Ready To Go (Get Me Out Of My Mind)

Sinopsis

Tercera y ultima parte de la trilogia de la mente, situada justo despues de la caida en el episodio s03e13 Wrath of the lamb. Hay sangre, asesinatos, mucho amor, pelusa y un montón de canciones de P!ATD. SE RECUERDA QUE ESTÁ COMPLETAMENTE PROHIBIDO TRADUCIR O COPIAR A OTRO SITIO SIN MI CONSENTIMIENTO. SI LO HACES, SABRÉ DONDE ENCONTRARTE. Muahahaha....😂

Genero:
Erotica/Romance
Autor/a:
Alessa13
Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Tercera parte

"Puedo sentir las olas marinas venir,


Las siento chocando contra mi piel, y sonrió mientras respiro,


Porque sé que nunca me vencerán” (1)




- Rompe el agua.- había dicho Hannibal antes de que ambos cayeran hacia el mar, y en los pocos segundos de reacción que tuvo, mientras se precipitaban abrazados hacia el oscuro y mortal océano, Will logro girarlos en el aire y cuando golpearon el mar con fuerza, el agua se rompió, pero tambien lo hicieron los huesos de su pie. El dolor casi lo hizo soltar a Hannibal, que había pegado de lleno contra agua y se le escapó de entre los brazos mientras empezaba a hundirse y Will gritó de desesperación y dolor, mientras intentaba tirar de su amante hacia arriba para que no se ahogara.


A lo lejos se vio su barco, pero supo que tenía que nadar hasta la playa para poder acceder a la pequeña cala en la que Hannibal lo había mandado atracar.


A cada pataleo contra el agua, su pierna le enviaba relámpagos de dolor y su boca se llenaba de agua salada, ahogándolo, y haciendo que las heridas de su mejilla y su hombro escocieran como el puto infierno, pero seguía aferrándose al cuerpo inerte de su amante, negándose a dejarlo marchar, a pesar de que era un peso muerto que los arrastraba hacia abajo.


Casi sin fuerzas, siguió luchando hasta llegar al lecho de cantos rodados que había en la orilla y se desplomó, sangrando profusamente por todas las heridas que le había infringido el Dragón Rojo.


Hannibal estaba a su lado, pero no se despertaba ni reaccionaba y Will empezó a practicar los primeros auxilios que había aprendido cuando era policía en Nueva Orleans.


Un, dos, tres… aire y eso es lo que hizo, masajeando el pecho de su amante para que volviera a la vida, pero Hannibal parecía muerto, bajo el resplandor de la luna. Will sollozaba, aunque no se dio cuenta de ello, ni tampoco del dolor de su propio cuerpo, ya que todos sus esfuerzos estaban centrados en traer de vuelta al hombre que yacía boca arriba en el lecho le piedras que había en la pequeña playa. Llevaba ya más de dos minutos y su amante no reaccionaba y Will sabía que si no lograba traerlo de vuelta, lo habría perdido para siempre.


Casi con rabia empezó de nuevo las compresiones torácicas y los ejercicios de respiración, maldiciendo.


-Hannibal, te juro que como no te despiertes, yo mismo iré a buscarte al puto infierno, te traeré de vuelta y seré yo quien te mandé allí de nuevo….- Mascullo Will de desesperación rabia. No había arriesgado tanto para perderlo todo ahora.


Hannibal en ese momento empezó a toser y a escupir agua, intentó incorporarse y Will lo puso de costado para que no se ahogara, pero suspiro con alivio a pesar de que el dolor de sus múltiples heridas había vuelto con toda su fuerza y lo estaba matando.


-¿Wi....Will..?.- Lecter empezó de nuevo a toser sin poder terminar la frase seguía mientras escupía agua.


-Hannibal, mon cher (2)… Estamos vivos…- Dijo Will con los ojos llenos de lágrimas y aunque el otro hombre parecía un poco desorientado, Will se las apañó para acercarlo hasta su pecho, abrazándolo y cubriéndolo de besos mientras sonreía.


-Me duele todo....- se quejó Hannibal intentando incorporarse, pero Will siguió abrazándolo con fuerza contra su pecho mientras seguía cubriéndolo de besos desesperados como si su vida dependiera de ello.


-Maldito estúpido…. Creí que habías muerto.- Dijo Will riéndose y llorando a la vez, y Hannibal sonrió, acariciándole la cara. El agua del mar se había llevado casi toda la sangre de las heridas, pero la sal del agua cada vez picaba más.


