—¡No puedo creer que por fin nos hayamos graduado! —Kyungsoo le regaló su enorme sonrisa a Chanyeol que iba en el asiento contiguo. Se sentía muy entusiasmado, tanto que no podía dejar de sonreír, los últimos meses habían sido difíciles con tanta tarea, proyecto y exámenes, pero por fin habían alcanzado sus tan merecidas vacaciones. Y además, ¡Pronto se convertirían en universitarios! Joder, Kyungsoo estaba en la cima, se sentía tan importante, aunque no era de reprocharle, había conseguido una beca en una de las mejores universidades de Inglaterra.
—¡No puedo creer que en unas horas estaremos en Rumania! —Chanyeol exclamó con excitación, tampoco podía dejar de sonreír.
Minseok despegó su mirada de las nubes de color naranja que se veían a través de la ventana y se giró hacia sus amigos.
—Yo tampoco puedo creerlo —dijo con aire soñador. A sus dieciocho años aún parecía un niño; con sus mejillas redondas, sus grandes ojos replegados y su tierna sonrisa de ardilla.
Los tres sonrieron con ansiosa emoción y se sumieron en sus propios pensamientos, ¡esta sería la aventura de sus vidas!
En los asientos traseros se encontraban Tao, Lay y Sehun. Tao dormía sobre una almohada con su cabeza cerca de la ventana y Lay dormía profundamente recostado en el hombro de Sehun, quien a pesar de lo incómodo se notaba muy feliz, había ladeado su cabeza ligeramente y podía aspirar el suave aliento de su compañero. Sehun esperaba que este viaje les sirviera para volverse más cercanos, si tenía suerte, al volver a casa podrían hacerlo siendo novios formalmente. Con la emoción del momento, se movió solo unos milímetros para poner un casto beso en los labios de su mejor amigo, Lay se removió un poco, pero no se despertó.
Algunos de sus compañeros de curso hacían mucho ruido, otros también dormían, pero la mayoría se encontraba hablando entre susurros llenos de emoción con sus compañeros de asiento.
Fueron llevados a un hotel junto a todo su curso para que pudieran descansar, a la mañana siguiente empezarían su recorrido por la ciudad para terminar en el famoso castillo de Drácula. Chanyeol compartió su habitación con Kyungsoo; desde pequeños ellos habían sido inseparables al ser los hijos únicos de dos hermanas muy cercanas, de hecho ellos se consideraban más hermanos que primos. Sehun se prendió de Lay como garrapata por lo que Minseok compartió habitación con uno de los estudiantes más callados; Zitao, no eran amigos realmente, pero a Minseok no le importó compartir con él. Su profesor los había agrupado en equipos de seis para que se cuidaran entre sí y así llevar un mejor control y reforzar el sentido del trabajo en equipo y la solidaridad y responsabilidad social y bla, bla, bla... a nadie le desagradaba Tao de cualquier forma.
Chanyeol —que era el fanático de vampiros— no pudo siquiera dormir bien a causa de la excitación, quería empezar ya el recorrido, el hotel en el que estaban era una réplica de un castillo también, pero él ansiaba la emoción por caminar por las calles de Transilvania hasta el castillo real de su ídolo.
A la mañana siguiente se levantaron temprano para desayunar unos graciosos wafles con forma de ataúd que sabían delicioso. Hicieron un pequeño recorrido a los enormes jardines del hotel y luego fueron llevados a la ciudad.
Kyungsoo y Chanyeol tomaban fotografías a todo lo que les rodeara, incluso a las piedras, porque “guau las piedras de Transilvania son maravillosas”, desafortunadamente el profesor no permitió que Chanyeol robara piedras del camino.
Pff aburrido.
Tao iba de aquí para allá comprando dulces o golosinas artesanales y le daba la mitad de todo a Minseok quien aceptaba gustoso, su compañero de habitación le agradaba cada vez más.
Lay y Sehun cargaban una videocámara y grababan a Minseok mientras este comía y saludaba a su mamá como si estuviera en televisión.
El día se lo pasaron de lo mejor, estaban viviendo un sueño, los chistes y las bromas no paraban e incluso habían logrado que Tao se destapara y les contara sobre su vida, definitivamente la experiencia de ese viaje los uniría de por vida y Tao había sido aceptado en el club con facilidad.
Eran casi las tres de la tarde y todos estaban merendando en una cafetería al aire libre. Pronto harían su recorrido por el castillo que apuntaba al cielo y del que tenían tan buena vista desde las llanuras de la ciudad. Chanyeol ya había tomado por lo menos veinte fotos de la imponente estructura.
—¡Oh!
A punto de levantarse de la mesa, Chanyeol buscó su pequeño morral para sacar el dinero y pagar, pero no lo encontró.
Mierda.
—¿Qué sucede? —Kyungsoo preguntó al ver el rostro de pronto pálido de su hermano del alma.
—Mi bolsa... no la tengo —Chanyeol murmuró con sus ojos agrandados.
Minseok soltó su bocadillo y lo miró. —¿Tenías todos tus documentos ahí?
—Todo; el dinero, el móvil, el reproductor, la cámara, mi pasaporte —dijo con aflicción.
Kyungsoo pagó la cuenta de Chanyeol y todos se pusieron a buscar, pero en la cafetería no había nada. Faltaban diez minutos para las tres y a las tres en punto saldría el autobús del punto de encuentro. ¡Joder! Si no se apuraban perderían el autobús y no podrían visitar el castillo, ya que al día siguiente por la mañana se marcharían de ahí. Regresaron en sus pasos por la pintoresca ciudad y cuando por fin encontraron la bolsa de Chanyeol —que una amable vendedora de frutas había guardado— ya eran las tres en punto. Los recién graduados echaron a correr con todas sus fuerzas, pero al llegar al punto de encuentro con solo siete minutos de retraso, el autobús no estaba.
—¡Cómo no se dieron cuenta de que no estábamos! —Kyungsoo exclamó entre furioso y preocupado.
Minseok parecía muy enfadado también. ¡Solo habían pasado siete minutos!
—¡Diablos! —exclamó Sehun peinando su castaña cabellera hacia atrás.
Chanyeol se sentía desilusionado, culpable y afligido. El hotel estaba cerca, podían volver incluso caminando, pero entonces se perderían la visita al castillo.
—Podemos ir por nuestra cuenta y encontrar al grupo allá —Chanyeol sugirió—. Yo pagaré el viaje —se apresuró a decir aunque realmente no se veían muchos autos, autobuses o cualquier otro transporte que pudiera llevarlos.
—No está lejos —Tao dijo señalando el castillo—, incluso podríamos ir caminando, aún es temprano, está bastante soleado y hay muchos turistas, no creo que sea peligroso.
—Tiene razón —Lay se mostró de acuerdo—, podemos caminar.
Sehun y Kyungsoo asintieron y todos miraron a Minseok, quien por alguna razón parecía ser a quien todos escuchaban. El mayor con rostro de niño se mordía su labio inferior, no estaba seguro de que no fuera peligroso ya que el castillo estaba rodeado de un enorme bosque; podrían haber animales salvajes o ladrones.
—¿Qué dices Minseok? —Kyungsoo preguntó mostrando su más angelical sonrisa. Aunque de ‘angelical’ ese pequeño demonio no tenía nada.
—¿Están seguros? —Minseok preguntó mirándolos a todos y desafortunadamente todos se mostraron de acuerdo.