El proyecto
No siempre odio ser un omega. Definitivamente, no siempre lo hizo, porque mierda, Izuku aún recuerda estar en brazos de su madre, recuerda también la forma en la que la mujer solía hablar de los alfas, betas y sobre todo, los omegas como ella.
Inko Midoriya, solía tomar a su hijo en brazos, mecerlo con amor, mientras con ilusión y pasión, contaba cientos de historias para su hijo. Historias de amor, historias con finales felices y, sobre todo, historias de destinados. De esos que, de alguna forma, nacían con esa marca que los ayudaba a identificarse, y misma que, Izuku, poseía en el antebrazo en forma de marca de nacimiento de tonos rojizos y purpúreos. Marca que mucho tiempo después, hubiera repudiado.
Porque ahora que el peliverde contaba con 22 años, la vida lo había golpeado como nunca. Porque incluso desde antes, el chico se habría enfrentado a la horrible verdad: Los omegas, como él y su madre, estaban por debajo de toda la cadena de mando. Algo sumamente confuso cuando con 15 años, te empiezan a tratar como la mierda mientras te entregan el resultado de tu examen de casta.
Izuku de niño, no pensaba mucho en eso, porque siendo un niño, uno nunca ve su entorno o contexto, eso era algo que Izuku no hacía. Y, siendo honestos, al pecoso parecía darle igual el resultado de aquellos exámenes, porque estando en un mundo lleno de héroes, lo único que le importaba, era formar parte de eso, algo que poco después, le fue negado al conocer su subgénero de omega.
Y joder, ese fue el inicio de todo, porque para los omegas, el mundo no era justo. Izuku no tardó en descubrirlo cuando terminó la secundaría, porque vaya, nadie en este mundo, esperaba algo más de los omegas que crías. Nadie en este mundo, le veía como una persona, porque para el resto de la población, los omegas eran la cosa más desagradable de todas.
Celos, olores, lubricación, instintos, todo eso, era asqueroso. Lo era para muchos a menos que se hablara de un alfa. Esos que eran la cabecilla del mundo. Esos que, de alguna forma, habían nacido privilegiados, porque aún sin un quirk, ellos valían más que un omega.
Eso definitivamente, no era justo e Izuku lo sabía. Aun así, ¿Qué podía hacer?
Siendo él solamente un omega, no podía hacer nada, ¿cierto?
Sí, él podría hablar de las marchas, los movimientos, la búsqueda de justicia e incluso de los vandalismos que realizaban los de su clase en búsqueda de atención y justicia. Sin embargo, ¿Eso que cambiaría? Llevaba años viendo eso en televisión, llevaba años escuchando eso en la radio y llevaba años leyéndolo en los periódicos sin que nada cambiara, y, aunque en algún momento él apoyó todo eso pensando que habría una solución, lo cierto es que ahora no lo apoyaba, porque ciertamente, ya ni siquiera creía en una solución real.
Los cambios, no habían llegado a tiempo para que los omegas pudieran tener la opción de estudiar heroísmo. Los cambios, no habían llegado a tiempo para que los omegas pudieran obtener becas. Los cambios, no habían llegado para todo eso que hubiera necesitado, porque no lo hizo cuando por poco, muere debido a su imbécil destinado. Porque carajo, tampoco aparecieron cuando buscó justicia y mucho menos, cuando la sociedad le escupió en respuesta.
Los omegas en este mundo, no eran más que un estorbo. Porque para el resto del mundo: los omegas no eran diferentes de un animal. Porque para el resto del mundo, los omegas existían únicamente para tener crías.
Algo que Izuku, iba a desmentir y rechazar incluso si era desde las sombras.
La alarma resonó en la habitación. Izuku recuerda haberla activado la noche anterior, justamente, antes de salir de fiesta como venía haciendo últimamente, pero diablos, nadie podía culparlo.
Después de ese desastre donde un alfa le había rotó el corazón cuando le dedicó cierto fragmento de una canción, que terminó por matar todas sus ilusiones, Izuku estaba completamente perdido. Según él, había tocado fondo, pues cuando Dabi, uno de los villanos más buscados en japón, le rechazó como su omega, Izuku nuevamente quería morirse. Y joder, como odiaba eso de los omegas, porque cualquier cosa que podría ser nada, terminaba despedazándolo emocionalmente al punto de querer morirse en serio.
¿Eso siquiera tenía sentido?
