⠀𝐈⠀.⠀❪ 牙 ❫⠀⠀✦ reaction
━ ━ ﹫yejikittyen wattpad %﹑
✚ ❨ R E A C T I O N ❩
──⠀⠀están celosas de otra miembro.
✚ ❨ P A I R I N G A N D I N F O ❩
──⠀⠀aespa x female! reader, fluff, leve angst, 3.1k palabras.
✚ ❨ W A R N I N G ❩
──⠀⠀nothing.
⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘
𝕬𝕰. ─── KARINA.
Aunque Jimin era la líder del grupo y siempre mostraba una actitud madura, había algo que no podía controlar: esa pequeña chispa de celos que aparecía cada vez que te veía con Minjeong. Al principio, a Jimin le agradaba que tú y Minjeong se llevaran bien; le parecía bonito que se hubieran hecho cercanas y compartieran tantas risas. Sin embargo, con el paso del tiempo, empezó a notar algo que la incomodaba. Cada vez que te veía pasar el rato con Minjeong, o escuchaba cómo reían juntas, sentía un leve malestar, un pinchazo en el corazón que no podía ignorar. No es que tuviera algo en contra de Minjeong, para nada. La quería mucho, como a una hermana. Pero había algo en esos momentos que le hacía hervir la sangre, aunque intentara esconderlo.
Un día, esa sensación finalmente salió a la luz. Estabas en la cocina con Minjeong, preparando algo de comer mientras charlaban y bromeaban. Todo era sencillo y natural, como siempre. De repente, en medio de una risa, Minjeong se inclinó hacia ti y, por accidente, te dio un suave beso en la mejilla mientras se movía para alcanzar un plato. Te quedaste sorprendida por un momento, a punto de decir algo para aligerar la situación, cuando de repente sentiste unos brazos rodearte por detrás. Antes de que pudieras girarte para ver quién era, un montón de besos rápidos y suaves aterrizaron en tus mejillas, uno tras otro.
Era Jimin. No había duda. Se aferraba a ti con fuerza, casi como si temiera que te fueras, y no dejó de darte besos hasta que notó que la estabas mirando, con una sonrisa entre divertida y confundida.
— Solo yo puedo besarte — Dijo Jimin, haciendo un pequeño puchero mientras te miraba fijamente a los ojos.
Te diste la vuelta para quedar frente a ella, sin poder evitar soltar una carcajada ante la expresión que tenía. Era algo que no habías visto en ella tan abiertamente antes.
— Parece que alguien está celosa — Le respondiste, con una sonrisa juguetona.
— ¡No estoy celosa! — Protestó de inmediato, cruzando los brazos y desviando la mirada. Pero sus mejillas estaban ligeramente rojas, y la manera en que inflaba las mejillas lo decía todo. Sabías que, aunque intentara ocultarlo, estaba luchando contra eso.
Jimin se quedó en silencio por un momento, como si buscara las palabras adecuadas. Luego te miró de nuevo, esta vez con una expresión más suave, casi vulnerable.
— Es solo que… — Empezó a decir, con un tono más bajo — Me gusta estar cerca de ti. Y no puedo evitarlo cuando veo que te llevas tan bien con ella. Sé que suena tonto, pero…
Antes de que pudiera seguir, te inclinaste hacia ella y le diste un suave beso en la frente, interrumpiendo sus palabras.
— No suena tonto en absoluto, Jimin — Le dijiste, manteniendo tu sonrisa cálida — Me gusta que estés cerca de mí también. Y no tienes que sentirte así.
Jimin suspiró, pero esta vez sonrió, apoyando su frente contra la tuya.
˖⠀★⠀˖
𝕬𝕰. ─── GISELLE.
Todo comenzó cuando Jimin te presentó a Aeri. Desde el momento en que se conocieron, Aeri sintió una conexión especial contigo. Era difícil de explicar, pero algo en tu forma de hablar y la manera en que la mirabas la hicieron sentirse así desde el primer instante. Aunque intentó contener sus sentimientos, cada día que pasaba a tu lado solo hacía que se enamorara más profundamente de ti.
