Negocios Familiares
La familia Hyuga, una familia muy conocida en Japón debido a que era la propietaria de una empresa de alimentos de alta calidad, los cuales se preparaban con los pescados qué conseguían cada día gracias a los pescadores qué tenían, teniendo buenas relaciones con otras empresas tanto dentro como fuera de Japón, pero ahora mismo el señor Hyuga junto a una chica que parecía tener unos 13 o 14 años se encontraban sentados en un sillón de color negro en lo que parecía ser una sala de espera, en eso las puertas se abrieron dejando ver a un señor de pelo castaño algo oscuro bien vestido y con unos lentes algo gastados, a su lado caminaba un chico que parecía tener la misma edad que la chica, tenía el pelo castaño claro y a diferencia del hombre que parecía ser su padre, que tenía una mirada serena y tranquila, indicando que sabía lo que hacía mostrando lo profesional que era, el chico que parecía ser su hijo tenía una mirada de indiferencia, parecía como que le daba igual estar en ese lugar.
- Lamento llegar tarde hoy señor Hyuga, me agarro en un mal momento -comentó el señor haciendo una reverencia-
- No se preocupe señor Hyoudou, admito que también es culpa por avisarle así de la nada -dijo el señor Hyuga moviendo un poco la cabeza, en señal de que no se preocupara tanto-
El señor Hyoudou era un hombre algo mayor, ya se le podían algunas canas en su cabello, la chica no sabía si era por su edad o por todo el trabajo que tiene, pues este hombre era dueño de una reconocida librería a nivel mundial, la cual había sido la encargada de publicar muy exitosos libros y mangas. El chico soltó un suspiro mostrando que no estaba tan a gusto en ese sillón o en presencia de ellos.
- ¿Podría saber por qué me dijiste que te acompañará padre? -preguntó el chico con una voz algo vacía y su mirada estaba caída-
- Oh, ya sabrás por que -respondió su padre con una sonrisa, haciendo que el chico sintiera que algo malo iba a pasar-
- Como sabrás, es bueno tener relaciones con otros socios en el ámbito laboral, y el señor Hyoudou fue un gran amigo cuando yo fui estudiante -comentó el señor Hyuga sonando algo nostálgico-
- Fueron buenos tiempos, aún recuerdo cuando...
- ¡Ejem! -exclamó Issei un poco irritado-
- Oh cierto -su padre sacudió su cara y se puso serio- Como escuchaste hijo, el señor Hyuga dijo que sería bueno tener relaciones entre socios para poder apoyarnos mutuamente
- ¿Y eso que tiene que ver conmigo? -expreso el chico alzando una ceja-
- Bueno, tiene mucho que ver -dijo el señor Hyuga- Tu padre y yo decidimos hacer algo para juntar nuestras familias, y eso sería casando a nuestros hijos
Soltaron la bomba sin previo aviso, no dándole tiempo a ambos jóvenes para procesar la información que les habían dado, la chica se puso roja y empezó a temblar, no podía creer que su propio padre la estuviera emparejando con un chico que jamás había conocido y sin avisarle, parecía que quería llover por la impotencia que sentía hasta que escucho como el chico soltaba un suspiro fuerte, similar casi a un gruñido, vio como este se frotaba por párpados con la mano derecha con algo de fuerza lo que hacía entender que no estaba para nada bien al oír eso, se frotó la cara unos segundos para después levantar su cabeza mientras respiraba profundo.
- ¿Me trajiste aquí para emparejarme con alguien que ni conozco? -dijo el chico viendo con molestia a su padre- ¿Esto es alguna especie de broma?
- Cuando se trata de negocios, jamás haríamos bromas así muchacho -dijo el señor Hyuga serio- Esta unión es importante para tener una buena relación entre nuestras familias
- ¿Y por qué rayos no me dijeron nada de esto? -dijo el chico alzando un poco la voz- ¿Y por qué yo? ¿Por qué no mejor tomaban a mis hermanos?
