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Video Call

Sinopsis

Salir de su casa no es algo que estuviese en los planes de Jungkook, pero haría cualquier cosa por JiMin. KookMin TS

Genero:
Romance/Drama
Autor/a:
Hee♡
Estado:
Completado
Capítulos:
3
Rating
5.0 2 reseñas
Clasificación por edades:
18+

Parte I

JiMin soltó un suspiro cansino cerrando su casillero con desgano, la correa de su maleta comenzaba a irritarlo más de lo que ya estaba después de la conversación que tuvo con su profesor de historia. Necesitaba urgentemente encontrar la manera de pasar la materia, si no se aprendía el temario que tendría dentro de mes y medio para el examen final del primer ciclo, entonces tendría que quedarse en supletorios durante sus vacaciones de verano.

No es que fuera algo malo, JiMin tomaría la oportunidad de pasar fuera de casa más tiempo del usual si pudiera, sin embargo, el problema radicaba en que, su profesor le había advertido sobre impedirle presentar el examen nacional si no rendía correctamente aquel primer ciclo. Ya iba siendo hora de graduarse del instituto y buscar universidades, dos cosas a las que JiMin temía.

Primero, la escuela era una excusa estupenda para permanecer lejos de su padre; y segundo, no estaba seguro de poder asistir a la universidad con los problemas financieros que había en su casa. Su trabajo de medio tiempo en la biblioteca le ayudaba bastante a mantener sus gastos básicos, aun así, no era suficiente como para ahorrar e ir a la universidad y ni hablar de sus notas que siempre eran un desastre terminando en supletorios la mayoría de las veces.

—Hey, Jim —girando su cuerpo en dirección a la voz, se dio cuenta que había permanecido demasiado tiempo sumido en sus pensamientos de pie frente a su casillero —. ¿Qué te dijo el profesor Kang?

JiMin hizo una mueca. —Estoy jodido, Jake.

El castaño trotó hasta llegar a él, sus enormes ojos cafés le miraron en una mezcla de curiosidad y preocupación.

—¿Por qué? ¿qué ha pasado?

JiMin lo tomó del brazo comenzando a caminar por el pasillo en dirección a su siguiente clase, debía de algún modo enfocarse en mantener estables las notas del resto de sus materias. Si el profesor de historia le había advertido, eso quería decir que, cualquier otra clase que perdiera daría paso al mismo problema.

No poder graduarse.

Soltó un gimoteo molesto. —El profesor Kang dijo que, si no apruebo el próximo examen final, no se me permitirá dar el examen nacional, ¿sabes lo que eso significa?

Jake parpadeó. —¿Qué no tendrás que pensar en ello hasta que pases historia?

JiMin blanqueó los ojos dándole una mirada de soslayo al castaño, Jake sonrió de labios cerrados dirigiendo su mirada al pasillo. A veces, JiMin envidiaba lo relajado que era el menor, otras veces —como en aquella situación— odiaba que no se tomara enserio lo que estaba diciéndole.

—No, idiota —golpeó el hombro del castaño sacándole una queja —. Significa que, si no doy el examen nacional no podré graduarme del instituto.

Jake detuvo sus pasos de golpe mirándolo con sorpresa, sus ojos se abrieron ampliamente de manera cómica. Aquello hizo sonreír a JiMin quién siguió su camino a través del pasillo.

—Ah diablos, Jim. Tú… —soltando un resoplido retomó su paso alcanzando pronto al rubio —. Estás jodido.

—Es lo que te he dicho hace un rato —musitó ubicando de mejor forma la correa de la maleta sobre su hombro —. Necesito al menos graduarme si quiero que aumenten mis horas en la biblioteca.

—¿De qué hablan? —JiMin giró su cabeza observando a Yoongi caminar a la par de ellos, sus hombros estaban caídos caminando con total pereza con sus ojos casi cerrándose debido al sueño. JiMin sonrió peinando un par de mechones negros que revoloteaban desordenados de su mayor —. Parece que van al matadero.

—Jim no podrá graduarse con nosotros —declaró Jake, JiMin lo dejó caminar delante de él pateando con rudeza tras su rodilla. Jake cayó hacia adelante gracias al golpe —. ¡Joder, Park!

—No digas cosas como esas, tonto —se quejó ignorando los lloriqueos del menor.

Yoongi los miró confundido. —¿De qué habla este idiota?

—¡No soy ningún idiota, hyung!

—El profesor de historia… —comenzó con un ademán ligero de su mano peinando hacia atrás sus cabellos rubios —. Si no paso el examen de final de ciclo, no me permitirán presentarme al examen nacional.

—Pero el examen nacional viene durante la mitad del segundo ciclo —el pelinegro frunció el ceño despeinando sus cabellos —. ¿No puedes simplemente irte a supletorios en las vacaciones de verano?

—No, de hecho, tendremos un curso en las dos últimas semanas de las vacaciones que serán de ayuda para el examen nacional. Por eso debo pasar el examen antes de salir a vacaciones —aclaró.

—Definitivamente estás jodido —dijo Jake, JiMin suspiró.

—¿Por qué no buscas un tutor? —ambos menores miraron al pelinegro con sorpresa, Yoongi rodó los ojos —. ¿No se te ocurrió eso?

—En realidad, no —ingresando al salón de clases se ubicaron en sus sitios habituales al final, JiMin se dejó caer con cansancio sobre su silla —. ¿Dónde voy a conseguir a alguien en esta maldita escuela que quiera enseñarme en menos de dos meses el temario completo del ciclo?

—Buen punto —Jake se recostó en su mesa con su rostro mirando hacia sus dos amigos —. No creo que nadie se tome tal molestia con tu historial Jim, y nosotros no estamos mejor que tú.

Yoongi hizo una mueca, aunque Jake tenía razón.

—Tal vez si buscas en internet, haya alguien que puedas encontrar —murmuró, la profesora de inglés ingresó al salón silenciando el ruido de los estudiantes —. No pierdes nada con intentarlo.

—Lo haré, gracias Yoon.

Yoongi le sonrió de medio lado enderezándose en su asiento para prestar atención a la clase. JiMin se dedicó a escribir todo lo que la profesora dictaba o escribía en la pizarra aun cuando su mente no estaba en ello, su futuro siempre había sido incierto gracias a los mil problemas que lo arrastraban hacia abajo; pero ahora, su mayor problema sería repetir el último año escolar.

Incluso si no lograba ir a la universidad, quería obtener su diploma. Estaba cansado de la vida de mierda que le había tocado.

Un toquecito en su hombro llamó su atención, giró la cabeza encontrándose con la mirada preocupada de Jake. El castaño le dio una rápida mirada a la profesora antes de regresarla a él señalando su agenda, JiMin arqueó una ceja.

—Pásamela —susurró.

JiMin hizo caso extendiendo su cuaderno al menor, Jake se fue a la última hoja garabateando algo antes de devolvérsela. Una nota había sido escrita en el.


“Seung conoce a alguien que enseña a travéz de videollamadas”


JiMin frunció el ceño dedicándole una mirada interrogante a su amigo, Jake blanqueó los ojos como si la falta de atención del rubio le irritara.


“Tu novio conoce gente extraña. ¿Y bien?”

“Jim, sé intelijente. Puedo preguntarle a Seung si su amigo podría ayudarte”


Ignorando las faltas ortográficas del menor, entendió prontamente lo que Jake quería decir con eso, abrió los ojos emocionado sonriendo ampliamente en dirección a su amigo.

—¡Si, maldición! ¡Haz eso!

Jake se quedó en silencio mirándolo fijamente con el cuerpo tenso, JiMin parpadeó confundido recordando de repente que estaban en medio de la clase. Girando su cabeza en dirección a la pizarra, notó a la profesora Lee mirarlo con total desaprobación de brazos cruzados.

—¿Algo que quiera compartirnos, Park?

—No, profesora Lee —susurró volviendo a tomar asiento —. Lo siento, continúe.

—Gracias, necesitaba su permiso —dijo no sin sarcasmo girando de nuevo a la pizarra —. Si vuelve a interrumpir de ese modo, lo sacaré de la clase.

—Entendido, profesora Lee.

Recostó su cabeza sobre la mesa ignorando los susurros y las burlas de sus compañeros. Yoongi mandó su mano hacia atrás acariciando con cariño sus cabellos rubios por unos segundos antes de regresar a su posición normal prestando atención a la clase.

Ladeó la cabeza encontrándose con la mirada divertida de Jake, sonrió soltando un pequeño resoplido. Esperaría a que Jake pudiera hablar con Heeseung esperando que aquel amigo aceptara darle tutorías durante el próximo mes y medio.