- ¿Puedes moverte?- pregunto Will haciendo un repaso a las heridas de su amante y Hannibal sonrió débilmente.


-Con una dosis de adrenalina quizás podría, pero ahora mismo lo que necesito es entrar en calor. Me duele todo el cuerpo y estoy helado. Además creo que me he roto una costilla...


Will lo abrazó, acunando su rostro contra él y le acarició el pelo.


-Te la he roto yo y creo que me he roto el pie al chocar contra el agua, pero por lo demás puedo aguan.... .- de repente todo se le puso negro y se desmayó, arrastrando a Hannibal al suelo con él.


Lecter se frotó la cara y suspiró con pesar. Si no lograran llegar hasta el barco, iban a morir y todos sus sueños de futuro se esfumarían como el humo ya que la herida de bala que tenía en el costado seguía sangrando y cada vez se sentía más débil. Por suerte, Francis no había dañado ningún órgano importante y la bala solo había rozado el músculo.


Hannibal oyó pasos y aunque no tenía fuerzas para luchar intentó ponerse de pie, protegiendo a Will con su cuerpo y entonces, sus ojos se acostumbraron a la oscuridad y los cerró, suspirando de alivio.


-Una vez le dije que había más formas de luchar contra ti que no implicasen la violencia. Lo besé y lo empuje de un tren, Dime, Hannibal, ¿Al menos te ha besado antes de tiraros por el acantilado?- Chiyoh se rió de su propio chiste y negó con la cabeza al ver la mirada aturdida del hombre-. Al menos el plan ha salido bien.- dijo ella bajando su rifle y sacando un par de jeringuillas que clavo en el muslo de Hannibal y otra en el de Will, quién pareció volver a la vida en cuestión de segundos.


-Caballeros, espero que la dosis de adrenalina dure hasta que lleguemos al coche y de allí al Nola. - dijo evaluando a los dos hombres, que se ponían en pie hechos un verdadero desastre.


-¿El Nola?- preguntó Will poniéndose en pie y ayudando a Hannibal a hacer lo mismo.- Creí que se había quedado en Italia... Jamás pude recuperarlo después de que nos tomaran en los hombres de Mason.


-No pudiste porque yo lo robe y lo escondí. Fue realmente entretenido ver cómo Hannibal te llevaba como una novia a través de la nieve...- suspiro ella divertida.


Hannibal lo miró en ese momento, ya pesar de estar destrozado y con un evidente dolor le dedicó una de esas hermosas sonrisas que a Will le recodaban a una manta raya.


Llegaron al coche, un Nissan Patrol de color verde oscuro, con mucho esfuerzo y cuando el efecto de la adrenalina empezó a difuminarse, Will se desmayó de nuevo por el agotamiento, el shock y el dolor.



"No sé a dónde vas, pero... ¿Tienes espacio para otra alma problemática?


No sé a dónde voy, pero no creo que vaya a casa...


Y digo, lo comprobaré por la mañana,


si no aparezco muerto". (3)




TRES MESES MAS TARDE




Tras otro vistazo al Tattle Crime Will suspiró ante el artículo de Freddie Lounds. Carraspeó para que su voz saliera clara y empezó a leer en voz alta.


"¿Traigo final para los maridos asesinos?"


Rezaba el titular y Will leía en voz alta mientras mordía una manzana y veía que aunque Freddie no se equivocaba demasiado, no podía evitar reírse.


Han pasado tres meses desde que Hannibal “El Canibal” Lecter escapase del Hospital Estatal de Baltimore Para Criminales Dementes y aunque el inquebrantable Jack Crawford niegue que su querido empático, el ex agente y psicópata Will Graham, tuvo algo que ver con la fuga, las fuentes fidedignas han revelado que el plan de escape fue idea del ya nombrado Will Graham y hacen hincapié en que la idea de trasladar a Lecter a otras instalaciones fue de su antiguo amante, quien huyó tras él a Europa en su propio barco en los episodios ocurridos hace ahora casi siete años.



Aunque el GPS del vehículo en el que huyeron Los esposos asesinos fue desactivado, un barrido por aire a través de la bahía de Chesapeake encontró una de las propiedades que Lecter poseía, bajo el alias de Johann Friedrich Struensee(4) y dónde era más que evidente que había sucedido un espantoso crimen, aunque ninguno de los tres cuerpos pudo ser hallado.


