Museo por lovesongl en Inkitt
Personalizar legibilidad
Aa

Museo

Todos los derechos reservados ©

Sinopsis

Esta es una historia girl love erótica y fantasiosa que hará volar tu imaginacion junto a la narradora ¿están dispuestxs a dejarse llevar por el amor profundo desatado en el sexo femenino erótico? Ven y sumergete en esta corta historia que volará tus sentidos a un mundo de ensueño y placer.

Genero:
Romance/Fantasy
Autor/a:
lovesongl
Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Museo


Eres como una estatua, tallada por los mismos dioses y perfecta como mi imaginación. En el museo, muchos hacen fila para verte por solo unos segundos, y las reglas les prohíben llevarse algún recuerdo de ti.

Sin embargo, soy la afortunada. Afortunada de trabajar justo donde habitas y cuidar de ti por las noches, exactamente cuando se apagan los reflectores que estratégicamente esconden algunas asperezas.

Me acerco con una lupa especial que invade tus curvas con su luz ultravioleta y me pierdo en ti. Tus asperezas están ahí, pero no puedo verlas; más bien, no quiero verlas.

Estamos solas, sin nadie alrededor, y me atrevo a sumergirme en el mundo mágico que creo a partir de ti. En un abrir y cerrar de ojos, todo a mi alrededor cobra vida, el museo se inunda de color arcoíris y el éxtasis de tu figura se apodera de mis sentidos.

Me embriago lentamente con ese prohibido secreto y empiezo a sudar de deseo mientras miro tus piernas. Voy subiendo y bajando mi vista, mi iris se dilata y mi boca empieza a salivar.

Me arrodillo para tocarlas y me estremezco con solo rozar las yemas de mis dedos. De repente, ellas reviven. Veo erizada tu piel, y de igual modo concuerda con la mía. No sé si es tu reflejo en mí o el mío en el tuyo, pero las dos bailamos al unísono la danza del mismo sentir.

El ambiente se torna cada vez más caliente y mis manos osan agarrar, como autómatas, tu cintura. ¿Cómo rayos llegaron hasta ahí?

La pasión que nos envuelve es muy poderosa y estar así, tan cerca tuyo, es idílico. Con mis manos en tu cintura y tú de espaldas, me basta imaginar tu respiración agitada. Estás fría, pero te siento ardiente, tanto que me quemo por dentro.

Me invade el deseo de desnudarte lentamente, de sentirte, de tener el permiso sagrado de hacerte mía. Cada pieza de tela profanada será el pase a mi libertad.

Tu corazón late fuerte, parece un tambor tropical gritando mi nombre. ¡En verdad quieres que te coja! Lo insinúas en mi mente, y en lo más profundo de mi corazón lo comprendo: sé que eso deseas… y estoy dispuesta a complacerte.

¿Qué es lo tan dulce que corre por tu cuello? No distingo bien su composición tornasol, guiada por las luces; solo sé que es un deleite sorber con ansia ese néctar multicolor que, al deslizarse por mi garganta, moja de sensaciones toda mi entrepierna.

Estás ahí, inmóvil, dispuesta a entregarte a lo que yo desee… y así será. Haré de esta noche algo inolvidable.

Muchos creen que he perdido la razón, por eso sacio mi sed de ti al caer el crepúsculo, allí donde nadie puede señalarme con el dedo. Así toca hacerlo: a oscuras, a escondidas de los ojos moralistas que se escandalizan con facilidad bajo su vacío existencial.

Las dos nos escondemos sin vergüenza y brotamos como las flores en un jardín de fantasía.

¿Qué cosas hay en un museo? Piezas antiguas, mucho polvo y el portal hacia un pasado inolvidable. Lo que hago data de tiempos inmemoriales. Sin embargo, mi sentimiento es tan nuevo como cada palpitar.

Es mi primera vez contigo, querida diosa del Olimpo, y aunque actúo como si supiera lo que hago, solo me dejo arrastrar en pos de la marea tan fuerte desatada por tu femineidad.

No hay discursos aquí, solo ganas. Ganas de saborearte entera, de detener el tiempo, de escribir con mi lengua lo que nadie ha osado leer de ti.

Mientras el reloj de arena me inquieta a seguir apresurando el final, me doy la vuelta con la intención de agarrar tu rostro, y no puedo evitar mirar tus ojos reflejando el azul, ese azul que baña todo tu relieve de perfección.

Te beso con dulzura, jalando suavemente tus labios inferiores; son tan deliciosos que hacen estallar una tormenta en mi boca. No puedo parar; ellos son el inicio de una hecatombe de placer.

Sentir, clarividente, tu lengua en mi boca hace difícil el desprendimiento de mis palmas en tu rostro. Es que es imposible despegarnos frente al imparable desiderátum que nos entraña.

No solo tu boca quiero besar; tu largo pelo suelto y aromático me guía hacia qué partes recorrer. Apartando las hebras de tu cuello, hago un cauce profundo por donde pasar.

Dos grandes peñascos con puntas marrones me esperan ansiosas; se alzan puntiagudas al contacto caluroso de mis labios. Cada chupón desprende el néctar rosado del deseo, y varias corrientes eléctricas van recorriendo mi espina dorsal hasta llegar a mi centro acuoso, bañado de savia por la actividad.

Voy descendiendo hasta tu cadera y me sorprende lo perfecta que es entre mis manos. La acerco a mí con suavidad, mientras una sonrisa juguetona me delata.

