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JIMIN
¿Qué pasa si se supone que debería estar aquí?
Mi mirada recorre la sala común llena de otros pacientes de Hybe Asylum. Mi habitación individual era demasiado para mí solo, así que me aventuré aquí y me dejé caer en el sofá. Quizá debería haber pedido un compañero de habitación. El silencio puede ser enloquecedor cuando estoy solo.
Si no me pasara nada, seguro que me habrían dejado marchar.
Hay un hombre sentado en el alféizar de la ventana con la cara pegada al cristal. De vez en cuando, lo lame. Hay una chica en una mesa armando un rompecabezas y veo que mueve la boca. Parece que está contando las piezas.
Me aburro como una ostra y salgo rodando del sofá, pero antes de caer al suelo me pongo en pie y giro sobre un pie. Cuando miro a mi alrededor, nadie ha visto mi acrobacia ni me presta atención.
Fui a un colegio solo de chicas y chicos especiales(como yo), y al final nunca hice amigos. Siempre fui el chico raro que hablaba solo. Se me da fatal hacer amigos, pero supongo que podría intentar disparar mi tiro mientras estoy aquí. Sería mejor que pasar totalmente desapercibido.
Cuando me acerco a la chica del puzzle, ha dejado de contar pero parece frustrada.
-No, tenemos que abordar primero las esquinas. ¿Por qué siempre haces lo mismo? - susurra en voz alta. En mi opinión, no tiene sentido susurrar, pero decido saludarla de todos modos.
-Hola. - susurro cuando estoy en el lado opuesto de la mesa.
-Hola. - dice sin mirarme.
- ¿Necesitas ayuda? - Empiezo a apartar la silla para poder sentarme.
- ¡No! - chilla y se levanta de la silla de un salto. -Miranda está sentada ahí. - Señala la silla vacía que estoy tocando.
-Oh, lo siento. - me disculpo y tomo la otra silla vacía. -Puedo tomar esta.
- ¿Estás ciego? Ahí es donde se sienta Georgia. - sisea.
Retiro la mano de la silla antes de que pierda la cabeza... o algo más. Esta vez intento mantener la calma mientras entablo conversación.
- ¿Están Miranda y Georgia con nosotros ahora mismo?
-Claro que sí, estúpido. Déjanos en paz. - resopla antes de volver a sentarse en la silla y concentrarse en el puzzle.
Qué bien. Ahora la gente elige a sus amigos imaginarios antes que a mí. No pensé que sufriría más acoso en un manicomio, pero aquí estoy.
-A Nora no le gusta la gente nueva. - me dice lamedor de ventanas.
-Sí, me dio esa impresión. - digo y dejo a lamedor de Ventana con lo que sea que esté haciendo.
El tipo al que apodé Mr. Scary está sentado solo en un rincón de la habitación con un libro en el regazo. Me da la impresión de que no me mira ni me habla, así que, por supuesto, me tumbo a su lado. Espero un momento, pero no se molesta en levantar la vista de su libro. Está acostumbrado a que todo el mundo se mantenga alejado
de él.
- ¿Cuánto tiempo llevas aquí?- le pregunto, pero no responde. -Estoy atrapado hasta que un doctor me dé el alta.
Hay muchas posibilidades de que eso ocurra. Me mantengo lo más lejos posible del Dr. Taemin. Me da escalofríos.
Me internaron en Hybe porque apuñalé a un hombre con un lápiz. Realmente no necesito hacerlo por segunda vez. Todos actuaron como si fuera el fin del mundo cuando lo hice. Si supieran que fallé cuando lo apuñalé en la pierna. No estaba apuntando ahí.
El otro doctor que podría ver es el Dr. Jeon, pero ni siquiera me mira. Esos son los dos únicos que conozco hasta ahora, pero no llevo mucho tiempo aquí.
- ¿Sabes qué doctor está de guardia esta noche?
-Estoy jodidamente ocupado. - murmura, y es entonces cuando me doy cuenta de que sigue mirando por la ventana y comprobando el estacionamiento. ¿Está buscando algo? O quizá a alguien.
- ¿Qué miras?- Cierra el libro y noto que algunas personas se sobresaltan. El tipo mayor de seguridad centra su atención en nosotros. - ¿Eres tú el que da miedo?- Me inclino hacia delante y chasqueo la lengua. -Porque no lo eres. - Golpeo con las uñas el brazo de madera de su silla y su mandíbula se aprieta irritada. No sé por qué estoy pinchando a este oso.
Ah, sí, porque me aburro.
-Necesito que hagas algo por mí. - Lo dice sin dejar de mirar por la ventana.
-No eres mi tipo. - Chasqueo la lengua otra vez.
- ¿Qué? -Por fin me dedica una mirada y sus ojos son negros.
Estoy seguro de que le encantaría matarme con sus propias manos.
No, gracias.
-Necesito que montes una escena.
Me pongo a pensar en ello. No es como si estuviera haciendo otra cosa. El único problema es que no sé en qué problema me podría meter.
-El Dr. Jeon está de guardia esta noche. Ya está, he respondido a tu pregunta. Ahora ve ahí y haz una escena.
-Eres mandón. - Me levanto de mi asiento ahora que ha dicho las palabras mágicas. Dr. Jeon. No lo he visto desde que llegué, y parece una eternidad. - ¿Alguna petición?
Hago una pirueta, aprovechando las clases de ballet en las que insistió mi madre. Me encantaba bailar hasta que mi madre intentó convertirlo en mi vida entera.
-Sea lo que sea, hazlo jodidamente ahí. - Agita los dedos y me hace señas para que me aleje de él.
Respiro hondo mientras el celador jefe me observa y empiezo a cantar. En voz alta. Canto a pleno pulmón y lamedor de ventana se tapa los oídos con las manos. Nora grita y una parte de mí se pregunta si soy tan mal cantante. Me encojo de hombros, sigo adelante y doy
una voltereta. Al dar otra, le doy una patada sin querer al celador jefe, que ahora lleva unas correas en las manos.
Qué pervertido.
Los dos caemos al suelo y las correas salen volando. Me apresuro a cogerlas, pero él se me adelanta y una de las enfermeras sale a ayudarle. Mientras me sujeta, no opongo mucha resistencia. Eso se lo reservo al Dr. Jeon. Aunque no me resisto mientras me atan, sigo cantando a pleno pulmón. Si me van a tener aquí, mejor que haga mi papel.
Mi madre siempre dice que debo desarrollar todo mi potencial.