Por ahora, era su única solución y salvación.


[…]


—Quiero retirar estos libros —JiMin asintió tomando los libros para registrarlos en el computador, la chica se recostó sobre el mesón observando con fijeza lo que hacía.

JiMin la ignoró. —Tu carné, por favor.

—Lo he olvidado —JiMin detuvo su tarea dándole una mirada reacia, la chica sonrió —. Podrías hacerme el favor de registrarlos, cuando los regrese puedes anotarlos en mi carné.

—Lo siento, no puedo hacer eso —negó inmediatamente tomando los libros para dejarlos a un lado —. Si no tienes carné, no puedes llevarte los libros. Políticas de la biblioteca.

La chica mantuvo su sonrisa ladeada. —Vamos, sé que puedes hacerme el favor, tu compañero a veces lo hace por mí y yo le regreso el favor.

Sus hombros se tensaron al entender el significado de sus palabras, tomó una profunda respiración mirando el alrededor esperando que nadie los estuviese observando.

—No puedo hacer eso —repitió entre dientes regresando la mirada a ella, finalmente el gesto de la chica cambió —. Lo que sea que hagas con Choi no es mi asunto. No soy él.

—Oye —ella se enderezó plantando sus palmas firmes sobre el mesón, JiMin retrocedió por instinto —. Sólo haz el maldito favor, necesito esos libros.

—No es mi problema, niña, no puedo hacerlo —su frase era repetitiva, pero esperaba que ella entendiera su punto —. Hay fila tras de ti, hazte a un lado si eso es todo.

Soltando un gruñido la chica miró tras de sí, una pareja de estudiantes se había acercado esperando registrar sus libros para salir. Peinando sus cabellos de forma elegante se alejó del mostrador no sin lanzarle una mirada asesina que JiMin se encargó de ignorar.

—Me quejaré con Jaehyun.

—Bien por ti —se burló JiMin —. Choi fue despedido ayer, que tengas buen día, niña.

Ella parpadeó sorprendida por la información, JiMin se centró en registrar los libros de los dos chicos recibiendo sus carnés bibliotecarios. Al verla allí de pie como una estatua, levantó su mano enseñándole los carnés, la chica pisoteó duramente en el suelo como si de una niña chiquita haciendo pataleta se trátase antes de darse media vuelta saliendo de la biblioteca.

JiMin rodó los ojos. Odiaba esa clase de clientes.

—Aquí tienen, no olviden que cualquier daño a los libros será cobrado —murmuró empujando los libros sobre el mesón junto a los carnés —. Que tengan buen día.

—Gracias.

Mirando la hora en el computador se percató que ya era tiempo de su descanso, dejando el letrero que indicaba su hora de regreso caminó hacia la puerta que había tras de él de ese lado de la recepción. Abriéndola ingresó a la sala de descanso viendo a su compañera Hana sentada mirando vídeos en su teléfono mientras comía una barrita de granola.

JiMin las odiaba, pero Hana decía que le ayudaban a mantenerse en forma como la atleta que era.

—¿Ya es hora de tu descanso? —preguntó Hana levantando por unos segundos la mirada hacia él.

—Si, y el tuyo terminó hace diez minutos —Hana resopló —. En un rato llegará el camión con los nuevos libros que hay que registrar, ve afuera.

—Si, si —Hana se levantó de su asiento dirigiéndose a su casillero para guardar su teléfono —. ¿Quieres una barrita?

—Joder, no —negó repetidas veces preparándose un café en la máquina —. Pero gracias.

—Tú te lo pierdes, Park.

Hana salió de la habitación dejándolo solo, JiMin se encaminó a su casillero tomando su teléfono de su maleta. Se sentó en el sillón con su café en mano revisando sus mensajes, tenía un par de Jake.


Jake: Jim, Seung habló con su amigo.

Jake: tienes que escribirle a Kook.

Jake: Este es su número.

Jake: Contacto Jeon Kook.


Jim: Gracias Jake.

Jim: Qué le digo?

Jim: Qué soy el chico que necesita tutorías conocido de Heeseung?


Jake: Si, has eso.

Jake: Pero, oye, te advierto de algo antes de…


JiMin frunció el ceño al leer el mensaje viendo los puntos suspensivos moverse en señal de que su amigo estaba escribiendo.


Jim: Qué es?


Jake: Kook es alguien muy tímido, Jim.

Jake: Lo entenderás cuando hables con él.

Jake: Aunque es un gran chico, he hablado con él un par de veces.


Jim: De acuerdo, gracias.


Dándole clic al contacto, lo agendo inmediatamente decidido a escribirle en ese momento. Esperaba que le respondiera mientras tenía todavía tiempo de receso.


JiMin: Hola, soy JiMin el amigo de Heeseung que necesita tutorías.

JiMin: Tienes tiempo para hablar?


Mordiendo su dedo pulgar con insistencia dejó el teléfono de lado dándole varios sorbos a su café ya tibio. La vibración le hizo mirar la pantalla notando que el chico le había respondido.


Kook tutor: Hola.

Kook tutor: Soy Kook, sí.


JiMin: No sé lo que te habrá dicho Heeseung…

JiMin: Pero necesito ayuda con historia, debo estudiar para mi examen final del ciclo.


Kook tutor: Eso dijo.

Kook tutor: ¿Cuándo tienes tiempo? Podemos hablar de ello a través de una llamada.


JiMin: Salgo del trabajo en dos horas.

JiMin: Está bien para ti?


Kook tutor: Si.

Kook tutor: Avísame cuando puedas contestar la llamada.


JiMin: Eso haré, muchas gracias!

Kook tutor mensaje leído.


JiMin suspiró.

—¿Qué día es hoy? —murmuró para sí mismo mirando la fecha en su teléfono —. Martes, Minhyun no debe estar en casa hoy.

Sonriendo se levantó de su sitio guardando su teléfono en el casillero, terminó su café brevemente comiéndose un paquete de galletas de chocolate que Yoongi le había regalado.

Regresó a su trabajo, esperaba que Kook pudiera ayudarlo a aprenderse todo el temario para el examen. Necesitaba sí o sí aprobar, no le importaba que fuera con la nota mínima, mientras pasara el examen podría quitarse un peso de encima.

—Volvamos al trabajo.




JiMin tiró su maleta a un lado de la puerta de su habitación después de cerrarla, caminó con pasos pesados hasta su cama dejándose caer sobre ella completamente agotado.

Había sido un día largo, pero por fin estaba en casa.

—Hogar dulce hogar —susurró restregando su nariz de botón sobre las colchas olorosas que cubrían su cama —. Ah maldición, tengo hambre.

Sacando su teléfono observó la hora.

19.25pm

—¿Debería llamarle ya? —girando en su sitio tomó asiento buscando el contacto de Kook —. ¿Le molestará si me cocinó algo mientras platicamos?

No quería tomarse más tiempo del necesario, quería hablar de una vez con el chico y organizar sus tutorías, así podría ordenar su horario, probablemente tendría menos horas para dormir, pero era algo que debía hacer si quería graduarse con Jake y Yoongi.


JiMin: Hola, ya he salido del trabajo.

JiMin: Puedo recibir tu llamada ya, pero tengo una duda.

Kook tutor: Hola.

Kook tutor: Dime.


JiMin: Te molesta si mientras hablamos preparo mi cena?

JiMin: He salido hambriento del trabajo.


Kook tutor: Sin problema.


JiMin: Bien, gracias!

JiMin: Puedes llamarme ahora.


Su teléfono se iluminó con la llamada entrante del chico, JiMin se levantó de la cama saliendo de su habitación mientras contestaba dirigiendo sus pasos por el pasillo hacia la cocina.

¿Hola? —la voz suave y profunda del chico fue como una cachetada para JiMin —. Hablas con Kook.

Hola Kook —murmuró poniendo la llamada en altavoz —. Soy JiMin, primero que nada, te agradezco por esto.

Oh, no es nada —su tono era tan tranquilo que hacia que su cuerpo se sintiera liviano, JiMin sonrió —. Uhm, Seung me comentó que eres un amigo de Jake quién necesita ayuda urgente con historia. ¿Correcto?

Si, así es —hizo una mueca revolcando las alacenas buscando algún paquete de ramen —. Honestamente, esto es muy urgente.

Oh, puedes contarme tu situación —declaró manteniendo su tono suave, JiMin miró el teléfono de reojo —. Sólo si quieres… —el tono de su voz bajó en la segunda frase.

Está bien, Kook —encontrando el último paquete de ramen, resopló —. Maldita sea, recuérdame comprar ramen.

Uhm, claro —murmuró, JiMin rio —. Oh, no era para mí.