Aeri era consciente de que era una ilusión. Sabía que podría no tener una oportunidad, pero aun así, ese pensamiento seguía ahí. Te veía ser amable, cariñosa, siempre dispuesta a hacerla reír. Y una parte de ella se aferraba a la esperanza de que tal vez, solo tal vez, sentías lo mismo por ella.
Pero esa pequeña esperanza comenzó a apagarse un día cuando Aeri te vio junto a Yizhuo. Habían salido en grupo, y ella te vio acurrucada junto a la maknae, riendo juntas. Desde ese día, cada vez que te veía con Yizhuo, su corazón se encogía un poco más. No podía evitarlo. Las veía tan felices, tan cómodas con la otra, que no pudo evitar pensar que tal vez ella no tenía una oportunidad real contigo después de todo.
Los días pasaban, y esa sensación solo se hacía más grande. Aeri trataba de no pensar en ello, de ignorarlo cada vez que veía cómo te acercabas a Yizhuo, pero no podía. Los celos la hacían sentir más insegura cada vez. Finalmente, todo se desbordó un día, en un momento que ella nunca olvidaría.
Habías quedado en encontrarte con Aeri después de la práctica. Ella llegó un poco antes de lo previsto y, mientras esperaba, te vio riendo y hablando con Yizhuo en el pasillo. Eran solo unas bromas, pero ver cómo sonreías tan abiertamente, cómo te inclinabas hacia ella, hizo que algo en Aeri se rompiera por dentro.
Cuando llegaste a donde estaba, la notaste diferente. Su sonrisa habitual no estaba, y sus ojos brillaban, pero no por alegría.
— Aeri, ¿estás bien? — Preguntaste, preocupada al verla tan callada.
Ella dudó por un momento, mordiéndose el labio para intentar contener las lágrimas que amenazaban con caer. Pero entonces, sin poder evitarlo, todo salió de golpe.
— ¿Te gusta Yizhuo? — Preguntó, su voz temblando mientras las palabras escapaban de sus labios antes de que pudiera detenerse. Los ojos de Aeri se llenaron de lágrimas, y apenas podía sostener tu mirada — Sé que tal vez no debería preguntarlo, pero… no puedo más. Cada vez que las veo juntas, pienso que tal vez soy tonta por haberme hecho ilusiones.
Te quedaste en shock por un momento, sin saber qué decir. No te esperabas esa pregunta, y mucho menos ver a Aeri de esa manera.
— Aeri… — Comenzaste, pero ella negó con la cabeza, como si no quisiera escucharte.
— Solo dime la verdad. Si te gusta Yizhuo, dímelo… intentaré entenderlo — Las lágrimas empezaron a rodar por sus mejillas, pero su voz sonaba firme, aunque dolida — Pero necesito saberlo porque no puedo seguir así, esperando algo que tal vez nunca va a pasar.
Su dolor era evidente, y al ver cómo las lágrimas caían, sentiste que tu corazón se encogía. Sabías que tenías que ser honesta, y en ese momento, todas las piezas encajaron en tu mente. Acercándote a ella, le tomaste las manos con cuidado, para que no se apartara.
— Aeri... — Le llamaste suavemente. Ella levantó la mirada — Si hay una persona que me gusta, eres tú — Dijiste, mirándola directamente a los ojos, para que no hubiera lugar a dudas — No es Yizhuo, ni nadie más. Eres tú. Desde el principio.
Por un momento, todo pareció detenerse. Aeri se quedó en silencio, procesando lo que acababas de decir. Sus labios temblaron, como si no pudiera creer lo que estaba escuchando.
— ¿En serio? — Susurró, casi como si temiera que todo fuera un sueño del que podría despertar en cualquier momento — ¿Me estás diciendo la verdad?
— Claro que sí — Respondiste con una sonrisa, limpiando las lágrimas de sus mejillas con el pulgar — Siempre he sido sincera contigo. Me importas mucho, Aeri, y odio pensar que te hice sentir insegura o que no tenías una oportunidad conmigo.
Aeri soltó un pequeño sollozo, pero esta vez de alivio. Las lágrimas seguían cayendo, pero ahora venían acompañadas de una sonrisa. Sin pensarlo dos veces, se lanzó hacia ti y te abrazó, enterrando el rostro en tu cuello.
