Capitulo 1
Año 2035, 21 de Junio. Primer día de invierno, aún manteniendo el clima frío de otoño, en la semana siguiente habría una ola polar.
"Gran conmoción a raíz del Fundador de Fazbear Entertainement, quien apesar de los incidentes en el pasado ha decidid-"
Retiré los auriculares conectados a mi Nokia de tapa retráctil, agotada, la radio AM suele solía tornarse repetitíva con noticias viejas que a nadie le interesa. A estas alturas solamente quería llegar a la casa que había conseguído a buen precio.
Llevaba 10 horas en el autobus de larga distancia, viajando por la carretera, cada kilometro me alejaba aún más del campo en el que crecí toda mi vida alejada de la civilización y sus grandes edificios, llenos de gente pensando en consumir nuevos electrodomesticos, celulares, automóviles...
La naturaleza en cambio siempre fue pacífica, apesar de mis padres apáticos, quienes nos enviaban a mis hermanos y a mí, a trabajar a los pueblos cercanos, en busca de changas o dinero rápido para comer..
Habia esperado demasiado tiempo para poder independizarme, soportando los destratos que recibiamos por parte de nuestros progenitores, quienes observaban por encima del hombro cada uno de los movimientos, en busca de secretos financieros. No podían permitir que sus esclavos de sangre les privaran de dinero, por lo que controlaban las entradas y salidas diariamente, dificultando cualquier escape.
A los 11 años, conseguí un lugar propicio para almacenar parte de mis ganancias, gracias a mi hermano Clarence, quien me aconsejó ir escondiendo billetes en un lugar secreto, hasta lograr cumplir la mayoría de edad.
Siguiendo su consejo, debajo la cama en la que dormía contra la pared, logré hacer un hueco que serviría de almacén, rasqueteando una pequeña lima metálica contra los listones de madera, día a día penetrando al menos 1 centimetro, así evitaba cualquier ruido notorio que pudiese llamar atención no deseada. Al fin iba a juntar el dinero suficiente para pagar un hogar propio, lejos de los padres abusivos.
Suspiré pensando en mis hermanos, no conseguí escapar con ellos, habiendo comprado una casa junto con el pasaje, el dinero conseguido con tanto tiempo y trabajo se habia desvanecido, sin poder salvar a Clarence... Ni a Thomas de nuestros tutores..
Por lo tanto, me prometí conseguir un buen trabajo para comprar un automóvil e ir a buscarlos, y si era necesario, iba a pagar por ellos.
Mirando por la ventana, observé el paisaje que el transporte proveía, pasando por las ciudades que se escondían en el horizonte, dejando una transición a un pastizal extendido sobre toda la planicie junto a la carretera sin fin, interminable.
A medida que pasaban los minutos, los terrenos sembrados se tornaban rupestres, indómitos, hasta llegar a caminos de ripio sin sentido, creados a base de grandes vehículos que aplastaron la superficie cuando circulaban por allí.
La calle cada vez se volvía mas angosta, menos senderos improvisados, ni siquiera llegaba a distinguir una banquina para detener el transporte en el que venía.
Habremos avanzado un kilómetro para detenernos en plena autopista, la cual estaba desierta, ni un solo coche podía divisarse en el horizonte.
Descendí tomando el celular en mano al tiempo que guardaba los auriculares en el bolsillo de mi pantalón.
No tenía demasiadas prendas de vestir, por lo que solía acostumbrar usar camisetas a cuadros con jardineros largos de jean, necesarios para trabajar en la fábrica, sin quemarse con los residuos al rojo vivo de la soldadora, y acompañando el estilo de seguridad, debía calzar borsegos de cuero, que hacían juego con la ocasión del laburo, protegerse de la escoria.
De pie frente al descampado completamente abandonado esperando recibir mis pertenencias, podía notar a simple vista que nadie vivía cerca.. Los matorrales estaban crecidos, el terreno entero sin cuidados, con un pequeño camino de tierra abandonado a la suerte de la naturaleza, incluso hubiese deseado escuchar algún perro callejero que ladrara a lo lejos, pasa asumir que me saludaba, pero nada pasó, solamente escuché en su lugar, una tormenta amenazando desatarse sobre el horizonte.
