Capitulo 1
Lo se. Me tarde XD. Bueno, probablemente sean menos de 5 capítulos. Veamos que tal va.
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Ha pasado casi un año desde que la cuarta gran guerra shinobi llegó a su fin.
En su clímax, Naruto junto a su hermana; Naruko, y Sasuke lograron sellar a kaguya; la Progenitora del chakra, dando por fin a la guerra. Liberando a todo el mundo del Mugen Tsukuyomi después de su batalla final.
Desde entonces, una era de paz llegó al continente elemental, aunque hubo un gran problema que quedó producto de la guerra: las raíces del shinju, además de los zetsu que quedaron escondidos. Las raíces seguian absorbiendo el chakra del ambiente, corriendo el peligro de que vuelva a crecer el árbol divino.
Kakashi Hatake, el Rokudaime Hokage de Konoha, decidió mandar a Naruto a resolver el problema. La razón era que debido al chakra especial que solo él y sasuke tenían, solo ellos podrían destruir aquellas raíces. Sin contar la habilidad sensorial del rubio que podría detectar a los Zetsu.
Pero, liberar a Sasuke provocó una gran tensión entre las 5 grandes aldeas. Sin embargo, gracias al Uzumaki las cosas no escalaron a más. Y tan pronto como se recuperaron, marcharon a aquella misión.
Desde entonces paso casi un año.
Actualidad.-
Era un día como cualquier otro en Konoha. Los ninjas salían a misiones o realizaban tareas en la aldea. Pese a que había paz, seguian estando muy atareados.
En el hospital, Una bella mujer rubia de unos 18-19 años estaba sentada en su escritorio, viendo a través de la ventana. No pudo evitar soltar un suspiro de aburrimiento.
-¿Ocurre algo? —Fue la pregunta hecha por la segunda persona que había en aquella habitación. Sakura Haruno.
-Nada. Solo estoy aburrida.— Fue su simple respuesta mientras seguía firmando o revisando documentos médicos.
-Entiendo. Oh, verdad. Las chicas y yo iremos a cenar. ¿Quieres venir? — Pregunto con una sonrisa, pesando que esto podría animar a Naruko.
-Creo que pasaré. Tal vez la próxima vez. —Respondió con una sonrisa amable su amiga.
-Eso dijiste las últimas 3 veces. —Confrontó Sakura con un tono algo molesto.— Deberías salir, conocer chicos y divertirte. A este paso acabarás como Tsunade-Shishou; una solterona borracha.
-¿Así?—Resonó una tercera voz en aquella habitación.
Un escalofrío recorrió la espalda de Sakura. Su rostro se torno azul ante el miedo que experimentaba. Lentamente giro encontrándose a su maestra con una sonrisa tranquila pero con una vena en la frente mientras que un aura roja la cubría.
-Sakura, repite lo que dijiste. Quiero oír cada palabra.
Naruko decidió mejor mirar por la ventana, ignorando lo que sucedia ahí. Su mirada se fijo en una nube en particular. Se parecía un poco al cabello de su hermano, entonces una sonrisa se dibujo en sus labios.
Quién diría estar sin su bulla sería tan aburrido.
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El atardecer del día llegó, dando por finalizado el turno de Naruko y Sakura. Ambas salieron juntos.
-Tsunade-Shishou sigue golpeando duro. —Dijo en un tono adolorido mientras acariciaba su cabeza.— ¿Por qué no me dijiste que estaba ahí?
-Me estabas molestando. ¿Por qué debería habértelo dicho? —Respondió con una sonrisa burlona.
-Que mala. —Reprocho antes de soltar un suspiro y estirar sus brazos hacia arriba— Como sea. ¿Vamos a cenar con las demás?
Naruko iba a negarse, pero la verdad es que no tenia tanta emoción por volver a su casa y comer sola mientras veía una película.
-Si. ¿Por que no?
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En un restaurante en el centro de la aldea, Naruko junto a Sakura se reunieron con sus amigas, las cuáles se sorprendieron y alegraron al ver a la rubia. Había pasado tanto desde que salieron juntas.
-Y entonces me dijo: "Una flor para otra flor". —Hablo Ino con una sonrisa de felicidad.
-Es la quinta vez que nos cuentas sobre sai. ¿No tienes otra historia?—Reprocho Sakura ya cansada de que cada vez que se reunían la Yamanaka hablaba de su relación amorosa.
-¿Celosa?—Confrontó con una sonrisa burlona, causando que su amiga la vea mal. Era divertido molestarla.
