─ 𝑼𝑵𝑰𝑪𝑶
⇝౨˗ˏˋ ☆ ˎˊ˗ৎ⇜
𝐇𝐘𝐔𝐍𝐇𝐎 | La hermana de Hyunjin le pide amablemente que cuide a su sobrino, este acepta encantado.
𝐍𝐞𝐩𝐡𝐞𝐰
Detuve mi lectura cuando escuche tres suaves golpes en la puerta.
—Pase.
Voltee mi mirada y me encontré con el niño que me roba el aliento.
—Hola Minnie, ¿Qué haces despierto a esta hora?
Vi que el adolescente de 15 años se sentó en el pequeño sillón frente a mi cama.
Mi hermana me pidió el favor de que por esta semana cuidara de él, yo encantado, ver a ese niño por mi casa con nada más que una camisa y boxers es simplemente maravillosa.
Detesto pensar de esa forma de mi propio sobrino, pero no puedo evitarlo. No puedo evitar pensar ser la persona que le quite su virginidad, no puedo evitar pensar en ese hermoso niño montándome, no puedo evitarlo. A veces me siento el peor ser del mundo, hasta me he metido en peleas porque basuras como yo merecen eso.
Pero al final, amo a ese niño de ojos almendrados y grandes, amo a ese niño de pelo castaño oscuro, amo a ese niño de sonrisa de conejo, de piel de porcelana, de cintura diminuta.
Y si, lo amo.
No quiero que sea mi puta, no quiero que solo me la chupe, lo quiero a el, amo su personalidad, su forma de ser tan tierna e inocente, lo amo a él, no a su culo.
—No se Tío Hyun, por más de que intente cerrar mis ojitos y dormir no puedo, es como si no tuviera sueño pero si quiero dormirme. — Contestó con un puchero y sus ojos mirando al suelo, con una cara notable de cansancio.
Lo mire a los ojos, brillantes y preciosos orbes de color avellana, esos ojos que día a día me enamoran, que no puedo evitar sentir celos cuando miran lo demás, solo quiero que me miren a mi.
Y por muy morboso que para mí sonara, me atrevi a decirle.
— Mmmm y si tomas leche? Dicen que eso te ayuda a dormir pequeño. — Recomendé acercándome al sillón y sentándome a su lado, al instante apoyo su cabecita en mi hombro.
—No es mala idea, ¿me acompaña, Tío? no quiero ir sólito.
—Esta bien Minnie, vamos.
Lo tomé de la mano pero el se hizo detrás de mí y se monto en mi espalda, solté una risita al igual que el y no me negué a su pedido, bajamos hasta la cocina con el sobre mi espalda.
Lo vi enternecido, es el ser más hermoso e inocente que piso este podrido mundo, es un ángel caído del cielo.
Lo dejé sobre una silla de la isla y saqué la leche de la nevera, la puse en un calentador y espere recostado sobre el mesón.
—Tío, una pregunta.
Su dulce voz se oyó en el silencio de la casa.
— Dime, pequeño.
— ¿Por qué hay un tetero en esa alacena?
Señaló el lugar y yo miré, al instante recordé.
—Hace como dos días vino un amigo mío con su hijo de 7 meses, al final se fue un poco apurado y dejó el tetero sobre la mesita de la sala. Me dijo que iba a pasar por el luego, ha estado muy ocupado — Expliqué observando cada una de sus reacciones y movimientos, él asintió con su cabeza al entender.
Luego de un corto silencio vi que se sonrojó con fuerza y negaba con su cabeza como si se quisiera deshacer de algún pensamiento.
— ¿Que tienes, Minnie?
Se sonrojó aún más y negó otra vez con la cabeza.
— N-no es nada.
Sonreí y le apagué al calentador ya que la leche ya estaba tibia, me acerque y me senté en una silla junto a él.
—Tienes algo, dilo, sabes que nunca te juzgaría por nada en el mundo.
Minho tomó un poco más de confianza y me miró a la cara, aún rojo como un tomate,
—Y-yo... no se e-esque... me gustaría mmmm...
Hablaba muy nervioso lo que me pareció lo más tierno del mundo. Paró de hablar y miró en dirección al tetero de nuevo, evité soltar una risa inmensa de ternura al entender lo que él quería.
—Quieres tomar la leche con el tetero ¿verdad?—Le dije y volvió a bajar la cabeza en modo de vergüenza pero al final asintió.