- Tu hermano mayor está ahora en estados unidos y ya está casado, mientras que tu segundo hermano se encuentra haciendo una gira por el mundo patrocinando nuestra empresa -respondió su padre sin inmutarse por el noto de su hijo-
- Así que yo era tu última opción... -murmuró el chico para si mismo mientras se desplomaba en el sillón mientras cruzaba sus brazos, resignado-
- En el futuro enteras esto hijo, no te enojes conmigo -comentó el señor Hyoudou un poco triste-
- Aja, lo que digas viejo -respondió el chico sin mirarlo, en su lugar miro a la chica, sacándole un jadeo tímido- ¿Y entonces esa chica será mi prometida o me equivoco?
- Por supuesto que sí, es la hija menor que tengo y es la única que puedo usar en este momento -comentó el señor Hyuga sin más-
- ¿Qué edad tiene ella?
- Tiene 14 años, en unos meses cumplirá 15 años
- Mayor que yo por 1 año -dijo el chico y volvió a suspirar- Me imagino que no hay forma de evitar esto, ¿verdad? -nadie respondió- Perfecto -apretó sus dientes- Solo quería asegurarme
- Bueno, preséntense. Muy pronto no serán extraños -animo el señor Hyoudou-
La chica con notable timidez se levantó de su lugar y el chico igual, se miraron por unos segundos, la mirada de la chica reflejaba miedo e inseguridad, en cambio, la del chico reflejaba aburrimiento y un poco de decepción, este levanto la mano y se la ofreció a la chica.
- Un gusto... ¿Supongo?... Mi nombre es Issei Hyoudou, espero que nos llevemos bien -dijo con su notable voz apagada-
- U-U-Un gusto... M-M-Mi nombre es Hinata Hyuga -dijo con una voz suave y delicada mientras tomaba la mano de Issei-
Luego de eso el Señor Hyuga y Hyoudou les dijeron que seguirían yendo a la misma academia, donde solo los hijos de gente rica podía ir, pero que ahora vivirán juntos en un departamento que habían logrado encontrar cerca para conocerse mejor, otra sorpresa que no esperaban escuchar y se notaba que Issei estaba haciendo esfuerzos para no perder la compostura, mientras que Hinata solo estaba nerviosa, jamás había esperado el día de hoy su padre la estaría entregando a otro chico sin su consentimiento, esto la hizo sentir mal y quería llorar, pero no quería que su padre le gritara y tampoco hacer una escena innecesaria hay y enfrente del chico que ahora era su prometido, muy en el fondo, esperaba que esto no fuera real, que solo era un mal sueño que estaba teniendo y que en cualquier momento sería despertada, pero cuando fueron llevados al departamento donde ahora vivirán ellos dos, supo que no se trataba de ningún sueño y que ahora tendría que compartir su vida con un chico que ni siquiera sabía que existía hasta hace unos instantes.
Al llegar al departamento notaron que era bastante grande, de dos pisos de alto y se notaba que debía ser cara, tenía paredes de color blanco con algunos símbolos como de leones o águilas en la puerta, entraron y vieron que era bastante espaciosa, tenía una sala amplia con sillones y una TV de pantalla amplia enfrente, encima de una pequeña mesa de vidrio, al fondo estaba la cocina con algunos muebles donde se guardan las especies, bolsas de arroz, cosas así, también al final un pequeño pasillo de un metro de ancho donde estaban la secadora y lavadora, Hinata noto que había unas escaleras circulares en medio de la sala que llevaba al segundo piso, subieron para ver llevaba a un pasillo qué tenía 3 puertas, abrieron la primera para ver que era una pequeña habitación tipo estudio, tenía una mesa amplia con una silla de oficina de color negro, un pequeño sillón de 1 metro de largo de color rojo oscuro con algunos cojines de color verde con estampados de flores y animales, en la pared había una estantería repleta de libros y que metía 2 metros de ancho y 4 de largo, con libros de todo tipo, en la otra pared, detrás del sillón había una amplia ventana 1 metro que no se podía abrir, cubierta a los lados con cortinas de color naranja.
