El mejor equipo

Sinopsis

En el mundo mágico hay mas de una historia que contar, al igual que hay mas de un protagonista y mas de un viaje ... ....Esta es solo una de ellas.

Genero:
Other/Fantasy
Autor/a:
Hyosung
Estado:
Completado
Capítulos:
8
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

Casa Riggs



Era una tarde despejada y tranquila en el norte de Londres, estaba a punto de finalizar el otoño lo que hacía que todos los habitantes del lugar se refugiarán en sus hogares debió a que las temperaturas estaban cada vez más bajas así que no era extraño que un pequeño niño pelinegro estuviera de pie frente a la ventana de su habitación viendo con

con claridad como una pequeña ardilla corría apresurada hacia el refugio que había construido durante el verano con el hocico lleno de semillas. La acción no era tan sorpresiva ya que después de todo el e incluso la vecina habían dejado semillas por todo el jardín para obtener exactamente ese resultado, sin embargo observaba como la pequeña ardilla escalaba el árbol que había en el jardín con suma atención ya que no había mucho que hacer en un día como ese, por esa razón también le prestó suma atención al hecho de que la puerta del cobertizo de su padre comenzaba a llenarse de hojas que eran arrastradas por el viento, así como al hecho de que las ramas de los árboles se sacudían con como queriendo que las hojas secas cayeran para acabar con su labor del año.


Estaba aburrido y no lo podía ocultar.


Pero no tenía que ser experto en el arte de la adivinación para saber que pronto caería la primera nevada, trayendo consigo el esperado invierno y las fastidiosas restricciones de su querida madre, que no los dejaría tanto tiempo en el aire libre con ese clima y con el pensamiento llegó un suspiró que empaño el vidrio de la ventana, confirmando así todo lo que había estado pensando. Ese año tendrían que ser muy astutos además de inteligentes, para lograr hacerse de la oportunidad perfecta para salir y poder aprovechar mejor el tiempo en el patio.


Aunque todo sería mucho más fácil si su padre estuviera ahí, porque juntos crearían la distracción perfecta, pero en los últimos días su padre había tenido que estar fuera de la casa muy seguido ya que al parecer algo no andaba bien en el ministerio o incluso sería mas fácil si su madre no se empeñara en que hicieran sus labores sin la ayuda de la magia.


Por esa razón algo se le tendría que ocurrir para engañar a la mismísima señora Riggs, porque sin ayuda de la magia las tareas cotidianas eran más tardías y mucho mas fastidiosas.


- Hey, me estás prestando atención... - unos dedos chasquearon a su lado junto con una sacudida de hombro. - Pareces uno bobo viendo por la ventana... No me digas que la hija del vecino llegó...


Fue aplastado en automático contra la pared cuando el muy intrusivo de Chan se abalanzó sobre el tratando de ver sin mucho éxito el patio de la otra casa.


- Chan es mayor que tú, dudo que le interese ayudarte con tu tarea. Deberías rendirte.


Minghao hablo perezosamente desde su cama, tan cómodo como si fuera la suya propia, el flacucho estaba acostado cual estrella de mar en medio del colchón sin dejar la posibilidad de que alguien más tuviera un mísero espacio. Tendría que recordar quien fue el de la idea de poner sillones en su habitación y darle las gracias por evitar posibles discusiones por quién se sentaba y quién no.


- Calla escoba sin dueño, ya verás cuando la linda de la vecina sea mi esposa. - murmuró Chan continuando con su débil intento de ver algo de la casa de al lado.


Así que después de un silencio extraño y de un par de miradas rápidas se escucharon carcajadas en la habitación por la idea tan irreal del chico en la ventana, porqué una cosa era tener un crush bastante arraigado por la vecina de tu primo, pero otra cosa era fantasear que te casaras con ella, tendrías una casa y quizás hasta bebes...


Un récord sin duda para Channie, debería anotarlo juntos con los demás... Sin embargo dejo la idea atrás en cuanto vio al castaño voltear con la cara más roja que le había visto hasta ese momento.


- Estaba pensando en cómo íbamos a salir de aquí. - Dijo lo primero que le pasó por la cabeza, mientras se alejaba del castaño sonrojado para sentarse en un sillón, colocándose en la mirada de la situación evitando así que Chan fuera el objeto de las burlas de Minghao durante los siguientes días.


- Lo haces ver como una travesía imposible...- El flacucho en la cama acotó, limpiándose falsamente una lágrima del ojo izquierdo continuando con la burla hacia Chan lo que hizo que recibiera un cojín directo en la cara por parte del castaño enamoradizo. - Solo tenemos que decirle a la tía Alice que nos deje salir un rato.


- El flacucho tiene razón...- Chan apoyo el comentario mientras recibía el mismo cojín en el estómago, sin ningun topo de fuerza.- Solo tú piensas que la tía es estricta. - Terminó de explicar el enamorado tumbándose en el piso, sin importar que hubiera otro sillón vacío justo a un lado.


