AGUA DULCE

Sinopsis

Oh! la mar! que hermoso paisaje para navegar surcando sus aguas y poder pescar todo tipo de peces...pero ¿que clase de criaturas podemos encontrar en el mar? eso tendrán que descubrirlo nuestros audaces protagonistas, que, convertidos en joviales marineros, se toparán con seres que solo creerán conocer en sus fantasías y tendrán que enfrentarse a otros "personajes" que les crearán una serie de dificultades en su alocada travesía. No solo se vive de calamares! quien sabe si podrían encontrarse con piratas incluso! o sirenas o pulpos gigantes... Disfrutad de esta historia cargada de humor, tensión, dosis de sexo y amor para los amantes de Bleach yaoi!!

Genero:
Romance/Adventure
Autor/a:
RaineLoi
Estado:
Completado
Capítulos:
25
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

1-¡Marineros a bordo!

*RENJI*

“El barco y su tripulación estaban en apuros. Se habían enfrentado al gran pulpo gigante que amenazaba los mares desde hacía siglos, pero cuando más intentaban acercarse a tierra, otro nuevo ataque les sorprendió. Los marineros empezaron a escuchar un leve susurro en el viento, voces melódicas que los atraían irremediablemente, con peligro de hacer estrellar el barco contra los acantilados….”

-¿Eran sirenas, abuelo?-

El anciano deja de leer el libro y directamente me mira a los ojos y sonríe. A pesar de que apenas puede moverse por su avanzada edad, consigue inclinarse en la silla mecedora para revolverme el cabello con una mano como siempre hace, lo que me molesta enormemente.

-Eres un buen grumetillo, Renji. Muy listo-

-¡No soy un grumete! ¡Llegaré a ser capitán de barco!-

-No lo dudo, tu padre estaría muy orgulloso de oírte decir eso-

Observo con detenimiento a mi abuelo y como sus ojos se empequeñecen bajo sus profundas arrugas. Gateo a cuatro patas por la cama hasta bajar y quedarme sentado en el suelo frente a él, agarrado a sus manos.

-Abuelo, siento ponerte triste al recordarte a mi padre…-

-Para nada, pequeño. Verte es como verle a él. Eres su vivo retrato. De él y de tu madre, con este hermoso cabello rojo que has heredado…-

-¿Si? Pues en el colegio me llaman demonio por ello -

-No debes hacer casos de esos comentarios infantiles…cuando seas más mayor, verás que no hay que juzgar a la gente por la apariencia…sino por el corazón-

-Eso haré, abuelo.-

-¿Quieres que siga con el cuento?-

-Vale, pero yo no creo en las sirenas-

-¿Oh? ¿Y eso por qué?-

-Venga ya, he leído multitud de veces “La Odisea” y sé que las sirenas atacaron a Ulises en su travesía, pero todo es ficción-

-Yo una vez vi un sireno –

- ¿un sireno?? ¿Hay hombres también?? ¿Y cómo son?-

-Igual que las sirenas. Hermosos y más grandes que ellas-

-Guau….quisiera creerte abuelo…pero me estás tomando el pelo-

-Jajajaja eres encantador-

Y otra vez vuelve a revolverme el cabello. Aunque por aquel entonces me fastidiaba que me siguiera tratando como a un niño, a medida que fui creciendo y me convertí en un hombre, ese recuerdo aún me dura cada vez que me toco el cabello. Procedo de una familia humilde aunque con un estado económico decente para codearme con los que vayan de ricos por la vida. Mi padre fue capitán de barco y conoció a mi madre en una travesía. Por desgracia, después de dejarme a cargo de mi abuelo, el último viaje que realizaron mis padres por negocios en un barco fue su perdición. Se estrellaron contra unos acantilados antes de llegar a la ciudad de su destino y el barco se hundió inevitablemente. Murieron ahogados, pero unidos. Juntos hasta el final….se hundieron en las profundidades del océano. Lo curioso es, que después de que los salva costas se rindieran buscando sus cuerpos, fueron hallados días después sobre la orilla, con las manos entrelazadas y una sonrisa marcando sus demacrados rostros. Fue algo digno de ver…una historia de amor que el mar destruyó…pero al mismo tiempo los permitió seguir unidos. Volviendo al presente, ahora me encontraba en el puerto, con mi maleta echada sobre mi hombro, mirando alucinado el transatlántico en el que iba a trabajar desde ese día como marinero. Después de pasar los exámenes oficiales de la marina, por fin formaba parte de un sueño. Llegar a ser capitán de navegación.