Fueron a la segunda puerta viendo que era el baño, el cual parecía ser no tan grande, pero no les importo mucho, por fin llegaron a la última puerta viendo que era una habitación amplia con una gran cama matrimonial en el centro, dos mesitas de noche a ambos lados de esta de color café oscuro, tenían 2 cajones y encima de las mesitas había un vidrio circular, en una de las paredes había una ventana de 50 centímetros de largo y de ancho 40, siendo de esas ventanas qué se cerraban y se abrían jalando una palanca, las paredes eran de color blanco con un techo de color rojo carmesí, la cama tenía mantas de color negro y almohadas con fundas rojas con estampados de corazones de color rosa, y para rematar, en el centro de la cama había unos pequeños cisnes hechos de papel formando el típico corazón, Issei e Hinata al ver aquello se sonrojaron demasiado, la última casi se desmaya al ver el lugar donde terminarían durmiendo tarde o temprano, Issei le dijo que terminaría durmiendo en el sillón de la otra habitación, qué podía quedarse la habitación, debido a que él mejor que nadie sabía que ellos dos no llegarían a dormir juntos, al menos no tan pronto, pues quisieran o no, ahora eran prometidos.
Hinata pareció entender a que se refería Issei y asintió temblorosa, pero vio como el castaño bajaba al primer piso, tal vez era por que necesitaba un tiempo a solas, por lo que no lo molesto, en cambio camino hacia la cama y se acostó sobre esta boca arriba, evitando dañar los cisnes pues le había gustado como estaban y se ve que quien lo hizo era muy hábil, miro el techo por unos segundos mientras se tapaba la cara con su brazo derecho, específicamente la zona de los ojos, estaba intentando entender como era posible que su padre la metería en una situación como esa, terminó llorando hay en silencio, jamás le habían tratado con cariño en su casa debido a que sus hermanos y primos eran mucho mejores que ella, Hinata se esforzó siempre queriendo escuchar las palabras "Te quiero" "Estoy orgullosa de ti" o algo lindo, pero eso jamás pasó, siempre la comparaban con sus hermanos y primos, quienes siempre traían notas altas o se hacían amigos de posibles socios, en cambio, Hinata siempre fue tímida y eso ocasionó que esta no pudiera tener amigos, e incluso en la academia donde iban nadie se quería acercar a ella, tal vez era la oveja negra de la familia, tal vez era que sus hermanos eran más agradables que ella.
No tenía la respuesta o tal vez simplemente no quería escucharla, mientras Hinata lloraba sola en la habitación, Issei se encontraba sentado en uno de los sillones de abajo, frotando su cara con algo de fuerza, tratando de entender como era posible que estuviera viviendo algo como esto, el solo quería tener una vida tranquila en una familia de gente exitosa, el al igual que Hinata había intentado impresionar a su familia intentado con sus notas y tratando de conseguir amigos, pero al notar que sus logros siempre eran opacados por los de sus hermanos entendió que su lugar no era ser mejor o igual que ellos, pues simplemente no podía competir contra ellos, así que dejo de intentar mejorar y de impresionar a sus padres, algo que fue notado por su familia, sus hermanos le preguntaron por que no intentaba ser igual a ellos o superarlos, a lo que Issei solo se encogió de hombros diciéndoles qué eso sería imposible y que era mejor vivir la vida que el quería, incluso sus padres trataron de hacerlo más competitivo, pero nada funcionó, esto hizo que Issei por dentro se sintiera molesto, no podía creer que su familia, quien siempre comparaba sus logros con los de sus hermanos, ahora si, mágicamente parecían preocuparse por él.
Después de un rato bajo Hinata un poco más calmada, pero Issei noto que tenía los ojos rojos, muestra clara de que había llorado, rascó la parte trasera de su cabeza un poco tenso y le dijo que se sentará a su lado, esta le hizo caso y se sentó en el otro sillón qué estaba a su lado.
- Viendo la situación, lo mejor que podemos hacer es tratar de llevarnos bien -comentó Issei mientras veía con cierta inquietud a Hinata-
- Si... Aunque no queramos o nos quejemos por esto, no creo que nuestros padres cambien de idea -respondió Hinata frotando su ojo izquierdo-
- ¿Por qué lloraste? -le pregunto con curiosidad-
- O-Oh... B-Bueno... -miro a otro lado un poco decaída- No quiero hablar de eso ahora...