El coopiloto se asomo por la parte trasera del bus con la maleta en una mano, y en la otra mi mochila, esperando a que las recogiera, lo que hice de forma casi inmediata. Dándome el ticket correspondiente, se despidió entrando para saludar con un movimiento tranquilo, mientras se alejaba en el vehiculo que comenzaba a acelerar paulatinamente.
Miré por ultima vez mi celular para asegurarme que era el lugar en el que debía estar, pero no tenia servicio de cobertura en la zona, asi que procedi a guardarlo en el bolsillo de la mochila, sin la energía necesaria en mis piernas para caminar, despues de todo, llevaba 10 horas sentada, debía tomarlo con calma.
-Supongo que esforzarse será un gaje del oficio.. - Pensé sacudiendo un poco los pies para calentar.
Puse al hombro la mochila con una sola de las manijas, sosteniendola por las dudas, y con la otra mano tomé mi maleta, alargando la manija para comenzar a caminar. Al jalar de esta, sentí como se juntaban las piedras cual rastrillo entre las rueditas de abajo, haciendo que labrara el suelo detras de mi. No pensaba llevar el peso de la valija sobre mis brazos, a saber cuantos kilómetros debía hacer para llegar a la casa, por lo que preferí seguir arrastrandola, al menos sabría por donde regresar si tuviese un accidente...
Pasados los 20 minutos de caminata, las nubes estaban oscureciendo el cielo en su totalidad, no debía faltar mucho para que cayera un chaparrón memorable sobre mi cabeza, asi que esperaba que no tuviera horas de senderismo por delante, o tendria que instalarme bajo un puente para escapar de la tormenta..
Aunque no habia ningun tipo de refugio, puente, ni siquiera una autopista transitada en la cual buscar ayuda.
Al poco tiempo la lluvia se desató sobre la tierra, mojando todo lo expuesto en el llano, incluyéndome. Empapada, alcancé la entrada de una casa antiquísima de un color azulaceo desteñido por las viejas maderas ahora humedecidas. Desde el exterior se encontraba completamente demacrada, en el pórtico un pequeño techito resguardaba de la tormenta la puerta, que a ambos lados podían verse los marcos desgastados y achicharrados de las ventanas que daban al frente, como si hubiese sido prendida fuego años atras causando que las llamas escaparan rompiendo los cristales ausentes en el presente. El pasado de la entrada no era muy distinto, las bisagras estaban oxidadas por completo, junto a la cerradura carcomida.
- Esta casa de quién será? Es la mía?- Pensé buscando el celular dentro de la mochila para checkear los datos de la compra.
El número de hogar debía ser 616, por lo que debía buscar la placa de altura en algún lugar cercano.
Al costado de mi posición habían varios escombros mezclados con parte de las tablas que solían proteger el muro exterior de la vivienda, por lo que dejé mis cosas frente a la entrada, para revisar.
Entre pedazos carbonizados, una placa de cobre tenía grabados los digitos que necesitaba, con iniciales en diminuto "M. A".
Supuse que debía ser el nombre del antiguo dueño, probablemente fallecido hace tiempo a juzgar por el estado del lugar.
Volviendo al frente de la puerta a primera vista inamóvible, me puse de rodillas para revisar los bolsillos de mi bolso en busca de las llaves de la entrada.
Al sacarla de la mochila, se atoró en el cierre al ultimo segundo, arrancando la hebilla plástica consigo. La cremallera abriendose de par en par al ser liberada.
- Ugh.. Más gastos.. - Separé el pequeño sobrante para meter la llave en la cerradura, levantandome en el proceso para desbloquearla.
- Que solo haya polvo.. Que solo haya suciedad.. Tal vez una rata muerta..- pensé romantizando la idea de no tener que reparar nada dentro, mientras menos dinero gastase, mas pronta sería la salvación de mis hermanos.
Tomando el picaporte, giré el artilugio en la cerradura esperando alguna señal de apertura, pero lo unico que pude persibir, era como se acababa de atascar con tanto óxido. Esta vez no quise tirar en caso de que se rompiera algo, no, use fuerza de forma inteligente para levantar el picaporte y empujar, asi tal vez las bisagras se acomodarían, facilitando el desbloqueo pero la manija se zafó, quedando en mi mano como adorno, seguido de eso que escuché chirriar las trabas corroídas comenzar a quebrarse por el peso de la gravedad volviendo a atacarlas.