Corro hacia la escalerilla donde está empezando a subir todo el pasaje y me cuelo hábilmente entre los presentes parándome frente a un tío de melena castaña y fieros ojos azules que porta en sus labios un cigarrillo machacado y apagado de tanto mordisqueo. Si…esto es lo que yo llamo un marinero en toda regla. Me mira de arriba abajo y yo también me observo por si llevo algo fuera de lo común, vamos a repasar…zapatos blancos, camisa ajustada a rayas negras y blancas, pantalones negros, el pelo trenzado en una coleta…y la típica gorra aplastada de marinero cayéndome la visera sobre una de mis cejas tatuadas. Vamos, estoy perfecto.

-¿Y tú quién eres? –

-Abarai Renji, marinero raso con aspiraciones a capitán, señor-

-¿tú, capitán? Si claro…cuando las sardinas vuelen-

-Te arrepentirás de tus palabras, te lo aseguro-

-Y tú te arrepentirás de no cerrar la bocaza a tiempo si quieres subir…dame tu pasaporte….mm, bien. Pasa, anda y no armes ruido-

Le sonrío ampliamente y lanzo un grito de júbilo en cuanto recorro un largo pasillo lujoso con una alfombra de terciopelo a mis pies, guau….esto sí que es una bienvenida en toda regla ¡no puedo esperar a explorar todo a mi paso!!

-¿qué? ¿Te gusta la vista?-

Me giro para ver al mismo tío de antes de brazos cruzados observándome hacer piruetas casi de lo emocionado que estoy. Me pongo recto y le hago una leve reverencia.

-Es espectacular, señor. Nunca había visto tanto lujo junto-

-Muy bien, pues nos vamos-

-a…. ¿a dónde?-

-A nuestro buque. ¿Pensabas que íbamos a viajar en esta carroza dorada? Que iluso, vuestro entrenamiento empieza en otro barco más asequible y manejable-

-Pe…pero si me has dicho que pasara y….-

-Ju, me gusta hacer la broma a los novatos. Estoy sustituyendo a un amigo para recibir a los ricos en este barco, pero ya he terminado, así que vamos al verdadero barco-

-Me tomas el pelo. Yo me quedo aquí-

-De eso nada, grumete-

El tío me agarra de la trenza y empieza a arrastrarme a la salida mientras yo intento engancharme dónde puedo para impedírselo. Le doy unas cuantas patadas pero ni con esas se inmuta ¿de qué está hecho este tío??

-¡¡Suéltame bestia!!! ¡¡Es una orden!!-

-Si me pagaran cada vez que obedezco sería rico…pero como nunca lo hago, así me va-

-¡No quiero ir a otro barco!!! ¡¡Quiero estemaldita sea!!!-

Por fin me suelta (más bien me tira) frente a otra escalerilla donde veo que van subiendo jóvenes de mi edad, muchos hombres y algunas mujeres. Ah bueno, entonces no está tan mal…jeje, hay buenas vistas después de todo…me sacudo el polvo de las ropas y cojo mi petate entrando con paso firme al nuevo barco. No es tan grande como el lujoso, pero confortable, por dentro tiene buenas instalaciones, es ideal para un viaje sin comodidades, todo en su justa medida…voy mirando el número de las habitaciones hasta llegar a la que me corresponde, la número 23. Ajá, ya estoy en casa. Al entrar me encuentro con los que supongo serán mis compañeros. Un tío moreno de ojos azules que me sonríe al verme y otro rubio de también ojos azules que me saluda tímidamente con la mano.

-Ohaiyo…..-me dice el rubio en un susurro.