Los análisis del ADN dieron como resultado que la sangre de dentro de la casa pertenecía a Lecter y a su amante y la que se encontró en el patio, era una combinación de la de Graham, de Hannibal y de Francis Dolarhyde, conocido como El Hada de los dientes, pero tras los acontecimientos de esa noche no se ha vuelto a ver con vida a ninguno, dando por hecho que los tres asesinos cayeron al mar, y que este selló el trágico final de los amantes furtivos y del otro criminal.”


Hannibal se río por las teorías de la periodista pelirroja y puso los ojos en blanco.- -Parece que por una vez, nuestra pequeña ternera pelirroja cuenta algo real.


-Pues me parece, cher, que si la señorita Lounds lo dice, estamos muertos.- Dijo Will divertido mientras le pasaba la tablet a Hannibal, quien la cerró y la puso sobre la mesa sin hacer caso a la notificación entrante del Tattle Crime. Lecter quedó tumbado a su lado en el sofá, aún recuperándose del disparo que recibió protegiendo a Will con su cuerpo y suspiró.


-Mylimasis (5) podríamos estarlo. Si no hubieras logrado amortiguar la caída, nuestros órganos internos posiblemente hubieran reventado por el choque contra el agua y hubiéramos sido el alimento de los peces hasta que alguna pobre alma hubiera encontrado nuestros cuerpos empotrados contra las rocas de alguna cala.-dijo Hannibal con pesar .


Aún le dolía a la espalda, los hombros y la herida del disparo, que Will había operado con manos temblorosas bajo la supervisión de su amante y él aún usaba su tobillera de neopreno, y caminaba con la ayuda de una muleta.


Gracias a los dioses, Hannibal mismo fue quien pudo coser la mejilla y hacer un trabajo de reconstrucción del desastroso hombro de Will y de su mejilla y con un aceite de rosa mosqueta las cicatrices ccerraron bien, sin que los puntos desarrollaran ningún queloide, pero sabía que su amado sufriría de por vida grandes neuralgias a causa del daño causado por el cuchillo en el nervio trigémino.


Will apoyó la cabeza de su adorado amante contra su muslo y deslizó sus dedos por el sedoso y fino pelo de Hannibal, ahora teñido de rubio, vetado de blanco y más largo, y se inclinó para besar suavemente su mejilla, cubierta con una barba blanca y dorada. Aunque ha perdido mucho peso dada la dieta blanda a la que está sujeto hasta que no se recuperase del todo, Will pensó que jamás lo ha visto más hermoso y sonrió, echando de menos sentirlo dentro de su cuerpo, aunque por ahora, ambos seguían bastante heridos para intentar algo más sexual, por lo que se conforman con caricias suaves y besos robados.


-¿Crees que nos encontrarán?.- preguntó Will y Hannibal se encogió de hombros y alzó sus ojos para mirarlo. Con la luz del sol parecían casi dorados y Will suspiró, volviendo a deslizar sus dedos entre las hebras color trigo de su pelo bicolor.


-Cuando estemos lo suficientemente recuperados, debemos irnos. Me gusta Florida y aquí en Duma Key, estamos apartados del mundo, pero mi sueño no es vivir eternamente en una casa rosa al borde del mar. - Murmuró Will cerrando los ojos y Hannibal sonrió, dejándose mimar como un gato con la tripa llena.


-.-Elizabeth era una dama encantadora y una buena mecenas para el mundo de las artes y tuve la fortuna de conocer a su anterior inquilino, Edgar. Un gran artista. Fue lamentable lo que le ocurrió durante su estancia aquí, pero sobre eso no podemos hacer ya nada, por lo demás podemos hacer lo que quieras, mano meile (6). Iremos a dónde quieras, pero juntos.- dijo Hannibal y Will sonrió de nuevo.


- No volveré a irme nunca y es una promesa, Hannibal. Tú eres todo lo que necesito para ser feliz. Me da igual si alguna vez intentas matarme de nuevo, porque por mucho que te ame, esta vez me defenderé. Si yo muero, tú mueres conmigo. Es un trato justo.


Hannibal pareció pensarlo unos segundos y negó con la cabeza.


