Prologo
Cuando todo comenzó, Daymond tenía solo 10 años. Era apenas un niño con su mundo reducido a los confines de su casa, la escuela y los juegos que disfrutaba en el parque. El fin del mundo no era algo que pudiera comprender completamente.
A esa edad las amenazas más grandes que había conocido eran las discusiones de los adultos o los castigos por sus travesuras.
Pero la realidad cambio de golpe, y lo hizo tan brutalmente que parecía irreal, como si estuviera atrapado en una de esas pesadillas interminables de las que no puedes despertar.
El cielo que antes solía ser de un azul claro, comenzó a teñirse de tonalidades grises y rojizas. Las noticias en la televisión hablaban de catástrofes inexplicables, terremotos, tormentas de fuego, mares que devoraban cuidades enteras.
Y aunque Daymond aun no entendía que era exactamente lo que estaba pasando, podía sentir el miedo.
Lo veía en los ojos de su madre, en la tensión de su padre, en las miradas nerviosas de los vecinos.
Era como si una sombra oscura se hubiese apoderado del mundo haciendo que el aire se sintiera pesado, difícil de respirar.
Al principio su familia intento mantener la calma “Todo estará bien” le repetía su madre mientras acariciaba su cabello tratando de tranquilizarlo más a él que a sí misma. Pero Daymond podía ver cómo se mordía el labio, cómo su mirada se perdía por la ventana cada vez que las sirenas sonaban a lo lejos.
Su padre normalmente firme y decidido comenzó a ausentarse más, regresando a casa con las manos temblorosas y una expresión de desesperanza.
Las visitas al supermercado se volvieron en carreras desesperadas por conseguir víveres y poco a poco, la sensación de que el mundo tal como lo conocían estaba colapsando, se volvió innegable.
El pequeño Daymond no sabía que era lo que realmente estaba sucediendo, pero entendía una cosa, todo estaba cambiando y con ese cambio él también tenia que adaptarse. No podía seguir siendo un niño indefenso, no en ese nuevo mundo donde las reglas ya no existían, donde la muerte acechaba en cada esquina y los ecos de los gritos resonaban en las noches oscuras.
Pero el apocalipsis no solo trajo destrucción, sino que también desnudo el alma de las personas. Lo que antes era simples diferencias de opinión se volvieron en barreras insalvables.
Algunos comenzaron a ver la devastación como el castigo divino que tanto habían advertido en sus sermones. Se arrodillaban en las calles, suplicando el perdón por todos los pecados de la humanidad, convencidos que el juicio final había llegado.
Otros más cínicos culpaban al gobierno asegurando que todo había sido provocado por experimentos fuera de control, conspiraciones que finalmente habían salido mal.
Y luego estaban los que no buscaban explicaciones, simplemente intentaban sobrevivir. Para ellos ya no importaba el porqué de la catástrofe, solamente querían seguir viviendo un día más.
Daymond observaba en silencio como la gente que conocía cambiaba. Veía como se transformaban de vecinos amables y educados a depredadores, de amigos a traidores. No era que el apocalipsis los hubiera corrompido, simplemente había quitado las mascaras que todos llevaban.
El caos no los había cambiado solamente había revelado lo que realmente eran y como realmente actuaban.
Pero sin poder evitarlo, Daymond se preguntaba en que se convertiría él ¿Sería como aquellos que solo pensaban en sobrevivir a cualquier costo? ¿O se aferraría a lo poco de humanidad que quedaba en el mundo?
A su corta edad Daymond no tenía todas las respuestas, pero sabía una cosa con certeza y era que no importaría el camino que eligiera nunca volvería a ser el mismo.
Cada día era una lucha no solo por mantenerse con vida, sino por conservar su cordura. Porque el fin del mundo no solo destrozaba edificios y tierras, también destruía mentes y los corazones de las personas.
Lo que una vez fue sociedad se disolvía en un caos primitivo.
La empatía y compasión se convertían en lujos que ya no podían permitirse.
Quien hubiera pensado que hace unos meses su mayor preocupación era poder presentar a su padre enfrente de sus padres debido a su condición.
Después de todo era un chico mudo.









Amooo😍😍
Gracias ✨✨