Suelo hacer eso a menudo, me refiero a hablar conmigo mismo, lo siento —buscó una olla limpia entre los cajones inferiores para poner a hervir el agua —. Entonces… ah si, las tutorías. Verás, este es nuestro último año escolar, estamos a menos de dos meses de terminar el primer ciclo y salir a vacaciones de verano.

Ah, claro —respondió él, aunque su voz sonaba insegura —. ¿No quieres quedarte en supletorios?

No es que no quiera, es que no puedo —aclaró sacudiendo el sobrecito que contenía el caldo del ramen —. Como nos graduamos este año, debes saber que tenemos que presentar el examen nacional para poder graduarnos. Darán un curso intensivo sobre ese examen antes de comenzar el segundo ciclo durante las vacaciones.

Entiendo, así que, si no pasas historia te quedarías en supletorios y no van a dar supletorios por el curso intensivo. ¿Correcto?

¡Exactamente! —exclamó, su tono sonaba desesperado —. Por lo tanto, si no tomo el curso intensivo no me permitirán tomar el examen nacional y, por ende, no podré graduarme.

Oh, eso suena a un problema —su tono se suavizó aún más, JiMin gimoteó —. Está bien, JiMin, soy tutor de varias materias, puedo ayudarte con historia.

¿De verdad? —la voz de JiMin sonó animada, un tarareo del chico le hizo sonreír —. Eres mi salvador, Kook. ¿Cuánto cobras por tus tutorías?

Depende de la cantidad de temas y clases —comentó, el sonido de las ruedas de una silla resonó en su parlante —. Necesito saber tu temario para organizarme, pero ya que eres estudiante no te cobraré mucho.

Eres un ángel, Kook —el chico pareció ahogarse con su propia saliva comenzando a toser, JiMin puso los fideos en el agua una vez esta hervía girándose para mirar su teléfono —. ¿Estás bien?

Uhm, si… —susurró carraspeando un par de veces —. Sí, sólo me atoré.

Ten cuidado, eso puede ser peligroso —advirtió animadamente, Kook suspiró —. Puedo enviarte mi temario más tarde, en cuanto termine de comer. ¿Está bien?

Oh, claro, no hay problema.

Genial Kook, te deberé una enorme.

No te preocupes, JiMin —su tono bajó una onza, JiMin tomó sus palillos batiendo los fideos en el caldo —. Uhm, no sé si Jake te advirtió que mis tutorías son cien por ciento virtuales, las hago a través de videollamadas.

Ah si —buscando un plato limpio en la alacena, tomó la olla sirviendo el ramen ya hecho, ni siquiera tenía huevo para acompañarle. Hizo una mueca —. Recuérdame hacer algunas compras. La alacena está vacía.

Uhm, claro —JiMin rio de nuevo —. Ah, perdón, me haces pensar que hablas conmigo.

No, es culpa mía —sacudió la cabeza dejando el plato a un lado del teléfono —. ¿En qué íbamos? —tomando los fideos con sus palillos, dio un largo bocado sorbiendo con ganas —. Ah, joder, tengo tanta hambre.

Uhm, mis tutorías… son virtuales —la voz de Kook sonó aguda, JiMin masticó —. ¿No tienes problemas con eso?

No para nada, de hecho, me quedan perfectas. Trabajo de lunes a sábado en la biblioteca después del instituto y salgo hasta las seis y media, los sábados si trabajo desde la mañana. ¿Tienes algún problema con mi horario? Porque las tutorías serían tarde en la noche entre semana y no sé si te interrumpo tu horario.

Continuó comiendo, levantó el plato tomando del caldo picante.

Oh no, no tengo problema —musitó, el sonido de las ruedas de la silla volvió a resonar en el parlante —. Tengo un horario flexible, así que estoy bien, JiMin.

JiMin sonrió. —De acuerdo, Kook, te enviaré en quince minutos mi temario. Enserio te lo agradezco, has salvado mi vida.

Oh, no es nada. Termina de cenar, adiós.

Adiós, Kook.

La llamada finalizada se mostró en pantalla, JiMin resopló manteniendo la sonrisa divertida plantada en su rostro. Kook definitivamente sonaba a un chico tímido, su tono de voz se mantenía suave y sereno, algunas veces bajando el tono o sonando muy agudo casi como si estuviera nervioso.

Se preguntaba cómo alguien tan tímido era capaz de dar tutorías, pero ese no era asunto de él. Aunque tenía curiosidad por conocer su rostro, esperaría a que el chico organizara el calendario de tutorías deseando la primera videollamada donde se verían cara a cara.

—Terminaré esto rápido y le enviaré el temario —se dijo a sí mismo bebiendo del caldo.

Una vez terminada su comida, dejó organizada la cocina regresando a su habitación cerrando con seguro la puerta. Minhyun llegaría sobre la media noche, esperaba que no se atreviera a molestarlo y aún más deseaba no encontrárselo a la mañana siguiente mientras salía rumbo al instituto.

Buscando el temario, lo encontró prontamente tomándole una foto para enviársela a Kook, el chico le respondió inmediatamente avisándole que le daría el calendario de estudio a la mañana siguiente. Estaba tan agradecido por ello, por lo que le dejó un mensaje a Jake pidiéndole que le agradeciera de su parte a Heeseung.

Tomando su toalla, se dirigió al baño para darse una breve ducha. Una vez limpio y cambiado, tomó sus cuadernos para hacer los trabajos que tenía pendientes. Necesitaba pasar todas sus materias, aunque la más preocupante fuera historia, todavía debía pensar en el resto de áreas, a veces sentía que lo suyo no era el estudio, por esa misma razón no había hecho un gran esfuerzo por mejorar sus notas con la esperanza de conseguir una beca. Quería graduarse claramente, pero para alguien como él con la situación familiar en la que se encontraba, seguir estudiando no era algo que él pudiera hacer.

Era un lujo que no estaba destinado a su miserable vida.

—Debería dejar de pensar en estupideces —murmuró abriendo su cuaderno de cálculo —. Él dijo que daba tutorías de varias materias, ¿podría enseñarme sobre inglés y cálculo?

Sería una noche larga para JiMin.


[…]


El timbre sonaba una y otra vez sacándolo de su maravilloso sueño, Jungkook rodó entre las sábanas parpadeando un par de veces escuchando nuevamente el irritante sonido. Suspirando tomó asiento restregando con cansancio sus ojos tratando de despejar el sueño que lo embargaba.

—¿Quién diablos timbra? —refunfuñó levantándose de la cama ignorando su pecho desnudo, acomodando su pantalón de pijama se puso sus pantuflas bajando las escaleras con los ojos casi cerrados. El timbre sonó una vez más —. ¡Ya voy!

Se detuvo frente a las escaleras observando el panel que manejaba las cámaras de seguridad y la alarma de su casa. El rostro de Heeseung y Taehyung se mostraban en pantalla.

—Ah, maldición —tomando una profunda respiración caminó a la puerta abriéndola, viendo a Taehyung tocar una última vez el timbre —. ¿Por qué carajos timbras cuando ya he abierto?

—Timbré antes de que abrieras —corrigió el pelirrojo sonriéndole ampliamente de ese modo peculiar en que él sonreía —. ¿Recién despiertas? Es medio día.

—¿Qué? —girando su torso, observó el reloj digital confirmando que, efectivamente, ya era más de medio día —. Oh no, tengo que enviarle el calendario a JiMin.

Ignorando de momento a sus amigos, corrió escaleras arriba hacia su habitación. La computadora estaba encendida con la pantalla de bloqueo iluminando la oscura sala, Jungkook tomó asiento desbloqueando rápidamente su computadora buscando el esquema de calendario que había diseñado para las tutorías de JiMin.

Una vez guardado, abrió la aplicación de mensajes.


Kook tutor: Buen día, JiMin.

Kook tutor: Aquí está tu calendario.

Kook tutor: Lamento enviártelo recién.


Recostó su espalda en el acolchado espaldar de la silla mordiendo su labio inferior con ansiedad. El visto apareció unos minutos después viendo los puntos suspensivos moverse señalando que JiMin estaba escribiendo.

Taehyung y Heeseung llegaron a su habitación viéndolo mirar con fijeza la pantalla del computador. Heeseung bufó caminando al interior de la habitación en dirección a las cortinas abriéndolas de par en par, Jungkook le miró de reojo.

—Necesitas ventilar esta habitación de vez en cuando —comentó procediendo a abrir la ventana del balcón —. Recibir aire de afuera, Jungkook.

—No me llames así, dime Kook —fue lo que respondió. El sonido del mensaje le hizo mirar la pantalla.


JiMin: Buenos días, Kook.

JiMin: Imaginaba que estabas ocupado, no te preocupes.