-Aquí vamos de nuevo. —Exclamó tenten negando con la cabeza al oír a sus amigas discutir.
La Uzumaki solo suspiro mientras seguía tomando de su bebida, ignorando la discusión entre Sakura e Ino, la cuál Hinata trataba de calmar.
-Dime, Naruko, ¿es cierto el rumor? —Preguntó la pelimarron con una sonrisa de curiosidad a la rubia.
La Uzumaki solo dejó su vaso en la mesa, viendo como la atención de todas se centro en ella. Incluso el par que discutía se detuvo al oír la pregunta de su amiga mayor.
-Lo siento, pero me retiro. —Habló mientras se levantaba, dejando el dinero de su parte de la cena sobre la mesa.
-Oye, no te vayas aun. Es temprano.-
-¿Es por lo que pregunté?-
-No. Es solo que ya estoy cansada. Fue un día largo. —Respondió Naruko con una sonrisa tranquila.— Disfrute la cena. Invitenme para la siguiente. —Fue lo último que dijo antes de irse.
Sus amigas solo vieron a la rubia abandonar el restaurante, quedando en un leve silencio.
-¿Creen que se deba a lo que pregunte?
-Es más que obvio que si.
-No es solo eso. —Hablo suavemente Hinata mientras veia su bebida en manos.—Naruko-san ha cambiado mucho desde que se fue Naruto-kun. Se ha cerrado mucho.
-Ahora que lo pienso. Ellos 2 siempre han estado juntos, para todo.
-Acaso te refieres a...
-Es una posibilidad.
-Ino, ¿no has pensado en cortarte la lengua?
-¡¡¿Que dijiste? Frente de marquesina!!
Hinata y Tenten solo suspiraron al oírlas discutir otra vez.
-Disculpen. Denme otra cerveza. —Pidió la pelimarron al mesero, sabiendo que sería una larga cena con ellas 2.—
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Mientras caminaba por las calles de konoha, Naruko se quedó observando al cielo nocturno, con las manos atrás en su espalda. A su alrededor, la gente la saludaba amablemente o susurraba sobre ella.
-Mira. Ahí va Naruko-san.
-Se ve muy hermosa.
-Se parece mucho a su madre.
-Vaya que si se convirtió en una mujer muy hermosa.
-Oye, ¿escuchaste ese rumor?
-Si. ¿Será cierto?
-Tal vez lo sea.
Naruko solo suspiro con cierta molestia y flojera; mejor decidio ignorar todo lo que decían. Quería llegar a su casa rápido.
Después de unos minutos llegó a su casa, la mansion senju.
Poco después de la guerra y nombrar a Kakashi como Hokage, Tsunade al no tener un heredero legítimo, le cedió el puesto de líder del clan Senju a Naruto. Esto incluía todas sus propiedades, dinero, pergaminos y jutsus. Ya que Naruto era un Uzumaki, el clan no tuvo muchos problemas en aceptarlo, y más con los logros que obtuvo. Sin embargo, Naruto decidió compartir todo eso con Naruko, quedando ella a la cabeza mientras que él terminaba la misión.
Al entrar cerro la puerta para después quitarse los zapatos en la entrada y dirigirse a la cocina.
En el corredor habían algunas fotos. Fotos de ella junto a su hermano, del equipo 7 y otra junto a Jiraiya y Tsunade.
Al llegar a la cocina, se sirvió un vaso de agua y después de tomarlo decidió subir a su habitación. Al entrar fue de frente a su cómoda, la cual tenía un espejo. Y ahí tenía enmarcada una foto donde solo estaban ella y Naruto.
La tomo en brazos antes de acostarse sobre su cama, abrazando aquella foto con una sonrisa mientras cerraba sus ojos. Lo extrañaba.
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En la torre Hokage, el Rokudaime Hokage, Kakashi se encontraba revisando unos papales pese a lo tarde que era. Su mirada era sería. No tardo mucho en exhalar un suspiro para relajar su expresión e inclinarse sobre su silla, girando con ella para ver por la ventana, observando toda la aldea.
-Rayos. Esto si que es muy problemático. No puedo esperar ya a retirarme.
-¿Tan rápido quieres retirarte, Kakashi-sensei? —Pronunció una voz con algo de burla, pero emocionada.
-Tus habilidades de sigilo mejoraron mucho. —El Hatake sonrió por detrás de su máscara antes de girarse y observar a la persona que estaba de pie apoyada en la puerta.—
Él tenía largo cabello rubio en punta, ojos azules y 3 peculiares marcas ne cada una de sus mejillas. Su vestimenta era una abrigo roja con detalles de llamas negras en el borde que le llegaba hasta los tobillos, bajo esta llevaba un coto de malla y una casaca naranja con detalles negros. Además de unos pantalones negros.
