unique
Cuando los días se vuelven tan monótonos te convierten en una persona huraña con la vida e interiormente deseas un cambio en lo cotidiano que te haga sentir un tumulto de emociones ante una aventura.
Lee Felix desea ese cambio.
—Que día tán nefasto— dice Felix pateando una piedra que vió en el camino, la cual va a dar hasta un pajarito que estaba brincando en el adoquín buscando alimento en el suelo y que toma vuelo por reflejo de su naturaleza a un árbol al sentir cerca la piedra.
Siente que su día fue aburrido y tedioso al no encontrarse en ninguna parte del campus de la universidad a la única persona que le anima hacer de las suyas para tener en su mente una vez más la cara derrotada y cabizbaja de dicha persona. Según Felix, la expresión asustadiza de Hwang provocada por él es lo mejor que ha visto por el momento de su vida. Ya tenía planeado lo que le iba hacer hoy cuando lo encontrara entre los pasillos del edificio, pero ¡oh qué decepción! Falto a clases al igual que su amiguito pálido con el que siempre está.
Eso más sumándole al tremendo calor que se siente en el ambiente que ni llendo de lo más destapado tomando una bebida fría se quita la sensación y lo que más odia Felix es estar pegajoso por su sudor que hasta la ropa se le pega en la piel.
Ni team frío ni team calor. Templado es lo mejor.
—Se acabó mi agua— dice Seungmin retorciendo la botella planeando tirarla al primer contenedor que viera.
Felix lo ve de reojo y toma lo último que quedaba de su propia botella haciendo una mueca al final por el desagrado de tener ahora su agua tibia cuando minutos antes la compró super fría.
—Compremos helados y vayamos a tu casa— dice el pecoso anticipando con una sonrisa la reacción de Seungmin.
—¡Joder Lee!— Felix esquiva la botella enrollada que le fue aventada —Quedamos que iríamos a tu casa, siempre vamos a la mía ¡Ya estamos a más de mitad de camino!— recoge la botella del suelo y persigue al rubio con el plástico en alto tratando de volver a golpearlo pero falla miserablemente a lo que el otro ríe llendo por otro camino hacia la casa del castaño.
A unas cuadras después ambos se detienen jadeando.
—Me canso más con este calor y tú que me haces correr— le reprocha Seungmin.
—Obviamente yo no queria ser golpeado. Ni sé donde nos metí— dice viendo entre las casas y locales de la calle.
—Estamos a dos cuadras atrás de la calle principal de mi casa. No te asustes nenita— pasa a su lado dándole un golpe a Felix que se queja —Si no mal recuerdo por aquí hay una pequeña tienda, solo vine una vez hace dos meses así que no estoy seguro sí sigue en función— ambos caminan siendo Seungmin quién guía, cuando ven una fachada de tonos neutros con un nombre sombreado en grande y pancartas de promociones pegadas en la pared, se detienen —Ahí es.
Al entrar se escucha el pitido del sensor y ambos chicos miran alrededor.
—Esta no es una pequeña tienda como imaginaba— murmura el pecoso —Es grande pero no tanto.
—Creo que renovaron— responde igualmente el castaño —la recuerdo pequeña.
No ven a nadie en el cajero y caminan al otro extremo en el área de refrigeración pasando los estantes de los pasillos. Cuando Felix está a punto de abrir el refrigerador de los helados, siente un leve cosquilleo en la nuca, voltea a su derecha y lo que ve le hace sonreír en grande.
—¿Pero mira a quién tenemos ahí?
Seungmin dirige su mirada adónde la tenía Felix y ladea un poco su cabeza. Felix ve como el chico, por el que siempre piensa por las noches y acosa en los pasillos, se encoge en su lugar deteniendo brevemente su trabajo de acomodar unos lácteos y ambos se acercan a él, el pecoso con una sonrisa ladeada. De pronto se sintió de muy buenos ánimos olvidando su molestia por el calor.
—Si es tu queridísimo pequeño hurón Hwang— le sigue Kim arrebatando una cajita de leche al chico que trataba de no mirar a los ojos a ambos hombres que tenía enfrente —Dime, Hwang ¿Solo tú estás aquí o también la loba de tu amigo se encuentra en este mismo lugar?— Seungmin mira alrededor y regresa al pelinegro que tenía la mirada gacha y sus cabellos largos cubrían su cara —¿Te comieron la lengua los ratones o qué?— bufa al no recibir respuesta y se va a otro pasillo a buscar a cierta persona dejando solos a Lee y Hwang. El primer mencionado toma un envase de yogurth bebible y habla teniendo el producto jugando entre sus manos.
—Alguien no fue a la escuela y me sentí triste al no verlo— finge poniendo la cara más triste, aunque de cierta forma si se desánimo un poco al no haber visto al pelinegro, pero ese dato no debe saberlo el contrario —pero eso cambió cuando paso a la primer tienda que veo y me encuentro con cierto amigo que me cae de maravilla, qué casualidad Jinnie.
El pelinegro se tensa al escuchar el apelativo y continúa con su trabajo tratando de ignorar al chico de su lado, siéndole imposible por su... naturaleza y sentimientos.
Se escucha un ruido de caída en uno de los pasillos y la risa alta de Seungmin. Hyunjin voltea hacia dónde se escuchó la caída como si viera a través de los estantes.
Felix al querer la atención del alto lo acerca agarrándolo de la camiseta de su uniforme de la tienda con la mano libre, jala de los cabellos largos de Hyunjin con la misma mano, bajando su cabeza para tenerlo a su altura y mantiene fija su mirada en el rostro.
El pelinegro hace una mueca por la postura chueca y cierra los ojos. Lee observa con detalle su cara. Piel súper clara y suave sin imperfecciones aparentemente, cejas y pestañas tan negras y finas como su cabello, lunar debajo de su ojo izquierdo y esos labios rosas con el grosor adecuado para querer jugar con ellos durante un beso.
Hyunjin al no sentir ningún movimiento mas del pecoso abre los ojos y mira entre el rostro contrario y el brazo de la mano que lo sostiene de sus cabellos. Fácilmente podría deshacerse del agarre, pero eso no tiene que saberlo aún Lee.
El corazón de Felix salta como loco al momento que esos ojos cafés bajan a sus labios. Sin pensar, la mano en la que aún tiene el yogurth, aprieta el envase con fuerza provocando que el contenido explote en gran parte de la cara de Hyunjin y escurra hasta su cuello cayendo a sus pies.
La imagen es simplemente alucinante para la mente sucia de Felix que se imagina arrinconando a Hyunjin a los estantes lamiendo todo ese yogurth de la piel dejando todo limpio. Se pregunta si se verá igual o mejor sí en lugar de yogurth fuera su semen. Siente un cosquilleo en su bajo vientre. A este paso no cree poder aguantar más.
Vé por un segundo un brillo rojizo en los ojos del alto. Es tán rápido que duda de sí mismo y lo descarta pensando que fue un reflejo de la luz.
Tira a un lado el envase desecho, suelta bruscamente los cabellos de Hyunjin llevándose unos cuantos entre sus dedos y trata de empujar el cuerpo del más alto. Trata miserablemente, porque pareciera que está frente a una pared dura y el único que trastabilla unos pasos es Felix. Este último frunce el ceño confundido y pasa a su lado queriendo chocar sus hombros y nuevamente el rubio es el afectado sintiendo el dolor en esa parte de su cuerpo.