Me levanté de mi asiento y al pasar, saqué de la alacena el tetero, lo destapé y saqué la leche del calentador para ponerla en el tetero y después cerrarlo.
Minho cada tanto alzaba la cabeza pero la volvía a bajar muerto de la vergüenza.
—Vamos, Min
Él se levantó de la silla y se fue corriendo escaleras arriba, lo seguí entre risas hasta mi cuarto.
Entré y lo vi escondiendo su cabecita entre sus rodillas sobre la cama.
Cerré la puerta y me acerqué hasta la cama con el tetero en la mano, me subi en ella y me recosté contra la cabecera de la cama, él estaba a un lado mío ya un poco más de su color.
— Minnie, no pasa nada, ven aquí.
— Tio no le vaya a decir a mi mamá, Dios, que vergüenza.
Gateó hasta estar pegado a mi, iba a entregarle el tetero pero se subió sobre mi regazo y se recostó sobre mi pecho.
Mi corazón latía más rápido que el de un ratón, estoy seguro de que lo voy a escupir en cualquier momento, tantas veces que soñé esto y ahora no se como reaccionar.
—Tío, parezco un bebé, pero no se porqué me gusta.
Se acurrucó más en mi pecho y no pude evitar abrazarlo con fuerza sin ser muy bruto, además no quería arruinar el momento con una fastidiosa y dolorosa erección.
—A mi también me gusta Minnie, te vez muy tierno. —Pellizque su mejilla y rio, le entregue el tetero y el lo cogió con sus manitas para beber de él.
Por un instante cerró sus ojos y yo no me perdi de ninguna de sus acciones, ni de el hermoso sonido de su garganta tomando. Sentí de verdad que tenía un bebé encima de mí, un bebé, mi bebé.
Me acurruque ahora yo sobre él y por un instante ronroneo, un ruidito tan bajo pero tan precioso.
Quiero besarlo, necesito besarlo.
Al terminar de beber su leche, me entregó el tetero y lo dejé en la mesita de noche.
Volteé a verlo y ya tenía sus ojos cerrados, aunque tenía restos de leche alrededor de su boquita.
No lo pensé, ni siquiera me demoré, puse mis labios sobre los suyos para absorber los restos de ese líquido.
Sus labios que no saben ni a cereza ni a fresa. Menta, ese era el sabor de sus jugosos y brillantes labios, sabor tan fuerte pero en sus belfos sabe tan dulce.
Mayor fue mi sorpresa cuando se separó de mis labios y se acomodó mejor en mi regazo poniendo sus piernas a cada lado de él y abalanzándose voluntariamente hacia
mis labios, besándome más animadamente que no pude evitar corresponder.
Disimuladamente me pellizque el brazo para asegurarme de que no fuera un sueño, son tan frecuentes estos sueños que sigo sin poder creerlo.
Puso sus brazos sobre mis hombros y lo agarré fuertemente de mi cintura, sin olvidar que mi miembro ya empezaba a despertar.
Minnie se dio cuenta y empezó a restregarse desesperadamente sobre el, gruñi y mordi su labio inferior lo que nos llevó a separarnos cuando el también soltó un gemido un poco ahogado.
— Tío... q quiero, ugh, quiero...
— Minnie, ¿por qué me haces esto, bebe?
Escondió su cabecita en mi cuello y agarró más fuerte mis hombros, seguido siguió restregando su culito en mi entrepierna, cada vez más fuerte sin llegar a lastimarme. Jadee, el gimió, tanto que to ayude con la deliciosa fricción que se había creado.
Bajé mis manos y esta vez lo abracé de sus dos esponjosas nalgas, las tomé, pellizque y estrujé a mi gusto, mientras mis labios se dirigían a su cuello.
Comencé con los besos que lo hacían jadear y gemir cada vez más, luego lo chupé, no me importo nada más, tenía la necesidad de marcarlo, de dejar mi huella en su piel, porque aunque esto no llegue a más, al menos no perdí la oportunidad de dejar en claro que me pertenecía, ya que a él, parecía encantarle.
— A-ah! Mghl.
Esos dos sonidos me hicieron mirar hacia abajo, mi bebé se había corrido.
Volvió a esconder su cabeza en mi cuello tratando de regular su respiración. Mientras tanto con mis manos hacia caricias por toda su espalda.
Me alarmé cuando sentí hipidos y mi cuello algo húmedo, al instante lo aleje de mi cuello para que me mirara, efectivamente estaba llorando.
— Minnie, no llores, bebe, perdóname, soy un degenerado.