— No sabes cuánto necesitaba escuchar eso — Dijo entre susurros — Pensé que nunca te interesaría de esa forma.
— Pues estabas equivocada — Le contestaste en tono suave, acariciando su espalda para calmarla — Lo que siento por ti es real, y quiero que lo sepas.
Se quedaron así, abrazadas, sin preocuparse por nada más que por el momento que estaban compartiendo.
Después de unos minutos, se apartó lo suficiente para mirarte a los ojos, y sin decir nada más, se inclinó y te besó suavemente. Fue un beso tímido. Cuando se separaron, sus mejillas estaban sonrojadas, pero sus ojos brillaban más que nunca.
— Entonces… ¿esto significa que… somos algo más que amigas ahora? — Preguntó con una risa nerviosa, como si necesitara confirmar lo que acababa de pasar.
— Eso depende de ti, Aeri — Le dijiste con una sonrisa juguetona — Yo quiero que lo seamos, pero si tú también lo quieres…
Aeri asintió rápidamente, sin dudar ni un segundo.
— ¡Claro que quiero! — Respondió, casi riendo entre lágrimas — ¡Es todo lo que he querido!
˖⠀★⠀˖
𝕬𝕰. ─── WINTER.
Minjeong siempre había sido un encanto contigo. Su sonrisa y sus ojos brillantes hacían que cualquier día complicado se sintiera un poco más fácil de llevar. Era dulce, cariñosa y siempre parecía estar de buen humor… excepto cuando estabas con Jimin.
Al principio, no notaste nada extraño. Jimin era una de tus mejores amigas, y era normal que pasaras tiempo con ella. Además, había sido la propia Minjeong quien te había presentado a Jimin, y la conexión entre ustedes fue inmediata. Desde entonces, Jimin y tú se habían vuelto inseparables. Sin embargo, con el tiempo, empezaste a notar que cada vez que estabas con Jimin, el ánimo de Minjeong cambiaba.
Era algo casi imperceptible al principio. Pero a medida que pasaban los días, se hacía más evidente. La sonrisa de Minjeong desaparecía cada vez que te veía sentarte junto a Jimin, y sus ojos, que solían brillar, parecían perder su luz por un momento. Ella siempre intentaba mantener su compostura, pero no podías evitar darte cuenta de que algo la estaba molestando.
Una tarde, cuando estaban en el salón del dormitorio, se te ocurrió mencionar el tema. Habías estado pasando el día con Jimin, y al regresar, viste a Minjeong sentada en el sofá, mirando distraídamente su teléfono. Te acercaste a ella y te sentaste a su lado, pero ella apenas levantó la vista.
— Min, ¿pasa algo? — Preguntaste, buscando sus ojos — Siento que últimamente estás un poco distante cada vez que estoy con Jimin.
Ella se encogió de hombros, tratando de evitar tu mirada.
— No es nada — Respondió, casi como si quisiera cerrar la conversación antes de que empezara.
— Vamos, sé que algo te molesta — Le tomaste la mano con suavidad, esperando que eso la hiciera sentirse un poco más cómoda para hablar — ¿Es porque paso tiempo con Jimin? ¿Estás... celosa?
Minjeong soltó una pequeña risa nerviosa, como si la idea le pareciera absurda.
— ¿Celosa? No… ¡Para nada! — Negó rápidamente, moviendo la cabeza — Solo es… bueno, no es nada importante.
Pero tú sabías que había algo más. La conocías demasiado bien como para dejarlo pasar, así que la miraste.
— Minjeong... puedes decirme lo que sea. Si algo te hace sentir mal, quiero saberlo.
Ella te miró por un momento, y pudiste ver cómo su expresión se suavizaba, como si estuviera luchando por decidir si debería decir lo que realmente sentía. Finalmente, dejó escapar un suspiro.
— Está bien, lo admito… — Dijo, bajando la mirada mientras sus dedos jugueteaban nerviosamente con el borde de su camiseta — Me pongo celosa, ¿de acuerdo? Sé que es tonto porque Jimin-unnie es tu amiga y yo fui la que las presentó, pero… cuando veo que pasan tanto tiempo juntas, siento como si me estuvieras dejando a un lado.