En cuestión de segundos, se dispararon pedazos metálicos al techo y piso frente mío, con la puerta robusta balanceandose, peligrosamente amenazando con aplastarme si no me quitaba del medio.
Lo mas rápido que mi cuerpo pudo reaccionar ante los reflejos de supervivencia básicos, salte a un costado, frenando con la pequeña valla que protegía la entrada, volteando para ver como aplastaba la mochila que no habia tenido tanta suerte como yo.
> Mejor tú que yo.. < Murmuré moviendo la maleta del paso y caminando por sobre la nueva alfombra de madera.
Sentí como el olor a humedad y salitre invadian mis fosas nasales las cuales en respuesta me obligaron a arrugar la naríz en señal de desagrado. El tapíz con diseño decolorado desprendiendose de las paredes mohosas, además de la oscuridad en el interior de la sala siendo combatida por una ventana pequeña, como mis esperanzas de pagar por tantos arreglos, en lo que parecía una cocina a leña, con una mesa redonda en medio de la habitación, acompañada de dos sillas de madera de pino.
La entraba detrás de mi dejaba que la humedad de la tormenta entrara, con una sinfonía fantasmagórica, similar a un fantasma de dibujos animados.
> Tendré que pasar la noche por aquí... < Suspiré mirando la escalera separando el living del comedor improvisado, tal vez en el segundo piso estaba el dormitorio. >Iré por mi equipaje para subirlo < Balbucée para mi persona.
Saliendo al pórtico, cogí la maleta desde el marco, ya que no quería arriesgarme a que la lluvia continuara empapandome si salía de la casa, había empezado a caer en angulo gracias a las rafagas de viento surgiendo de vez en cuando, de muy mala gana jalé de la manija, pero al chocar con la puerta apoyada sobre mi mochila, la barra de aluminio se soltó, dejandome con el mango creado para mover la pequeña valija. Procedí a lanzar el cacharro sin pensarlo dentro de la casa, ahora saliendo a la interpérie para cargar en brazos mis cosas hasta el living.
En la sala de estar había una chimenea metálica, lo que sería una estufa antigua aún con carbón en su interior, frente a eso, bajo la estructura de la escalera se encontraba el cuarto de baño sin puerta tapando el interior cochino.
Decidí ir a inspeccionar el dormitorio antes de encender la salamandra, con las ropas secandose lentamente sobre mi cuerpo, subí con suma precaución de no resvalar en los escalones desgastados hasta llegar a la habitación, la cual no estaba diseñada para tener puerta, asi que podías acceder sin tener que hacer mas que subir, al intentar pararme erecta sobre el suelo de madera apenas entraba asi que debia gatear para moverme libremente.
En la esquina derecha se encontraba solamente un colchón completamente desgastado, con un grosor menor a quince centimetros, y de un color marrón debido a la suciedad cubriendolo.
El techo era a dos aguas, uniendose justo en la mitad donde nacía la escalera, bajando en altura hacia los costados, como si fuera una cabaña triangular pero en menor ángulo. Las bigas de madera formaban un arco redondeado en la unión, con un pequeño foco colgando junto a una cadenilla de bolitas metálicas para encenderla. Frente a la escalera, en la pared exterior, se hallaba una ventana circular empañada por el clíma.
Podía acomodarme aquí por la noche para luego ir a buscar algún pueblo cercano, necesitaba un trabajo urgente para reparar los daños de esa vivienda maltratada.
Ahora solo debía traer mis cosas hasta el nuevo refugio, sacar la mochila de abajo de la puerta y subir la maleta del living.
Comencé el descenso en reversa, gateando de espaldas por las escaleras hasta llegar a la primera planta.
Rogué a la madre naturaleza que no siguiera mojandome, y apuré mi accionar de levantar la puerta de madera, que pesaba una atrocidad, por lo que la arrastré hasta el interior de la casa con dificultad, recogiendo la mochila del pórtico que se encontraba aplastada con una forma cuadrada, pero todo el contenido seguía dentro.
