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Aether x Citlali - OneShots

Sinopsis

Una serie de historias cortas del ship más reciente de Genshing Impact. Habrá capítulos +18 y normales.

Genero:
Romance/Fantasy
Autor/a:
Edaís
Estado:
En proceso
Capítulos:
5
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Una tarde de lectura

Natlan, la grandiosa nación de la guerra, hogar de poderosos guerreros y saurios feroces. Pero, también una nación de arte y pasión; cada ciudadano decide como explorar sus pasiones, y nuestra querida chamán tiende a dejarse llevar un poco cuando de leer novelas se trata.

-¡Oh por los arcontes! ¡Niña tonta, ¿qué no ves que él solo quiere usarte para usar tus poderes?!- gritó Citlali acostada en su cama desordenada.

(Estos jóvenes de ahora, tan incautos y descuidados...)Pensó para sí misma mientras cambiaba de página.

Era otro día normal para Citlali, disfrutando de su tiempo a solas mientras leía otro volumen de la editorial Yae, recién importado. Sus ojos turquesas devoraban el contenido a toda velocidad, impulsada por el deseo de saber qué sucederá a continuación.

-¡¿Qué?! -gritó exaltada una vez llegó a la contraportada.-¿¡Cómo qué continuará!? ¡Malditos escritores flojos, siempre me dejan esperando!-dejó la novela sobre su cama antes de levantarse enfadada.

-¿Y ahora qué hago con mi tiempo libre? ¡Esa era la última novela sin leer qué me quedaba!- lanzó su peluche de dinosaurio contra la pared.- Y para todavía falta una semana para qué Kinich vaya por mi encargo de este año... Haah, la desdicha.

Citlali se deja caer de cara sobre su cama, ahogando su suspirar en las cobijas de esta.

(Los odio a todos...) refunfuñó mientras miraba hacia el techo de su casa.

*Knock Knock*

(Agh de seguro es otro retador, bueno por lo menos podré desahogar mi furia sobre él, jaja)

(Me parece qué te equivocas Abu Iztli jaja)

Ante la súbita voz en su cabeza, Citlali se levantó de golpe, reconociendo de inmediato a su dueño. Pero, antes de qué le diera siquiera tiempo a recoger un envoltorio, la puerta de su casa se abrió lentamente, dejando ver la silueta de Aether.

-¡¿Aether?!

-¡Hola, jaja!

Aether entró a la casa con una brillante sonrisa, cargando una pequeña caja de cartón entre sus manos.

-Lamento aparecerme sin más, es que me encontraba de paso.

Citlali, aún sorprendida por la repentina visita, trató de reaccionar.

-¡Casi me das un infarto, ¿qué harías si te lanzo un ataque por reflejo?! -Logró decir mientras cerraba las cortinas bordadas de su cama.

Aether se sentó en la mesa del recibidor y puso la caja sobre esta.

-Después de todo lo qué he pasado, no creo que me muera por un ataque, aun si es de la gran chamán.

Finalmente, Citlali se acercó al recibidor, reclinándose contra su mesa de trabajo.

-Sí, bueno. Aun así no deberías hablarme telepáticamente sin avisar.

(Lo siento, probaré diciendo. “Probando, probando ¿Me escuchas Citilali?“)

-Ay por los arcontes...

Suspiró Citlali, teniendo una pequeña sonrisa su rostro. Antes de volver a mostrar su ceño fruncido.

-Como sea, a qué debo la visita del gran héroe de Natlan. -preguntó mientras fijaba su mirada en la caja que reposaba sobre la mesa.

-Realmente nada grave, simplemente vine a traerte algo ¿Por qué no la abres?

Como si le leyera la mente, lo cual hace, Aether apartó su mano de la caja y se la acercó a Citlali, quien caminó hasta la mesa y se sentó frente a él.

-Espero no sea alguna clase de broma juvenil... -murmuró entre dientes mientas sacaba un cuchillo de obsidiana de su atuendo, cortando fácilmente la cinta adhesiva de la caja, abriéndola sin más demora.

-No puede, ser... -Su rostro se cambió en un instante, mostrando una enorme sorpresa.

-Je, ¿te sorprendió verdad? Alguien me debía un favor, así que pude conseguirlo.

Dentro de la caja, yacían dos ediciones limitadas de sus novelas favoritas, junto a la firma de los autores y un pequeño coleccionable.

-¿E-Es en serio Aether? ¿No estoy soñando verdad?

Las manos de Citlali temblaban ligeramente mientras sacaba con sumo cuidado el coleccionable, junto a las novelas de tapa dura.

-¡Incluso son de tapa dura, por los siete ¿Quién te debía tanto?! -miró incrédula a Aether, mientras el chico se rascaba la nuca algo avergonzado.