¿Acaso este chico es de hierro?, pensó Lee. Es la primera vez que le pasa esto. Pero disimula su molestia y humillación caminando en busca de Seungmin encontrándolo rodeado de paquetes de galletas tiradas en el suelo sonriendo como un niño en su travesura con un Bang Chan arrodillado juntando todo.
—¿Ya tienes lo que quieres?— le pregunta Felix al acercarse sobándose el hombro.
—Escoge. Vainilla, fresa, chocolate, oreo, naranja o simple— señala a las galletas tiradas.
—Oreo para acompañarlo con un napolitano— dice y recuerda que no tomó el helado por estar entretenido con Hwang. Pasa con cuidado evitando caer entre todos los productos en el suelo incluyendo al chico pálido que los recoge y regresa a tomar dos tarros de helados. No voltea a ver a Hyunjin pero siente que lo está observando.
Cuando ya tienen lo que quieren sale de la tienda no sin antes dejar un billete en el mostrador con el pago justo de los helados pero no para las galletas que trae Seungmin.
—¡Hey Lobita!— grita Seungmin al corredor donde esta Bang quien voltea ante el vergonzoso llamado —No traemos para pagar, te agradecería si lo haces por nosotros y a lo mejor así te deje tranquilo por un par de días.
Voltea riendo y agarra el dinero que había dejado Felix y al salir se lo regresa al pecoso que lo ve sin entender.
—Deja que esos perdedores lo paguen.
—Demonios Seungmin, creo que esta vez nos pasamos— ríe.
—Esto no es nada comparado a lo que les hemos hecho en la universidad. Además, no te preocupes, estuve viendo que la tienda no cuenta con cámaras de vigilancia, siendo algo extraño. Pero bueno, no estaremos en problemas a menos de que esos dos hablen, pero no creo que ocurra. Si no hemos sido llamados por el rector del campus mucho menos seremos buscados por la policía por salir sin pagar de la tienda.
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Después de hacer tareas, jugar con consolas y contar chismes de los demás como señoras, Felix salió de la casa de Seungmin despidiéndose de éste y de los señores Kim tomando calle abajo para ir a su casa. Aún no era tan tarde así que el pecoso no se preocupó por las calles algo solitarias.
Cuando llega a la carretera se detiene esperando a que el semáforo se ponga en rojo para cruzar y observa al cielo viendo las primeras estrellas que se hacen notar al igual que la luna al ya empezar anochecer. Cierra un momento sus ojos inhalando despacio para sacar luego el aire contenido.
Sin evitarlo sonríe al momento que cierto pelinegro se cuela en sus pensamientos.
Quiere negar el hecho de que siente atracción hacia él. Se supone que es heterosexual, siempre le parecían hermosas las señoritas de su escuela, ha tenido tres novias en lo que lleva de 22 años de vida, ver sus caras sonrojadas cuando le hacían una mamada era de lo mejor y le ponían más cachondo.
Pero que todo esto cambiará de la noche a la mañana cuando se topó con Hwang Hyunjin en el salón de una de sus tantas clases. Nunca lo había notado hasta ese momento que Felix tropezó con la mesa de Hyunjin y cuando se iba a disculpar, al ver el rostro del pelinegro sintió una corriente en su espina dorsal a la vez que pensaba que ese era el rostro más hermoso que había visto jamás, pero el fijarse que este era hombre todo su mundo se volteó.
Ahora ya no busca ser la atención de las mujeres, sólo quiere ser el centro de Hwang.
Demonios, la última chica que se le confesó al pecoso fue cruelmente rechazada, el Felix de antes se hubiera tomado el tiempo de conocerla y si sentía conexión después pedirle estar en una relación. Pero en el momento que Jisu, si no mal recuerda su nombre, le declaró sus sentimientos con unos chocolates en mano, Lee solo la observó con pena y cuando iba darle una respuesta negativa acompañada de una disculpa, vió a Hyunjin a lo lejos y al querer alcanzarlo sé apresuró pasando de la pequeña Jisu sin decirle nada y chocando su hombro provocando que la caja en sus manos cayera esparciendo todos los chocolates al suelo.
En realidad no fue la intención de Felix pero fueron sus ansias para acercarse a Hwang que no prestó atención hasta que Seungmin se lo dijo después de ayudarla y se sintió más apenado. Trató de disculparse con Jisu pero cada vez que lo ve lo evita como si Felix tuviera una enfermedad contagiosa, ha sido difícil hablar con ella y más si se encuentra a Hyunjin por los pasillos. Es como si fuera un imán que lo llama a acercarse para no soltarlo.
Eso asustó al rubio al principio porque nunca le había pasado y menos con un hombre. Así que después de pasar por una crisis existencial en la soledad de su cuarto comiendo brownies hechos por él mismo, decidió que quiere la atención del chico. Ya no de las chicas del campus, si no solo de Hwang Hyunjin.
¿Pero de qué forma tendrá a Hwang pensando en el constantemente sin que sospeché de los sentimientos que empieza a formar Felix?
Le comentó a Seungmin que tenía una espinita por Hyunjin y se sentía molestó, Kim le dijo que sentía lo mismo con el amigo del pelinegro, Bang Chan, así que a Felix se le ocurrió la estúpida idea de atosigarlos a ambos. Creyó que molestando constantemente a ambos hombres se aburrirían eventualmente y los dejarían y el pecoso ya no sentiría atracción alguna, así volviendo a fijarse en las mujeres. Pero ¡oh sorpresa! Se le está saliendo de las manos el plan y cada vez está cayendo más por Hyunjin. Se supone que esto no debería de pasar.
Resopla.
A su alrededor pasa el viento moviendo las hojas de los pocos árboles que se encuentran, Felix sonríe a sentir sus cabellos danzar suavemente sintiéndose relajar un momento. Suspira abriendo los ojos viendo ahora la luna ponerse levemente roja y baja la mirada. Como si los pensamientos de Felix lo hubieran llamado, Hwang Hyunjin se encuentra del otro lado de la avenida observándolo con detenimiento.
Lee frunce el entrecejo, debe de estar imaginando cosas. ¿Pensó tanto en él que ahora su cerebro hace que lo visualice jodidamente sexy con una mirada de depredador?
Un camión pasa la carretera tapando la imagen de Hyunjin un segundo y cuando despeja el campo de visión de Felix, Hyunjin ya no está. El rubio confundido observa toda la acera contraría buscando al pelinegro pero no lo ve. Definitivamente se ha vuelto loco y alucina personas. Imposible que alguien desaparezca en un segundo, no es humanamente posible.
El semáforo se pone en rojo y si no fuera por una pareja a su lado que avanza, no se daría cuenta del cambio de luz. Sacude la cabeza como si con eso dejará de imaginar cosas y cruza aún observando el punto donde vió a Hyunjin.
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Lee entra a su cálido hogar siendo recibido por las risas cómicas de su familia que miran un programa en la televisión y su madre al verlo entrar aprovecha para levantarse del sillón y le pide que le ayude a servir la cena. Dejando su mochila en el sofá vé que una de sus hermanas no esta presente y pregunta por ella.