Pues no para el pecoso, pero siendo él, y habiendo pasado por el peor dolor que un omega podía sentir, y, aun así, sobrevivir a eso como uno de los pocos que podían, ese rechazo de ese alfa, era nada. Al menos, eso se repetía, porque a pesar de que doliera, Izuku tenía un gran control sobre sí mismo. Esta vez, supo caer, y sí, quizás su vida de fiestas, sexo y excesos, no era lo mejor ahora, pero aquello, era mil veces mejor que quedarse a casa queriendo morirse. Esto al menos, era una distracción de su patética vida como omega.
Esto era, lo más que podía hacer para rechazar su naturaleza sentimental.
Abrió los ojos con cansancio. Los parpados, le pesaban como el diablo, sin embargo, cuando al fin afinó la vista y pudo observar el sitio, ni siquiera se sorprendió de no reconocerlo. En ese mes, esta sería la 6 o 7 vez que le pasaba, así que realmente, ya no era emocionante o sorpresivo no saber dónde estaba.
Giró el rostro a un lado del colchón, si no recordaba mal, había dormido con un alfa que encontró en algún club a donde Toga, lo había arrastrado. Aun así, ni siquiera es capaz de recordar más allá de sus ojos; porque esa noche, en cuanto ambos cruzaron miradas, Izuku únicamente sabía que debía dormir con tal alfa de mirada heterocroma; eso porque más que ser llamativo, lo realmente llamativo, era su mirada en el lado izquierdo, esa que, de alguna forma, le recordaba a Dabi con aquel color turquesa que le hizo olvidarse de todo lo demás.
Sí, ese alfa de cabello oscuro, era bastante bien parecido, y por el estado de sus piernas, que parecían no querer dejar de temblar, era más que obvio que ese alfa, también sabía lo que hacía. Porque mierda, ese fue su mejor sexo en semanas. Y, ojalá, eso no haya sido porque el pobre le recordaba un poco a Dabi, porque no, Izuku se negaba a pensar en ese infeliz desalmado que, frente a varios colegas, se había atrevido a cantarle semejante abominación dejándolo completamente humillado.
Sin embargo, el espacio su lado, estaba desocupado. El alfa aquel, claramente había despertado antes, pero, si se preguntaba ahora donde estaba, ese sería el problema.
Suspiró con fastidio antes de levantarse. No era extraño despertar en una cama vacía, pero ciertamente, hubiera deseado ver nuevamente a ese alfa, porque para Izuku, había algo especial en él, o más bien, en la mitad izquierda de él.
Siguiendo el sonido de la alarma, Izuku caminó completamente desnudo en busca de su teléfono, porque antes que cualquier otra cosa, quería desactivar ese molesto sonido. Sin embargo, cuando al fin localizó el aparato y recogió su ropa que estaba regada por el suelo de aquel lugar, no pudo evitar notar que su camiseta, estaba completamente despedazada, algo no muy raro cuando algunos alfas, solían tener la urgencia por poseerlo.
Giró los ojos con fastidio arrojando aquello en algún punto de esa habitación. Era claro que la prenda ya no podría utilizarse, por lo que, sin culpa alguna, Izuku caminó al armario de la habitación. Si ese alfa le había roto aquello, ¿no era justo robarle una camiseta?
Abrió la puerta del armario. Ahí dentro, era básicamente otra habitación llena de ropa. Ciertamente, ese alfa no iba a extrañar una playera o dos. Es más, ese alfa, ni siquiera notaría que no estaban, por lo que, con una sonrisa malvada, Izuku ingresó buscando algo que le acomodara, porque viendo tanta ropa tan monótona, aburrida y sin gracia, era un poco difícil encontrar algo que fuera más con su estilo: alegre y pintoresco.
Finalmente, cuando el pecoso encontró algo de su agrado, tomó la camisa sencilla y se la colocó junto con sus boxers, sus pantalones y sus tenis. Ahora, solamente quedaba irse de ahí, porque siendo ahora lunes por la mañana, no debía olvidar la reunión importante de su universidad. Y diablos, si no se daba prisa, no alcanzaría a llegar a casa por un baño y un desayuno antes de su rutina.
Salió del armario estirándose en el proceso. No había descansado como hubiera deseado, pero su omega interior, ahora estaba calmado, por lo que, al menos por ahora, podría lidiar con el cansancio mejor de lo que hacía con su omega necesitado.