(No puedo decir qué fue Yae a cambio de convencer a Gorou de hacer eso...)

-¡¿La mismísima Yae Miko?!

-¡Ay! Olvide lo de la telepatía

-¡Ja! Por una vez te juega en contra, ya era hora. -Se burló Citlali mientras retiraba la caja de la mesa, mirando con entusiasmo sus nuevas novelas.-Está bien, no cuestionaré cómo conoces a la gran Yae Miko, o quién es Gorou.

Citlali tenía una enorme sonrisa dibujada, sus ojos brillantes y dilatados mientras volvía a sentarse.

-Bueno, eso me ahorra muchas cosas jaja ¿Te gustaron? Es el pago que te debía por ayudarme con esos investigadores de Fontaine, claro que, al final todo resulto mal, pero una promesa es una promesa.

-Debo decir que me sorprendiste mucho, lo cual es un logro después de tantos años de vida.

Aether se quedó observando felizmente, mientras Citlali revisaba las novelas.

-Me alegra Citlali.

Percatándose de la mirada de Aether, Citlali se sonrojó ligeramente.

-No me mires así, me siento demasiado consiente de mí misma...

-Perdona, simplemente creo que es adorable cuando ves algo que te gusta.

-Y ahora comienzas a decir cosas raras -sonrió Citlali mientras tomaba los tomos y los cargaba hacia una esquina de su casa.

(¡No puedo creer qué finalmente tengo la edición limitada! Esto merece un maratón de toda la saga otra vez)-pensó mientras abría una caja con sellos mágicos, guardando las novelas ahí, percatándose de aquella novela que ya estaba dentro, recordando por un breve momento a su amiga Huitzilin.

Citlali tomó una de las novelas nuevas y volvió a cerrar la caja, regresando junto a Aether y sentándose.

-¿Te gustaría quedar a leer un poco? -giró su cabeza sin mirar directamente a Aether, un leve rubor notándose en ella.

-Con mucho gusto... -sonrió cálidamente Aether.

-P-pero no puedes hacer preguntas tontas como: “¿Y ese es el malo? ¿Por qué no hizo eso? ¿Puedes dejar de gritar?” ¡¿Entendido?! -exclamó mientras fijaba su mirada en Aether.

-Lo prometo, ¿qué te parece si vamos por botanas y algo de beber antes de empezar?

-Hum... no quería salir hoy. Pero, está bien, solo por qué eres mi invitado y tengo que ser una buena anfitriona. -dijo levantándose y tomando un chal morado de su perchero.

-Después de ti -ofreció Aether mientras abría la puerta para dejarla pasar.

-Hum, por lo menos respetas a tus mayores. -pasó primero riendo ligeramente.

-Jaja, ya te dije que tengo más años que tú. -rio levemente mientras cerraba la puerta tras de sí.

-Y aun así te comportas como un delincuente

-También puedo ser más serio si lo deseas -Aether frunció ligeramente el ceño, mostrando una expresión más rígida y fría.

El corazón de Citlali dio un pequeño brinco al ver esa faceta de Aether.

-Ejem, supongo que sí es algo más digna de alguien de tu renombre.

Internamente, Citlali luchaba contra sus pensamientos para evitar que estos se escucharan.

(¿Problemas aquí dentro?)

(¿Cómo es qué has controlado tan bien esta habilidad?)

Aether se rio fuertemente mientras miraba la cara avergonzada de Citlali.

-No estoy seguro, pero vaya que es divertida.

Citlali suspiró pesadamente mientras frotaba su frente, para su suerte, finalmente habían llegado a los pies de los peñascos donde la tribu de los Augures Nocturnos está.

-Gracias Wayobs... bien, quedate ahí y dame unos segundos.

Con un sutil movimiento de su mano, Citlali conjuro un globo aerostático espectral.

-Listo, ya podemos subir. -se adentró en el globo y espero a que Aether hiciera lo mismo.

-Ustedes están llenos de trucos útiles, ¿no es verdad?

-Heh, se podría decir que sí.

Finalmente, llegaron al asentamiento de la tribu, ambos bajaron del globo y pisaron el sendero principal.

-Bueno, parece que no hay demasiada gente. -señaló Aether.

-Algo de suerte para variar, vamos rápido, no quiero que comiencen a bombardearme de preguntas. -Citlali comenzó a caminar a paso ligero, seguida por Aether.

Moviéndose como una serpiente en el agua, Citlali guió al viajero sin dificultad hasta su puesto favorito de botanas, donde la curiosa dueña sonrió pícara al percartarse de Aether.

-¡Buenas tardes Abu Iztli! Es buena verla por aquí ¡Y veo que trajo al gran heroe!

-Sí bueno, hola también. ¿Podrías darme lo de siempre por favor?