—Fue de pijamada con sus amigas— le responde su madre y la sigue dentro de la cocina ayudando a servir todo en la mesa.
Ya estando reunidos su padre cuenta sus anécdotas estando con sus hermanos cuando eran jóvenes, así provocando las risas de la familia en los sucesos graciosos y un ataque de tos de su hermana mayor que casi se ahogaba con un pedazo de pan.
Al terminar agradecen por la cena y cada uno deja la mesa, Felix planeaba ayudar a su madre con los trastes pero lo mando a que tomara una ducha diciéndole de broma que apestaba.
El pecoso sintiendo en parte que no era broma, porque en verdad había sudado demasiado, sube las escaleras con su mochila en el hombro. En el transcurso del camino a su habitación que esta al fondo del pasillo escucha el timbre de su casa sonar pero no le toma importancia pensando que podría ser un repartidor perdido y comienza a preparar su ropa de dormir consistiendo en un pantalón simple de chandal gris con una camiseta de un azul oscuro despintado por el uso y el lavado. Saca dos toallas para secarse, una grande para su cuerpo y una pequeña para su cabello; su loción y crema hidratante.
Sale de su habitación y se dirige al baño con sus cosas entre los brazos, sus padres y hermana suben las escaleras y entran a sus cuartos correspondientes sin mirar a Felix, esté regresa al notar que su ropa interior fue olvidada, pasa frente a las demás habitaciones ignorando el ajetreo del interior. Vuelve a ir ahora sin olvidarse de nada. Antes de que el pecoso cerrara con pestillo el cuarto de baño su familia se acerca con bolsos y abrigos puestos.
—Hijo, luego regresamos. El tío Johnny nos llamó, así que vamos de visita a su casa.
—¿Por qué tan repentino? Ya es noche, pueden esperar a mañana— dice Felix confundido, solo de un momento para otro su familia decide ir a la casa de uno de sus tíos tan tarde y sin querer llevarlo —¿Y yo qué?, ¿No me van a esperar?
—Tú te quedarás aquí, alguien debe cuidar que no se metan ladrones a media noche— sus padres y hermana se alejan y bajan las escaleras con Felix siguiéndoles hasta afuera de la casa.
—¡Dejándome a mi solo!
No es que Felix sea miedoso pero las decisiones repentinas de sus padres le tienen descolocado.
—Puede venir un amigo tuyo— dice su padre mientras metía los bolsos al porta equipaje de su auto.
Felix resopla.
—Son las nueve y tantos de la noche. Seungmin me mandaría a freír espárragos si le digo que venga.
—Te queremos hijo, cuídate— su madre le da un beso y sube como copiloto.
—No quemes la casa, piojoso— le dice su hermana desde los asientos traseros a la vez que el carro de su padre avanza por la calle.
—¿Qué demonios?— aún está en medio de su patio procesando lo que pasó, solo hasta que siente escalofríos en su cuerpo es cuando entra a su hogar cerrando la puerta y regresa al baño a tomar su ducha —¿Qué jodidos le picó a mi familia?
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Saliendo del cuarto de baño ya aseado con su teléfono sonando con música a volumen alto, le manda mensaje a Seungmin suponiendo que aún esta despierto diciéndole que está solo en casa porque a su familia le entró la locura de visitar a un tío que vive hasta el otro lado de la ciudad a estás alturas de la noche.
Baja a la cocina y come uno de los panque que sobraron, esperando un mensaje de Kim pero no llega respuesta alguna. Usualmente su amigo duerme hasta tarde ya sea porque esta jugando consola o esta leyendo un libro. O lo esta ignorando, también podría ser. Deja a un lado el celular continuando con su panque.
Iba comenzando su segundo panque cuando cree escuchar un ruido hueco en la planta alta, pausa su música y detiene sus movimientos averiguando si fue real o cosa de su imaginación. Al no detectar ruido continua con su música y con su postre pero otra vez escucha ese golpe ahora dos veces. Pausando por segunda vez la música grita hacia la entrada de la cocina que da a las escaleras.
—¡VETE A LA MIERDA SI ERES UN FANTASMA Y DÉJAME TRANQUILO SI NO QUIERES QUE RECE UN ROSARIO!
Vuelve a poner play a su reproductor y ríe por la babosada que dijo a la nada, pero luego de unos segundos se detiene al pensar que no precisamente puede haber un fantasma en su casa si no un ladrón.
Su primer pensamiento fue llamar a la policía pero esos tipos tardarían milenios en llegar. Tragando duro el pedazo de alimento, deja a un lado el paque a medio comer y agarra lo primero que ven sus ojos para defenderse en caso de que sus sospechas sean ciertas; un sartén.
Dejando su celular reproduciendo en la isla, sube las escaleras sin hacer ruido y cuando llega a la segunda planta escucha otra vez el golpe. Es en la habitación de su hermana menor, frente a la suya.
Agarrando fuerte el sartén se dirige a la habitación con pasos silenciosos y al llegar se prepara para hacer su movimiento. Algo cae dentro y tomando esa como su señal para entrar, salta adentro del cuarto gritando un "Quieto ahí" con el sartén en alto esperando encontrar a una persona con un morral en pleno acto de robo.
Pero en cambio encuentra un pobre gato que hurgaba entre el maquillaje de su hermana y que saltó en el momento que el rubio entró, al cual le saca un suspiro de alivio seguido de una gran carcajada.
—Tanta chingadera por un pinche gato— que bueno que no llamo a la policía, quedaría en vergüenza —¡Agh!— avienta el sartén a la cama y trata de acercarse al minino que al ver el movimiento del rubio huye por la ventana abierta.
Felix se asoma a la ventana la cual da una vista al patio frontal y siente el viento azotar entre los árboles, en automático su cuerpo tiembla. Se mete y cierra con seguro, voltea al tocador de su hermana viendo el maquillaje desparramado hasta el suelo. Haciendo una mueca recoje todo y trata de acomodarlo a como cree que estaba ordenado.
Al terminar sale de la habitación y cruza todo el pasillo hasta llegar al baño para lavarse los dientes. El susto que le provocó el gato hizo que se le cerrara el apetito.
Agarrando su cepillo del portador y llenándole de pasta comenzó con los movimientos circulares en sus dientes mirándose al espejo.
Veía cada facción suya que a su opinión no le agradaban sus pecas, al no ser un rasgo común en un ciudadano de corea se sentía extraño al mostrarlas y por eso procuraba ocultarlas con un poco de maquillaje. Sabía que tenía tanto a chicas como chicos tras él, pero al ser alguien un poco inseguro con su imagen procuraba verse sin "imperfecciones" como él decía. Solo quería tener la especial atención de una sola persona.
Escupe la pasta en el lavamanos y prosigue a enjuagarse la boca haciendo un par de gárgaras. Inclinado en el lavamanos con las manos recargadas a cada lado de éste, vuelve a escupir dentro y al alzar la mirada al espejo ve algo que lo deja completamente congelado con los ojos abiertos en grande.
Del otro lado del pasillo esta la puerta abierta de la habitación de sus padres y parado a mitad del cuarto hay una silueta oscura que parece verlo a él. Limpiándose con el dorso de su mano la boca, voltea completamente en dirección a la habitación sin encontrar nada.
«¿Me estoy volviendo loco?»