Se observó en el espejo de la habitación, la ropa de aquel alfa denotaba su buen gusto. Para nada era el estilo de Izuku cuando aquellas prendas, solían tener un precio exorbitante, aun así, tampoco negaría que le gustaban los alfas que sabían vestir.
Sonrió ante su reflejo lanzando besos. Definitivamente, era un omega bastante hermoso y con personalidad, porque, no cualquiera dormía con un alfa de ese nivel, ¿cierto?
Continuó admirando su reflejo, al menos, hasta que una segunda puerta, la que Izuku pensó que sería el baño, se abrió dejando escapar un penetrante olor a cedro y una espesa nube de vapor. Izuku entonces, giró esperando ver a aquel alfa de cabellos castaños y mirada hipnotizante, sin embargo, cuando su mirada se encontró con la de aquel, su sonrisa esperanzada, no tardó en convertirse en un gesto de terror, porque, ¡Carajo! ¡Reconocía la mirada! ¡Reconocía esa mirada, pero no al alfa que la portaba!
Dejó caer su teléfono con la sorpresa, aun así, no tardó ni un minuto más en levantarlo nuevamente para seguir observando al alfa, quien, desinteresado, solamente giró a verlo por el sonido del aparato contra su piso de madera.
— Oh, te has despertado — Dice con una toalla cubriéndole la entre pierna — Estaba ocupando el baño, pero si quieres tomar una ducha antes de irte, eres bienvenido — El alfa ingresa entonces a la habitación. Caminando específicamente, en dirección al armario.
Sin embargo, Izuku no solo ignoró lo dicho por el alfa, sino que, con los ojos abiertos de par en par, no daba crédito a lo que veía, porque, definitivamente debía seguir medio dormido, ¿cierto?
Esto era una pesadilla, ¿verdad?
Cabello bicolor en rojo y blanco, reflejaban la poca luz que se colaba al sitio, y joder, Izuku no era idiota, ¡Por supuesto que podría reconocer esa característica en cualquier lado! ¡Era un héroe! ¡El alfa semi desnudo frente a él, era un jodido héroe!
Abrió la boca sin saber que decir. En otra situación, Izuku hubiera agradecido, quizás coqueteado un poco más, pero ahora, eso no estaba a discusión, ¡por supuesto que no!
¡Frente a él, estaba Shoto Todoroki! ¡Un jodido héroe del top! ¡Y carajo! Si él héroe se percatara quien era aquel con quien acababa de dormir, seguramente podría darse por muerto, porque Izuku, no era otro más que el conocido villano “Yami”, ese del cual, aún no habían conseguido su rostro, pero si algunos de sus inventos.
Feromonas ansiosas, comenzaron a llenar la habitación. Shoto, quien había estado en sus propios asuntos, no dudo en girar el rostro al detectar aquello. — ¿Estas bien, omega? — Pregunta inexpresivo
No. Por supuesto que no estaba bien. Y ¡Diablos! De no ser un jodido omega, de no contar con ese jodido olor agrio a limón, podría bien haber aparentado su bienestar, pero no, ¡Jodidos no! ¡Porque él, era un omega! ¡Un jodido omega apestoso y transparente!
Izuku bajó la mirada con nerviosismo. Sí, podría apestar a terror, preocupación y ansiedad, pero externamente, no tenía por qué mostrarlo, porque Izuku Midoriya, no había rechazado tanto ese lado suyo como para no haber conseguido un control.
— Tú… uhm… tú… — Inició de forma torpe — No eres el alfa con quien dormí
Shoto abrió sus ojos con sorpresa. No era nuevo dormir con un omega de vez en cuando, sin embargo, si lo era cuando al enterarse de su identidad, un omega reaccionara de esa forma: aterrado. Porque Shoto Todoroki, no quería ser esa clase de héroe. Él no quería ni deseaba esa presencia, él deseaba que, al aparecer, cualquier persona, pudiera relajarse y calmarse, algo que definitivamente, no estaba logrando con ese omega cuyo nombre ni siquiera había preguntado.
— Lo soy — Dice desde donde esta, porque si algo ha aprendido Shoto de los omegas, es que cuando se sienten amenazados, es mejor quedarse en su sitio — Utilizo un aparato que cambia el color de mi cabello, pero soy el alfa que conociste ayer en ese club.
Los orbes esmeralda de abrieron con tal declaración. ¿Qué ese héroe había cambiado el color de su cabello? Joder que debía ser una maldita broma, ¿cierto?