Y sabía que tenían razón, pero esa era la manera en la que su familia solía actuar, su padre y el fingían estar bajo el yugo opresor de su madre mientras ella solo reía con sus dramáticas actuaciones mal ejecutadas. Prefería eso: que su madre fuera la "firme" y no tan controladora escritora; que su padre fuera el desastroso auror que caza magos tenebrosos y que juntos se encargarán de enseñarle a controlar la habilidad que había heredado de su papá, ese era sin duda el último toque para crear el lío que era su hogar.


Era más divertido que estar en la casa de algunos de sus dos primos. No por qué no los quisiera a ellos o a sus tíos, sino que sus familias eran... Diferentes.


Por un lado, estába Chan y el tío Chanhyung, el par era la representación tacita de lo que una vez leyó como "vikingos" en un cuento muggle que llevo su papá a casa. El tío Chanhyung podía dar miedo cuando lo veías por primera vez, siendo tan alto como un oso y tan robusto como un roble, pero después cuando lo veías hablando del trabajo en el ministerio o sobre su hijo pasaba totalmente desapercibido, así que el problema no radicaba en lo tediosa de sus conversaciones sino en la rutina aburrida con la que llevaba su vida.


Sus padres le explicaron que después de la muerte de la tía Sony, la madre de Chan, el tío Chanhyung no volvió a ser el mismo y que por esa razón era tan reservado. Sin embargo cuando murió la tía Sony, ella aún no había nacido, así que no podía imaginar a otro tío Chanhyung, ¿Cómo sería pasar más de un día en el castillo de los Lee, solo con su tío, que se encerraba en su estudio durante horas y horas por trabajo? Se removió inquieto en el sillón por el pensamiento de Chan aburrido mientras buscaba que hacer en ese gran castillo, no lo culpaba por querer huir hacia su casa o la de Hao.


- Se volvió a perder. - escucho a Minghao y justo cuando enfocaba su mirada en él, sintió un almohadazo en la cara. ¿Tenían algún gusto secreto por lanzarse las cosas en la cara? - Deberías ver a un medimago, eso no es normal.


La carcajada de Chan se escuchó por toda la habitación y estaba seguro que su madre también la escucho en la cocina.


- Lamento no prestarte la atención que tanto esperas HaoHao. - el mencionado sonrió satisfecho con su respuesta y volvió a la conversión que mantenía con el Lee sentado en el piso, porque esa era manera en la que se llevaban, un poco rudo para opinión de sus madres, pero lo justo y necesario para ellos.


Y mientras observaba a Minghao pensó que la otra cara de la moneda era la familia Xú, conformada por su adorable tía Jaz, el holgazán y pretencioso Minghao y el tío Dongyul. La historia en la familia Xú no era la mejor, pero era común dentro de la sociedad mágica.


La tía Jaz y el tío Dongyul se casaron bajo un matrimonio arreglado, difícil de creer, pero tan real como los Hipogrifos. Ya que los matrimonios arreglados eran como un secreto a voces entre las familias de "sangre pura" y solo así se podría creer que alguien como la tía Jaz se casará con alguien como Dongyul, porque el hombre daba miedo.


El hombre era un digno egresado de Durmstrang: el porte arrogante, los modales y las estrictas reglas eran lo que lo definía. Tan diferente a la amable, cordial y siempre dispuesta Hufflepuff de su esposa, así que era más que obvio y total predecible que Minghao quisiera salir a respirar de tantas reglas absurdas en cuanto tenía la oportunidad.


El mismo atravesaría la ciudad y mucho más, si con eso podía holgazanear un rato en la cama de otra persona.


- Hyosung. - Escucho su nombre y quiso golpearse la cabeza contra algo porque otra vez se perdió en sus pensamientos y era seguro que lo molestarían por eso.


Así que llevo su mirada hacia Chan que mantenía su enorme sonrisa esperando solo una palabra para estallar en carcajadas y supo que no solo se perdió en sus pensamientos, sino que se perdió de algo importante, pudo confírmalo cuando busco con la mirada a Minghao y lo encontró sentado en posición de indio en la cama con su sonrisita petulante tan parecida a la de Dongyul.


"La viva imagen" diría su papá.


- ¿Que? - bostezo y espero pacientemente las burlas, pero estas no llegaron como esperaba, las carcajadas de "Channie", (como le decía su madre), fueron suplantadas por risitas bajas y un movimiento de "no puede ser" con la cabeza mientras que Minghao, por otro, lado se levantó y se acomodó con el en el sillón dándole esa mirada de calidez.


Tan parecida a la tía.