JiMin: De nuevo muchas gracias, te escribiré más tarde.

JiMin: Estoy en clase.


Kook tutor: Está bien, suerte.


Soltando un suspiró, relajó su cuerpo cuando la ansiedad desapareció de él. Su mano instintivamente dio clic en el perfil del rubio revisando la foto del chico admirándolo una vez más, él no tenía foto de contacto, pero la foto de JiMin era linda.

—Es lindo, ¿es un nuevo estudiante? —Jungkook brincó en su sitio girando su cabeza bruscamente encontrándose con la mirada curiosa de Taehyung —. Se ve joven.

—Es el mejor amigo de Jake —aclaró Heeseung, Jungkook giró en su silla viendo su cama ya tendida y al peligris recostado en ella —. Necesitaba un tutor urgente, así que, le recomendé a Kook.

—Guau —Taehyung ladeó la cabeza dándole una segunda mirada a la foto de JiMin, Jungkook frunció el ceño quitándola de la pantalla —. ¡Oye! Yo estaba viendo eso, idiota.

—No mires a mi nuevo estudiante como si fuera un pedazo de carne, Taehyung —se quejó Jungkook bloqueando el computador —. La última vez que permití que te acercaras a un alumno mío, terminó llorando en medio de una tutoría. Tuve que cancelar mis clases con Hoseok por ti —señaló malhumorado.

Taehyung hizo una mueca. —Ya te dije que eso no fue mi culpa, le dije que sólo tuviéramos una noche y él se emocionó conmigo.

—Eso es lo que dices siempre, parece que hace falta que alguien te ponga en tu lugar —se burló Heeseung. Taehyung le enseñó su dedo medio —. ¿Hablaste con Jim anoche?

—¿Jim? —preguntó levantando la mirada de sus manos entrelazadas hacia su amigo, Heeseung asintió —. ¿Le dicen Jim?

—Bueno, Jake siempre lo llama Jim. Es inevitable decirle del mismo modo —se encogió de hombros —. ¿Y bien?

—Oh, uhmm… si —asintió levantándose de su silla, caminó hacia el closet tomando una camiseta del cajón. Había olvidado que tenía el torso desnudo —. Él es bastante… animado.

—Si, así es —Heeseung sonrió —. Los he visto un par de veces. Los amigos de Jake y él son todos polos opuestos, pero se llevan muy bien.

—¿Tiene otro amigo? —Taehyung arqueó una ceja con interés —. Ya que Kook no me dejará acercarme a su alumno, puedes presentarme a su otro amigo.

—Tú… —Heeseung ladeó la cabeza con una mueca de asco —. ¿Acaso sólo piensas con el pene o qué?

—Llevo un mes sin sexo, Heeseung. Entiéndeme.

Jungkook rodó los ojos caminando hacia el baño dejando a los dos chicos discutir amenamente en su habitación. Quería a sus dos amigos, pero a veces lo sacaban de quicio y aumentaban su ansiedad.

Una vez cepilló sus dientes e hizo sus necesidades, salió del baño en dirección a la cocina bajando las escaleras. Heeseung y Taehyung lo alcanzaron prontamente, Taehyung se sentó en la barra americana mientras Heeseung se dirigía a la cafetera poniendo a hacer café para todos.

—¿Estás animado ahora que tienes otro estudiante? —preguntó Taehyung, Jungkook le miró de reojo —. Estabas preocupado porque terminaste tu última tutoría la semana pasada.

—No estaba tan preocupado —murmuró cortando el spam en cubos pequeños, Heeseung pasó tras él sacando los huevos del refrigerador —. Ayer recibí una comisión.

—¿De tu otro trabajo? —Jungkook tarareó una afirmativa —. ¿Qué clase de comisión?

—Debo dibujar unos personajes, me enviaron algunos bocetos —comentó procediendo a picar la cebolla larga —. No puedo decir más, ya firmé el contrato.

—A veces eres tan correcto, Kook —Taehyung soltó un suspiro, Jungkook lo ignoró —. Ah, maldición. Olvidé decirles que mi madre llegará de Italia pronto.

—¿Qué? —Heeseung le miró de reojo batiendo los huevos en un tazón con un poco de leche y sal —. Ni se te ocurra invitarme a la cena. Tu mamá está loca, Taehyung.

—Ya lo sé —se quejó despeinando sus cabellos rojos, Jungkook hizo una mueca —. En realidad, ella quiere ver a Kook, han pasado años desde entonces.

Jungkook detuvo sus movimientos por un segundo pasmado por aquella declaración. La cocina se silenció antes de que espabilara retomando su labor, Taehyung y Heeseung se miraron llenos de preocupación.

—Por supuesto le dije que eso no era posible, y no pienso traerla a tu casa. Así que, no pienses en eso, Kook.

—Uhm, de acuerdo —musitó en voz baja, Heeseung lo codeó llamando su atención —. Estoy bien.

—¿Estás seguro? —Jungkook asintió —. Bien. ¿No tienes dudas sobre Jim?

El cambio de tema le sirvió para pensar en otra cosa.

—Oh bueno, si, quiero decir… —carraspeó, sus dos amigos sonrieron al notar las puntas de sus orejas tornarse rojas —. Ya sabes, necesito saber como son mis alumnos para poder manejarlos de la mejor manera durante las tutorías.

—En ese caso, puedo decirle a Jake que venga y le preguntas a él —sugirió Heeseung, Jungkook asintió —. No te pongas nervioso, estaré contigo.

—No hay problema.

—¿Puedo venir yo también? No he visto a tu novio hace meses —Heeseung gruñó —. Sólo quiero saludarlo, idiota.

—Lo que quieres es preguntarle por Yoongi, estoy seguro —Taehyung se encogió de hombros tratando de parecer inocente aun cuando su sonrisa divertida resplandecía en su rostro —. Como sea, si puedes.

—Entonces, ¿qué sabes tú de JiMin, Seung?

Tomando una sartén de los cajones, prendió la estufa dejando caer un chorrito de aceite. Heeseung dejó los huevos batidos cerca de las verduras picadas procediendo a sacar del refrigerador tres tuppers de arroz, caminó al microondas para calentarlos.

—Bueno, sé muy poco —admitió metiendo el primer tupper —. Según lo que Jake me ha contado, Jim tiene problemas en casa y eso ha complicado mucho sus estudios, además de trabajar para solventarse él mismo.

—¿Vive solo o algo así? —preguntó Taehyung haciendo origami con una servilleta.

—Algo así —Heeseung hizo una mueca —. No puedo decir mucho, se lo prometí a Jake, pero sé que el tema es delicado.

Jungkook parecía pensativo mientras cocinaba el spam y la cebolla picada. La voz de JiMin era tan animada que no podría imaginarse a alguien cómo él cargar con tantos problemas, aun así, él no era quién para hablar de ello.

Él mismo era un problema andante.

—Eso… suena terrible —susurró.

Taehyung pujó. —No lo veas como algo lamentable, así hay muchos casos, Kook. Tú eres un ejemplo de ello.

—No te preocupes por Jim, a pesar de eso, él se esfuerza bastante. Es alguien muy animado y ruidoso —continuó Heeseung poniendo el último tupper de arroz en el microondas, Jungkook vertió los huevos en la sartén manteniéndose en silencio —. En cuanto a las clases… —siguió el peligris ante el silencio de su amigo —. Sé que es muy distraído, parece ser que le cuesta enfocarse.

—Tal vez es idiota —ofreció Taehyung. Jungkook y Heeseung le dieron una mala mirada —. O no. Nunca se sabe.

—Sólo cállate —Heeseung suspiró —. Jake dice que tiene problemas para aprender en clase, probablemente se deba a sus propios problemas personales. Asegúrate de preguntarle a Jake cuando lo traiga después del instituto.

—Oh… si, está bien —Jungkook apagó la estufa sacando tres platos de la alacena —. Trataré de enseñarle lo mejor posible, ayer revisé el temario y parece ser que necesita mucha ayuda.

—Eso es bueno para ti, hombre —Taehyung brincó en su asiento viendo a sus amigos servir la comida para los tres. Heeseung sacó otro tupper del refrigerador sirviendo en otro plato los acompañamientos —. Tienes trabajo qué hacer.

—Trataré de hacer los diseños en el día, JiMin trabaja hasta la noche, por lo que nuestras tutorías serán a esa hora —comentó repartiendo los huevos revueltos en los tres platos después de que Heeseung dejara caer el arroz de los tuppers en ellos —. Tendré un mes bastante ocupado.

—Pasaremos de vez en cuando para dejarte comida y las compras. Por cierto, ¿contratarás a alguien de la limpieza de nuevo?