-Ya no quiero hacerte daño. Aquella vez, cuando te saqué de la granja de Mason y te lleves a casa a través de la nieve, deseé poder volver atrás en el tiempo y haberte ahorrado todo ese dolor. Por una vez en mi vida deseé que todas las tazas de té que rompí contigo volvieran a juntarse, pero en el fondo sabía que todo se había terminado. Que esas tazas jamás se reconstruirían y que por mucho que quisiera poder volver atrás y demostrarte cuánto te amo desde la primera vez que te vi, eso ya no era posible y tras tu rechazo, me rendí y me entregué. Ya no tenía nada que ganar, pero tampoco nada que perder. Sin ti no quería ser libre… Tenía la loca esperanza de que algún día volverías a mí y aquí estamos. Más jodidos que hace tres meses, pero juntos.-dijo cogiendo la mano de Will entre las suyas y depositando un suave beso en su palma.


Will pareció escandalizado por el vocabulario de Hannibal y abrió la boca con sorpresa ya que jamás había oído al doctor decir nada parecido.


-Perdóneme doctor Lecter, pero ese vocabulario ha sido tremendamente grosero por su parte.- dijo riéndose y Hannibal logró incorporarse agarrándose el costado.


-¿Y qué harás conmigo, agente Graham? ¿Comerme?- Dijo levantando una de sus pálidas cejas e intentando guiñar un ojo, lo que hizo reír más a Will, porque cada vez que lo intentaba, cerraba los dos.


- O tal vez te convenza de que me comas tú, aunque nada de sierras en la cabeza, por favor…-


Hannibal se rio y aunque era evidente que aún le dolía el costado, por el modo en que se lo sujetaba, se dobló sobre Will y atrapó su labio inferior entre sus dientes desiguales, apretando lo suficiente para dejar marcas allí pero sin romper la piel.


Un gruñido satisfecho reverberó en la tráquea de Will y se echó hacia atrás para lamerse los labios.


- Hannibal... Si sigues por ahí no creo que podamos detenernos.- dijo fijando sus ojos azules en los de su amante.


-No quiero detenerme, mylimasis, hace más de tres meses que no hemos tenido contacto sexual y ya ha perdido tres años de tenerte entre mis brazos. Necesito ir arriba a recuperar el lubricante o moriré. Te necesito.- Susurró Hannibal, besando una vez más los labios ansiosos de Will y deslizando sus dedos sobre la mata de pelo corto, casi rapado al estilo militar de su amante.


-Cuando huyamos de aquí, no vuelvas a cortarte el pelo. Añoro tus rizos y quiero que los dejes crecer. No miento si te digo que una de mis fantasías es agárrate del pelo mientras te follo a cuatro patas.-dijo Hannibal echando a andar escaleras arriba y Will se desperezó, lamiéndose los labios mientras miraba el culo perfecto de su amante y pensaba en cómo se sentia bajo sus manos cuando le hacia el amor. Era evidente que Hannibal estaba revolviéndolo todo porque podía oír los ruidos en el piso de arriba. -Te prometo que no me lo cortaré más, pero date prisa, joder... -Dijo cerrando los ojos y mordiéndose el labio.


Una extraña ráfaga de viento entró por una de las cristaleras e hizo temblar a Will, quién frunció el entrecejo extrañado. Él mismo había cerrado esas puertas porque se avecina una tormenta y se había asegurado tres veces de que no había ninguna abierta.


Apoyándose en su muleta se levantó y echó a andar hacia la cristalera y entonces lo oyó: Un golpe fuerte y un jadeo de Hannibal y se le pusieron los pelos de punta.

Alguien estaba arriba con su amante.



"El destino nos lleva por donde debe,

con canciones de puro romance,

pisa fuerte y aplaude.

Vamos a matar esta noche,

matar esta noche,

vamos a mostrar a los demás que no eres del tipo común." (7)



Will dejó su muleta, cogió un cuchillo de deshuesar que había sobre la mesa y se lo escondió en la cinturilla de sus pantalones cortos, tapándolo con su camiseta y silenciosamente subió las escaleras.


Su pie latía dolorido, enviándole relámpagos de dolor a través de sus huesos pero apretó los dientes y siguió hacia arriba, sin hacerle caso al dolor.


No se atrevió a pronunciar el nombre de Hannibal y la casa estaba ahora en completo silencio, lo cual nunca era buena señal.