Odié verlo sobre mi llorando, que por mi culpa y mis hormonas sus ojitos estén cristalizados en lágrimas.
—N-no tío H-Hyun, t-tu eres bueno... y-yo, perdón por hacer esto, e-esta mal.
Al entender porqué lloraba no pude evitar llevar mis manos a sus mejillas para secar sus lágrimas y plantar un besito en su frente.
—¿Te gustó, pequeño? ¿Te sentiste bien?
Pregunté y volvió a sonrojarse, pero al final asintió.
—Bebe, a mi también me gustó, no está mal... mientras nadie más sepa.
Min cambio su cara de vergüenza a una de sorpresa.
—Tío Hyun, ¿podemos hacer cositas y está bien si nadie sabe?
La pregunta me tomo desprevenido, tanto que mis ojos se volvieron dos grandes platos.
— M-Minnie, p-para ti que es h-hacer c-cositas?
— Ammm, tío u-usted sabe, no necesito explicarlo.
Sentí una punzada en mi miembro, que me hizo jadear, más al tenerlo
— ¿Duele?
Minnie preguntó y salto sobre el, también lo hizo jadear y sonreír traviesamente.
— Quién eres tú y qué hiciste con mi inocente sobrino?
Minnie rio y yo no me resistí jalarlo para que sus labios se volvieran a estampar contra los míos, en un beso baboso, agitado y sumamente caliente.
Lo tomé entre mis brazos y en un ágil movimiento nos voltee de modo que yo quede encima suyo y el debajo de mi cuerpo.
Metí mis manos debajo de su camisa para poder tocar su suave y blanca piel, se estremeció ante mí tacto y más cuando llegué a sus dos pezones, los cuales al pellizcar suavemente le sacaron uno que otro gemido y jadeo.
— Ugh... Y-yo, tío yo quiero... quiero m- p mas.
— Oh Minnie, créeme que yo también, pero ¿estas seguro? No quiero que luego te arrepientas, bebe.
Un gemido bajito me sorprendió.
— Hyun me gusta que me diga bebe.
Intentó acercar su entrepierna a la mía, buscando desesperadamente contacto, lo sorprendí haciendo embestidas falsas. Noté lo sensible que era a cada roce, cada vez este hermoso niño me excitaba muchísimo más a cada segundo.
Me tomé un momento para separarme y quitarme la camisa con la que se supone que dormiría, Min también se quitó el camisón dejando más a la vista su perfecto cuerpo.
— T-tio, siempre quise hacer esto.
Sorpresa.
En su máximo esplendor.
—Oh bebé, ¿por qué no lo dijiste antes?
Mordió su labio inferior pensando en su respuesta, yo esperé pacientemente siguiendo con mi trabajo de embestir falsamente.
—Y-yo, siempre me pareció muy bonito... y Jeongin me dijo que su tío Chan lo hacia sentir muy bien cuando hacían c-cositas ammm... mgh!, yo... L-la primera vez que me- que yo me toque, lo hice pensando en que u-usted lo hacía.
Cada palabra me sonaba a los cantos en el cielo, se que desear a un sobrino como 10 años menos que tu es una entrada gratis al infierno, pero no pude evitarlo.
— Tío Hyun, yo quiero que me haga sentir bien, p-por favor.
— Bebe, demonios, yo también quiero, no te imaginas cuanto.
Min ni corto ni perezoso llevo sus manos a mi torso, aunque no lo hacía con tanta confianza tampoco lo hacía con tanta tímidez, su toque era perfecto, era maravilloso y especial.
Volví a besarlo, sus labios eran e iban a ser mi nueva adicción, cada dulce caricia de sus belfos contra los míos eran mi nuevo momento favorito, el era mi sobrino favorito.
No resistí un momento más y adentre mi mano por dentro de su ropa interior que estaba húmeda debido a su corrida previa. Mordió mi labio inferior con fuerza cuando tome su miembro, acariciando su falo y su glande, extasiado por cada gemido que me regalaba.
Quite su ropa interior y la deje a un lado de la cama, admire su rostro, con sus labios rojos y brillantes entreabiertos para poder respirar mejor, sus ojitos avellana oscuros y entrecerrados mirándome a mi también.
Definitivamente la realidad es mil veces mejor que un simple sueño húmedo o la misma imaginación mientras me encargo de quitarme la calentura.
—Eres precioso, por dentro y por fuera.