Jura haber visto a alguien parado en la habitación, no creé que sea una alucinación ni mucho menos un sueño, está más que despierto y lo comprueba al sentir dolor mientras pellizca su antebrazo.
Sintiendo un leve escalofrío sale del baño para dirigirse a la cocina donde dejó su teléfono aún con la música para hacer una llamada. Se pregunta si puede ser la paranoia al estar solo tan noche en su casa, pero así como vino el pensamiento se fue en una milésima de segundo al escuchar la puerta de la habitación rechinar al cerrarse.
Definitivamente hay alguien más en la casa.
Ahora en serio sintiendo temor, termina de bajar las escaleras corriendo casi derrapando al final, entra a la cocina tomando su celular de la isla con manos temblorosas quita la música queriendo llamar a alguien de su familia, pero más tarda en encontrar el contacto de su madre que su cuerpo es rápidamente acorralado a la pared y para evitar llevarse un buen golpe a la nariz pega ambas manos frente a su cara soltando su celular en el proceso.
Con el corazón martillando en su pecho, abre levemente los ojos al sentir el cuerpo de alguien presionandolo más a la pared y una mano pasando entre sus cabellos suavemente.
«Mamá y papá, perdonen a su hijo por no proteger la casa como se debe de un ladrón»
La persona a sus espaldas ríe bajito y acerca su boca al oído de Felix y susurra con una voz profunda sacándole casi un jadeo al rubio.
—¿Dónde quedó tu valentía, cariño? Eres tan bravucón jodiendome en los pasillos del campus, no de la forma que me gustaría— el rubio tembló al entender el doble sentido —y aquí eres solo un pollito asustado tratando de huir del peligro.
Esa voz, Felix la reconocería donde sea.
—Te veía como alguien que todo lo puede. Que un simple humano “ladrón” no fuera nada para ti porque podrías lidiarlo bien—Lee respingo por lo dicho, como si el pelinegro escuchara lo que pensaba —Pero dejame decirte una cosa— comienza a oler el cabello de Felix quién está cada minuto mas nervioso por sentir su espacio personal siendo invadido —Yo no soy un ladrón ni mucho menos un simple humano.
El pecoso frunció el ceño por lo último dicho pero no quiso preguntar al respecto. Más bien tenía otra pregunta
—¿Hyunjin?— pregunta ofuscado recibiendo un sonido de atención con una caricia en su nuca —¿Cómo sabes dónde vivo?
El contrario ríe aún sin despegarse y responde pasando levemente su naríz en la mejilla del mas bajo.
—Hace tiempo cuando faltaste a clases escuche a Seungmin decirle a alguien que vendría a visitarte para pasarte los trabajos del día. Aproveché para seguirlo.
Felix recuerda esa única vez que faltó a clases, enfermó, Seungmin vino a su casa a prestarle sus apuntes y apesar de que podía contagiarlo se quedó a jugar cartas con él. Eso fue hace casi tres meses.
—Por cierto hablando de tu amigo, seguramente él debe estar ahora mismo con mi querido amigo Christopher.
—¿De qué estas hablando?— a pesar de que su voz es firme toda la situación lo estaba poniendo de nervios.
—Christopher pensaba ir a la casa de Kim, conociendo lo pervertido que es Chan cuando se trata de Seungmin, seguro que van a divertirse esta noche.
Felix piensa que se ha vuelto loco el tipo al entrar de infraganti a su casa diciendo cosas que no entiende en absoluto. O seguramente él lo volvió loco de tantas veces que lo molesto en la universidad y se quiere vengar, cabe la posibilidad.
Pero venganza o no, Felix no puede negar que a cada segundo estando a merced de Hyunjin en esa posición lo pone caliente. Demonios, esa naríz pasando entre sus cabellos, mejilla y cuello; esos brazos cruzando en su cintura y torso para pegarlo más al cuerpo duro de Hwang; ese tarareo bajo que escucha, no debería calentarlo.
Trata de que un gemido no salga de sus labios al momento de que una mano enrosca su cuello y siente algo más presionando su parte trasera. Enserio que trata pero para desgracia de Lee el sonido se escucha junto al temblor en toda su anatomía para después tensarse al escuchar un siseo y el agarre en su cuerpo se hace más fuerte.
—Estoy controlandome todo lo que puedo pero no me lo pones tan fácil, y tu sangre...— el pelinegro hace una respiración profunda en el cuello del rubio —...Ooohh tu bendita sangre me llama tanto, cariño— deja un beso justo sobre su pulso y Felix se estremece.
«¿Dónde quedo el rarito que se encogía cuando le lanzaba un insulto o golpe? Dios, me he topado con un psicópata asesino y ahora soy su siguiente víctima»
—Ese papel de rarito solo era una fachada para seguir en tu jueguito del gato y el ratón. Psicópata asesino solo con los quien se lo merecen de verdad. Y de que seas mi víctima para nada. No pienso deshacerme de ti nunca, eres como una droga tan adictiva— lo aprisiona más a su cuerpo si eso es posible.
Felix se congela. ¿Acaso lee mentes? Si es así está en problemas.
—Claro que leo mentes, cariño. Y la tuya es como un libro abierto, tan fascinante— susurra esto último con un beso duradero en su pulso. Solo eso bastó para que los nervios de Felix saltaran a la estratosfera.
Sin pensarlo detalladamente en un rápido movimiento dió un pisotón en el pie de Hyunjin a la vez que dió un empujón con su cadera para atrás y con sus brazos se deshizo del agarre que lo tenía presionado.
Hyunjin como estaba algo hipnotizado con el olor y la suavidad de Felix fue fácil que se le escapara para el otro lado de la cocina. Le pareció divertido la manera en que Felix trataba de escapar de él, pero sabía que muy en el fondo le gustaba. Ese leve olor a excitación que desprendía se lo confirmaba.
Con su velocidad vampírica alcanzó al rubio que abría uno de los cajones de la alacena, lo embistió en el momento que Felix volteo a él, sosteniendo algo con su mano y que no alcanzo a ver por el ángulo pero lo sintió cuando se ensartó en su abdomen.
Felix paralizado vio el asombro y la incredulidad pintada en el rostro de Hyunjin. Siendo sincero la intención de sacar el cuchillo del cajón fue para alejar a Hwang de él, el propósito no era enterrarla. Pero fue la impresión de tenerlo justo enfrente de un segundo a otro que por reflejo termino enterrando el cuchillo.
Sintió una sustancia fría recorrer su mano, miró abajo y vió qué era la sangre de Hyunjin saliendo de la herida.
Volviendo la vista al rostro de Hyunjin abrió la boca sin saber que decir. Solo para quedar escéptico al ver cómo poco a poco los ojos cafés de Hyunjin cambiaban a rojo oscuro y su voz se volvía más ronca.
—Vaya Lix. Esa no me la esperaba.
Y para la consternación del pecoso vé a Hyunjin apartar su mano y él mismo tomar el cuchillo y sacarlo de su cuerpo para luego lanzarlo a un lado clavándose en el microondas que tiene su madre arriba del refrigerador.
Su madre lo va a matar por el estado en que quedó su microondas. Claro, sí es que sale de esta con Hwang.
—Por un infierno que ésto es doloroso— se aparta de Felix y con una sonrisa espeluznante pronunció —Sera mejor que corras y te escondas muy bien, que dónde sea que te atrapé será en el lugar donde te profanare.
