Situación 1: Una verdad interesante [Harry x Sirius]
Desde la Batalla de Hogwarts las cosas estuvieron algo movidas para los vencedores. Harry, bastante cambiado a causa de finalmente ser libre del fragmento del alma de Voldemort y poseer las reliquias de la muerte, asistía a cada juicio de los mortífagos, condenándolos o abogando por ellos por su ayuda en la guerra, dígase Narcissa y Draco Malfoy.
Y hoy no era la excepción. Harry traía puesto solo una túnica sobre su cuerpo, había optado por no utilizar ropa bajo esta, a causa de que ahora todo le quedaba más pequeño que antes.
“¡Orden! Se abre el juicio contra el mortífago conocido como Sirius Orión Black, quien fue encontrado vivo en la Sala del Arco. Los inefables han dado su testimonio. ¡Traigan al acusado!”
Harry parpadeó confundido desde su lugar entre los miembros del Wizengamot. Los recuerdos que tenía de su padrino seguían doliendo desde la batalla en el DoM. Un claro dolor en el pecho le hizo recordar cuanto amó a ese hombre, incluso hasta ahora. Con el ceño fruncido, miró hacia el supuesto Sirius. Era igual a cuando fue empujado por el arco, la misma ropa que utilizó antes de desaparecer sin dejar cuerpo.
“¿Es usted Sirius Orión Black?” fue la pregunta regular que el ministro interino Kingsley Shacklebolt realizaba a cada imputado.
“Lo soy” respondió con voz áspera el hombre.
“¿Está a favor de que se le administre Veritaserum durante el juicio?”
“Sí”
“De acuerdo. Auror Rogers, proceda”
Harry observo estoicamente lo que pasaba delante de él. A su lado estaba Neville, quien había asumido como Lord Longbottom tras la muerte de su abuela hace unos días. La mujer no era del completo agrado del azabache, pero ayudó a su amigo tanto como pudo en los tribunales, lo cual era casi nula la experiencia que tenía.
“¿Nombre y fecha de nacimiento?” fue la pregunta regular cuando se administraba veritaserum en un juicio.
“Sirius Orión Black. Tres de noviembre de mil novecientos cincuenta y nueve” respondió. Harry apretó sus puños, sinceramente nunca esperó que otra persona se haga pasar verdaderamente por Sirius.
“Ministro, lamento interrumpir el interrogatorio” expresó el azabache. “Ambos sabemos que las preguntas regulares pueden ser engañadas fácilmente por un maestro en oclumancia. Si se me permitiera, quisiera preguntar algo a nuestro criminal juzgado”
Los murmullos no se hicieron esperar. Solo habían sido dos veces que Harry había interrumpido un juicio y esas dos veces ambos acusados fueron puestos bajo libertad condicional y arresto domiciliario, una condena bastante baja con respecto a los otros mortífagos que terminaron en Azkaban.
“Proceda, Barón Potter-Black” dijo Kingsley, sabiendo que este era un tema delicado para el azabache.
Ignorando título que había obtenido después de la guerra, Harry bajó de su lugar en el Wizengamot para estar frente al supuesto Sirius. Con el ceño fruncido tomó con fuerza el rostro del hombre, obteniendo un quejido de dolor que provocó el encogimiento de Sirius Black.
“Dime, Black, que fue lo que pasó la navidad de mil novecientos noventa y cinco” expresó molesto, viendo como los ojos brillaban ante el poder de la poción de la verdad en su sistema.
“Harry Potter y yo convivimos con los Weasley en [Grimmauld Place] tras el ataque que sufrió Arthur Weasley a manos de la serpiente de Voldemort” un jadeo exclamativo se escuchó en toda la sala del tribunal ante la mención del señor oscuro. “Luego hablamos sobre la casa Black, le expresé nuestra familia y luego procedí a besar a mi ahijado. Sus labios…”
“Suficiente” declaró Harry silenciando al hombre. “¿Qué ocurrió esa noche en el DoM tras ser alertado por Severus Snape”
“Aparecimos y combatimos ferozmente contra los mortífagos que amenazaban a mi ahijado y sus amigos. El más destacado era Lucius Malfoy, pero los hermanos Lestrange, Antonin Dolohov, los hermanos Carrow, Rowle, Crabbe, Goyle y Bellatrix Lestrange también estaban presentes. Luche contra Malfoy y mi prima, intentando proteger a mi amado ahijado de ambos. Recuerdo que lo elogie diciendo el nombre de su padre, me arrepiento de haberlo hecho. Lo empujé lejos de mí cuando observé a Bellatrix lanzar una maldición asesina hacia nosotros. Mi ahijado cayó hacia atrás, lejos del velo, pero tropecé y lo último que recuerdo era ver a mi Harry intentar ir por mí mientras el velo me llevaba”
El ceño fruncido de Harry había disminuido, pero todavía tenía una pregunta. “¿Cómo dijo que quería llamar a sus hijos el joven Harry?”