- ¿Qué te pasa? - Hao se acomodó de frente a el y solo con esa pregunta supo que se había perdido de algo importante, aún más cuando Chan se arrastró hasta ellos y coloco sus enormes ojos azul cielo sobre él. - Es mejor que lo digas, antes que te empiece a cambiar el cabello de color.


Y con esas palabras dejo escapar un suspiró, era mejor soltarlo ahora que estaban tranquilos.


- Dentro de poco vamos a separarnos. - Dijo lo que tenía una semana pensando desde que sus padres sacaron el tema en una cena.


Era inevitable y obvio que pasaría, se tendrían que separar para ir a diferentes escuelas, ya que sus padres eran muy distintos entre ellos, todos tenían sus propias opiniones, preferencias y expectativas respecto a la educación, era casi seguro que los enviarían a distintos lugares.


El silencio creció entre los tres, confirmando que los chicos habían pensado lo mismo.


Dongyul quería que Minghao siguiera con la tradición de generaciones de los Xú, asistiendo a Durmstrang, sin embargo, aunque su padre y el tío Chanhyung habían asistido a la misma escuela, dudaba que pensaran los mismo que el señor Xú. Evans Riggs fue expulsado de dicha escuela por no seguir los lineamientos, (lo que sea que signifique eso en Durmstrang), culminando sus estudios en Hogwarts junto a la tía Jaz y por otro lado Chanhyung quería que su hijo pudiera elegir por sí mismo a que escuela asistir y si por el fuera Chan estudiaría donde estudió su madre, Beauxbatons.


El problema era que para asistir a ciertas escuelas mágicas tenían que vivir dentro de la zona y eso era aún peor por qué vivirían en lugares distintos, no se podrían ver tanto como ahora. A dios a los veranos en la playa, los días congelados en el castillo de Chan o las tardes de cocina mágica con la tía Jaz y su padre.


- No hay problema.- salto Chan, levantándose como un resorte haciendo que los dos pelinegros en el sillón saltarán en el sitio, por su reacción repentina. - Hay que ir a la misma escuela... Listo. Asunto resuelto.


El castaño aplaudió una vez y termino con las manos en las caderas, como si con eso simplificara todo el problema.


- En esa pose te pareces a tu papá. - se burló Minghao y Hyosung no pudo más que confirmarlo al recordar al tío Chanhyung en unas de las reuniones familiares discutiendo con su padre por algo del ministerio.


- Channie, no es tan fácil. Prácticamente nuestros padres fueron a escuelas diferentes...- Hyosung contradijo lo dicho por el castaño, porque una cosa era decirlo y otra era hacerlo.


- Primero: no me digas Channie...- el castaño interrumpió viendo a su primo con algo de irritación.- ... segundo: solo solo hay que elegir una escuela... Y tercero: es nuestra decisión.


Chan hablaba con toda la seguridad que le daba ser hijo de un representante del ministerio e increíble mago. Pero se olvidaba que eran unos niños, apenas Minghao, (que era el mayor por meses), acaba de celebrar su cumpleaños número once.


- Yo iré a Durmstrang. - Minghao hablo con su vista fija en los ojos de Chan, esperando por algo.


Hyosung pudo sentir el movimiento inquieto de Minghao en el sillón, la incomodidad de sus palabras junto con tono desmotivado y sabía porqué.


Ya que muchas de las cosas en la vida de Haohao ya estaban planeadas.


- ...Bien...- respondió Chan al juego de miradas y el pelinegro juro ver engranajes en la cabeza de su mayor junto con una especie de brillo en esos ojos azules.


- Yo no quiero ir a Durmstrang.


Hyosun hablo apresurado logrando captar a donde iba dirigida la situación, porque esa era una manera en la que actuaban, siempre acompañando y estando al lado de los otros dos mucho mas si eran situaciones incomodas para uno de ellos, sin embargo el no quería irse al otro lado del mundo, para estar en un castillo casi congelado en donde posiblemente los iban a guindar de los pulgares si no hacían la tarea. No, claro que no, prefería irse a estudiar Herbología en Brasil.


- ¿Que? Pero... ¿Por qué? - la desilusión en la voz Chan era tan perceptible como el olor de las galletas que llegaba hasta ellos desde la cocina.


- Yo tampoco quiero ir.


Chan y Hyosung dejaron su pequeña batalla de miradas y voltearon rápidamente para observar atónitos como Minghao se levantaba del sillón y caminaba hacia una de las repisas con libros que había en su habitación.


- Pero pensamos que querías ir, solo mencionaste al instituto del terror cuando hablamos de las escuelas. - Hyosun no salía de su asombro, probablemente tenía el cabello naranja y la cara de Chan era una obra maestra sin embargo Hao solo negó con la cabeza mientras tomaba un de sus cromos coleccionables. - ¿A dónde quieres ir?


- A Beauxbatons. - respondió firme, seguro y sin titubear como siempre lo hacía cuando se le preguntaba su opinión. La boca de Chan cayó de impresión y su cara de total asombro ya no se podía disimular.