Solo eso necesito el rubio para salir pitando de la cocina en dirección a su habitación con algunos tropezones en el camino. Cerrando con seguro busca alrededor para ponerlo como escudo decidiendo así por el sillón gris de dos plazas.
Alejándose de la puerta después de mover el sillón se pregunta si eso es suficiente para detener de que entre.
Una parte muy profunda de él quiere ser atrapado por Hyunjin y ver de qué es capaz hacerle. Pero la parte más razonable se pregunta que demonios está ocurriendo y porque Hwang no cayó derechito al suelo por un cuchillo en el estómago. Cualquier humano se desploma con una herida como esa. Pero los ojos, esos ojos rojos en definitiva no es de humanos. Y no olvides la super velocidad.
Recuerda cuando se vió junto a Seungmin la saga de Crepúsculo. Ambos se reían por el cringe que sentían en las escenas románticas de los protagonistas. Felix quiere reír al hacer comparaciones de la primer película con lo que está pasando en su casa.
¿Enserio los vampiros son reales y no producto de las películas para personas fantasiosas y fetichistas?
Aunque pensándolo bien Felix también es un fetichista. Aún recuerda cuando le dijo a Kim que sería fantástico tener un Cullen en el campus y ser mordido durante una follada. Felix lo dijo de pura mamada.
Pero entonces si Hwang Hyunjin es un vampiro, también debe tener una super fuerza y una super audición.
—¡Demonios! Esto es una vil trampa.
Su gran escudo no será competencia para que logre llegar a él. Obviamente lo atrapará, solo quiere que siga con su juego de presa-depredador. Su pene se mueve con anticipación. Felix bufa de irritación.
Se agarra de los cabellos y quiere gritar en negación. No debería sentirse excitado. No debería aún querer tener a Hwang entre sus piernas sabiendo que no es un humano normal. Bueno, ni siquiera es humano el tipo.
¿Y sí desde el primer momento que se vieron Hyunjin le hecho una brujería vampírica para tenerlo babeando por él y así después comérselo?
Comer.
Los vampiros beben sangre.
«Oh mierda. ¿Esa mierda de la mordida dolerá?»
Deja sus divagaciones cuando escucha los pasos subiendo por la escalera.
Hyunjin viene y tiene la intención de que Felix lo escuche.
Felix queriendo conservar su dignidad se dirige a la ventana y abriendo lo más silencioso que puede se asoma para ver si la caída será soportable para su cuerpo en caso de resbalar. Es algo que pensó de último momento.
Al escucharlo ahora recorriendo el pasillo, sale por la ventana tomando impulso en el alféizar sosteniéndose del marco superior para pasar la cornisa y llegar al tejado que lo llevará al ático.
Sufre un leve resbalón y un jalón de su camiseta en una de las tejas pero no se detiene. El suave viento de la temporada le hace temblar más, niega al no pensar en ponerse una sudadera mucho antes.
Justo cuando alcanza la ventana del ático es cuando escucha un gran ruido en su cuarto y sin perder tiempo la abre y entra. Piensa que ya estando adentro se salvará por el momento de Hyunjin, pero su pensamiento de victoria es completamente desechado al voltear para fuera y encontrar
a Hwang mirándolo en la cornisa de su ventana de cuclillas como si fuera una maldita gárgola.
Felix se estremece. Ya lo alcanzó.
Hyunjin ensancha su sonrisa y velozmente de un salto llega a la ventana del ático. El rubio con una combinación de emociones sobre él, trata de volver a escapar pero es demasiado tarde.
Su cuerpo es golpeado por uno más grande y fuerte que al momento de caer al piso Felix suelta un quejido por el dolor en su quijada y su lengua ya que está última quedó accidentalmente entré sus dientes.
Sus cabellos son jalados para alzar su cabeza y Hyunjin se acerca a su oído para susurrar ronco.
—Te atrapé, pequeño conejito.
Felix abre la boca para lanzarle un improperio por el apodo pero por la acumulación de su saliva y sangre es imposible que hable.
Antes de que escupa o trague, cualquiera que haya decidido Felix, queda olvidado por el siseo profundo que hace el pelinegro para después voltear su cabeza y juntar sus bocas con un beso.
Siente la lengua contraria acariciar sus labios para pasar, por mucho que lo deseara, no debería, Felix trata de apartarse pero el agarre en su cabello lo imposibilita. Un pequeño gruñido de protesta sale de Hyunjin.
Con un jalón en el brazo es volteado boca arriba, sus muñecas sostenidas por arriba de su cabeza y sus caderas apresadas por los muslos de Hyunjin.
La mirada escarlata lo hace tragar su saliva y sangre contenida de su boca. Su piel caliente contrasta con el frío del piso y del cuerpo que tiene sobre él. Hyunjin acerca su rostro y da caricias suaves con su nariz por su mandíbula estremeciendo a Felix.
—¿Quieres saber un secreto?— susurra con voz baja y seductora Hyunjin.
El rubio asiente casi imperceptible, su corazón latiendo con anticipación ante lo que le espera.
—Llevo meses observandote. Siguiendo tus pasos. Incluso mucho antes de que tú me notaras— el rostro confuso de Felix le hace dar una pequeña risa y seguir con su exploración superficial de la piel del menor —¿Realmente creíste que fue casualidad el que tropezaras con mi mesa hace tres meses? Oh no, mi pollito. Todo fue planeado.
«¿Cómo que lo planeó?»
Eso debería hacer temer y huir a Felix. Es la locura más jodida que le han dicho. Pero se trata de Hyunjin, el chico por el que ha estado coladito. Oh dios, Felix debe tener el cerebro atrofiado para no querer separarse del cuerpo del pelinegro.
—Aún cuando me deseas todavía te resistes a mi. Desde el primer momento que me notaste, ahí en esa mesa del salón esperando supuestamente la clase, no has parado de pensar en mi— seguía hablando dando caricias mientras los pulgares acariciaban el pulso de las muñecas de Felix —Fue adrede arrimar la mesa para que tropezaras, quería tener nuestra primera interacción después de verte por semanas. Nunca espere que tuvieras un pánico gay por parecerte atractivo un hombre— suelta una risa ronca —Qué manera la tuya de querer deshacerte de esos sentimientos que has sentido, ¿Tú y tu amigo creyeron que con solo ser unos tipos rudos desquitando su amargura olvidarán la atracción que sienten por Christopher y por mi? Vaya plan de mierda el de ustedes.
Muerde el lóbulo de la oreja de Felix sacándole un jadeo. Su excitación va aumentando más y Hyunjin lo sabe.
—¿Cómo lo supieron?— pregunta entrecortado. Hyunjin ríe.
—Oh cariño. Te creí más inteligente. Hace unos minutos sospechaste lo que soy.
«¿Un vampiro?»
—Aunque suene tonto, lo soy. Tenemos muchas habilidades, entre esos un oído excelente, hipnosis y... leer mentes.
Claro, es un dato que había olvidado. Todo el tiempo Hyunjin supo de sus sentimientos, se avergüenza Felix al saber que la mayoría de las veces su cabeza era un caos por Hwang y éste siempre lo ha sabido.
Hyunjin se separa para observar el rostro del pecoso que tiene un sonrojo en las mejillas y hace una sonrisa donde se visualizan sus colmillos.