Porque el problema ahora, no era que un alfa lo hubiera engañado, sino que el problema aquí, es que, sin haberlo notado, Izuku había ingresado a una encrucijada. Porque él, era un villano bajo el alias “Yami”. Y uno bastante estúpido, porque mierda, solo un imbécil podría meter así la pata.
Porque solo un villano idiota, era capaz de dormir con uno de los héroes más reconocidos de japón sin darse cuenta, y solo él, se atrevería a hacerlo sin haber cargado una de sus armas o inventos, porque siendo un quirkless, era definitivo que no podría siquiera pensar en enfrentarse al héroe Shoto.
Mordió su labio con frustración. ¿Qué podía hacer? ¡Carajo! ¿Qué debería hacer ahora?
Miró nuevamente, al contrario. Shoto, no se había movido de su posición y agradecía eso, porque definitivamente, no lo quería en su mismo espacio. Izuku Midoriya, no quería que ese alfa se acercara a él.
Debía pensar. Debía hacerlo rápido, porque estando ahí paralizados a la espera de algo, no lo iba a sacar de esa situación. Él debía pensar algo, ¡y debía hacerlo ya!
Observó la tercera puerta de soslayo, esa definitivamente, debía ser la salida, pero, ¿Podría correr hacia ahí sin parecer un omega loco?
— Quizás es un poco tarde para preguntar esto, pero, ¿Cuál es tu nombre? — La pregunta, interrumpió los pensamientos de Izuku. Aun así, claro que no pensaba responder.
— Eso no es importante — Dice caminando despreocupadamente hacia aquella puerta — Nosotros no nos volveremos a ver, así que, en realidad, no necesitas saberlo
Shoto frunció el entrecejo. — Solo trato de tranquilizarte. Por si no lo has notado, tus feromonas están llenando este ambiente de ansiedad — Dice — Eres bueno aparentando, pero esta situación no es familiar para ti.
Izuku lo miró con ojos furiosos. Justo ahora, no necesitaba que le mencionaran lo obvio. Justo ahora, no necesitaba calmarse, lo que él necesitaba, era salir de ahí ¡Ya!
— Es por eso que odio a los alfas — Murmura para él. Porque mierda, claro que los detesta. Claro que lo hace cuando todos, parecieran querer protegerlo sin estar realmente interesados en hacerlo. Porque esto, era solo instinto. Porque alfas y omegas, no parecían luchar contra aquello que los clasificaba como animales.
E Izuku, no se iba a dejar llevar por instintos. Él, definitivamente no era un animal.
— No es necesario — Dice regresando a sus cabales — No necesitas saber nada de mí. Y, si no te importa, creo que debería retirarme ya.
Izuku tomó el pomo de la puerta. Pudo observar su puño temblar al momento de tomar la perilla, pero respirando profundo y tratando de mantener todo el control posible, salió de la habitación sintiendo sus piernas como un espagueti. Sin embargo, esto no había acabado aún.
Él ahora, debía salir de ahí. Debía salir de ese sitio y esconderse en un lugar seguro, porque, aunque Shoto no hubiera notado que recién había dormido con un villano, eso no era sinónimo de que la situación con Izuku fuera igual, porque Izuku, definitivamente lo había notado. La pregunta ahora era, si alguien más lo había hecho, porque si alguien de la liga se enteraba, podría darse por muerto también de ese lado.
Cerró los ojos tragándose el terror. Con paso inseguro y tembloroso, mientras no dejaba de esparcir aquellas feromonas, bajó al primer piso del apartamento, porque claro, solo los héroes, podrían pagar sitios como aquel pent-house en el centro de la ciudad.
Gruñó con recelo y envidia. No dudaba que alfas aquí y allá, contaran con sitios como aquel. Aun así, y con ese pensamiento intrusivo, no se desvió de su tarea llegando al ascensor, donde dejando escapar algo de esa ansiedad, no se privó de presionar el botón desesperadamente hasta que las puertas se abrieron. Y por supuesto, una vez dentro también repitió aquello para cerrar las puertas.
— Carajo, carajo, ¡Carajo! — Izuku se aferró a sus cabellos mientras aterrado, se dejaba caer en el suelo del ascensor. Porque de todas las estupideces que alguna vez había hecho, esta era por mucho la peor.
Presionó el botón que lo llevaba a la planta baja y respiró. Nadie tenía porque enterarse, ¿cierto? Nadie debía de saberlo aún, ¿verdad?