Hubo un momento de silencio mientras sus palabras se asentaban en el aire. No habías imaginado que pensaba eso, y te dolía pensar que la habías hecho sentir así sin darte cuenta. Te acercaste un poco más, sosteniendo su mano.
— No es tonto para nada, Minjeonggie — Le dijiste, asegurándote de que tu voz sonara lo más sincera posible — Entiendo cómo te sientes, y lamento que no me haya dado cuenta antes. Pero nunca elegiría a Jimin por encima de ti. Tú eres lo más importante para mí.
Ella levantó la vista. Sus ojos estaban un poco brillantes, como si estuviera a punto de llorar, pero también había una pequeña sonrisa formándose en sus labios.
— ¿De verdad? — Preguntó, como si necesitara oírlo de nuevo para asegurarse de que no estaba soñando.
— De verdad — Le dedicaste una sonrisa cálida, esperando que eso la tranquilizara — Estoy contigo. Y si alguna vez sientes que no te doy la atención que mereces, prométeme que me lo dirás. No quiero que vuelvas a sentirte así.
Minjeong dejó escapar un suspiro tembloroso, como si estuviera liberando todas las dudas que había guardado durante tanto tiempo. Luego, sin decir nada más, se inclinó hacia adelante y te abrazó, envolviendo sus brazos alrededor de ti con fuerza, como si temiera que te fueras a desvanecer si te soltaba.
— Te amo — Susurró contra tu cuello.
— Yo también te amo, Min — Respondiste, acariciando su cabello suavemente — Más de lo que te imaginas.
Estuvieron así, abrazados, durante lo que parecieron horas, pero ninguna de las dos quería romper ese momento.
Entonces, Minjeong se apartó un poco, lo suficiente como para mirarte a los ojos de nuevo, pero sin dejar de rodearte con sus brazos.
— Si de verdad me quieres tanto… — Dijo con una pequeña sonrisa juguetona — ¿Por qué no lo demuestras?
No necesitaste que te lo dijera dos veces. Con una sonrisa suave, te inclinaste hacia ella y rozaste sus labios con los tuyos en un beso delicado, casi tímido al principio. Pero pronto se volvió más profundo. Cuando se separaron, ambos estaban sonriendo.
— Bueno… — Murmuró ella, riéndose suavemente — Supongo que hablar de esto no fue tan malo después de todo.
— Definitivamente no lo fue —dijiste, acariciando su mejilla con ternura — Y prometo que siempre hablaremos de estas cosas. No quiero que vuelvas a sentirte así.
Minjeong asintió, y te abrazó de nuevo.
˖⠀𓇬⠀˖
𝕬𝕰. ─── NINGNING.
Desde el principio, Yizhuo nunca fue del tipo de persona que admitiera fácilmente sus sentimientos, y mucho menos si se trataba de celos. Pero últimamente, la forma en que se comportaba cada vez que estabas con Aeri dejaba bastante claro que algo la molestaba. Al principio, todo era genial; Yizhuo había sido quien te presentó a Aeri, y le encantaba que se llevaran tan bien. Tú y Aeri compartían muchas cosas: ambas eran las mejores hablando inglés de sus grupos, lo que hacía que las conversaciones fluyeran con naturalidad, y pronto se convirtieron en mejores amigas. Desde sesiones de películas hasta largas charlas por teléfono y alguna que otra pijamada, empezaron a pasar cada vez más tiempo juntas.
Para Yizhuo, las cosas comenzaron a cambiar. Lo que al principio veía con una sonrisa, poco a poco se fue transformando en algo que la inquietaba. Cada vez que te veía riendo con Aeri, o cuando subías a verla y pasaban horas hablando, sentía una punzada de molestia que no sabía bien cómo manejar. Era como si, sin darse cuenta, hubieras empezado a elegir a Aeri por encima de ella, y ese pensamiento no dejaba de dar vueltas en su cabeza.
Pasaron varias semanas así, con Yizhuo tratando de ocultar sus sentimientos, fingiendo que nada le molestaba. Pero cada vez que veía el nombre de la japonesa en la pantalla de tu teléfono, su ceño se fruncía ligeramente, y cada vez que ibas a verla, ella sentía que te estabas alejando de ella. Al final, no pudo soportarlo más. Necesitaba sacarlo todo, aunque eso significara admitir algo que no quería aceptar.