Criatura tan linda, piensa Hwang.
Felix queda sorprendido al ver unos grandes y puntiagudos colmillos. No los vé más allá de cinco segundos porque Hyunjin se lanza a sus labios y al tomar sorprendido al rubio logra meter la lengua en su cavidad bucal.
El beso es demandante y provocativo que va haciendo que Felix se rinda y seda por completo entregándose a la pasión. Sus lenguas juntas se entrelazan en una baile seductor dejando que el pelinegro lo llevará a otra dimensión. Jodidamente es el mejor beso que a recibido.
¿Qué más recibirá tan bien por parte de Hwang Hyunjin?
Felix se sobresalta al sentir un ardor en su labio superior. Uno de los colmillos rasgo la piel suave del labio. Hyunjin al sentir un pequeñito rastro de sangre se separa de los labios de Felix dejándolo necesitado de más. Observa entre los ojos del chico y sus labios rojos e hinchados. Se vuelve acercar para sacar la punta de su lengua y trazar de un lado a otro el labio del rubio llevándose la gota de sangre que estaba saliendo de la herida.
Más.
—Saca la lengua— demanda Hyunjin.
Felix tarda un segundo en acatar la orden, su cerebro está hecho papilla con solo un beso. Hyunjin tararea en aprobación al ver el músculo salir de entre los labios gordetes.
Cierra sus labios alrededor del músculo rosado y succiona como si quisiera tragarla. Esa acción le saca un gemido a Felix y se mueve al sentir su miembro crecer dentro de sus pantalones.
Hyunjin medio sonríe cuando el cuerpo de Lee empieza a frotarse contra él sintiendo su dureza. Con una sola mano sostiene ambas muñecas del rubio y la otra baja el chandal y boxer de Felix dejando expuesto su miembro.
Se acomoda a modo de que sus entrepiernas queden a la misma altura para después él también sacar su miembro y molerse fuerte contra Felix todavía jugando con su lengua.
Teniendo suficiente de rozar la lengua entre sus colmillos, la acomoda dentro de su boca para después morder fuertemente y perforar llegando a pinchar el labio inferior del pecoso en el proceso.
Felix por su parte suelta un gemido largo al sentir el ardor de su lengua, su pelvis se levanta del suelo y sus piernas se tensan a sentir el climax llegando a su puerta corriendose sobre su vientre y él de Hyunjin.
Hwang igualmente se corre con la primer probada de sangre que lo hace poner los ojos en blanco. Retira los incisivos y lame la lengua para cerrar las heridas. Su saliva es curativa para las aberturas de las mordidas.
Cuando se separan un hilo de saliva conecta sus bocas hinchadas. Con ojos brillantes se miran uno al otro. Felix con la respiración entrecortada. Hyunjin sin ningún pelo movido de su sitio.
Quiere más. Mucho más.
Hwang espera a que la respiración de Felix se controle para pronunciar sus siguientes palabras.
—¿Listo para lo que sigue?
Ante la cara interrogante del pecoso le aclara.
—No creíste que eso es todo lo que haremos, ¿Verdad? La noche es jovén Lee Felix. Así como tú me estuviste jodiendo en el campus yo lo haré contigo pero a mí manera y de forma placentera.
El rubio se sonroja más y voltea a todos lados viendo el polvo que se acumula en el ático. El pelinegro aprieta las mejillas de Felix con una sola mano y hace que voltee su mirada a él.
—Yo te dije que dónde te atrapé será donde te tomaré— el tono inocente con el que lo dice no tiene nada que ver con el significado de sus palabras. Felix muy bien lo sabe.
—¿Te das cuenta que hay demasiado polvo aquí? Ahorita mismo siento tierra rozar mis nalgas.
—Esta bien, tu ganas, pero un vez entrando a tu habitación no saldrás de ahí hasta que no tengas el culo lleno de mi esperma.
Dios, eso fue tan vulgar. Y la traicionera polla de Felix se medio empalmó a la espera.
No le dió tiempo de registrar el movimiento pero un minuto estaba con los pantalones bajados hasta el muslo a mitad del piso mugriento del ático y al otro se encontraba entre los brazos de Hyunjin bajando las escaleras en dirección a su habitación a una velocidad de la luz que le hizo marearse.
Al llegar fue lanzado a su cama rebotando y casi cayendo al otro lado. Hyunjin se subió encima de él en un segundo y chocó sus labios en un beso rudo que le dejó doliendo momentáneamente los labios a Felix mientras era despojado de todas sus prendas dejándolo como dios lo trajo al mundo.
—Calmado, cavernícola— pronunció entre sus labios Felix.
—Te deseo tan mal— contestó igualmente Hyunjin, con un gruñido al final.
Sus besos fueron bajando por la barbilla hasta su cuello intercalando con pequeñas mordidas sin perforar la piel, haciendo estremecer al rubio de placer. Marcó un camino por sus clavículas como si le estuviera formando un collar.
Cuando tuvo suficiente, su boca se dirigió a uno de sus pezones dando mordiditas y estirandolo con sus dientes sacándole jadeos profundos a Felix. Cuando lo dejó húmedo y rojo, hizo lo mismo pero ahora con el otro pezón.
Hyunjin sonreía con sorna al tener a Felix completamente desnudo y a su disposición. La fantasía que siempre ha tenido desde la primera vez que lo vió.
Felix no sabía dónde colocar sus manos, las turnaba entre tocar su piel, arrugar la ropa de Hyunjin o las sábanas. Cada beso y mordisco que recibía lo hacía retorcerse.
Sus ojos se abrieron en par al momento que el pelinegro dejó sus pezones para dirigirse por su abdomen sudado y el vientre con restos de semen seco, muy cerca de su pene. No lo tocaba como tal, solo alrededor de éste entre la union de su pierna y cadera que lo hacía suspirar de deseo.
Su polla se encontraba roja y goteante. Tan exquisita a los ojos de Hyunjin. Le dió una larga lamida del tronco a la punta provocando un gemido alto de Felix con una sacudida de sus caderas. Tomo el pene entre su mano masturbandolo con movimientos lentos y se acercó a sus labios dando pequeños besos mientras hablada:
—¿Quieres que te la chupe, Felix? ¿Quieres saber lo que se siente que un hombre te chupe la polla hasta correrte dentro de su boca? Que te ordeñe como una vaca, hummm~
Felix tomo su nuca y le mordió fuerte el labio pero sin abrirle.
—Deja de jugar conmigo, joder— le gruñó. Hyunjin ríe.
—¿Eso quieres, pollito?— Felix murmura algo como: no me digas así. Hyunjin suelta el miembro de Felix a lo que esté suelta un quejido por dejar a la deriva su excitación. Hwang le ignora con una malvada sonrisa, que no es vista por el pecoso, luego de que se le ocurre algo más.
—O ¿Quieres que te chupe el culo?
Seguido de eso abre de par en par las piernas de Felix hincandose entre ellas y se sumerge en su entrada dando fuertes lamidas que le sacan un grito de éxtasis que le avergüenza. El rubio toma los cabellos de Hyunjin para separarlo y trata de cerrar las piernas, pero le es imposible. Hyunjin está pegado como sanguijuela saboreando la piel tierna y colando su lengua en el interior.