Pareció tardar en responder. Harry recordaba que esa era uno de los pocos secretos que le confirió a su padrino esa noche de navidad.
“Godric Salazar y Rowena Helga, así quería llamar a sus primeros hijos antes de tener más” murmuró llorando.
“¿Y cómo se llamaría el tercer?”
Para entonces, el veritaserum dejo el sistema de Sirius, pero el hombre se perdió en aquellos posos esmeralda que lo miraban fijamente. El dolor en ellos, al igual que el envejecimiento prematuro a causa de la guerra, se podían ver, pero el amor que había también era notable y Sirius no dudó en responder viendo a su persona amada.
“Henry Sirius, en honor a ambos”
Ambos se miraron. Harry sonrió con amor al hombre sentado. Sirius no paraba de llorar, queriendo estar en los brazos de su amado.
“No más preguntas, ministro. Todas fueron respondidas con la verdad”
Los murmullos no cesaron, pero a ninguno de los dos les importó. Harry regresó a su lugar con una gran sonrisa. Neville parecía confundido ante tales revelaciones, pero se sintió bien al saber que su amigo había obtenido sus respuestas de que él era el verdadero Sirius Black.
“Señor Black, ¿desea seguir bajo veritaserum para seguir con su juicio? Barón Potter-Black ya confirmó su identidad gracias a aquellas preguntas de seguridad”
“Sí”
Tras ser nuevamente administrado, Kingsley fue preguntando cosas específicas para el caso de Sirius, comenzando la fatídica noche de Samhain en Godric Hollow con los Potter y la posterior ‘muerte’ de Peter Pettigrew junto a otros doce muggles.
Con la ayuda y el testimonio de Harry, Ron y Hermione, Sirius pudo ser absuelto tras confirmar su inocencia tras casi veinte años de ser incriminado. Lamentablemente tuvo que revelar su estatus de animago no registrado, pero tras haber pasado más de doce años en prisión de forma injustificada, el tribunal decidió por cumplida su condena y se le otorgó una indemnización por los once años restantes que pasó en la cárcel.
“Eres libre, Sirius” dijo Harry al lado del hombre.
El mencionado se frotó las muñecas y no dudó en saltar sobre el azabache para besarle delante de todos los presentes. Los flashes de las cámaras no se hicieron esperar, pero Harry no le importó en ese momento. Su corazón lentamente comenzó a sanar de aquella herida que apenas sabía que tenía.
“Cambiaste bastante, cachorro” dijo el mayor al separarse.
Y no era para menos. Harry pasó de ser un chico que apenas podía alcanzar los cinco pies y medio a medir siete pies y dos pulgadas de altura, con un cuerpo completamente atlético y musculoso, el cabello hasta los hombros y leves cicatrices en su rostro a causa de los carroñeros cuando estaban cazando los horrocrux de Voldemort.
“Tú sigues igual de pequeño” se burló con cariño, atrayendo al hombre a su cuerpo.
“No te burles” se quejó escondiendo su rostro en la túnica del menor, sorprendiéndose al sentir piel debajo de esta y no tela.
“Vamos, todavía quedan juicios programados para hoy” expresó mientras regresaba a su asiento junto a Neville, dejando a su amado en sus piernas.
[…]
Al día siguiente se podía ver una cabaña en medio de una amplia llanura llena de vegetación. Las barreras que protegían el terreno se extendían a más de veinte kilómetros a la redonda, permitiendo que varios magos y brujas vivieran cerca bajo la protección del señor de la tierra. En simples palabras. Harry había pasado a ser un noble dentro de la misma sociedad mágica y ahora podía formar una aldea si así lo quisiera.
Pero eso no era a lo que venían.
Dentro de la cabaña se podían oír ruidos de succión, golpes y la pobre cama rechinando mientras era golpeada contra la pared una y otra vez. En la habitación principal estaban los dos amantes juntos. Harry estaba levantado al pie de la cama y Sirius estaba en cuatro, apretando las sábanas con fuerza mientras era penetrado por su grande ahijado.
¿Cómo se llegó a eso? Pues fácil, las malditas hormonas acumuladas por ambos se terminaron activando apenas tocaron la cama.
Sirius saltó al regazo del menor comiéndole la boca, con Harry gruñendo satisfecho al sentir el sabor de su amado tras casi tres años de separación. Las grandes manos del menor hicieron desaparecer la ropa de Sirius, quien gimió excitado ante la muestra de fuerza que Harry estaba demostrando en ese momento.
Se siguieron besando hasta que Harry se levantó y empotró a Sirius contra la pared de madera. Con un gruñido posesivo chupó y mordió el cuello del mayor, sacando gemidos ahogados de placer mientras sus manos intentaban sacar en vano la molesta túnica de su gran ahijado.