—No —negó inmediatamente tensándose, Taehyung y Heeseung hicieron una mueca —. Me haré cargo de eso, no se preocupen.

—Si necesitas ayuda, avísanos. Vendremos enseguida.

Taehyung se quejó. —Habla por ti, no limpio ni mi apartamento y si vendré a limpiar esta maldita mansión.

—No es una mansión —renegó Jungkook —. Y tú siempre andas metido en mi casa, no en la tuya.

—Detalles, Kook, detalles.

—De verdad, sólo cállate, Taehyung —Heeseung sirvió las tres tazas de café viendo a Jungkook acomodar los platos en la mesa —. Mejor ven aquí a comer.

—¡Comida! —gritó emocionado levantándose de su asiento hacia la mesa —. Debería mudarme contigo, Kook.

—No, gracias. Harás que mi medicamento para la ansiedad suba de dosis —murmuró.

Taehyung hizo una mueca ofendida escuchando la carcajada de Heeseung de fondo.

—Comamos.

Sus amigos mantenían una charla amena sobre la vida en el exterior, Jungkook estaba acostumbrado a escuchar las novedades de ellos; en ese momento, su mente sólo podía repetir una y otra vez las palabras de Heeseung sobre JiMin.

¿Estaría siendo maltratado en su casa?

No lo sabía y no era su asunto, él únicamente le daría tutorías. Aun así, algo dentro de él sentía curiosidad por el lindo rubio de la foto.

—¿Kook? —el suave toque de Heeseung en su hombro lo sobresaltó, levantando la mirada observó las muecas preocupadas de sus amigos —. ¿Estás bien?

—Uhm, si —murmuró removiéndose en su asiento —. Estaba pensando en mis diseños.

—Ah hombre, tú dibujas de maravilla. Seguro les gustará tu trabajo, no te pongas ansioso por eso —dijo Taehyung apretando su mejilla, Jungkook se quejó —. Eres excelente.

—Sí, está bien.

Debía alejar su mente de JiMin y enfocarse en lo importante.




JiMin secó sus cabellos húmedos con una toalla esperando a que su computadora encendiera. Había ahorrado bastante para comprarla en promoción, manteniéndola escondida todo el tiempo de que Minhyun no la encontrara y decidiera venderla para obtener dinero de él; apretó la mandíbula recordando su antigua computadora.

No cometería ese error dos veces.

Un mensaje llegó a su teléfono haciéndole volver al presente, el nombre de Kook brilló en la pantalla.


Kook tutor: Estoy listo.

Kook tutor: ¿Estás listo?


JiMin: Estoy encendiendo mi laptop.

JiMin: Dame cinco minutos.


Kook tutor: Bien.


JiMin sonrió. Según el calendario que Kook le había enviado el miércoles, su primera tutoría sería ese viernes; no iba a negarlo, se sentía un poco nervioso de parecer un completo idiota frente a su tutor, después de todo, él no tenía idea alguna de ninguno de los temas que estaban en su temario.

En la mayoría de sus clases de historia al ser dada en la primera hora de la mañana, solía quedarse dormido. Era por eso por lo que, era la materia más preocupante de todas sus asignaturas, no obstante, tenía fe. Jake le había comentado que Kook se dedicaba a dar tutorías, y según Heeseung era bueno en ello.

No tenía más remedio que creer.

Una vez su computadora estuvo lista, envió un mensaje a Kook quién le mandó un link para unirse a una sala virtual. Dándole clic desde su computadora, aceptó los requisitos de cámara y micrófono de la sala uniéndose a la videollamada.

Un chico de cabellos negros ligeramente largos recogidos en un pequeño moño, con lentes de pasta negra y suéter gris estaba del otro lado de la pantalla. Parecía revisar un cuaderno jugando con un lapicero entre sus dedos, JiMin lo apreció durante largos segundos en completo silencio.

Estaba gratamente sorprendido.

Dado a que Kook no tenía foto de perfil en su chat, no tenía idea de cómo se veía. Le había preguntado por ello a Heeseung, pero el hombre se negó a mostrárselo advirtiéndole que estuviese preparado para sorprenderse; sí que lo había hecho.

Kook levantó la mirada encontrándose con los ojos de JiMin que lo estudiaban fijamente, se removió en su asiento peinando un par de mechones de su fleco que le molestaban.

Hola… —murmuró tímidamente volviendo a bajar la mirada a su cuaderno.

JiMin sonrió. —Hola, Kook. Es un placer conocerte por fin.

Uhm, sí… lo mismo digo —Kook volvió a removerse, la luz era baja del otro lado de la cámara, pero JiMin pudo distinguir el rubor que invadió el rostro ajeno —. Uhm… ¿Vas a…? —carraspeó apretando sus manos juntas.

—¿Sucede algo? —preguntó frunciendo el ceño.

Oh, uhm… —Kook levantó la mirada hacia él, avergonzado —. ¿Vas a recibir la tutoría así?

JiMin no entendía a qué se refería, bajando la mirada a su propio cuerpo se dio cuenta de que no se había vestido. Abrió los ojos amplios levantándose de su silla corriendo hacia su armario para tomar una camiseta y pantalón, Kook apartó la vista de la pantalla cuando la espalda desnuda del rubio relució en cámara. Lo único que se había puesto JiMin había sido el bóxer, por estar distraído en sus pensamientos olvidó vestir su pijama.

—¡Lo siento! —dijo una vez dejó colgadas las toallas retomando su asiento, Kook peinaba sus cabellos aparentemente nervioso —. Ah, cuando llego de la calle siempre tomo una ducha. ¿No haces eso también? —soltó una pequeña risa avergonzada.

Kook negó con la cabeza. —Supongo que es lo usual.

Su respuesta fue algo inusual, JiMin ignoró aquello asintiendo repetidas veces.

—Por supuesto, traes contigo los gérmenes de afuera y además sudas durante el día. Es mejor tomar una ducha en cuanto llegas —comentó en tono ligero, Kook asintió —. Bien, eh… olvida eso, por favor.

Oh, si, está bien —Kook volvió a removerse dejando su cuaderno de lado —. Entonces, ¿hablamos de las clases?

—Claro, gracias —JiMin echó sus cabellos rubios hacia atrás notando que el sonrojo no desaparecía del rostro ajeno. Mordió su labio inferior intentando que la vergüenza no llegara a él.

Vaya primera impresión.

Uhm… —Kook dio un par de clics compartiendo su pantalla, JiMin se enfocó en ello —. Este es tu temario, he decidido que dividiremos los temas por grupos correlacionados.

—¿Grupos correlacionados?

Si —Kook asintió subiéndose los lentes por el puente de la nariz, JiMin sonrió al verlo arrugar ligeramente la punta en un adorable gesto —. Por ejemplo, todos los temas sobre guerra serán un grupo, política y tratados serán otro, economía global será otro y así —explicó moviendo su mano en un gesto suave —. ¿Te parece bien o tienes alguna sugerencia?

—No, tú eres el experto. Me parece bien.

Kook sonrió, sus paletas delanteras relucieron ante el gesto. JiMin parpadeó sorprendido viendo como su rostro serio cambiaba haciéndolo ver más joven cuando sonreía.

De acuerdo, podemos empezar —Kook abrió una presentación de diapositivas con los temas del primer grupo, JiMin lo admiró —. El primer grupo se dividirá en dos subgrupos, uno de ellos será sobre las revoluciones y el otro sobre las guerras y post guerras.

—¿Con cuál comenzaremos? —preguntó tomando su propio cuaderno y lapicero, Kook se acomodó sobre su silla tomando una taza bebiendo de ella —. ¿Qué estás tomando?

Kook le miró de reojo dejando la taza de lado.

Oh, tomo café, aunque no debería tomar a esta hora —comentó girando la cabeza a algún punto de la habitación —. Debo tomar mi medicamento pronto —susurró.

—¿Medicamento? —preguntó.

Kook hizo una mueca. —Si… uhm, comenzaremos con las revoluciones. Mientras estudiamos las fechas y eventos que sucedieron en el mundo iremos mirando las épocas en comparación a Corea.

—¿Cómo es eso? —decidió dejar pasar el tema del medicamento, no era quién para inmiscuirse en esos asuntos.

Vamos a estar discutiendo lo que pasaba en ciertas fechas. Un ejemplo, si en mil setecientos sesenta fue el inicio de la primera revolución industrial en Gran Bretaña. ¿Qué estaba sucediendo en Corea en ese entonces? ¿comprendes lo que quiero decir?

JiMin asintió. —Si, lo entiendo.

Bien, no dudes en decirme si algo no te queda claro. Es importante que comprendas todos los temas para que no te confundas en fechas o eventos relevantes.