Issei al notar esa expresión decidió no preguntar más y simplemente empezaron a ver sobre que podían hablar, decidiendo qué sería mejor escuchar sobre los libros que Issei había leído en su vida, era cierto que no era un tema tan importante o interesante, pero era mejor que estar los dos callados en un silencio que se iba volviendo poco a poco más incómodo, descubriendo que Issei leía bastantes libros y mangas qué tratarán sobre la edad media o que al menos tuviera que ver con caballeros y princesas, dando el nombre de algunas obras del momento como "El castillo Rojo" "El caballero Negro" entre otros más, lo que no esperaba el castaño era ver como su prometida veía con genuino interés lo que decía, se parecía bastante a una niña pequeña mirando con atención a su padre cada vez que este le contaba un cuento.
Después de 1 hora donde lo único que hicieron fue hablar les entró hambre por lo que Issei le preguntó qué cosas comida ella o que no le gustaba para saber que pedir, a lo que Hinata respondió que le gustaba un ramen con carne qué vendían en un restaurante cerca de su mansión, le preguntó si ese lugar tenían servicio repartidores y Hinata solo bajó la cabeza, diciendo que no sabía pues siempre iba con su familia y jamás pidió algo para llevar, haciendo que Issei le diera curiosidad ese restaurante por lo que pidió un Uber, el cual llegó después de 30 minutos, tiempo en el cual le dio a Hinata que irían a ese restaurante para comer, haciéndola sonreír de la emoción y le dio un abrazo mientras repetía mucho la palabra "gracias".
Luego se separó y se disculpó por haber hecho eso, pero Issei solo soltó una leve risita mientras acariciaba su cabeza, le dijo que no se preocupara por eso, no había hecho nada malo, por lo que subieron al Uber e Hinata le dio el nombre del restaurante, el cual era Shikyaka Wkey, al llegar Issei vio que era un restaurante bastante prestigioso por los leones de oro qué tenía en la entrada y parecía tener como 2 a 3 pisos de altura, se bajaron y caminaron hacia la entrada, siendo detenidos por un guardia de seguridad, quien les dijo que no podían entrar a este lugar. Esto confundió a la joven pareja hasta que vieron que iban vestidos de manera informal, y se veía que quienes estaban dentro estaban muy bien vestidos, con trajes y vestidos caros.
- Mira, no quiero tener problemas con este lugar, solo deja que mi prometida y yo entremos y no pasará nada -dijo Issei un poco cansado, como si hubiera vivido esa experiencia antes-
- Se ve que un pueblerino como tú no entiende a las altas clases -dijo el guarda serio-
Issei soltó un suspiro y sacó de su bolsillo derecho su billetera, la cual era de color café oscuro con líneas horizontales de color blanco y rojo y algunos bordes brillantes de color amarillo, la abrió y sacó una tarjeta de color dorada haciendo que el guarda se pusiera pálido.
- ¿Conoces esta tarjeta? ¿O acaso tengo que darte unas clases sobre ella? -pregunto viéndolo con los ojos entrecerrados-
- N-N-N-No mi señor -dijo el guarda haciendo una reverencia- Perdone mi falta de respeto...
- Sí, sí, como digas -guardo la tarjeta- ¿Podemos entrar ya? ¿O tengo que también hablar con tu jefe?
El guarda empezó a repetir varias veces la palabra "No" mientras sacudía sus manos con notable miedo, les abrió la puerta mientras volvía a disculparse, Hinata no era ninguna ingenua, conocía muy bien esa tarjeta, era una muy especial que solo la gente más rica y poderosa se podía dar el lujo de tenerla, incluso aunque hubieran muchos empresarios y modelos reconocidos a nivel mundial, estos no podían pagar esa tarjeta debido a lo costosa qué era, cuando entraron fueron recibidos por un camarero, qué los vio de forma despectiva, pero el guarda empezó a hacer movimientos exagerados logrando llamar su atención y con un gesto de sus manos le dio a entender "Tarjeta Dorada" haciendo que el camarero abriera los ojos de la impresión y miró a los jóvenes con respeto.