Una tarde, después de verte reír con Aeri durante casi una hora, Yizhuo se acercó a ti mientras estabas sola en el salón del dormitorio. Respiró hondo antes de empezar a hablar, como si estuviera preparándose para decir algo que llevaba mucho tiempo guardando.
— ¿Podemos hablar? — Dijo, su voz algo seria, aunque intentaba sonar casual.
Levantaste la mirada, sorprendida por su tono, y asintiste.
— Claro, ¿pasa algo?
Yizhuo se quedó callada por un momento, mirando al suelo. Sus labios se movieron, pero no parecía encontrar las palabras. Finalmente, se armó de valor y soltó lo que llevaba dentro.
— Es solo que… últimamente siento que… me estás dejando de lado — Sus palabras salieron entrecortadas, y se mordió el labio, tratando de mantener la calma — Siempre estás con Aeri-unnie. Hablando con ella, saliendo con ella… y no me malinterpretes, yo sé que es tu amiga y todo, pero… — Suspiró, frustrada consigo misma por no encontrar una mejor forma de expresarlo — Siento que ya no te importo tanto.
Te quedaste en silencio por un momento, asimilando lo que acababa de decir. No esperabas que Yizhuo se sintiera de esa manera, y menos que se atreviera a confesártelo. La conocías bien, y sabías lo difícil que era para ella admitir este tipo de cosas.
— Yizhuo, no es que te esté dejando de lado… — Empezaste a decir, tratando de calmarla — Sabes que me importa mucho pasar tiempo contigo, solo que… con Aeri, es fácil hablar y… bueno, creo que me dejé llevar. Pero eso no significa que me importe menos estar contigo.
Ella negó con la cabeza, sus ojos se veían un poco brillantes, pero se mantenía firme.
— Pero así se siente — Dijo, su voz quebrándose un poco al final — Se siente como si estuvieras eligiendo a Aeri todo el tiempo, y yo solo… no quiero perderte.
Aquellas palabras te hicieron darte cuenta de lo mucho que todo esto había estado afectando a Yizhuo. Te acercaste un poco más a ella, para que pudiera ver que hablabas en serio.
— No vas a perderme, Yi — Le tomaste las manos suavemente, haciendo que ella levantara la mirada para encontrarse con tus ojos — Sé que he pasado mucho tiempo con Aeri, y lamento haberte hecho sentir así. No fue mi intención. Te prometo que pasaré más tiempo contigo.
Yizhuo te miró por un momento, sus ojos buscando alguna señal de que tus palabras fueran sinceras. Finalmente, dejó escapar un pequeño suspiro y dio un paso hacia adelante, apoyando la cabeza en tu hombro.
— Solo… no quiero ser la segunda opción para ti, ¿sabes? — Murmuró, su voz era apenas un susurro, pero cargada de todo lo que sentía.
— Y no lo eres — La abrazaste, rodeándola con tus brazos — Me importas mucho, Yi. Lamento no haberme dado cuenta antes de cómo te sentías.
Permanecieron así, en silencio, durante un rato. No hicieron falta más palabras, solo el abrazo que compartían. Poco a poco, Yizhuo sintió cómo la tensión se iba desvaneciendo de su cuerpo, dejando en su lugar una sensación de alivio.
— ¿Estamos bien? — Le preguntaste suavemente, apartándote lo suficiente para poder mirarla a los ojos.
Ella asintió con una pequeña sonrisa, aunque seguía sin soltar tu abrazo.
— Sí, estamos bien. Solo… prométeme que me invitarás más a las pijamadas la próxima vez, ¿bien? — Dijo, esta vez con un tono más ligero, bromeando un poco para aliviar el ambiente.
Soltaste una pequeña risa y asentiste.
— Prometido. La próxima vez, hacemos maratón de películas las tres juntas.
Yizhuo sonrió, y finalmente se permitió relajarse por completo, apoyándose contra ti mientras te abrazaba un poco más fuerte.
— Está bien, pero yo elijo la película — Dijo, con un toque de ternura en la voz.
— Hecho.