Un jalón fuerte en el cabello le molesta a Hyunjin y sin separarse alza su vista escarlata para amenazar a Felix de que se quedará quieto. Lee ignoró la mirada de Hwang y seguía tratando de separarlo de él. Le gusta la sensación pero es vergonzoso.
Hyunjin harto de sentir algunos de sus cabellos ser arrancados se separa y velozmente se saca el cinturón del pantalón para juntar las muñecas de Felix y amarrarlas al fierro de la cabecera de la cama.
—No, no. ¿Qué haces?— en esta posición Felix se siente más vulnerable.
—Dije que te quedaras quieto, lindura— le da un beso rápido y vuelve a dónde estaba.
Con una de las manos sostiene fuertemente el muslo de Felix, dejándole marca, mientras que la otra mano lleva sus dedos a sus labios remojandolos con su saliva para seguido presionar en la entrada uno de sus dedos para ingresar. Se siente la resistencia en el cuerpo de Felix, así que por eso mete el miembro a su boca y comienza a chuparlo con fuertes succiones y solo así su dedo traspasa los músculos de su interior.
Su cabeza sube y baja por toda la extensión. Su dedo entra y sale suavemente dilantandolo, cuando siente que está un poco más flojo saca su dedo para volver a lamerlos y ahora son ambos los que entran en él. Felix gime.
Hyunjin besa la polla y mete en su boca las bolas de Felix, observando fijamente los gestos cachondos del rubio. Mientras sigue penetrando con sus dedos. Como su pecho sube y baja con fuertes respiraciones, sus labios son maltratados por sus dientes para evitar que salgan sonidos, sus ojos fuertemente cerrados.
—¿Quieres correrte en mi boca?— le pregunta a Felix pero el pecoso tiene el cerebro lleno de lujuria que no sabe que responder —¿Te estoy sacando las neuronas chupandote lo polla o qué?— menciona divertido.
En eso Hyunjin recuerda está tarde en la tienda frente a Felix y cuando leyó sus pensamientos luego de que le explotara el yogurth en la cara.
—Oohh ahora lo recuerdo— ríe —Una de tus fantasías es ver mi rostro lleno de tu semen. Eres todo un pillo. Quién diría que el ejemplar Felix está ahora abierto de piernas tan sumiso frente a su víctima de la universidad.
—Ugh... cállate y sigue chupándome— logra pronunciar entre tartamudos. El pelinegro suelta una carcajada que eriza los vellos pero sigue con su trabajo de chupar el pene como si fuera una paleta.
Cuando sus dedos alcanzan el punto exacto de Felix, esté suelta un grito agudo y su cuerpo se sacude corriendose. Hyunjin al sentir la primera probada de su leche, saca el miembro de su boca y masturba junto a su rostro para exprimirlo hasta la última gota.
Una vez que ya no sale nada, saca sus dedos del interior y ambas manos abrazan la pierna de Felix para seguidamente descubrir sus dientes afilados y morder en la carne suave de su muslo succionando el rico líquido que le llama a beber.
Felix siente otra descarga de placer y pareciendo imposible se vuelve a correr en su vientre con otro grito que lo hace poner los ojos en blanco.
—¡OH JODERRRR!
La sangre de Felix es tán calida y deliciosa, es toda una ambrosía para Hyunjin. Solo da unos pocos sorbos pequeños antes de separarse, aún no termina su noche. Tiene la polla tan dura como nunca antes. No quiere que Lee se desmaye antes de tiempo.
Felix después de calmarse baja la mirada al contrario para encontrarlo lamiendo sus labios con su cara manchada de su semen. Oh dios, su fantasía echa realidad. Otra vez su pene va cobrando vida.
Con su vista fija en Hwang, vé como poco a poco se va desnudando. Cuando se quita su camisa observa el torso marcado del pelinegro, con una envidiable six pack. Bien podría pedirle que le deje lavar sus boxer en ese lavadero que se carga. Uff. No hay ninguna marca de la herida que le hizo con el cuchillo, la piel está lisa.
El mito de la regeneración entonces es cierta.
Cuando se quita las botas y sigue el pantalón, nota que no trae ropa interior, está a pelo. Pero ¡Santa mierda!
Felix estaba hace rato sintiendo el miembro de Hyunjin frotarse con el de él mirando a la nada, que no vió a detalle su pene, pero ahora teniéndolo a menos de un metro admite que lo que tiene Hwang entre las piernas bien podría ser una tercera. Esa cosa es grande, más grande que la de Felix. Y eso que Felix siempre se ha sentido orgulloso por su tamaño.
¿Qué verga?
Eso a de medir más de 20.
—¿Asustado cariño?— Hyunjin le pregunta con esa jodida sonrisita que altera el sistema de Felix, mientras empieza a masajearse entre las piernas abiertas del rubio.
—Ni pienses que vas a meter tu cosa en mi— señaló Felix. Recibe como respuesta una risa maquiavélica que eriza los vellos y vé como se acerca a él hincandose por arriba de su pecho.
Hyunjin toma el tronco de su polla con una mano y en la otra le jala el cabello al pecoso para acercarlo a su entrepierna.
—Chupa— ordena.
—Ni de puta— se niega.
—Hace unos momentos me dejaste chuparte, incluso me exigiste no detenerme. Yo diría que ya lo eres para mí. Ahora chupa y nada de morder o te rompo la quijada— presiona la corona entre los labios de Felix.
Oh qué demonios.
Al momento de que el pecoso entre abre sus labios, Hyunjin adentra su polla pero no tan a fondo, no espera ahogarlo a la primera en lo que sería la primera mamada que hace Felix. En cambio Felix al tener el sabor de la piel suave frunce el ceño a Hyunjin con un sonrojo en toda la cara.
Se hace el indignado pero le gusta.
Saca el miembro de su boca y comienza con besos y lamidas entre todo el tronco. Sabe que lo está haciendo bien cuando el contrario suelta leves suspiros. Cuando mueve la cabeza para adentrarlo más a su boca, Hyunjin sisea, olvida su primer pensamiento de tomárselo con calma y empieza a dar embestidas que por lo largo de su polla llega profundo a la cavidad del pecoso y le provoca arcadas que le excitan.
Sus ojos lagrimean y de su boca escurre saliva. Con esa imagen de Felix ahuecando su polla casi le hace perder la cabeza.
Hyunjin saca su miembro antes de correrse y Felix ya extrañaba la ausencia, pero también el amarre en sus muñecas ya le lastimaba por el constante roce de la piel con el cuero.
—Desatame— logra pronunciar tan bajo que si Hyunjin no tuviera un buen oído no lo escucharía —Me lástima.
Hwang se acerca al cabecero y hace lo pedido. Acaricia las marcas que quedaron en la piel dando un beso con lamida en el interior de cada muñeca sintiendo el pulso llamativo brincar bajo sus labios. Mira a Felix y lo encuentra suspirando con los ojos cerrados.
—¿Quieres mi polla en ti?— sostiene cada muñeca a la altura de la cabeza de Felix y se acerca a sus labios.
Felix creyendo que se refería a tenerlo en el interior de su boca responde sonrojado, apretando sus ojos y con una inhalación.