Si supieras el terremoto de ilusiones que desatas en mi mente, huirías despavorida ante la verdad arrolladora que se esconde bajo mis párpados: esa que vive, día y noche, aferrada a tu recuerdo, revolcándose en mi más profunda obsesión por ver tu rostro, una y otra vez, iluminado.

Reflejo de ese vaivén sinuoso que se experimenta al tocar el cielo con las manos, alcanzando lo imposible para aquellos que reprimen, una y otra vez, sus sentimientos, señalados como obscenos. Solo yo logro hacerte ir y venir, desesperada, contenta y relajada por todo lo que se provoca estando a solas.

El reloj de arena casi marca el final. ¿Cómo puede algo tan sublime durar tan poco? Quisiera quedarme ahí, pegada a ti, perdiéndome una y otra vez en tu adicción.

Lo bueno suele durar poco y no sé si tendré la oportunidad de repetir el manjar delicioso que se oculta bajo tus piernas. Es excelso, es sabroso, es cándido y majestuoso, casi una experiencia religiosa que te mantiene rogando por más.

Tu canción angelical me anuncia el final de nuestro éxtasis. Nuestros corazones resuenan con rapidez, sin dar tregua ni detenerse. No podemos alargarlo más.

Sentimos como quisiéramos parar de saborear, de gemir y de tocar, para encarcelar el tiempo alrededor, parar el universo solo unos minutos más. Pero el latir cruel y la oxitocina se burlan de nosotras con su juego de hormonas mental.

Mis dos dedos medios transmutan en vibraciones constantes, arriba y abajo. Aprieto tus glúteos fuertemente, pegándolos a mi cuerpo con emoción, y su calor me posee, haciendo que exploten los fuegos artificiales al roce.

Tus manos en mi cuello me quitan el aliento por unos segundos, provocando que se detengan mis movimientos vibracionales. Tu néctar me anuncia que acabó.

Los sudores y la arritmia de mi corazón cantan el merengue alegre de la victoria.

Al tiempo que me da felicidad, me asusta sospechar que jamás podré borrar de mi boca el sabor de tu cuerpo adictivo. Sé que me dejará embelesada, soñándote día tras día.

De repente, todo tiembla a mi alrededor. La alarma se dispara y las luces arcoíris se tornan rojo infierno.

El lugar empieza a derrumbarse y solo puedo mirar de lejos cómo tu hermosa escultura se va desvaneciendo. La perfección hecha mujer desaparece frente a mis ojos y no puedo hacer nada para evitarlo.

Todo se inunda de agua y, al sentir mis pies mojados, vuelvo en sí.

Una fuerte voz me despierta de mi letargo. Su mano en mi hombro me asusta repentinamente.

No estoy en un museo y no eres una estatua: eres la mujer que me recibe todos los días con folders llenos de papeles por revisar. Eres la estampa inalcanzable que de lejos solo puedo observar.

Me pasas un pañuelo porque me ves sudar y me miras con lástima por lo que acaba de pasar.

Frente a mí, el bebedero abierto. El vaso en mis manos rebosa de agua y el líquido se ha esparcido por la oficina.

Ella se pega a mi rostro y limpia mi sudor. Sabe que soy débil ante su imponente presencia. Se apiada de mí al ver mis manos temblorosas.

Y no sabe que es la causante de todo esto. No sabe que llueve a cántaros en mis pensamientos. No sabe lo que oculto tras mi amigable beso.

No sabe que daría lo que fuera por quitarme de encima la moral que empaña mis verdaderos deseos… y tener el valor de hacer realidad lo que sucedió en ese museo.

Story by Lovesongl



¡Cuéntale a lovesongl lo que piensas sobre este capítulo!
Me encanta

4

Me encanta

Divertido

0

Divertido

Picante

0

Picante

Suspense

0

Suspense

Emotivo

0

Emotivo

Profundo

0

Profundo

Alentador

0

Alentador

Impactante

0

Impactante

Bien escrito

0

Bien escrito

Trama absorbente

0

Trama absorbente

Buenos personajes

0

Buenos personajes

Diálogos potentes

0

Diálogos potentes

author

Que bonito y caliente a la vez

un año
1

Otras recomendaciones

Destino Secreto

Karin Rogowski: Gut geschrieben und beschrieben. Die Charaktere und Situationen sind stimmig und nehmen einen gefangen. Mich hat das Buch ab der ersten Zeile fasziniert, genau wie die anderen Bücher davor. Sehr guter Schreibstil und eine sehr gute Übersetzung, nebenbei bemerkt. Dankeschön, dass Du Deine Bücher ...

Leer ahora
Die Wölfe von Welby

maryketteler: Ich bin von diesem Roman sehr angetan. Es handelt sich um eine wunderschöne Geschichte, die durch ein tolles Happy End abgeschlossen wird.

Leer ahora
 Mehrfach zurückgewiesene Gefährtin

Silvia: Sehr schön geschrieben, mit Spannung von Anfang bis Ende. Tolle Geschichte .

Leer ahora
A Blessing in Disguise

Roxann: This was an amazing book. The characters and plot were amazing and you are an awesome writer. Every book I have read by you is just amazing. I thank you and on to the next ❤️

Leer ahora
Sweet Caroline

Doridoo: I really enjoyed this story and had trouble putting it down at 2:00 in the morning but couldn’t read more due to blurry eyes! I even reread the chapter I left on so I could relive it again. The story had me tear up and gasp in parts. I Look forward to more stories from this author. Now I need to ca...

Leer ahora
The Grumpy Next Door

Rikke: It’s a nice feel good story. It’s funny, romantic and absolutely perfect for a Saturday morning with your morning coffee.

Leer ahora