Dije para que el lo supiera, traté de ir lento para que no se asustara, mi misión de hoy es que esta noche nunca la olvide, que su primera vez sea tan especial como el lo espera, que esto no sólo sea sexo, que esto no se quede en sólo esto.
—Tío, y-yo quiero... uh!, r-rápido.
Creo que lo de ir lento habrá que cambiarlo.
—Repite lo que dijiste, bebe, repítelo.
Necesitaba escuchar su dulce voz que ahora está tan excitada y necesitada de mi, esa voz que rima con miel pero que hoy rima con lujuria.
—R-rápido, no quiero j-jugar... no resisto, Tío hágame suyo, p-por favor.
De nuevo no podía creer lo afortunado que era, no se que demonios hice en mi vida pasada para merecer esta oportunidad, pero de algo estoy seguro, no lo desaprovecharía por nada.
Quite mis boxers, dejando a la vista mi miembro, grande y grueso, erecto.Jadee cuando lo libere, al igual que yo está tan necesitado.
Minnie no se quedo quieto, lo tomo entre sus manos, gimiendo cuando sintió lo grande y largo que era, también mojando un poco su mano con mi pre semen.
Volví a besarlo, hambriento y sediento, dejándole paso a mi lengua para saborear la suya. Succione todo lo que pude, lami y probé cada centímetro de esa cavidad que me vuelve loco.
Lamentablemente me separe, abrí el último cajón de la mesita de noche y saqué un botecito pequeño de lubricante.
Mire el paquete de condones que tenia a un lado por uno segundos. Hice mi ultimo chequeo hace unos días y no he tenido nada de sexo, Min es virgen asi que tampoco debe tener nada, por lo que no lo dude, no tome ninguno.
Volvi a su encuentro y el abrió sus piernas lo mas que pudo, note su necesidad, su desesperación y hambre. Para ser virgen no lo vi nada asustado.
Vi en sus ojos seguridad, determinación, lo que me motivo a no abstenerme de nada, imagino que el tampoco quiere eso.
— T-tio
Miedo
Por ese tono, supe que estaba a un paso de quedarme con las inmensas ganas.
— ¿Que pasa bebe?
En ese momento rece todas las oraciones que había olvidado con el paso del tiempo debido a mi nula visita a una iglesia, pero en este momento prometo ir todos los dias para que Dios no me arrebate la felicidad y exitacion que tengo en este momento.
— L-la primera vez… d-duele, ¿verdad?
— No tanto, una vez que te acostumbres, te vas a sentir muy bien, tanto como quieres, pequeño.
Prometo ir lento, prometo ir lento, prometo ir lento, ¡prometo ir lento!
— Uh, e-esta bien, r-rápido tio, por favor.
La palabra “Tio” ahora me suena tan morbosa, pero me encanta.
Unte mis dedos de la mayor cantidad de lubricante posible y con el primero acaricie un poco su entrada, gimió tan agudo que juro que casi me corro de solo escucharlo. Fui introduciendo el primer dígito con lentitud, mordi mis labios evitando jadear por lo estrecho que se sentía.
— Agh! T-tio…
— Ya pasara, bebé. Demonios… estas tan apretado — impulse un poco mas hasta que todo mi dedo estuvo dentro de el. Espere unos segundos hasta que se acostumbrara y empece con un vaivén lento, para que lo disfrutara mas.
— Ahm… m-mas rápido.
Pidió y no pude negarle, moví aun mas rápido de adentro hacia afuera y al revés, el solo gemia y gemia, disfrutando como nunca en su corta vida.
Grande fue mi sorpresa cuando sin avisar ni nada, se corrio por segunda vez en un fuerte gemido, la caliente imagen de mi pequeño con sus piernas abiertas donde se podía apreciar su estrecha entrada palpitante y un poco humeda, su cuerpo empapado de sudor y su abdomen y pecho manchados de su propio semen, me pudo.
Tome mi miembro y me masturbe enfrente de mi sobrino de 15 años. Su erótica imagen solo impulsaba a mi mano a que se moviera mas rapido.
— Mmmh… Minhonnie, Ah! — tiras de mi semen cayeron sobre el suyo en su cuerpo, el castaño mordio su labio e intentó llevar sus manos a su miembro para tocarse de nuevo. Sin embargo no se lo permiti.
Como si fuera ya una costumbre, me acerqué a sus labios para besarlos por enésima vez en la noche. Es que simplemente, son la adicción que mas tengo en este momento y posiblemente, la que me consuma por el resto de mi vida
Gustoso me correspondio, me separe de sus manos y con bastante felicidad voltee su pequeño cuerpo haciéndolo quedar con la cara pegada al colchon. La imagen en primer plano de su pequeña entrada, hizo que mi miembro se despertara de nuevo.