-¡Hola chaval! Soy Shiba Kaien, encantado de conocerte-

-Lo mismo digo, Abarai Renji, para serviros-

-Yo soy Kira Izuru, un placer, Abarai-san -

-Nah! Sin formalidades, estamos entre amigos ¿no?-

-Jaja tienes razón, al fin y al cabo vamos a pasar muchos ratos juntos-

-¿Se puede?...-

-Ah!!! Ichigo, ven, ven, que te presento-

Dos jóvenes de la habitación contigua vienen para hacernos una visita. Un joven de cabello naranja super llamativo e ¡idéntico a Kaien!! Y otro moreno de cabello más largo y ojos verdes tristes que no dice ni mu. Kaien pasa su brazo por el hombro de “Ichigo” y éste suspira ante la actitud impulsiva del moreno.

-¿a qué parecemos gemelos?? Pues solo somos primos, pero como si fuéramos hermanos-

-Ah…jaja, ya veo…yo soy Abarai Renji-

-Hola Renji, yo soy Kurosaki Ichigo…y este es Ulquiorra Cifer-

-………..-

-Muy simpático sí…se le ve en la cara-

-¡¡QUE ESTÁIS HACIENDO AÚN AQUÍ!!!-

Casi se me sale el corazón por la boca cuando una mole enorme que apenas cabe por la puerta del camarote se asoma dejándonos aterrorizados. El aspecto grotesco de ese hombre no tiene cabida aquí. Sus ojos, sedientos de sangre, su cabello largo y la forma siniestra de sus labios…aparte de la cicatriz que le deforma medio rostro, es espeluznante… ¿Quién rayos es??

-Lo sentimos, Zaraki-dono….saldremos enseguida-

Tras pedir las disculpas, Kira se acerca a nosotros que estamos pegados a la pared, totalmente acojonados por la presencia de esa bestia (menos Ulquiorra que no se ha movido de su sitio y kaien que no ha dejado de reírse) y nos susurra en bajito asegurándose de que no le oye:

-Es Zaraki Kenpachi, apodado “el tiburón”. Es temible pero muy respetado aquí-

-No me extraña…ese sí que es un viejo lobo de mar…-

-¿¿Lobo de mar?? ¡¡Un auténtico depredador!! Nos matará mientras dormimos-

-que exagerado eres Ichigo…a mí me ha hecho gracia -

-Joder Kaien, tú no estás bien de la cabeza, desde luego-

Me retiro el sudor de la frente y me azuzo el pelo mirando a mis compañeros. Termino echándome a reír a carcajadas como el resto al ver a Ichigo discutiendo con su primo. Si no fuera por sus colores de pelo y sus ojos no los distinguiríamos, tiene su gracia. Dejamos nuestros petates para colocar luego y acudimos al comedor para ser presentados y conocer a nuestros superiores. Me sudan las manos como un cerdo de la impaciencia de ver a mi rival capitán. En cuanto vean mis méritos y valentía en alta mar, estoy seguro de que me ascenderán de inmediato. Todos nos colocamos en dos filas, una frente a la otra. Puedo ver a mis compañeros a ambos lados de mi cuerpo y frente a nosotros a más jóvenes. Hay muchachas bonitas, una muy llamativa en especial, con un cabello verde extraordinario y una delantera….ejem, que mejor no mirar mucho, casi se le salen los senos de la camisa, que fuerte…

-¡Tripulación!! ¡¡Firmes!!!-

Nos ponemos más tiesos que una vela en cuanto salen a recibirnos cuatro hombres con sus uniformes y un porte que haría temblar al más pintado. Prácticamente casi se me desencaja la mandíbula al verlos, incluso entre todos murmuramos un “oh” de exclamación de sorpresa. Dichos hombres empiezan a abrirse paso entre nosotros hasta situarse a la cabeza de ambas filas y hacernos un leve saludo inclinando levemente la cabeza. Otra vez el sudor se hace más intenso en mi piel….madre mía….no me esperaba esto en absoluto, mi viaje para capitán….va a ser demasiado largo me temo.

Siguiente Capítulo