Cuando llegó arriba vio la puerta entreabierta y la empujó despacio, asegurándose de que el cuchillo siguiera en su sitio y deseando haber cogido la pistola que guardaba en el cajón del comedor, pero estaba tan asustado que no había pensado en ello y cuando la puerta se abrió del todo y vio a Hannibal inmovilizado contra el pecho de su agresor y con una jeringuilla contra su yugular, el aliento se le escapó


-Pensé que éramos halcones, Will. Ahora veo que siempre fuiste un lobo con piel de cordero- dijo Matthew Brown fijando sus pálidos ojos hacia los de Will.


Will se adentró en la habitación y Matthew afianzó su agarre en Hannibal y presionó un poco más la aguja contra su cuello.


-¿Matthew? ¿Matthew Brown?.– preguntó sin poder creer lo que veían sus ojos. Los años que habia pasado en prisión no habían sido amables con él y lucía demacrado y lleno de cicatrices, aunque el doble de ancho de lo que era cuando Will estaba encerrado en el sanatorio. Dio dos pasos adelante y el ex enfermo negó con la cabeza.


- No Will. No te acerques más. Tengo que terminar el trabajo que me encargaste y así podremos volar juntos, como siempre debe ser.


Hannibal apretó los dientes y cuando habló lo hizo con tanta calma que su tono puso los pelos de punta al ex agente.


- Señor Brown, lo único que lamento de nuestro primer y último encuentro es que fuera usted quien intentase quitarme la vida, aunque gracias a eso Will volvió a mí y esa misma noche pude sentirle como jamás le había sentido Apretado y cálido alrededor de mi polla, mientras jadeaba mi nombre, tomando lo que usted jamas podra tener. Siento que debo darle las gracias por ello, pero morir en sus manos me produce repulsión. Siempre fue un ser mediocre, alguien prescindible y por eso mi William lo usó. No le importaba si usted vivía o no. Nunca significó nada para él. Él siempre fue un lobo. Mi lobo.-


Las palabras de Hannibal parecieron golpear a Matthew y con rabia empujó a Hannibal a un lado haciéndolo caer al suelo, y pateandolo en el costado empiezó a gritar hacia Will.


-¡Está mintiendo! ¡Tú y yo éramos iguales! Yo te elegí y tú me elegiste a mí... Díselo, Will. Dile cuál fue realmente la razón por la que me enviaste a por él.-


Matthew escupió cada palabra casi frenética y Will deslizó unos segundos su mirada hacia Hannibal, para comprobar que está bien y con un simple parpadeo, el antiguo psiquiatra le hizo entender que sí.


Will se aferró al marco de la puerta y empezó a reírse, casi sin poder controlarse, mientras seguía mirando a Brown.


- ¿Qué yo te elegí, Matthew? Nunca te he deseado, ni te ofrecí nada. En realidad me das asco, con tu mirada de ratoncillo desquiciado, imaginándote que sería tuyo...Te usé porque eras conveniente pero nunca me importaste ni tú ni lo que te pasará. Lamenté mucho que Jack no te matara. Tú mismo lo has dicho. No soy un halcón. No mato en solitario.


Matthew retrocedió dos pasos hacia atrás, mirando horrorizado a Will, como si no pudiera procesar las palabras que acaba de decir y Hannibal tan solo tenía unos segundos antes de que Will sacara su diminuto cuchillo y se lo clavase en el estómago, tal y como hizo con el Dragón Rojo, a la vez que Hannibal lo inmovilizaba desde atrás, y después de que Will lo destripase como un pez, le partió el cuello.


Sin ningún miramiento Hannibal dejó caer el cuerpo al suelo, como si fuera un molesto fardo de patatas llenas de sangre y apartándolo con facilidad con su pie, avanzó hasta Will agarrando su rostro entre sus manos, lo miró con orgullo y algo pareció a la reverencia .


Will dejó caer el cuchillo al suelo y agarró la camiseta de Hannibal, manchándola de sangre, para atraerlo en un beso frenético, lleno de lengua y dientes punzantes.


"En estos próximos años,


muchas cosas van a cambiar,


Pero lo que siento por ti


Seguirá siendo lo mismo ." (8)



Hannibal acarició la cara de Will, e intentó agarrar su pelo en un puñado pero Will lo llevaba tan corto que no pudo y soltó un gruñido de frustración, por lo que bajó sus manos por su espalda, hasta acunar el trasero perfecto de su amante en sus grandes manos y lo instó a que lo rodease con sus piernas.