En tiempo record, diria yo.
— Escucha bebé — Tome el bote de lubricante y esparci un poco sobre mi miembro, soltando un jadeo por el frio liquido recorrer todo mi falo hasta la punta — V-voy a entrar, si te duele demasiado me avisas y paramos ¿Si?
— E-esta bien tio… ¡AH! — y entre en el de una sola estocada, porque si va a sentir dolor, que lo sienta todo de una y no por partes.
Al igual que el solte un fuerte gemido. Ya había previsto su estrechez, pues que mas esperaba si es virgen, pero sentirla en todo su esplendor era magnifico. Creo que es la mejor sensación que he tenido en toda mi vida.
Ni siquiera pasaron tres segundos cuando Minho empezó a moverse por si solo, con bastante desespero.
Demonios, amo esta dualidad.
Para no hacerlo sufrir mas, tome sus caderas con fuerza y empecé con un vaivén rapido y certero, una y otra vez mi miembro salio y entro de su cavidad con rapidez. El ruido de nuestras pieles chocar se escuchaba delicioso.
— Ah! M-mas, t-tio ¡Mgh! — su voz tan necesitada, exigiéndome mas, exigiéndome que le diera como si no hubiera un mañana, solo podia ponerme mas caliente.
Como si de vida o muerte se tratara, lo embestí aun mas duro, profanandolo cada vez mas, maltratando cada vez mas su punto dulce haciendolo gemir y gritar como nunca en su vida.
— Mmmh, bebe, eres exquisito — murmure en su oido cuando en una de las tantas embestidas arqueo su espalda.
Estaba apunto de correrme cuando con ayuda de sus brazos se levantó y me saco de su interior, estaba apunto de gritarle mil insultos a Dios por ser asi de malvado conmigo cuando senti que sus manos me empujaron hasta que quede sentado con la espalda pegada al respaldar de la cama. Solito se subió sobre mi regazo como en la posición que comenzó todo este encuentro y gimio al sentir mi miembro rozar contra su abierto y palpitante ano.
— Perfecto, bebe. Ahora podre verte como gritas por la polla de tu tio, mh — sin ver su reaccion, lo agarre del pelo y estampe mi boca con la suya de nuevo, no me di cuenta cuando tomo mi miembro y sabiendo perfecto su ubicación, lo metio en su entrada.
— Ah! Hyun… — Empezo a saltar con desespero, me doy cuenta que mi bebe es muy hormonal. No lo culpo porque esta en su plena adolescencia, hasta me parecería raro que no tuviera estas actitudes.
Pero ahora que lo pienso, creo que luego de esto no voy a poder evitar tomarlo a todas horas, se nota que a el le gusta, y si soy sincero conmigo mismo, mas de una vez escuché sus momentos de intimidad cuando me quedaba en casa de mi hermana por cualquier motivo.
Asi que lo ayude empujando mis caderas para que gimiera mas, para ver todos sus gestos y muecas cuando metia mi pene hasta lo mas profundo de el, para escuchar aun mas de cerca sus gloriosos y perfectos gemidos, para lamer, morder su cuello a mi gusto al sentir tanto placer.
— Ah! Ah! T-tio, ¡m-me encanta! — lo escuche gritar entre sus millones de murmullos y gemidos.
— T-tu me encantas mas, h-hermoso — segui levantando mis caderas a la par que el daba saltitos para sentir mas placer.
— Ngh! H-Hyun, voy a… m-me voy a correr! — grito de una manera bestial, saltaba aun mas duro sobre mi palpitante pene, haciendome sentir en el mismísimo cielo, el ruido de nuestras pieles chocando podría escucharse hasta afuera de la casa, pero eso no nos importo mucho.
— c-córrete, bebe. Córrete para tu tio — cuatro embestidas mas fueron suficientes para que se corriera y fue muy grande mi sorpresa cuando su líquido urinario se mezcló con su esperma, llevandolo a experimentar un squirt.
— ¡Ahh! ¡Mgh! ¡T-tio, ahh! — Estaba temblando tanto que parecía una gelatina, esa imagen tan erótica me hizo correrme duramente en su interior, como tanto lo he querido hace tiempo.
— Gracias por esta noche, precioso. Nunca la olvidaré — susurre en su oido y deje un beso en su frente, Minho se habia quedado dormido por todo el esfuerzo físico que habia realizado.
