
— TaeHyung, seamos sinceros… Vi a JungKook desnudo, casi metiéndotela de nuevo…
— Y yo los escuché gemir y jadear como animales en celo. — Expresó Yoongi.
— Jamás, en su vida vuelvan a hacer esto en mi casa. — Les advirtió Jimin.
El matrimonio Kim y Hobi se miraron, retuvieron sus ganas de reír yhablaron en conjunto. — ¿En dónde quedo el chico que nos dijo que no los dejábamos ser?
— Se quedó en el despacho, junto a la escoba que casi les parto en la cabeza. — Los siete se carcajearon con energía.
— Si son exagerados, como si ustedes no cogieran. — Dijo JungKook.
— Claro que cogemos, pero nosotros al menos nos contenemos para no andar de calientes en las fiestas y así traumar a sus Hyungs. —Expresó Jin.
— No aguantan nada. — Se sentaron en los sofás de la sala. — No es tan terrible.
— Amor… Nos van a recordar…
— ¡¿No?! — Inquirieron. — ¿No es tan terrible?
— Oh no, aquí vienen sus recuerdos de Vietnam. — Se burló JungKook.
Todos empezaron a hablar al tiempo, recordándoles las veces que los encontraron en el acto, infraganti y aun así tenían el descaró de reírse porque según ellos exageraban. TaeHyung y JungKook decidieron darse mimos mientras sus amigos les gritaban sus traumas.
Hoseok les recordó la vez que en su fiesta de celebración de San Valentín, los encontró en su sala de baile, recién orgasmiados, con intenciones de una cuarta ronda; con JungKook vestido de cupido y diciéndole a TaeHyung que le enterraría su flecha del amor hasta que le llegara al corazón.
NamJoon y Jin ya no se acordaban de cuantas veces les habían reprochado por la vez que en la fiesta de Navidad, los encontraron en la isla de la cocina de la cabaña que recién acababan de comprar, y habían querido recibir la noche buena con un campamento, fuera de esa cabaña, disfrutando de la luz de la luna. Pero ellos se les desaparecieron, y cuando los encontraron; sus ojos guardaron la imagen de JungKook disfrazado de Santa Claus, diciéndole a TaeHyung que aún no había recibido suficiente lechita caliente para bajar sus galletas, y que tendría que dársela directo del envase. El matrimonio Kim grabó en su memoria como JungKook le hacia una mamada a TaeHyung, el cual solo tenía el abrigo de Santa sobre su desnudo cuerpo y una balaca de galletas de jengibre sobre su cabeza.
— ¡Nos traumaron! — Gritaron sus cinco amigos. — Par de calenturientos…
Sus alegatos se silenciaron cuando divisaron el lugar donde debían estar JungKook y TaeHyung, pero ellos ya estaban en su auto, rumbo a su casa.
—Y ahora nos dejan hablando solos. — Alegaron indignados los chicos.
Llegaron a su hogar, se adentraron en aquellos muros que guardaban todos sus secretos y fantasías. JungKook alzó en brazos a su esposo y se sentó en la cama, recargando su espalda contra la superficie. Alcanzó las toallitas húmeda, y con delicadeza; inició a retirar el maquillaje de su vampirito.
— ¿Te divertiste en tu noche de brujas?
—Claro que me divertí. — Retiró el arnés. — Fue una muy excitante y satisfactoria noche. — Dejó un piquito en el lugar donde se encontraba el piercing de su pareja. — Gracias por esta dulce travesura, mi conejo erótico.
— Dulce travesura… — Susurró en los labios de su pareja. —No hay nada más dulce en este mundo que mi bello vampirito. — Se desnudaron para tomar un baño. —Tú eres mi dulce travesura.
Al final su Halloween fue excitante, tan travieso como ellos, y dulce, tan dulce como los besos que le regaló JungKook a TaeHyung. Un Halloween único como ellos y su amor.

Final, final, no va más...
Vieron, 😅 una historia de Halloween a mi estilo. Risas, escobazos, traumas, y calentura 🤣
Se les agradece por llegar a darle amors a mi bebita número díez. 🤧
Feliz Halloween mis kokoros darks. 🖤🤟
Besitos púrpuras 💋💜 Se les quiere un montón. 🖤💜🤟
Aquí les dejo al vampiro sediento, y conejo erótico.

