Prólogo
El aire en esa habitación era cada vez más pesado, su espalda chocó contra el escritorio, algunos adornos hechos de vidrio impactaron en el suelo, sacándolo de aquel trance.
Empujó con sus manos el pecho del castaño, rompiendo ése juego de miradas el cual no iba a terminar bien, lo sabía.
—Deja de acorralarme Jungkook, te recuerdo que soy tu superior.
Aquel chico ladeó su cabeza, sonriendo mientras se acercaba más. Hasta que sus labios estaban a milímetros de rozarse y con el aliento acariciando la boca, contestó.
—Me importa una mierda tus reglas y lo sabes.— Movió sus labios hasta la oreja contraría, susurrando. —Veremos cuanto puedes aguantar.
Sin más, se separó de su jefe.
El contrario no se percató que contenía el aire en sus pulmones hasta que volvió a respirar, buscando espacio.
Jungkook le dirigió una mirada lánguida al de cabellos cenizas y salió de la oficina, dejándolo hecho un lío de emociones reprimidas.
Taehyung exhaló, mojando sus labios.
—Tranquilízate, esta jugando.— Susurró para sí mismo, aún con la respiración descontrolada y el corazón impactando en su caja torácica.
Volteó su vista hacía la pared derecha. Miró aquellas fotos de sus más grandes logros, títulos, parches de periódico con su nombre impreso en los títulos y sus entrevistas bajo el nombre de Kim’s Models. Cada una de ellas era tan valiosa como la primera.
Fue aquella pared en su oficina ubicada en el primer piso y con aroma floral, que le hizo aterrizar sus pies en la realidad.
No arriesgaría su esfuerzo, imagen y valor integral por un niño de diecinueve años.
¿O sí?
Dos pasados que se entrelazan sin saberlo con una dolorosa verdad, un secreto y un objetivo, mientras la noche que cambiará sus vidas llega hasta ellos.
¿Lograrán ambos llegar a su objetivo final sin caer por el contrario?
✍️