Luego de limpiarnos y cambiar sabana y cobija, lo acoste y arrope. Hice lo mismo a su lado y estaba apunto de dormirme abrazándolo cuando senti que se removió inquieto en mis brazos.
— Minnie bebe, ¿que pasa? — pregunte viendo sus ojitos medio adormilados y avergonzados, el es la ternura en persona.
— Hyun, sigo sin poder dormir — puchereo y yo solo admiraba su enorme belleza.
— Oh, lindo. No se que mas podemos hacer. — le dije con sinceridad, pende que con todo lo que habiamos hecho ya era suficiente para que se cayera en un sueño profundo, sin embargo eso no paso.
Por unos segundos se quedo en silencio, hasta que una sonrisa traviesa se formo en su rostro.
— Yo… ¿puedo hacer algo sin que se enoje, tio? — preguntó ahora un poco mas timido dibujando garabatos sobre mi pecho con su dedo indice.
— Tranquilo, cielo. Hazlo — conteste para darle seguridad, nada de lo que haga va a hacerme enojar nunca, lo amo por encima de cualquier error que cometa.
Vi como bajo sus manos hasta introducirlas por debajo de la cobija, senti como movia algo ahi abajo y cuando me di cuenta se habia quitado el pantalón de pijama junto a su ropa interior. Lo miré sorprendido.
— Minnie, ¿que estas ha¿ A-ah — rápidamente y antes de que terminara de hablar bajo mi ropa interior un poco y tomo mi miembro para introducirlo en su caliente cavidad, cosa que me hizo gemir.
— Mgh, quiero dormir asi, Hyun — pidio con vos quebradiza y sin poder observarlo a la cara ya que se había volteado, lo volví a abrazar. Me adentré un poco mas y lo escuché gemir tan bajito que pudo sonar mas como un balbuceo.
— Claro que si, corazón. Pero primero dejame llenarme otra vez.
Las embestidas lentas y profundas comenzaron hasta que después de unos minutos ambos nos corrimos, el sobre las sabanas y yo en su interior llenandolo hasta mas no poder de mi caliente esperma.
— E-esta leche me gusta mas. — Murmuró y al final asi fue que se quedo dormido.
— Descansa principe.
Y me dormí después de haber cumplido mi mas grande sueño.
Una llamada fue mi motivo de despertar esta hermosa mañana,
Aunque la llamada arruinó todo.
— No volvere, en mi mesita de noche estan todos los papeles de la casa y de Minho junto a su custodia, ahora tu seras du tutor legal.
— Espera, ¿de que mierda estás hablando?
— Hyunjin, préstame atención, maldita sea. No volvere a la casa, es toda tuya si la quieres, tampoco regresare a corea, ni a la ciudad, ni contigo, ni con ese mocoso, estoy cansada de todo, simplemente me voy y no regresaré nunca ni volveras a saber nada de mi. Adiós.
— ¡Hyojung! ¡¿Que mierda te pa-¿! — colgo el teléfono y a mi estaba apunto de darme un colapso mental debido a la información que me fue brindada de un momento a otro.
Sin embargo, unos pequeños y cálidos brazos me rodearon del cuello.
— Minnie, bebe, yo-.
— Ahora seremos felices, tio. solo tu y yo — Dijo con una pequeña sonrisa, y no sabia si sentirme feliz o preocuparme. Estaba por volver a hablar cuando el se adelantó — Mamá nunca me quiso, antes de irse me dijo que tal vez nunca la volvería a ver porque se iba lejos. Y cumplio con lo que dijo.
— Oh, cariño. Ven aqui.
Lo sente en mi regazo y nos dimos un profundo abrazo. Jamas me di cuenta de lo que pasaba, pero por la felicidad en la cara de Minho me doy cuenta de que mi hermana no eran tan perfecta madre como se creia, tanto fue mi coraje que me provocaba buscarla hasta el ultimo rincon de la tierra y estrellarla contra el piso. Sin embargo estar con mi pequeño sobrino en esta posición y desnudos de la cintura para abajo me hizo olvidar cada pizca de odio que tenía.
Sonrei y le dije
— de acuero, principe. Ahora solo seremos tu y yo.
Terminamos besándonos delicadamente. Aunque ese beso desato nuestro primer encuentro por la mañana de todos los que íbamos a tener en un futuro.
Pues éramos libres y mos importaba una mierda todo.
Gracias a @monigip_por dejarme adaptar este one-shot ^^<3