—Lo haré.

Kook volvió a sonreírle moviendo las diapositivas para comenzar con la tutoría. JiMin tuvo el inquietante pensamiento de que si Kook seguía sonriéndole de ese modo no podría concentrarse del todo en la explicación, era una imagen difícil de ignorar.

¿JiMin? —sobresaltándose miró hacia la pantalla viendo el gesto preocupado de Kook —. ¿He ido muy rápido con mi explicación? ¿Hay algo que no entiendas?

—Oh no, no, lo siento —JiMin hizo una mueca notando las manos del pelinegro frotarse de manera ansiosa —. Estaba pensando en otra cosa, perdóname Kook. Trataré de enfocarme.

Uhm, está bien. ¿Estás seguro?

—Si, si —asintió dándole una sonrisa suave al chico, Kook se removió tímidamente —. ¿Puedes repetir desde el principio? Prometo prestarte atención.

Oh, uhm… si, por supuesto.

Concéntrate, JiMin. Se reprendió fijando su mirada en las diapositivas.


[…]


¿Tienes alguna duda?

JiMin levantó unos segundos la mirada hacia la pantalla, Kook estaba bebiendo de algún termo sosteniendo el objeto con sus dos manos. Sonrió regresando la mirada a sus apuntes terminando de escribir.

—No, está vez he entendido todo. Eres genial explicando, Kook —el pelinegro carraspeó continuando con su bebida alejando la mirada de la pantalla —. Espero que no tengas café en ese termo de litro.

Kook soltó el pitillo dejando el termo de lado.

Oh no, Seung está en la cocina, así que no pude traer café. En su lugar me dio agua fría que tienen bolsitas de té en el interior —señaló apretando sus manos juntas —. Pronto será hora de tomar mi medicamento, entonces no debo tomar cafeína.

JiMin asintió jugando con su lapicera. Le había preguntado con anterioridad a Jake si sabía qué tipo de medicamento tomaba Kook; el castaño pareció reacio a contárselo debido a que le había prometido a Heeseung no decir nada al respecto, sin embargo, ante su insistente curiosidad, terminó confesándole que eran pastillas para controlar la ansiedad.

Debió suponerlo al ver sus evidentes gestos ansiosos.

—Es bueno ver que Heeseung cuida de ti —murmuró, Kook sonrió tímidamente —. Nuestra próxima tutoría será en dos días. ¿Verdad?

Oh sí, así es —Kook tarareó cerrando las diapositivas —. Como siempre, te enviaré el archivo para que lo repases.

—Gracias, Kook.

Llevaban alrededor de seis clases, honestamente adoraba las tutorías de Kook. El chico era sumamente atento y dedicado a la hora de explicar, lo que hacía que JiMin pudiera aprender los temas fácilmente; tenía una manera única de dedicarse a cada tema encargándose de resolver las mínimas dudas que él tuviera.

No podía creer que estuviese aprendiendo más con Kook de lo que lo había hecho a lo largo del ciclo escolar.

Uhm, no es nada —sus manos se movieron en un gesto claramente ansioso —. Lo importante es que estés aprendiendo, JiMin.

—Créeme, lo hago —sonrió ampliamente apoyando el codo sobre el escritorio descansando su mentón sobre su palma —. He aprendido mucho más de ti de lo que aprendo en el instituto.

A veces se dedicaban a hablar un rato después de que la tutoría terminaba, a ninguno de los dos parecía importarle aquello. Disfrutaban de tener conversaciones cortas y simples sin tema específico, permitiendo que fluyeran entre ellos empezando a conocerse poco a poco. Incluso habían comenzado a chatear todos los días, enviándose mensajes cortos sobre lo que hacían durante el día cuando no tenían tutorías.

Oh… —Kook soltó el pequeño moño de su cabello peinándolo con dedos suaves desde el fleco hacia atrás. Aquello le hacía ver atractivo a ojos de JiMin —. Me alegra saber eso, aunque no deberías decirlo.

—¿Qué? ¿qué no aprendo un carajo en el instituto? —se burló JiMin, Kook sonrió más amplio asintiendo lentamente —. Es la verdad, pero no te preocupes. Será nuestro secreto, Kook.

Es un gran secreto —musitó recogiendo los hombros en un gesto tímido. JiMin rio —. Por cierto…

¡Oye, Kook! ¡Es hora de tu medicamento! —el grito de Heeseung interrumpió las palabras de Kook, sus hombros cayeron desganados mientras su rostro perdía todo rastro de diversión.

Aquello inquietó en demasía a JiMin.

—¿Estás bien? —Kook le miró de reojo asintiendo.

Debo irme, te veo dentro de dos días, JiMin.

—Ah si —levantando su mano despidió al pelinegro —. Linda noche, Kook.

Para ti también, JiMin.

La videollamada se cortó inmediatamente después de eso. JiMin suspiró cerrando la laptop de golpe, levantándose de la silla caminó hasta la cama dejándose caer de cara sobre ella.

No podía evitar preocuparse por el pelinegro, aun así, no podía decirle nada al respecto. Aparentemente, era un tema delicado para Kook quién no hablaba de ello; JiMin no podía obligarlo a confesar y mucho menos mencionarlo dado a que, se supone él no sabe sobre el tema.

—Quisiera poder hacer algo por él —susurró para sí mismo, pensativo. Su teléfono sonó iluminando la pantalla, JiMin lo miró viendo la llamada entrante de Yoongi —. Ah joder.

Deslizando su dedo, contestó la llamada.

¿Jim? ¿vas a venir? Estamos con Jake en el sitio de siempre —su voz sonaba amortiguada gracias al ruido de fondo.

JiMin hizo una mueca. —No estoy seguro.

¿Qué? ¿por qué? Esta mañana dijiste que sí, tu padre no demorará en llegar a casa —parecía desconcertado por su aparente cambio —. Venga Jim, sal y quédate esta noche en casa de Jake.

JiMin se rascó la frente, inseguro. —Ah, bien. Tomaré una ducha rápida y llegaré allí.

¡Esa es, ese es nuestro chico! —el grito de Jake le hizo sonreír —. Te esperamos, Jim. No tardes.

Alejando el teléfono de su oreja terminó la llamada, su mirada se quedó por unos instantes fija sobre el techo de su habitación con aquel sentimiento amargo de fondo. Al menos hasta que una idea cruzó por su mente, si quería hacer algo por Kook podría preguntarle a Heeseung.

¿Por qué no había pensado en eso antes?

Con el ánimo renovado, se levantó de un brinco dispuesto a arreglarse lo más rápido posible. Conocía a sus amigos, si tardaba poco más de veinte minutos comenzarían a llamarle a su teléfono reventándolo de mensajes, eran agotadores.

¿Dónde demonios estás? —JiMin caminó a través de la cocina dejando sus platos en el lavaplatos, arreglaría la casa en la mañana antes de irse a la biblioteca —. No te vemos llegando.

Ya estoy yendo, maldición —se quejó con una sonrisa, Jake resopló —. Cuenta hasta diez y me verás aparecer, Jake.

¡No caeré de nuevo en eso! —chilló enfadado, JiMin soltó una pequeña risa —. ¡Muévete!

Si, si, ya voy mi amor —se burló.

Colgando la llamada, tomó sus llaves asegurándose de llevar su billetera consigo. Al abrir la puerta se encontró de frente con Minhyun, su cuerpo entero se llenó de tensión dando un par de pasos atrás viéndolo ingresar al interior de la sala dándole una mirada escrutadora y desagradable.

—¿Vas a salir? —preguntó en tono tosco, JiMin asintió —. Vaya, eres igual de desagradable y asqueroso que ella, saliendo a estas horas de la noche.

JiMin suspiró. —Regresaré temprano, tengo que trabajar mañana.

—Debes pagar los servicios —recalcó haciéndose a un lado, JiMin apretó la mandíbula saliendo de la casa a paso rápido —. No te retrases si no quieres problemas.

—Los pagué la semana pasada, infeliz.

—¿Cómo me has llamado? —Minhyun caminó hacia la entrada persiguiendo sus pasos, JiMin ni corto ni perezoso echó a correr saliendo velozmente del camino —. ¡Pedazo de mierda, regresa aquí!

—¡Jódete! —gritó de regresó continuando con su camino.

Lo último que había querido era encontrarse con Minhyun, aunque no estaba borracho seguía mirándolo con desprecio. Culpándolo de cosas de las que JiMin ni siquiera era responsable, era un total desastre tener que vivir con alguien que constantemente te odiaba y repudiaba.