Will jadeó y echó la cabeza hacia atrás, para darle acceso a su garganta a la vez que siseaba: "-Hannibal, aún estás convaleciente...".- Y Hannibal bajó sus besos por la suave columna de hueso y cartílago de su garganta mientras negaba con la cabeza.


- No hoy... Y no ahora...- suspiró llevando a Will contra la pared a la vez que sus labios subían de nuevo hasta la boca de Will, abierta en un gemido por lo bien que se sintió la erección de su amante contra su cuerpo.


Will devoraba la boca de Hannibal, asaltando con su lengua cada rincón del aliento que jadeaba contra el suyo, mientras se agarraba al amplio hombro de su amante para hacer un poco de palanca para poder frotarse contra la longitud de la polla de Hannibal y hundía los dedos de su otra mano en los mechones de color oro y plata.


Hannibal lo besaba con igual pasión y se balancea contra Will tal y como él le demanda.


Después de tres largos meses, el ex psiquiatra, se apartó de la boca de su amante y cesó todo movimiento y Will gruñó casi como un animal hambriento al ver como las atenciones de su amante paraban en seco.


-¿Hannibal?- preguntó un poco confuso y Hannibal se rió mientras deposita un casto beso en la punta de la nariz de Will.


- Mylimasis, necesito parar un segundo, porque si seguimos a este ritmo, me correré en mis pantalones como un adolescente y eso será sumamente incómodo para los dos. Además, no quiero follarte como una bestia contra la pared y menos con nuestra comida a nuestros pies.- contesta Hannibal con una sonrisa y Will gira los ojos en blanco.


- No pienso comerme ni una sola pizca de esa hiena. Intentó matarte.


-Porque tú se lo pediste.- rio Hannibal y Will desenredó sus pies cruzados alrededor de la cintura de su amor y bajó al suelo.- Luego nos encargaremos de él, Mon Cher, pero ahora tenemos algo más urgente de lo que ocuparnos.


-Estoy completamente de acuerdo contigo, mylimasis.-dijo Hannibal hundiendo su rostro en el hueco entre el lóbulo de la oreja de su amante y de su cuello.


- Deberíamos lavarnos... Este tío puede tener cualquier enfermedad.- Dijo Will mirando sin inmutarse el cadáver del ex enfermo.


Hannibal olfateó el aire y cerró los ojos por un instante mientras una sonrisa se dibujaba en sus labios hinchados y sonrosados por las atenciones de Will.


-Huelo anabolizantes, y creo que un Mac Menú con mucho kétchup y patatas fritas con mayonesa (9), pero no huelo ninguna enfermedad en su sangre.


Will empezó a reírse y cogió la cara de Hannibal entre sus manos.


-¿Patatas fritas con mayonesa? ¿Quién coño come eso? - dijo mientras se apartaba de la pared y empezaba a retroceder hasta su cama.


Hannibal soltó una carcajada y se dejó caer sobre la cama cuando Will lo empujó.


- Llevas demasiada ropa. ¿Por qué llevas tanta ropa?.- Dijo Will sacando la camiseta de Hannibal y lanzándola al suelo. Se aseguró por un momento que el vendaje que cubría la herida de Hannibal no estaba manchado de sangre y se inclinó sobre él para volver a devorar casi con ferocidad los labios de su amante.


Hannibal se las apaño para meter sus manos dentro de los pantalones cortos de Will y gimió cuando agarró con sus manos esas nalgas perfectas que tantas veces había dibujado mientras estaba preso bajo el yugo de Alana.



"Yo moriría por ti


Yo mataría por ti


Voy a robar por ti


Yo haría el tiempo para ti


Te esperare


Yo haría el sitio para ti


Yo te hundiría las naves para ti


Para estar cerca de ti


Para ser parte de ti


Porque creo en ti


Creo en ti


Yo moriría por ti" (10)



Will ayudó a Hannibal a que le quitase la ropa tirándola por todas partes y sintiendo una urgencia que no podía describir. Beso a Hannibal como si su vida dependiera de ello y el aliento de su amante fue como si hubiera estado muerto desde la caída y ahora le infundiera vida.


Mordió el labio inferior de Hannibal, rompiendo un poco la piel y Lecter ahogó un gemido contenido cuando los besos de Will fueron descendiendo por su cuerpo hasta llegar a su erección. Hannibal contuvo la respiración, sintiendo el calor de la boca de Will en su polla pero este paso de largo y arrodillándose en la cama, se colocó entre las piernas Hannibal y le dobló las piernas hasta que sus rodillas tocaron su pecho.