No pudo evitar reír porque toda la situación, era tan irónica que hasta era chistosa. El lindo, tierno y risueño Channie quería ir a una escuela como Durmstrang y el holgazán, malhumorado y engreído Minghao quería ir a Beauxbatons. No esperaba poder contarle a su padre, sería el tema de la cena, sin embargo, la mirada de Minghao se clavó en el para sacarla de su ensoñación.


- Ni una sola palabra de esto Riggs. - Minghao sería un experto en adivinación, estaba totalmente seguro de eso.


- Les traje galletas. - su madre entro a la habitación con una bandeja en las manos con galletas y tazas humeantes.- Si toque. - La mujer hablo a la defensiva como respuesta a la mirada desaprobatoria que Hyosung le dirigía por estar escuchando su conversación y aunque no pudiera confírmalo, estaba seguro que los espiaba.


La mujer llevo la bandeja a la pequeña mesa que estaba en el centro de su habitación y luego se dirigió a la ventana con la vista clavada en algún lugar de afuera. Le iba a decir algo respecto al patio, porque sería una buena oportunidad para poder salir a llenarle la camisa a Chan de hojas secas, pero su vista se vio interrumpida por Minghao que camino a la mesa tomando una de las tazas y una galleta que metió en la boca de su menor haciendo que el castaño solo le apartará la mano de un manotazo.


- Ya hay muchas hojas, se acumulan rápido este año. - Escucho a su madre y devolvió su vista a ella que seguía dándole la espalda, con la mirada fija en el patio. - ¿Creen que puedan ayudarme a limpiar el jardín?


Se miraron entre los tres, mientras Chan lograba pasar un trozo de galleta con un trago de posible chocolate y Minghao esperaba alguna reacción de los otros dos para saber que responder, pero su madre era mucho más inteligente que unos niños de once años.


- Les haré pastel de calabaza después de que terminen.


Solo eso basto para que la comunicación silenciosa que mantenían entre los tres se rompiera. Chan fue el primero en bajar con dirección al patio balbuceando algo sobre lo rico que era el pastel de su mamá y Minghao solo se encogió de hombros siguiendo al pequeño come galletas.


¡Ja! ¿Y Dongyul pensaba que sobrevivirían a Durmstrang...? Harían papilla a esos dos una vez que pusieran un pie en ese castillo, sus primos tendrían que despedirse de sus pulgares muy pronto.


- De nada, pero no pienses que volveré a cubrirte para que tengas ayuda con tus labores. - Su mama se acercó soltando un par de risas antes de acariciar su cabello y colocar un mechón detrás de su oreja.


- No sé de qué hablas. Yo no hice nada, pensaba bajar a limpiar cuando entraste. - Hyosun dijo mientras mostraba su mejor sonrisa y hacia los ojos de cachorro que su papá le había enseñado.


- Si claro, reconozco esa sonrisa, es la misma que hace tu padre cuando cree que se sale con la suya. - La mujer le toco la punta de la nariz evitando que la cambiará completamente a una de cachorro y lo empujó hacia la puerta. - Ve con ellos antes de que Hao le llene los pantalones a Chan le tierra o viceversa.


Salió de su habitación con la idea de reemplazar la tierra por la tan esperada nieve que se moría por ver caer, serían increíble estos días de invierno si los chicos pudieran pasar más tiempo en su casa en lugar de sus casas frías y aburridas.


Al estar en la planta baja se encaminó hacia la cocina por algo de tomar y pudo escuchar claramente los gritos de Chan y Minghao desde el patio, no pudo evitar pensar en el día que ya no pudieran disfrutar de eso por estar separados. Sin embargo suspiró pesado, al volver a escuchar su nombre desde afuera...


No, para nada, a quien quería engañar, no extrañaría a esos dos, les podría cortar los dedos el mismo sin la necesidad de ir a una escuela tenebrosa.


Desvió sus pasos y llegó al patio en cuestión de unos cuantos segundos justo cuando Minghao era perseguido por Chan, que se veía más que decidido a no ser el perdedor del juego que el mayor había inventado hace un año para fastidiarlos y Hyosung pudo observar en cámara lenta como Hao se tropezaba, caía e incluso rodaba un poco sobre el suelo lleno de tierra, pero lo que llamó su atención fue la mirada llena de malicia y sonrisa ensanchada que le regaló Chan.


Era claro lo que tenía en mente y no podía dejar pasar la oportunidad de vengarse del fastidioso de Minghao por todas las veces que le ensució el cabello en el pasado.


Luego de eso solo se escucharon los gritos un de podré niño pelinegro que era sujetado por un castaño sobre el piso de tierra, mientras un niño de largo cabello rosa le llena los pantalones con un montón de hojas que estaban regadas por todo el patio trasero.