Si las cosas entre ellos eran malas desde que su madre los había abandonado, fueron para peor cuando descubrió que JiMin era gay. Su relación se fue en picada, ahora eran dos desconocidos emparentados por sangre que a fuerzas vivían bajo el mismo techo. Era por eso mismo que JiMin deseaba graduarse, una vez obtuviera su diploma, su horario de medio tiempo en la biblioteca pasaría a ser de horario completo; tendría más ingresos y así, tal vez, podría irse de aquel infierno.

—¡Por aquí, Jim! —JiMin observó a sus dos amigos acompañados de otros dos chicos, uno de ellos lo reconoció como Heeseung, el novio de Jake. El otro pelirrojo era nuevo —. ¿Qué esperas? ¡ven!

Sacudiendo la cabeza para alejar los malos pensamientos, plantó una sonrisa leve en su rostro acercándose a la mesa de sus amigos.

—Creí que estabas en casa de Kook —fue lo primero que dijo deteniendo sus pasos frente a la mesa encontrándose con la mirada de Heeseung.

—Bueno, Jake me llamó diciendo que saldría a tomar hoy con ustedes. No puedo dejar a este hombre pasear en ese estado por ahí —señaló al castaño quién hizo una mueca —. Y ese otro se me pegó como garrapata al plan.

JiMin asintió ignorando la presencia del pelirrojo, este parecía bastante entretenido hablando con Yoongi. Tomó asiento pidiendo una cerveza, su mirada recorrió el lugar esperando ver a Kook, si aquel pelirrojo se había incluido en el plan, cabía la posibilidad de que el pelinegro también.

—Si buscas a Kook, no está aquí —murmuró Heeseung cerca de él, JiMin se sobresaltó sonrojándose ligeramente al verse descubierto —. Kook no sale de casa.

—¿No le gusta salir de fiesta? —preguntó en voz baja recibiendo la cerveza pedida —. Esperaba conocerlo en persona.

Heeseung hizo una mueca. —Cuando digo que no sale de casa, es literalmente, Jim.

JiMin lo miró fijamente por un par de segundos, sorprendido con aquella información.

—¿Nunca sale de casa? —reiteró dudoso.

—Nunca —afirmó, su rostro se convirtió en un gesto amargo —. El trastorno de ansiedad de Kook es muy severo, Jim, le aterra asomarse fuera de su propio jardín.

JiMin sintió una punzada de dolor en el pecho.

¿Qué demonios le había sucedido para que fuera así?

Al ver sus dudas flotar en sus ojos, Heeseung negó con la cabeza tomando de su propia cerveza.

—No puedo decirte, si Kook y tú llegan a acercarse más, entonces en algún momento él decidirá contarte —dijo con voz trémula —. Nosotros sabemos porque somos amigos de infancia, pero aparte de Taehyung y yo, él no tiene a nadie más.

—Entiendo, gracias por decirme al menos eso —susurró, Heeseung le sonrió —. Uhm, aprovechando que estás aquí. Yo… he pensado que quiero darle algo a Kook, ya sabes… —apartó la mirada al ver la sorpresa brillar en los ojos ajenos —. Como agradecimiento por lo que está haciendo por mí.

—Oh —el mayor tarareó —. Si quieres regalarle algo, puede ser cualquier cosa que esté relacionada con el diseño o el arte —exclamó brincando ligeramente en su asiento —. Es diseñador gráfico.

—¿Diseñador gráfico? —Heeseung asintió —. Pero ¿por qué da tutorías si es diseñador?

—Es como su segundo trabajo —se encogió de hombros restándole importancia —. Esto es algo que yo pienso, no digo que sea verdad. Puede ser que Kook se sienta menos rechazado de ese modo, está socializando a través de sus clases a pesar de que son por videollamadas.

—Entonces, ¿es así de dulce con todos sus estudiantes? —Heeseung lo estudió por unos segundos ante su duda, JiMin suspiró haciendo una mueca centrándose en beber de su cerveza —. Olvídalo, fue una pregunta estúpida.

—No lo es —dijo lentamente, JiMin lo miró —. Hablo de tu pregunta, él ha sido diferente contigo. Tal vez se siente cómodo cuando conversan, Kook se ve relajado durante sus tutorías y desanimado después de que se despiden.

—Guau —JiMin inevitablemente sonrió —. Me pasa igual, me gustan las clases de Kook y no sólo eso, me gusta conversar con él al terminar las tutorías. Es refrescante.

Heeseung le regresó la sonrisa. —Sigue así, puede que tarde o temprano Kook se abra contigo.

—Gracias, Seung.

Manteniendo el consejo del mayor en su mente, decidió prestar atención a la conversación que mantenían Yoongi y Jake con el chico pelirrojo. Esperaba encontrar el regalo perfecto para Kook y poder enviárselo o, mejor aún, llevárselo hasta su casa.




JiMin observó con nerviosismo la casa de dos pisos que estaba rodeada por una cerca metálica blanca, aquella zona de la ciudad era de las más seguras y bonitas. Parecía que su tutor era alguien económicamente estable, teniendo en cuenta que no salía de su casa, se veía como un espacio bastante reconfortante.

Si él tuviera un sitio así en el cuál vivir, tampoco saldría.

Empujó aquel retorcido pensamiento lejos, no sabía qué situaciones habían llevado a Kook a permanecer recluido; no podía comparar sus vidas sin importar lo lamentable que fuera la suya.

Tomando una profunda respiración, sacudió la cabeza intentado alejar aquellos pensamientos de su mente animándose a tocar el timbre. Se removió en su lugar, esperando pacientemente a que alguien abriera la puerta y le permitiera ingresar.

Recorriendo la zona con la mirada, levantó la cabeza registrando las ventanas por si había movimiento.

¿Acaso no había nadie en casa?

Imposible. Según Heeseung, Kook siempre estaba ahí.

Su teléfono vibró en su bolsillo, pasando la bolsa de regalo a su otra mano sacó el teléfono observando la llamada entrante de Kook, sonrió.

¿Hola?

No me dijiste que pasarías hoy —murmuró con voz ronca el mayor, su sonrisa se amplió un poco más —. Ya voy a bajar, lo siento por dejarte esperando ahí.

No hay problema, Kook —levantó la mirada nuevamente hacia la ventana viendo la silueta de un cuerpo admirarlo —. Quería que fuera una sorpresa.

Uhm, si, bien. Espérame, me pondré ropa.

La llamada se cortó después de eso.

Las tutorías iban viento en popa, JiMin le había platicado la noche anterior que había comprado un regalo para él y quería dárselo en persona. Lo había pensado bastante, después de todo, Kook todavía no le hablaba sobre su trastorno y era entendible. JiMin ni siquiera le ha mencionado sus propios agobios, por lo que, no era quién para exigir esa clase de información.

Aun así, pensó que lo mejor es que el regalo fuera entregado por él a las manos de Kook. Consideró pasárselo a Jake para que éste se lo diera a Heeseung, pero aquello no le sentaba del todo bien.

Quería ver la expresión de Kook al darle su regalo.

Afortunadamente para él, Kook no tuvo problema alguno con que él fuera hasta su casa y le diera su regalo. Podría decirse que, incluso, parecía relativamente emocionado por ello.

Un par de minutos después la puerta principal se abrió, Kook trotó a través del jardín hacia la cerca metálica poniendo el código para dejarlo ingresar.

Sus miradas se encontraron cuando la puerta de la reja dejó de interponerse entre ellos. JiMin contuvo la respiración, dándose cuenta de que Kook era mucho más atractivo en persona de lo que la cámara le hacía justicia.

—Uhm… hola —susurró Kook apartando la mirada, su cabeza se inclinó en dirección al suelo como si estuviese avergonzado de la fija mirada del rubio —. ¿Quieres pasar?

—Hola, Kook —musitó con voz suave, al ver como el mayor le daba espacio para ingresar lo hizo —. Sí, gracias.

—Por aquí —Kook se aseguró de que la cerca quedara bien cerrada, dándose media vuelta trotó de regreso al interior de su casa dejando la puerta abierta para él.

JiMin rio entre dientes caminando por el jardín observando el césped podado y un par de bancas de color negro repartidas en la zona. Aunque el jardín estaba bien cuidado, no se imaginaba al pelinegro sentado allí tomando el sol.

Su piel se veía pálida demostrando con ello que rara vez Kook se asomaba fuera de su casa. Cerró la puerta tras de él una vez entró retirando inmediatamente sus zapatillas, Kook había dejado un par de pantuflas para él; sonriendo se las puso caminando lentamente por el pasillo hacia la amplia sala.

—Bienvenido a mi casa —Kook estaba de pie en medio de la sala viéndose completamente ajeno a su propio hogar. JiMin mordió su labio inferior evitando reírse —. ¿Quieres algo de tomar?