Vaya que eso esperaba. Porque ¡Joder! Era apenas de mañana, y ya estaba temiendo por su vida, y sí, posiblemente llegaría a casa a llorar un poco, pero si nadie sabía lo que había ocurrido, bien podría culpar a su omega sentimental y salirse con la suya, pero, si alguien se enteraba, entonces podría llorar por su próxima muerte.
— Cálmate Izuku — Se repite recargado en una de las paredes.
Este definitivamente, no debía ser el fin. Porque si nadie sabía, Izuku podría lograrlo. Porque si nadie sabía, él podría ir a casa, ducharse, desayunar, e ir a la universidad y seguir como si nada.
Sí… el definitivamente, podría lograrlo.
Las puertas del ascensor, se abrieron entonces. Revelando el vestíbulo, que, a esa hora por la mañana, guardaba a pocas personas, Izuku respiró hondo antes de avanzar con paso seguro. Porque a pesar de esas feromonas que le costaban una que otra mala mirada, él esperaba que nadie supiera de donde provenían.
Cruzó el lugar hasta la puerta del edificio, atravesando esta, y girando el rostro de un lado al otro tratando de ubicarse, no tardó en hacerlo. Ahí donde estaba, no estaba lejos de su universidad, y, aunque era tentadora la idea de dirigirse ahí ahora mismo, quería ir a casa. Definitivamente, tenía ese deseo ahora mismo.
Dirigió sus pasos a la parada del autobús. No quería pensar en nada de lo que acababa de suceder, por lo que, tratando de distraerse, no dejaba de mirar todo a su alrededor.
¿Arbusto podado? Lo notó. ¿Parada más sucia que el día anterior? También lo notó. ¿2 horas para poder hacer lo que debía? Tiempo perfecto para todo.
No tardó en llegar a casa, el autobús ahí, hacía un recorrido de 20 minutos que lo dejaba perfectamente en la entrada de su edificio. Un contraste cuando aquel edificio, era uno de época y no uno nuevo y fabuloso como el del héroe.
Agitó la cabeza en negación. ¡Se supone que no estás pensando en eso, Izuku!
Subió las escaleras hasta llegar a su piso. Sintiendo la conciencia más sucia cada día más, su cuerpo no dejaba de temblar. Mucho menos sus manos, que tratando de abrir la puerta en 2 ocasiones antes de lograrlo, ya había dejado resbalar sus llaves.
— Mierda — Musitó en cuanto la puerta se abrió. Sin embargo, antes de poder siquiera tranquilizarse en su casa, un aroma familiar llegó a su nariz arruinando todos sus planes y elevando de más, esa ansiedad
— ¡Izuku! — Escuchó llamar de una voz femenina del interior de su apartamento.
Carajo que este no era el momento. No lo era para nada. No cuando acababa de arruinar todo. O bueno, casi.
La dueña de la voz no tardó en abrazarle mientras seguía bajo el marco de la puerta. Quería correr, quería huir antes de que Toga, pudiera notarlo. Sin embargo, la chica lo olfateó casi al instante. Era lógico que el aroma del contrario, estaba impregnado en todo él, pero, ¿Y si toga sabía a qué olía Shoto? ¿Si lo había buscado en internet y deducía todo? ¿Y si ella se percataba de su error?
— Carajo Izu — Mencionó soltándose de él — Es lunes. No pasaron ni tres días desde tu ultima cogida y ya apestas a un alfa diferente
Izuku podía sentir sus manos sudar. Es más, sentía todo su cuerpo sudar. — ¡Oh! ¿En serio? — Pregunta fingiendo lo más que puede — ¿Qué te digo? Mi corazón está roto…
Roto por lo estúpido que era. Joder, eso era desgarrador.
La chica ladeó la cabeza con curiosidad. — Actúas raro — Menciona con su sonrisa lunática — ¿Qué hiciste, omega travieso?
Izuku desvió la mirada con terror. — N-Nada — Dice abriéndose paso al interior. Con un brazo cubría su rostro, pero por dentro, quería que la tierra se lo comiera ahí mismo — Es solo que terminó siendo un alfa raro… uno que no esperaba.
— ¿Más raro que el alfa con fetiches de pies?
Un temblor recorrió a Izuku de solo recordar al lunático que una vez, le pidió lamer sus pies de forma sensual que, para nada, había resultado así para el pecoso. — Sí… más raro… de esos de los que uno no quiere hablar…
— Vaya… supongo que sus fetiches fueron más allá.
