00 | PRÓLOGO
Por amor a veces se cometen locuras, unas inofensivas y otras extremas. Por ejemplo; las personas que deciden suicidarse. ¿Existe algo más doloroso que eso? Posiblemente sí, pero, ¿qué será?
Nisha se sentía incompleta y eso hacía que sintiera que jamás alguien la amaría de una forma incondicional. Inocente chica, alguien la amo tanto que sacrifico estar a su lado para que ella fuera feliz, que mal que ella no lo recordaba.
Su vida había dado un giro desde que estuvo en coma más de un año por un accidente que tuvo en un campamento de verano, cuando tenía trece años, al despertar se sintió muy diferente, como si en el coma hubiera vivido en una fantasía oscura y no recordará nada, pero la sensación de que algo más que una accidente había pasado estaba ahí. Desde entonces esa sensación de vacío se instaló en su interior. Como un rompecabezas al que le faltan piezas.
Ahora estaba a unos meses de alcanzar la mayoría de edad, sin embargo un año después de despertar comenzó a tener pesadillas. Tan horribles y vividas, despertaba gritando y en algunos casos, llorando. Recordaba fragmentos de esas pesadilla, fragmentos siniestros qué tenían de protagonista a la sangre, el dolor y personas desconocidas, como el rostro de un hombre pálido, de aspecto frío y excéntrico, pero que, de todo lo que soñaba, él no le daba miedo.
Nisha, Nisha, Nisha. Le gustaba como ese hombre decía su nombre, pero al despertar olvidaba como sonaba su voz.
Pequeña morena de ojos azulados, ¿recordará algún día a ese hombre de sus sueños? A ese hombre que moriría por ella si no estuviera muerto ya.