Will lo miro, con sus preciosos ojos del mismo color que el mar que tenían solo a metros de distancia y sonrió, lamiéndose las pequeñas gotas de sangre que tenían el labio.


- He soñado con hacerte esto desde el día que me trajiste el desayuno al motel.- Dijo Will mirando a Hannibal lleno de lujuria.- He esperado esto casi diez putos años. ¿Puedo? .- Hannibal asintió jadeando y planto sus manos sobre el colchón.


La mente del ex psiquiatría estaba en blanco y cuando Will se dobló y lamió una franja ancha en el fruncido de su agujero, sus caderas se dispararon hacia arriba y gimió el nombre de su amor.


-¿Wi..Will?- conseguí decir mientras el ex agente daba otra lamida tentativa a su agujero.


Sin más bromas, Will empezó a comérselo en serio sujetando los muslos de Hannibal con sus manos y convirtiendo al doctor en un desastre sudoroso en que maldecía en varios idiomas mientras agarraba con fuerza las sábanas.


Will introdujo la yema de su dedo índice en el agujero de Hannibal y se sorprendió al encontrarlo tan estrecho.


- Me dijiste que había hecho esto antes...- dijo Will recordando su primera cita y Hannibal levantó la cabeza de la cama y lo miro enrojecido y con mechones de su largo pelo pegados a su cara sudada. Will jamas lo habia visto tan hermoso.


- Y lo hecho, mylimasis, pero solo con dos hombres, varias mujeres y siempre siendo yo siendo el miembro activo....- consiguió decir el doctor con la voz entrecortada y Will sonrió y abriendo el cajón de la mesilla de noche, consiguió el lubricante y Hannibal negó con la cabeza.


-No creí que fueras del tipo activo...- dijo riéndose y Will se inclinó sobre él, besándolo y Lecter estuvo punto de correrse al recodar donde estaba esa boca hambrienta hacia tan sólo uno minutos.


Will se alzó sobre Hannibal sonriendo como un lobo que había atrapado a una presa.


- Pues lo soy… Somos depredadores.. Ambos somos iguales. Tú mismo me lo dijiste, pero no sabía ver, y ahora veo, Hannibal....Te veo, mon cher... Y hoy te voy a follar hasta que supliques. He esperado demasiados años para tener que esperar más.- Dijo deslizando lentamente su mano por la polla de su amante, hasta que se deslizó hasta abajo y Hannibal gimió como si estuviera a punto de echarse a llorar.


- Tus habilidades se han desarrollado perversamente durante estos tres años.- Dijo mirando a Will y el perfilado dejó escapar una carcajada.


-Cher, mon amour... No podía correrme con mi esposa si no te imagina a ti rodeándome las caderas con tus muslos y tuve que ser muy imaginativo para estar a la altura de sus expectativas... Google es una gran base de información .- dijo volver a ponerse de rodillas con los muslos de Hannibal rodeándolo y se lamió los labios cuando destapó el bote de lubricante y derramó una cantidad considerable en su palma, rodeándolos a ambos y empezó a masturbarlos despacio, sin dejar de mirarlo ni un solo segundo pero cuando Hannibal parecía que se iba a correr en segundos, Will apartó su mano y negó con la cabeza.


-Hoy sólo te correrás con mi polla y sólo con ella y sabrás que es lo que me haces cada vez que estás dentro de mi.- Cogió más lubricante y lo esparció directamente sobre el agujero de Hannibal y con mucha delicadeza se concentró en acariciarlo en círculos antes de deslizar su dedo índice de nuevo en ese interior aterciopelado y tuvo a apretar la base de su propia polla cuando Hannibal gimió su nombre.


Pronto, a ese dedo se le unieron dos más y ahora Hannibal se retorcía en la cama como si estuviera recibiendo corrientes eléctricas. Era un misterio como Will había conseguido encontrar su próstata tan deprisa, pero si no lo tenía dentro en una cuestión de segundos iba a morir, ya que cada vez que mostraba algún indicio de acercarse a su orgasmo, Will paraba.


- Mano meile, estoy listo...Por favor... -suspiro atrayendo a Will con sus piernas para acercarlo y cuando su boca se juntaron de nuevo, Will deslizó sus brazos bajo las corvas de su amante y despacio empezó a deslizarse dentro de él. Sus ojos casi giraron en blanco cuando rompieron el primer anillo de músculos, pero querían que cada pequeña expresión de Hannibal quedara grabada en su memoria.