—Siii~
El rubio aún con los ojos cerrados siente como Hyunjin se separa de el y se mueve ligeramente el colchón de la cama. Se pregunta porque tarda en acomodarse sobre su pecho, si solo es deslizarse hacia arriba.
Cuando de pronto siente sus piernas ser abiertas y sostenidas en alto para después sentir algo duro y viscoso presionar la entrada de su culo.
Hyunjin se deja caer encima doblando a la mitad a Felix tanteando la entrada con su polla. El último mencionado al entender de inmediato lo que pretende, abre los ojos en grande y encuentra a Hyunjin viéndolo con una media sonrisa.
—No te atrevas a...
Empieza hablar pero es cortado con un grito ahogado por el ardor del intruso que penetra a fondo en su interior.
—¡HIJO DE TODA TU PUTA... AGH!
Todo su interior se contrae y duele. Al no saber de dónde sostenerse pasa sus brazos alrededor de Hyunjin y sus uñas se entierran en la espalda cada vez que siente el leve movimiento.
—Uhmm me aprietas tan bien— mueve un poco sus caderas y Felix inhala profundo.
—No, es-espera. Duele.
El pelinegro acomoda los muslos del rubio a modo de que los pueda apretar y acariciar. Besa suavemente a Felix en contraste con sus siguientes palabras crudas.
—Quiero destrozarte por esa vez que me diste una paliza en los baños solo porque moje tu camisa con tu chocolate caliente— va sacando de a poco su miembro —o cuando me quitaste mi examen y le cambiaste de nombre para robar mi calificación. O también cuando le dijiste al chico con el que me veía que se alejara de mi porque era un tratante de personas— ríe —el chico iba a ser mi alimento y tuve que ir a los bajos mundos de emergencia porque estaba tan jodidamente hambriento. Te hubiera chupado ahí mismo pero te fuiste con tus amigos a la biblioteca— cuando ya tenía su miembro afuera espera un segundo para volver a entrar despacio.
Felix tenía las pupilas dilatadas y la boca abierta.
—Hiciste cosas que bien podría haber denunciado para que te expulsaran, pero me parecía divertido que todo lo hicieras para olvidarte de mi y eso sí que no lo permito— se adentro en el interior de Felix y volvió a salir —Pero lo que casi me vuelve loco fue ver cómo esa chica se te confesaba con sus chocolates. Había escuchado por alguien más que solías ver a tus pretendientes en citas y si surgía una conección iniciabas una relación con ellas.
El dolor que sentía Felix al principio se iba olvidando, ahora lo que dejaba era excitación.
—Esa fue la primera y única vez que manipule tu cerebro para que me vieras y te alejaras de ella. Y después yo fuí hablar con esa chica para... Uhm dejar unas cosas en claro.
Osea que por eso Jisu se alejaba de Felix cada vez que lo veía.
—¿Qué l-le dijiste? Ah~
—Que si la volvía a ver cerca de ti me iba asegurar de arruinar su vida universitaria y familiar. Tú eres mío. Nadie más que yo puede tenerte.
—Estas... loco— balbucea Felix.
—Estoy loco por ti.
Luego de eso vienen las rondas de embestidas que dejan gimiendo y balbuceando cosas a Felix. El miembro entrando y saliendo de él era maravilloso. Ahora entiende porque a las personas que lo intentan por el culo les gusta.
La cama chirriando por los golpes rudos pegaba a la pared de la habitación. Seguramente al amanecer del día quedará una marca. Le dejara esos problemas para el Felix del mañana al igual que su puerta colgando de una bisagra, su sillón partido a la mitad y el microondas de su madre.
En estos momentos solo está concentrado y disfrutando del mejor sexo que está teniendo en su vida. Es un dato que no le dirá nunca a Hyunjin.
Aunque puede que ahorita mismo lo sabe por estar leyendo su mente. Esa sonrisa orgullosa se lo demuestra.
Ugh puto hurón orgulloso.
—AAH~
Y puede que eso también lo haya leído porque esa última embestida fue más fuerte y tocó justo en su punto.
Hyunjin se detiene un segundo para rodear con un brazo su cintura, mientras la otra permanece a lado de su cabeza sosteniendo su cuerpo sobre Felix y prosigue a embestir en el punto de Felix que lo hacen ver estrellas y gemir altamente.
El pecoso logra escuchar los bajos gemidos combinados con gruñidos de Hyunjin.
Solo con eso bastó para que con cinco embestidas más Felix se corriera entre sus cuerpos y rodará sus ojos para atrás con un largo gemido. Hyunjin con esa vista le sigue igualmente y aprieta la cintura de Felix pegando su rostro al cuello del menor, escuchando el fuerte palpitar de su pulso, oliendo su rico aroma.
Hwang desnuda sus colmillos de sus labios y muerde la yugular dando sorbos a los segundos de penetrar en la tierna piel. Lee suelta un grito de éxtasis, las uñas de sus manos rasguñan a lo largo de la espalda del pelinegro y los orgasmos de ambos se alargan.
Son tantas sensaciones para Felix que su vista se oscurece y lo último que escucha decir por parte de Hyunjin fue:
—Tu sangre es muy deliciosa, cálida y roja. Siempre serás mío y yo tuyo.
Y después cae aún entre los brazos de Hwang Hyunjin.
⃟𝐶𝑦𝑅〄
Al amanecer después de que su alarma sonara Felix despertó con un gran dolor en todo el cuerpo. Recuerdos de la noche le llegaron como ráfagas y se preocupó un poco por el orden de la casa.
Cuando logró incorporarse se encontró con que su habitación estaba impecable y su teléfono que quedó tirado en la cocina estaba en su encimera pero con el cristal quebrado. El sillón roto se encontraba en un rincón, pero su puerta ya estaba bien puesta como si no hubiera sido destrabada del marco y las bisagras.
Cuando se vió en el espejo del baño se fijó que todo su cuerpo quedó marcado de moretones, chupones, rasguños y mordeduras.
Le robó maquillaje a su hermana para cubrir las de su cuello.
Cuando entró a la cocina y vió a su familia desayunar muy quitados de la pena como si no hubiera pasado nada le descolocó.
Volteo rápido a ver el microondas y el cuchillo que estaba ensartado ya no estaba. Su madre al captar su mirada le explicó que le dió un golpe porque no funcionaba pero tomó mucha fuerza que le rompió el cristal.
Su familia estuvo en el desayuno hablando tan casual como cualquier otro día que cuando preguntó cómo fue la visita con el tío Johnny le miraron como si le hubiera salido otra cabeza. Su padre le pregunto riendo que sí estaba consumiendo drogas y su madre le regaño en caso de que lo estuviera haciendo.
Felix no sabía que pensar. Creería que todo lo que pasó con Hwang Hyunjin fue un sueño pero las marcas en su cuerpo le decían lo contrario. Y seguramente hizo uso de sus poderes brujos-vampiricos para manipular a su familia.
Llegó al campus y chocó con un Seungmin ojeroso y con bufanda a mitad del patio. Ambos se saludaron para entrar juntos al edificio pero no sé dijeron nada más. Solo con mirarse bastaba para saber que a partir de ese día sus vidas cambiarían por ciertos hombres que los esperaban en la entrada de la edificación y los miraban de forma penetrante y fija, mirada que envolvía en posesión al par de chicos humanos.
Ya nada sería igual en la vida monótona de Felix y Seungmin.