Subí al segundo piso nuevamente acomodando el pobre macuto compactado al frente de la ventanilla para volver a bajar de espaldas a por la valija, la cual tenía un papel de color rojizo encima, hace unos segundos no estaba allí...
Miré con cierto temor alrededor en busca de cualquier signo de vida, pero no había nada ni nadie mas que yo. Tomando con desconfianza el folleto para leer lo que decía.
-"Fazbear Fright. Necesita empleados.
Llamar al 555-355#Fazbear&Compañia.
Encuentranos en Calle 11."-
Parecía tener al menos 10 años de haber sido impreso, no pensaba llamar al número, y aunque quisiera no tenía servicio en este lugar remoto. Lo que más me preocupaba era como había llegado a colocarse ahí por sí solo...
De solo imaginarme alguna entidad fantasmal poniendo la nota para mi sobre la maleta me generaba escalofríos para nada saludables.
A pesar de que no fueran mas de las 7 de la tarde, el cielo estaba tapado con nubes oscuras cargadas de agua, dejando el día tan apagado como si la noche hubiese arrebatado al sol el derecho de existir, con la lluvia sonando de fondo, no tenía alternativa mas que prepararme para una noche movida si un espiritu se encontraba conmigo y seguramente ruidosa por los relámpagos ocacionales.
Levantando la puerta que había quedado de tapete frente a la entrada, la coloqué en ángulo sobre los escalones empujandola hasta llegar arriba para usarla como escotilla de la recámara.
Arrastrando de la manija de tela hasta arriba, la acomodé junto a la mochila, poniendo la portilla improvisada en su lugar, para evitar el frío o intrusos llegar a mi ubicación.
Una vez atrincherada, observé sentandome sobre la maleta acostada en el suelo, hacia fuera por la ventana limpiando el vapor impregnado con la manga de mi camiseta para ver en detenimiento un establecimiento enorme a la distancia, apenas lograba distinguir si era un solo lugar o una feria, tal vez era un espejismo, un oasis en medio del desierto, esperando.
En un transe de meditación, estaba organizando como comenzar el día de mañana.
Necesitaba reparar la puerta para cerrarla y evitar que alguien se escabulla dentro cuando esté trabajando, además de conseguir algún teléfono con servicio para llamar al vendedor de la vivienda, debía exigir una compensación monetaria por la calidad en desmedro de mi hogar. Luego, buscar un pueblo para cumplir lo mas importante; un trabajo.
Si existia un salón de eventos, podía ofrecer mi trabajo a cambio de comida, y quizás un pago, o un prestamo de herramientas para hacer pequeños arreglos esporádicos en casa.
Abrí la valija en busca de una manta que tenía preparada por si hacía frío en la noche, siendo la mejor opción, la envolví en mi cuerpo formando un taco humano, y volviendo a mirar através del cristál, sumida en pensamientos. Habría algún pueblo siquiera? En las metalurgias no la aceptarían por ser mujer, tampoco en los talleres, por lo que debía centrarse en restaurantes o servicio al cliente, en lo que peor resultaba.
Todo fuera por salvar a sus hermanos... Clarence había arriesgado demasiado ayudandola a escapar con una maleta de nuestros padres, metiendo mantas y las pocas prendas con las que vivíamos en el trabajo.. Thomas no podría cumplir con todos los encargos de ambos, cierta parte de su ser dolía por dejarlos a su suerte...
> Vivir sola no será fácil, deberás comer de la mano de los demás, pero nunca olvides que eso no quita quien eres, una persona fuerte... Sé fuerte por nosotros (T/N).. < Fueron las palabras de despedida de mi hermano mayor, dando un abrazo fuerte con lo que quedaba de su brazo derecho, ya que había perdido una de sus manos en un accidente, del que nunca me habló...
No me rendiré, todo sea por ellos, resistiré en esta pocilga hasta ser suficientemente capaz de llevarmelos a otro lugar...
Un estruendo sonoro me despertó del transe pensativo, apretando las mantas a mi alrededor con fuerza en busca de comfort, acostandome en el suelo y usando la mochila de almohada improvisada.
Por ahora debía dormir, mañana haría todo a mi alcance por conseguir una fuente de ingresos, empezando por ir al establecimiento de enfrente