Izuku tragó con dureza. No le sabía bien decir todo eso cuando Todoroki, no parecía tener ningún fetiche, pero mierda, eso fue lo que se ocurrió para no hablar de eso.
Ingresó al espacio abierto de su cocina mientras la rubia, se tumbaba en el sofá de la sala de estar. — ¿Y qué haces aquí, Toga? — Pregunta buscando la caja de anticonceptivos.
— Bueno… después de ayer, tu casa era la más cercana — Dice estirándose a lo largo — Me dijiste que estaba bien venir en ocasiones así
Izuku sirvió un vaso con agua y antes de responder, colocó la pastilla en su lengua y bebió. — Claro que no hay problema con eso, pero no trajiste a nadie para dormir en mi cama, ¿verdad?
La chica dirigió el rostro hasta Izuku al otro lado del muro bajo. — ¿Por qué? ¿No te gusta compartir tu nido?
El pecoso frunció las cejas. Como odiaba cuando alguien, le hablaba con aquellas referencias a omegas. Porque él, no hacía nidos. Se negaba a eso. Se negaba a que esos instintos, aparecieran y lo definieran como si se tratara de un animal, porque Izuku, definitivamente no lo era. Él era humano, uno decente.
Toga rio al sentir las hormonas de molestia. — Es broma, Izu — Comenta regresando a su cómoda posición — Pero no, no traje a nadie esta vez. Es raro encontrar a alguien que cumpla mis caprichos y que no termine matando.
— Bueno, si tu fetiche es beber su sangre, definitivamente te verán como loca
La rubia soltó una risa burlesca. — Tú me dejaste beber la tuya
— Pero yo también soy un omega — Contesta con sorna — Sabes que los omegas no podemos satisfacernos entre nosotros.
— Oh, entonces sí eres un omega cuando te conviene
Izuku suspira fastidiado. — Nunca he negado ser un omega. De hecho, esa aceptación fue parte del proceso para odiar ser uno
Toga volvió a reír. Antes de mirar la caja en las manos de Izuku. — Oh, así que a pesar de ser un alfa rarito, si dormiste con él, huh
El rostro de Izuku se tornó rojo. — T-Tengo necesidades, ¿sí? — Contesta guardando la caja y haciendo una nota mental, pues prontamente, va a necesitar comprar más de esas. — Además, ¿Cuánto tiempo planeas estar aquí? Debo tomar una ducha y desayunar, así que dime para saber si activo la alarma o no.
— Hmm… Me quedaré todo este día — Dice mirando al techo — La fiesta de ayer fue bastante salvaje. No entiendo cómo es que tú, tienes fuerzas para ir a la escuela.
Izuku sonríe mientras lava su vaso de agua. — ¿Será porque soy de los mejores en mi carrera y porque justamente hoy, tengo una reunión importante para un proyecto?
— ¿Ves? Tienes energía para perder el tiempo. Yo no tengo energías para nada más.
Izuku rodó los ojos fastidiado. Normalmente, podría discutir sobre como la escuela, no es perder el tiempo, pero justo ahora, solo quiere tomar una ducha y dejar de apestar a cedro.
— ¿No será porque tu celo está cerca? — Pregunta desapareciendo por el pasillo para ir al baño.
— ¡Carajo! — Escuchó gritar antes de que cerrar la puerta con una sonrisa divertida.
Bueno, si algo debería agradecer de su no muerte, es que al menos, Toga le había animado.
Cuando Izuku llegó a clases a las 13 hrs., ya había desayunado, se había bañado y vestía un conjunto completamente diferente.
Él aun, no podía procesar el shock de cuando despertó a las 7 de la mañana ese día, pero estando en clases, y con ese ritmo tan rápido que lo obligaba correr de un lado del campus, al otro para tomar la siguiente clase, era cierto que, por ahora, había arrojado el pensamiento al fondo de su mente. Y, aunque quizás todo eso se cobrara en la noche, cuando solía pensar en todos sus errores, eso no importaba ahora, porque vaya, realmente quería distraerse antes de su reunión con el profesor Higari Maijima, el jefe a cargo del departamento de desarrollo de invenciones en su universidad.
— ¿Ya viste? — Escucha Izuku a pocos metros de él — Ese es el omega del que te hablé. Ese que últimamente, parece estar durmiendo con quien pueda.
Izuku entorna los ojos. Esto nunca podría ser costumbre, ¿cierto?