- ¿Qué puedo hacer por ustedes esta linda tarde mis señores? -pregunto el camarero evitando sudar-
- Dame la mejor mesa que tengas, el dinero no es problema -dijo Issei con seriedad-
El camarero asintió y les pidió que lo siguieran, Hinata jalo un poco su camisa diciéndole que no esperaba que el tuviera esa actitud, a lo que Issei respondió que simplemente era así para evitar problemas, había muchos inconvenientes en otros restaurantes cuando iba el solo, por lo que su padre le compró esa tarjeta dorada para evitarlos, y a pesar de que no le gustaba actuar de esa manera, pues no era su estilo, a veces debían de actuar de una forma que no les gustaba para poder tener lo que quieren o como en ese caso, para evitar que tengan problemas solo por que no iban vestidos formalmente, la gente que se encontraba en el restaurante vio a los jóvenes y pensaron varias cosas de ellos, murmuraban entre ellos, cosa que generó incomodidad en Hinata y decidió abrazar el brazo izquierdo de Issei para sentirse más segura, tal vez era debido a que el era muy serio, recto y directo lo que la hacía sentir de esa manera, tal vez podía ser algo más, no estaba segura.
Fueron al ascensor y fueron llevados al tercer piso, el cual se veía bastante lujoso, con sillas de plata reluciente, mesas de la madera más fina junto a manteles de color rojo con bordados de color morado y amarillo, en ese lugar habían muy pocas personas, 2 mujeres mayores estaban sentadas en lo que parecía ser un mini bar siendo atendidas por un hombre de pelo blanco, un hombre con traje rojo bebiendo un vino mientras disfrutaba de la vista y había otra pareja además de Issei e Hinata, la cual eran dos ancianos hablando mientras comía langosta, Hinata se sentía extraña al ver como aquel lugar se veía de una clase tan alta a diferencia del primer piso, el mesero los llevó a una mesa cerca de la ventana y les dijo que ya volvía con los menús, la expresión que tenía Hinata, la cual era de niña que parecía pisar por primera vez un lugar fue captada por Issei al instante que habían llegado a ese piso.
- ¿Primera vez aquí? -pregunto alzando una ceja-
- S-S-Si... -dijo Hinata un poco tímida mientras jugaba con sus dedos- Siempre que venía con mi familia... Íbamos al segundo piso, por alguna razón mi padre no le gustaba venir a este piso.
Issei asintió y giró su cabeza para ver el atardecer caer por la ventana, era la primera vez que iba a un lugar como ese sin su familia, el mesero volvió con el menú y se lo entrego con cuidado, en todo momento ninguno de los clientes que se encontraban en el tercer piso giró sus cabezas para ver a la joven pareja, debido a que sabían que ese piso estaba reservado únicamente para la gente que tenía una tarjeta dorada, por lo que les daba igual quien llegaba, lo importante era que tenían dinero para estar hay, Issei observó el menú pensando en que pedir, viendo que los precios que habían no bajaban de los 50000 dólares, para cualquier otra persona, ver esos precios habría sido suficiente para darle un ataque al corazón, pero para Issei o Hinata no era para tanto.
Issei termino pidiendo unos filetes de res con trufas blancas e Hinata un ramen de pescado tropical, durante la comida Hinata decidió preguntarle cosas triviales a Issei para evitar tener una comida silenciosa, y la charla fue bastante agradable haciendo que pudieran conocerse mejor mientras comían, se notaba que ambos no esperaban tener tantas cosas en común y lo que más agradecían era saber que la persona con la que iban a casar no era alguien arrogante y mimado que siempre esperaba que le dieran todo en la mano, su charla era algo animada ganando algunas miradas del bartender, el hombre y la pareja de ancianos, estos últimos miraron por más tiempo mientras parecían perderse en sus recuerdos, causando que la señora sonriera.
- Ver eso me traje tantos recuerdos -dijo tomando la mano de su marido-
- Lo se querida, aun recuerdo cuando me invitaste aquí la primera vez -dijo el señor un poco avergonzado-
Issei e Hinata terminaron de comer bastante satisfechos tanto física como mentalmente, el castaño pagó sin problemas mientras el bartender los despedía dándoles unos refresco muy raros de ver, diciendo que volvieran siempre que quisieran, serían bienvenidos, ambos se despidieron y entraron al ascensor, al llegar al primer piso fueron a la salida mientras hablaban entre sí, sin darse cuenta que una de las primas de Hinata se encontraba en ese lugar, quien al verla se levantó de su lugar sorprendida y más viendo como Hinata sonreía mucho, la familia Hyuga había escuchado sobre el matrimonio arreglado qué había hecho el señor Hyuga junto al señor Hyoudou, algunos miembros de la familia le reclamaron por eso, pues había hecho tal acción sin consultarlo con nadie más y quien estaba más molesta era su esposa, pero el señor Hyuga se mantuvo recto y dijo que no necesitaban saber sobre eso, pues solo eran temas de negocios, la prima que se encontraba había era Hanabi Hyuga, quien a diferencia de Hinata, siempre fue alguien muy alegre y extrovertida, siendo algo así como el alma de la fiesta, teniendo muchos amigos de gente importante en Japón.