-Ha pasado tiempo, Naruto. Tardaste menos de lo que pensé. ¿Que tal fue la misión?
El rubio solo sonrió antes de sentarse en uno de los sillones que habían cerca de la pared. Suspiro mientras se recostaba ahí.
-Algo difícil. —Respondió con cierto tono de cansancio mientras veía a su sensei.— Las raíces no paraban de tratar de atraparme. Por suerte pude destruirlas por completo. Ya con los zetsu fue otro tema complicado. Usaban Mokuton u otros tipo de jutsu elementales. —Hablo ahora con un tono algo serio.
-Pero al final nada que no pudieras controlar. ¿Verdad?
-Si. —Contestó con un leve suspiro al final.— ¿Y que tal las cosas por aquí? Ya vi que pusieron tu rostro en la montaña Hokage.
-Si. Aunque, me pregunto si estoy siendo un buen líder.
-No sabría decirte, recién vuelvo. Pero confío en ti, al igual que toda la aldea. —Hablo con una sonrisa.— Pero, si quieres puedes darme ya el puesto.
-No. Aún te falta aprender. —Naruto suspiro con fastidio, cosa que hizo reír al Hokage.— Viéndote así, me recuerdas mucho a Minato-sensei. Y más con el cabello largo.
Naruto sonrió, agarrando un mechón de su cabellera mientras lo veía.
-Ayame-nee fue la que me cortaba el cabello desde niño, además de Naruko. Tenía miedo de que pierda su estilo si me lo cortaba solo, así que prefería dejarlo crecer. —Respondió con una sonrisa de felicidad.
-Ve a descansar. Estoy seguro que Naruko estará feliz de verte.
-¿Lo crees? —Pregunto con una expresión triste.
-¿Paso algo?
-Antes de irme, discutimos. Mejor la visitaré mañana. —Se puso de pie, sacando algo de su bolsillo antes de arrojarlo al Hokage, el cual lo atrapó.— Ahí esta mi informe. Iré a comer ramen. Me he perdido mil platos. —Hablo con una sonrisa antes de saltar por la ventana.
-Ah. Me alegra saber que no cambio mucho.
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Con Naruto, él volaba por el cielo, observando toda la aldea, hasta que por fin llegó hasta su destino.
Aterrizó frente al local que tanto quería, Ichiraku ramen. Para su sorpresa, ahora era un restaurante. Afortunadamente no había nadie a los alrededores y aún faltaban 10 minutos antes de el local cierre.
Impaciente, entro. Sonriendo al ver la espalda del dueño del lugar, Teuchi.
-Oh, bienveni...
Toda palabra murió en la garganta del hombre mayor al ver al joven rubio, el cual sonrió.
-Yo. ¿Hay servicio?
-Oh, Naruto, Siéntate. —Hablo con una sonrisa en su rostro al verlo. Naruto se sentó en un banquillo.— ¿Cuando llegaste? Has crecido más.
-Llegue hace unas horas. —Respondió con una sonrisa mientras se rascaba la nuca.— ¿Que tal el negocio? Veo que ha prosperado más desde que me fui.
-Si. El que este viejo local haya sido tu lugar favorito provocó que varias personas de diferentes aldeas vinieran solo para comer aquí. —Respondió mientras seguía cocinando.
-¿Y Ayame-nee? ¿Ya se fue a casa?
-Si. Ya se estaba durmiendo así que la mande a casa. Fue algo difícil conociendo lo testaruda que es. —Dijo antes de servir un poco de caldo en un tazón. Seguidamente añadió más ingredientes antes de girarse y colocar el platillo frente al Uzumaki.— Aquí tienes. Un miso ramen con extra puerco.
-Gracias. Itadakimasu. —Junto sus manos antes de agarrar unos palillos y comenzar a comer.— Delicioso. Extrañaba este sabor.
Teuchi solo sonrió feliz al verlo comer. Por su mente no pudo evitar recordar cuando el rubio era un niño y venia casi todos a comer ramen. Esa sonrisa que tenía mientras comía hacia que sintiera que valiera la pena ser cocinero.
-Oh, me olvide decirlo. Bienvenido.
_______________________________continuara
Bueno, no creo que me haya quedado tan mal. Por cierto, no creo que meta tanta acción, salvo lo ocurrido en the last. Escriban sus opiniones, sugerencias respecto al capítulo. Cuidense, hasta luego.