Últimamente, y gracias a que él mismo había perdido el control de su vida, ha sido normal escuchar rumores aquí y allá sobre él: el omega que, por ahora, es la zorra del curso.
Vaya que eso dolía. Pero si todas esas chicas, creían que él lo hacía por placer propio, entonces que lo siguieran creyendo, porque él, no iba a parar. No lo iba a hacer hasta que su corazón, estuviera lo suficientemente sano para nuevamente, no necesitar de nadie.
Izuku limpia las lágrimas que amenazan con salir. Es probable que, para su omega, las cosas sean diferentes, pero a la mierda con eso, su omega debería estar complacido porque Izuku, le había conseguido al mejor alfa para complacerlo la noche anterior. Así que no, su omega no tenía permiso de mostrarse débil y mucho menos para mostrarlo a otros.
— ¿Quieres relajarte? — Musita para sí mismo — Nadie debería juzgar como decidimos curar lo que otro rompe.
Y antes de seguir con su camino, por supuesto que no evita dar una mala mirada a esas betas, porque podrá ser la zorra que dicen que es, pero no por eso, va a quedarse con la mirada gacha aceptando que lo juzguen.
Las chicas dejan su parloteó al notar la mirada asesina del omega. Y carajo, eso es fácil de identificar cuando sus pupilas, lucen tan afiladas como las de un felino: clara señal de que un omega, está listo para atacar.
De forma casi instantánea, ambas chicas desaparecen dejando a Izuku completamente satisfecho, pues como sabe, no necesita de nadie para protegerse.
Sonríe con orgullo. Quizás su omega esta algo herido por ser reconocido como un fácil, pero si ese omega tiene a Izuku, entonces no hay nada que temer.
Izuku contina con su camino a la clase del profesor Maijima, sabe que posterior a esta, tendrá aquella reunión sobre cierto proyecto de importancia, así que, en realidad, esta algo emocionado. No quiere pensar en nada más. Después de eso, podría llorar, y temer por su vida como debió hacer ese día en la mañana, pero, por ahora, no hay nada de malo en postergarlo, ¿cierto?
El profesor ingresa al aula con su típico traje de héroe. Siendo él también profesor de la UA, Izuku ya ha dejado de sorprenderse, porque a pesar de admirar esas labores, no puede continuar emocionándose cuando ve a un héroe; mucho menos cuando su “trabajo”, no está muy de acuerdo con esa política.
Izuku toma asiento en una de las bancas al frente, porque podría ser la zorra del curso, pero él, era la zorra con reconocimiento académico de excelencia, y la zorra que prontamente, sería reclutada para un proyecto de gran importancia. Oh joder, podría ser una zorra, pero esta parte de él, le llenaba de orgullo. Bueno, eso siempre que no pensara en todo lo que, hasta ahora, ha tenido que hacer para pagarse la matricula y el material, porque si alguien se enterara que él: el alumno de excelencia, es la misma persona en construir los equipos de los villanos, es muy probable que no solo lo expulsen, sino que más allá de eso, se tomen acciones legales en su contra.
Aun así, nadie debe saberlo. Porque, si logra ocultarlo un poco más, solo un poco, podría graduarse en poco tiempo, y no solo eso, sino que, formando parte del equipo de Maijima, podría comenzar con su tesis para el título.
¡Todo era perfecto!
La clase transcurrió con normalidad. Como Izuku ya estaba acostumbrado, tomó a nota a todo lo importante, y no solo eso, sino que siendo un entusiasta como ya se conocía, no evitó competir nuevamente con Hatsume Mei por cada pregunta que arrojaba el maestro, porque ¡Joder! Estar en ese salón, era estar en su elemento.
Amaba esto. Amaba su carrera, amaba las clases, y, sobre todo, amaba encontrarse con gente como Hatsume, quien más allá de ser competitiva, orgullosa e imaginativa, era todo eso de forma sana, porque la beta y él, podrían pasar el tiempo del mundo hablando de teorías, ideas y, sobre todo, babys.
— Midoriya, Hatsume — Llama el bajo profesor en cuanto la clase se ha terminado — Acompáñenme a la sala de juntas
Y sí. Por supuesto que eso, solo puede significar la tan ansiada reunión, porque a pesar de que ellos no tienen ni la más remota idea de cual será ese proyecto el cual les va a proveer la oportunidad de una tesis, ninguno de los dos teme a ese reto. Esto más bien, es emoción.