—Claro, gracias.

Kook asintió, JiMin lo siguió hacia la cocina sentándose en la barra americana dejando su regalo sobre el mesón. El pelinegro se movió por la cocina preparando la cafetera para poner a hacer café.

—¿Cuántas tazas de café tomas al día? —preguntó fijándose en la ancha espalda del mayor.

—Uhm, unas cuatro o cinco tal vez —murmuró. Una vez que la cafetera estuvo lista se giró en su sitio encontrándose con la mirada brillante del rubio —. Es la primera vez que alguien visita mi casa que no sean Heeseung o Taehyung.

—¿Jake no ha estado aquí antes?

Kook chasqueó la lengua. —Ah si, él también.

JiMin rio.

—Es una casa muy bonita, me gusta —su mirada volvió a pasear por la sala —. Parece muy ordenada, nada que ver con el desastre de casa en la que vivo.

—Me encargo de limpiarla yo, no me gustan los extraños —admitió removiéndose en su sitio. JiMin se percató del sonrojo que bañaba las puntas de sus orejas y cuello —. Dado a que paso todo el tiempo aquí no es un problema, pero tú que tienes una vida bastante ajetreada imagino que no tienes mucho tiempo para limpiar tu casa.

JiMin sonrió tenue. —Si, tienes razón. Además, Minhyun no me ayuda en absolutamente nada.

—¿Minhyun? —JiMin se tensó, no se había dado cuenta de que había dicho aquel vulgar nombre —. ¿Es tu pareja?

—¿Qué? —JiMin hizo una mueca de asco —. Joder, no.

—Oh —Kook se estremeció ante el duro tono del rubio, al percatarse de eso JiMin suspiró —. Lo siento, no debí preguntar —susurró en una voz muy queda.

Su pecho se oprimió, debido a su arrebato había asustado al mayor.

—No, no. Perdóname tú a mí, te he hablado con dureza —murmuró volviendo a su tono suave, Kook no lo miró —. Es mi padre, lastimosamente.

—Oh… —Kook apretó sus manos juntas, la ansiedad parecía estar haciendo de las suyas en el cuerpo del mayor —. Lo siento, fue una pregunta fuera de lugar.

—En lo absoluto —negó inmediatamente observando con preocupación como las manos de Kook se frotaban con insistencia entre ellas —. Es sólo que no tengo una buena relación con él, es todo. No tienes porqué preocuparte por ello, Kook, no has hecho nada malo.

Kook finalmente levantó la mirada hacía él, la expresión de JiMin le hizo sentirse pequeño. Parecía inmensamente preocupado por él, soltando los hombros dejó que sus manos se relajaran enfocándose en la respiración del rubio.

JiMin al darse cuenta de ello comenzó a respirar lentamente acompasando su respiración con la del mayor. Kook pareció relajarse poco a poco.

—¿Estás bien? —susurró todavía preocupado.

Kook asintió. —Uhm, si, gracias.

—No es nada, fue mi culpa. No debí hablarte de ese modo.

El silencio se extendió de manera sofocante sobre ellos, JiMin hizo una mueca recordando entonces el regalo. Lo arrastró por la barra empujándolo lentamente hasta donde Kook se encontraba, el mayor ladeó la cabeza mirándolo con curiosidad.

—Es tu regalo —murmuró con una pequeña sonrisa —. Le pregunté a Seung qué te gustaría, espero que no se haya equivocado.

Kook sonrió, hasta ese momento no lo había visto sonreírle lo cuál hizo que su pecho se relajara y su corazón se acelerara. Había estado esperando ver esa sonrisa en persona después de haberla admirado un par de veces a través de las videollamadas.

—¿Puedo abrirlo? —el pelinegro se acercó lentamente hasta la barra tocando con dedos temblorosos la bolsa.

JiMin sonrió más amplio. —Por supuesto, Kook, es tuyo.

Kook tarareó emocionado admirando los dibujos de perritos con traje que la bolsa de regalo tenía. Soltó una pequeña risita abriendo con algo de rudeza las grapas que lo mantenían cerrado, admirando el interior abrió la boca levantando la mirada sorprendido en su dirección.

Decir que estaba nervioso por saber si le gustaba o no su regalo, era poco. JiMin esperaba de corazón que lo que había elegido fuera totalmente del agrado de Kook.

—JiMin… —sacando rápidamente lo que había en la bolsa los dejó sobre el mesón admirándolos con ojos brillantes —. Estos son los plumones que he estado buscando. ¿Cómo lo supiste? ¿Te lo dijo Seung?

—Oh, no —JiMin negó inmediatamente viendo como los temblorosos dedos del pelinegro acariciaban con adoración la caja de lápices —. Seung me dijo que cualquier cosa que tuviera que ver con arte o diseño te gustaría, así que, investigué bastante antes de decidirme por esos —admitió tímidamente peinando sus cabellos rubios —. Me alegra haber atinado.

—Has acertado muy bien —su voz subió una octava debido a la emoción —. Los he buscado un montón, están agotados en línea. Estaba esperando que Taehyung o Heeseung los buscaran por mí en tiendas físicas.

—Bueno, ya no tienes que buscar más —JiMin alzó el mentón orgulloso de ver a Kook tan feliz con su regalo —. La chica de la tienda dijo que esas eran las mejores agendas para dibujar con ese tipo de lápices, espero que no me haya mentido.

—Lo son —Kook asintió tomando la caja de lápices para apretarla contra su pecho, su sonrisa era tan amplia que incluso sus ojos y su nariz se arrugaron en un adorable gesto. El corazón de JiMin se apretó lleno de emoción por verlo de tal modo —. Muchas gracias, JiMin, es el mejor regalo que he tenido en mucho tiempo.

Aquello le causó un inesperado nudo en la garganta, no podía imaginarse cuanto dolor había pasado aquel chico, pero quería verlo sonreír de aquel modo más seguido. Quería ser el responsable de sacarle sonrisas grandes que hicieran de sus bonitos ojos arrugarse tiernamente.

Aquella resolución lo asustó, no esperaba encariñarse tan pronto con su tutor y, de todos modos, no sabía si su tutor podría verlo con los mismos ojos con los que JiMin lo veía.

Sacudiendo la cabeza decidió dejar esos pensamientos de lado por el momento, quería mantener en su mente la bella imagen de Kook destapando sus lápices garabateando en una de las agendas observando con tanto cariño sus nuevos lápices.

—Oh —Kook se giró cuando un pequeño sonido retumbó en la cocina —. Parece que el café ya está listo. ¿Cómo lo tomas?

—Tibio con más leche que café. ¿Cómo lo tomas tú? —Kook se movió por la cocina sacando la leche y el azúcar —. Sin dulce, por favor.

Kook asintió. —Normalmente lo tomó puro, pero los chicos me han regañado varias veces por eso. Así que, últimamente le agrego un poco de leche.

Entregándole su café listo, Kook recogió con mucho cuidado sus nuevas libretas volviendo a meter los lápices en su caja para ponerlos de regreso en la bolsa de regalo. La apartó a un lado inclinándose en el mesón regalándole una sonrisa brillante, JiMin se la regresó dándole un sorbo a su taza, el café había quedado perfectamente tibio. Suspiró complacido.

—¿Quieres sentarte en la sala o quieres explorar la casa?

JiMin lo miró. —Quiero explorar, pero primero me tomaré mi café.

Kook asintió bebiendo lentamente de su propia taza, en ese preciso instante ambos sintieron la necesidad de tener más momentos así, llenos de tranquilidad donde sólo estuvieran ellos dos haciéndose compañía.

Se sentía como una curita al alma para ambos.




Hola!

¿Cómo están?


Lo prometido es deuda, cómo les había mencionado con anterioridad en una publicación en mi muro. Dije que subiría un OS, sin embargo, este trabajo esta diseñado para ser un TS con un posible extra dependiendo de qué tanto apoyo reciba y si les gusta.


Eso es todo, ¡gracias por leerme!

Hee

¡Cuéntale a Hee♡ lo que piensas sobre este capítulo!
Me encanta

82

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Divertido

3

Divertido

Picante

5

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Suspense

3

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Emotivo

18

Emotivo

Profundo

4

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Alentador

15

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Impactante

4

Impactante

Bien escrito

15

Bien escrito

Trama absorbente

15

Trama absorbente

Buenos personajes

14

Buenos personajes

Diálogos potentes

15

Diálogos potentes

Ver 9 comentarios anteriores...
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la espero pronto 🥺

2 años
1
author

muy bellooooo

2 años
1
author

Hermosa historia, me está encantando mucho

2 años
1

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