Entendiendo la situación, movió su mano y gruñó de satisfacción cuando se sintió finalmente libre de su confinamiento. Sirius nunca miró el miembro de su ahijado, incluso cuando era más joven, pero el sentirlo en su espalda baja le provocó un escalofrío con tan solo sentir su largo y grosor contra su piel.
El dúo volvió a la cama entre besos, solo que esta vez estaba Harry acostado teniendo el trasero de su amado padrino a escasos centímetros de su hambrienta boca. Sirius, por su parte, miró entre asombrado y temeroso el tamaño de Harry. Solo había estado con un hombre antes y ese fue Remus. Ambos habían experimentado su sexualidad, James no contaba al estar enamorado de Lily, y terminaron follando. El tamaño del adolescente hombre lobo superaba con creces a cualquier sangre pura que se jactaba de su herencia mágica, y luego lo volvió a probar ya adulto, pero no se comparaba para nada al monstruo que tenía frente a él.
Gimiendo al sentir la lengua de Harry en su agujero, quiso probar suerte. Con cuidado acercó su mano, tocando la caliente piel de la monstruosa verga. Esta palpitó, sorprendiendo al mayor, y le sacó un chillido que le causó ternura a Harry. El menor siguió trabajando en aquel pequeño y estrecho lugar, pensando inequívocamente que su padrino era virgen por detrás.
Sirius, sujetó con más confianza el miembro, con ambas manos apenas pudiendo contener la circunferencia monstruosa. Tragando duro, sacó su lengua para dar una lamida tentativa, obteniendo un gruñido del hombre bajo suyo. Excitado, continuó lamiendo su nuevo dulce, subiendo progresivamente hasta el grueso glande que liberaba gruesas gotas de pre-corrida.
Ambos amantes se daban placer en conjunto. Harry lamiendo y preparando aquella entrada, y Sirius succionando lo más posible del miembro del hombre bajo suyo.
“Estás listo” comentó Harry metiendo casi todo su brazo derecho completo en el mayor.
Sin haberse enterado, Sirius había podido albergar en su interior algo bastante grueso que podía compararse con aquella gran circunferencia de la verga del menor. Reaccionando ahora a la sensación, gimió de dolor, apretando su interior para expulsar aquel objeto extraño, pero solo provocó que Harry gimiera y moviera su mano dentro de él, causando un potente orgasmo que lo dejó quieto.
“Ven, pequeña perra, tenemos toda la noche para nosotros”
Sin poder ser evitado, Harry salió de debajo de Sirius, posicionándose detrás de este con su brazo todavía dentro del mayor. Lentamente lo sacó, viendo fascinado como aquella distendida entrada intentaba en vano cerrarse. Con una enorme sonrisa, se alineó contra la abusada entrada y empujó, sintiendo finalmente la unión entre ambos que tantos años estuvo inactiva.
Sirius gimió, congelándose en aquella posición sintiendo la hombría de su amante. Definitivamente era más grande que Remus, mucho más largo y grueso. Apretó a su alrededor, sintiendo las gruesas venas contra su abusado ano y comenzó a llorar al no poder moverse. Sin embargo, Harry lo sintió inquieto y se movió lentamente, acomodando nuevamente los órganos de su padrino para él.
“Así. Acomoda tus órganos para tu papi” murmuró bajando hasta pegar su amplio y musculoso torso contra la espalda delgada de Sirius. “¿Te gusta? ¿Te gusta mi monstruosa verga en tu pequeño y virgen culo?”
Sin poder responder, y dudaba completamente que su cerebro pudiese procesar aquello, asintió. Solo eso bastó para que Harry se convirtiera en una completa bestia en la cama. Tomando con fuerza a Sirius, haciéndolo suyo en cada posición que podía.
Entrar y salir, era lo más común para hacerlo, pero había momentos donde Harry estaba parado sosteniendo el cuerpo de Sirius y lo hacía, obligaba, a saltar mientras se sostenía débilmente de su cuello; otras donde el menor empotraba sin compasión al mayor contra la pared, llevándolo a la inconsciencia más de una vez; otra donde era el propio Sirius quien cabalgaba a Harry por momento antes de pedir ser mimado por el azabache que besaba su cuerpo con cariño y retomaba el mando, follándolo duramente contra el colchón.
Y otras donde Sirius mamaba cual cachorro aquella monstruosa verga, saboreando el semen y la humedad se su interior por toda la longitud. Y así fue hasta el amanecer, donde Harry finalmente bañó por enésima vez a su querido amante que sonrió de placer antes de caer rendido en la cama.
Con cuidado lo levantó, acomodándolo entre sus brazos y caminar hacia otra habitación, dejando a su paso un caos de semen que muy pronto sus mascotas limpiarían.