Ambos estudiantes intercambian una iluminada mirada antes de seguir al profesor. Izuku en su intercambio con Mei, agradece que la chica ignore los rumores y murmullos, porque haciendo algo tan simple como caminar a una sala de reunión, no puede evitar aquellos cuchicheos sobre él.
— Y, si esto continua y las pruebas son positivas, este baby podría ayudar con las reacciones de destinados — Dice Mei hablando sobre uno de sus prototipos — Pero la cosa ahora, es que solo conozco a una persona con la marca
Izuku sabe a dónde va esto, y aunque un recorrido no es el mejor lugar para hablar de eso, es mejor dejar claro este asunto desde ya — Sé lo que planeas Mei — dice mirando la marca en su ante brazo — Pero si buscas el lazo de destinados en mí, no lo vas a encontrar. Ya te he dicho que el desalmado con quien lo compartía, casi me mata al romper el lazo del destino. Esta marca, esta hueca.
— Pero si mi teoría es correcta, ese lazo puede recuperarse. — Comenta con ojos abiertos en un entusiasmo — Podrías reconectar con él y trasmitirle tus emociones como si se tratara de la glándula omega — La chica señala el órgano en su nuca — ¡Esto incluso, sería revolucionario en caso de lograrse!
Izuku hace una mueca de disgusto. — Pero olvidas que no todos los destinado quieren estar entre ellos. Mi destinado, es el ejemplo
— No somos diferentes de los animales, Izuku. Ambas partes, lucharan por estar juntas si ambas se sienten de esta forma. Ambos, caerían a manos del lazo
El peliverde frunce el ceño. Dentro de la escuela, no suele compartir su odio hacia los omegas y su comparación con animales, así que ahora, no es que pueda mostrarse enojado como se siente.
Izuku aprieta los puños ignorando el parloteo de la pelirrosa. Hace poco que ha dejado de escucharla, aun así, su mente no deja de ser un lio por lo dicho, porque definitivamente, no quiere formar parte de ese experimento. Él definitivamente, no quiere volver a saber de su destinado nunca más.
Una vez fuera de la sala de juntas, el maestro detiene su paso para girarse a ambos. — Bien jóvenes — Interrumpe Maijima a la chica — Sé que la información al respecto de esta junta, ha sido muy pobre. Pero tratándose de un proyecto de este calibre, quiero que entiendan que era necesario. Porque en los trabajos reales, con héroes de verdad, no son diferentes de esto. Así que, por ahora, voy a solicitarles discreción en esta junta, porque esta es la primera vez, que se utilizaran pasantes en un proyecto oficial.
La boca de Izuku se abre con sorpresa. Sabiendo ahora, que esto es un proyecto oficial, claro que muere por entrar al sitio. ¡Por supuesto que ahora, lo ansia más que nada! Porque si tiene suerte, ahí dentro, encontrará a alguno de los héroes de los que ha escrito. Porque si tiene suerte, él ya habrá pesando en algún artefacto o herramienta que pueda ser de utilidad.
— Algunos de los asistentes, son gente importante, por lo que Mei, tendré que pedirte que te comportes y que no corras con ideas ahí y allá. — Dice con la mano en la perilla.
La chica asiente con nerviosismo, pero cuando el profesor Maijima confirma que la chica lo ha escuchado, abre la puerta de la sala. Izuku entonces, no puede más que respirar con nervios mientras sus ojos se llenan de ilusión.
Está ahí. Esta en un proyecto importante, y ¿todo por qué? ¡Obviamente por su esfuerzo y trabajo duro! Porque por voz de Maijima, él sabe cómo él, ha sido el único omega elegido para ese proyecto. Y, si ahora mismo no debiera estar orgulloso y entusiasmado al respecto, entonces no sabría cómo actuar.
Izuku ingresa tras el profesor. Con ese entusiasmo que no es tan propio de él, sigue los pasos del más bajo siendo recibidos por un silencio, uno que normalmente, sería de bienvenida, pero, cuando la nariz de omega de Izuku, huele el cedro, ese silencio y emoción, pasan a segundo plano, porque cuando él, gira el rostro para ver a los presentes, solo puede paralizarse al ver al bicolor de quien ha huido esa mañana.
— Oh, carajo — Murmura cuando de igual forma, Shoto lo observa con los ojos bien abiertos.
Esto debía ser una jodida broma, ¿cierto?