Pero jamás pensó que llegaría a encontrarla hay y encima saliendo del ascensor, por lógica, el chico que se encontraba a su lado, sonriéndole de forma cálida y relajada debida de ser su prometido, Hanabi quería ir donde ellos, pero al ver a su prima tan feliz le hizo sentarse nuevamente, pocas veces la había visto sonreír de esa manera y no quería arruinar el momento entre ellos dos.
- ¿Paso algo? -pregunto una chica que estaba sentada a su derecha-
- No, no era nada. Creí haber visto a alguien que conocía -respondió esta soltando un suspiro-
Durante los siguientes días tanto Hinata como Issei se fueron abriendo poco a poco para poder conocerse más, descubriendo que Issei le gustaba mucho dibujar y pintar, mientras que Hinata escribir historias y cantar, haciendo que la confianza y el cariño fuera creciendo entre ellos, aun no se daban besos o abrazos ya que aunque se tuvieran confianza, no estaban preparados para eso aun, como iban a la misma academia decidieron ir juntos, el problema era que estaban en salones separados y durante los descansos o durante el almuerzo se reunían para poder hablar y pasar más tiempo juntos, al llegar a la casa Hinata se encargaba de limpiarla mientras que Issei acomodaba todo, como no comían en casa, jamás utilizaron el lavavajillas qué tenían, solo para tomar agua y poco más, algunas veces iban a un parque cercano para ver el atardecer y para que Issei lo pudiera pintar, algunas noches o tardes Hinata se ponía a cantar para que Issei le diera su opinión, así fueron pasando los días donde la tranquilidad reinaba en aquel departamento, Hinata jamás llegó a temer de que Issei le hiciera algo indebido, pues había demostrado en anteriores días que era de confianza y no era de ese tipo de chico.
Una tarde podíamos ver a Issei sentado en un sillón en el primer piso leyendo un libro, en eso Hinata dijo su nombre llamando su atención, levanto la mirada viendo como esta parecía algo nerviosa, Issei preguntó si pasaba algo o necesitaba ayuda con alguno de sus trabajos, a lo que Hinata dijo que no era eso, camino hacia donde estaba el y se sentó en el sillón qué estaba a su lado, esta le dijo que estaba muy agradecía de que él le tuviera paciencia en muchas cosas y que tampoco se molestara con ella, a lo que Issei le dijo que no tenía que agradecerle, era su prometida por lo que debía de cuidarla, pues su madre le había enseñado siempre a respetar a las mujeres y más cuando era alguien importante como un amigo o como ella, lo único que esperaba era que su relación no llegara a tener problemas graves como algunas si llegan a tener, Hinata recordó las veces que sus padres discutían y sacudió la cabeza, no queriendo tener que vivir una relación así, Issei la miró por unos segundos y tomo su mano con delicadeza mientras sonreía.
- No puedo asegurar que siempre nos llevemos bien o que no tengamos discusiones en el futuro -le dio una mirada reconfortante- Pero solo espero que podamos salir adelante juntos
Hinata al escuchar esas palabras sonrió mientras empezaba a llorar, pero no de la tristeza, sino de alegría, Issei era el primer chico que la trataba bien y parecía preocuparse por ella, el castaño se alarmo al verla llorar y se acero para limpiarle las lágrimas, siendo sorprendido por los brazos de Hinata qué rodearon su cuello y le dio un cálido beso en los labios, dicha acción sorprendió a Issei debido a que no esperaba que su prometida hiciera algo como eso, pero cerró sus ojos correspondiendo el beso mientras la abrazaba por debajo de sus brazos, estuvieron así por unos segundos para después separarse.
- Y yo espero que nos amemos mucho -junto su frente con la del castaño mientras cerraba sus ojos- Te amo Issei.