Los tobillos de Hannibal se cruzaron alrededor de sus caderas y Will pudo ver cómo lo de ojos burdeos de su amante se llenaban de lágrimas cuando tocó fondo.


Alarmado paró en seco y cogió la cara de Lecter entre sus manos.


-Te estoy haciendo daño, amor?.- Preguntó preocupado soltando las piernas de Hannibal pero este negó y lo atrajo para otro beso, pero esta vez no fue desordenado ni violento. Simplemente se quedaron boca contra boca, respirando el aliento del otro y cuando Will retrocedió confundido, todo le vino a la mente en unas milésimas de segundos: La sensación de plenitud que sintió dentro de si los primera vez que Hannibal lo llenó, la opresión en el pecho que apenas lo dejaba respirar y sobre todo la quemadura y el placer, abrumándolo y sonrió.


Daría su vida gustosamente por este hombre y sabía que Hannibal haría lo mismo por él. Sus manos recorrieron los costados de su amante y deslizó sus manos por sus brazos hasta que sus manos se cerraron sobre las de su asesino y retrocediendo, volvió a embestir sintiendo con las lágrimas calientes de Hannibal mojaban sus labios.


- Te tengo y no volveré a dejarte jamás, Hannibal.... Nunca. Te lo prometo.- jadeando mientras se alejaba un poco para mirarlo y cuando sentía como las paredes del doctor lo apretaban, no aguanto más. Ambos se corrieron con un gemido y Will se quedó sobre Hannibal, sosteniéndolo y reconfortándolo hasta que un gorgoteo extraño les hizo levantar la cabeza y Will miró con cansancio hacia Matthew Brown.


- ¡Joder! ¿Pero tú no te habías muerto?- gruñó retirándose de encima de Hannibal, se levantó y ando hacia Matthew que gorgoteaba burbujas de sangre y sin mediar ni media palabra pisó con fuerza la tráquea del hombre de que yacía en el suelo y sonó un desagradable ruido de huesos rompiéndose y aplastándose e hizo una mueca, mirando a Hannibal, quién lo observaba desde la cama con una ceja levantada.


- Lo acabas de decapitar internamente. - Dijo el doctor arrastrando las palabras con su sensual acento y Will fue hasta el baño a por una toalla húmeda para limpiarlos.


- Si, mi amor, pero la buena noticia es que ya no me duele el pie. Y ahora a la ducha. Tenemos que quemar la casa porque nos vamos. - dijo con una sonrisa radiante.


Hannibal abrió la boca estupefacto.


- ¿Y a dónde nos vamos a ir ahora, Will? Está casi anocheciendo. El puente que conecta los cayos con Trampa se levanta a media noche y....- Will lo calló con un beso y respondió como si fuera lo más lógico del mundo:


- Nos vamos a Las Vegas a casarnos. Estoy muerto para el mundo y tú también, y si alguien lo descubre quizás deba destripar a unos cuantos peces, pero si es contigo, no me importa a quien tenga que matar. Además, la bigamia no puede ser peor que el asesinato.- dijo y tras coger unas bolsas de lona metió algo de ropa dentro, enseres de higiene y el lubricante y luego roció la casa con gasolina y tras prenderle fuego, ambos se subieron a su Nissan Patrol y se perdieron en la noche.



“Creo que estoy listo para saltar


Estoy listo para vivir


Estoy listo para irme


(Sácame de mi mente)


(Sácame de mi mente) ( 11)


Estoy listo para irme.”




-FIN-


Notas:


(1) Canción New Prespective de Panic at he disco

(2) Cariño mio en frances cajún.

(3) Cancion Alone Together de Fall Out Boy

(4) Personaje historico interpretado por Mads Mikkelsen en la pelicula Royal Affaire

(5) Amante o amado en lituano.

(6) mi amor en lituano.

(7) Cancion Let’s kill tonight de Panic at the Disco.

(8) The End of all things, canción de Panic at the Disco.

(9) Referencia a la conversación que mantienen los personajes de John Travolta y Samuel L. Jackson en Pulp Fiction.

(10) Cancion #1 Crush del grupo Garbaje.

(11) Canción Ready To Go (Get Me Out Of My Mind) de Panic at the Disco.