-Pero por supuesto, deme unos minutos. -dijo la vendedora antes de comenzar a armar el pedido.

Mientras esperaban, algunos miembros de la tribu no tardaron en percatarse del relevante duo, era un secreto a voces que la gran Citlali tenía un punto débil por Aether, y Ororon no se ha esforzado en encubrir tal afirmación.

-Son ellos verdad

-Sí, así parece, el gran héroe de Natlan y la gran Chamán.

-Dicen qué solo él ha sido capaz de hacerle bromas a Abu Iztli.

-¿¡Enserio!?

Múltiples personas comenzaron a chismear entre ellas, sus susurros demasiado altos, lleganan con facilidad a los agudos oídos de Aether y Citlali.

(Ya van a empezar otra vez, ¿qué acaso tienen tanto tiempo libre? Tal vez debería darles un escarmiento...)-pensó Citlali, molesta por la excesiva atención.

(No les hagas caso Citlali, simplemente les parece curioso. A mí no me molesta...)- contestó Aether por medio de la telepatía.

(Haah... está bien, simplemente salgamos de aquí cuanto antes.)- suspiró Citlali.

-¡Ya está listo su pedido! -sonrió la vendedora con una enorme caja de madera con botanas y algunas botellas.

-Finalmente, muchas gracias. -dijo Citlali mientras entregaba un montón de Moras. -es hora de irnos.

Aether asintió y se despidió de la vendedora, siguiendo el rápido andar de Citlali mientras le ayudaba a cargar la caja. Ambos no tardaron en regresar al globo aerostático, Citlali canalizó algo de flogisto y en cuestión de segundos, el globo comenzó a surcar el aire con dirección a su casa.

-Haah, finalmente algo de silencio... -Citlali se sentó en el suelo del globo mientras avanzaban, dejando la caja junto a ella.

Aether la ayudó a bajar la caja y también se sentó en el suelo.

-¿Todo en orden Citlali?

-Si, es solo, ¿cómo haces para pasar tanto tiempo con la gente sin abrumarte? Yo apenas y puedo asistir a las ceremonias sin querer golpear a todos... -preguntó mientras se reclinaba ligeramente.

-Bueno, no es como si no me cansara tambien de siempre estar ayudando a todos y tener que hablar con un montón de gente... pero supongo que es entretenido escuchar las historias de cada persona, se podría decir que son como mis novelas ligeras jaja. -sonrió Aether mientras fijaba sus ojos dorados en Citlali, quien miraba al horizonte.

-Lo haces sonar como si fuera fácil... Aunque he de admitir qué, gracias a ti, he comenzado a pensar en tal vez tomar algún aprendiz, no es como que nescesite a alguien para pasar mis saberes de generación en generación, pero sería agradable no tener a todos sobre mí.

Citlali cruzó sus piernas, girando su mirada hacia Aether, una leve sonrisa se dibujó en la comisura de sus labios.

(Supongo que eres alguien realmente extraordinario...)

Aether se sorprendió por el tono dulce en su voz, haciendolo sonrojar levemente, su corazón se aceleró ligeramente mientras Citlali sostenía su mirada sobre él.

-Tú también eres extraodinaria Citlali.

-Eso ya lo sé, pero... Agradezco que me aceptes como soy, sé que no es fácil tratar conmigo.

-Es cierto que eres algo dura pero, eso es algo que aprecio de ti.

Citlali soltó una ligera risa entre dientes, antes de tomar una botella de la caja y comenzar a beber.

-Haah, este si es una buena Crema de Mezcal, ¿gustas?-ofreció la botella recién destapada, un dulce aroma a guayaba emanaba de él.

Aether tomó la botella y la olió por unos segundos, antes de beber un trago; el liquido era espeso, cremoso y dulce, con un regustillo característico del Mezcal.

-¡Mmm! ¡Está delicioso! Y no sabe tanto a alcohol. -devolvió la botella

-Pues claro, no soy solo una vieja alcoholica que busca emborracharse. -rio Citlali mientras tomaba la botella de nuevo.

-Jaja, ¡mira tu cara! -apuntó Citlali a Aether.

-¿Eh?

-Tienes un bigote

Aether pasó los dedos por su labio, y en efecto, tenía un poco de crema en su bigote.

-Jaja, ¿ya me veo más señorial? -inchó su pecho burlón.

-Pff, ya quisieras. Mira, ya llegamos. -depositó la botella de nuevo en la caja.

Aether asintió y ambos descendieron del Globo, cargando la caja hasta la casa de Citlali, quien abrió la puerta mientras dejaba a Aether llevar la caja hasta la mesa del recibidor.

-Dioses, si que está pesada. -suspiró dejando la caja con un pequeñoclink de las botellas.

-Aproveché para reabastecerme, esto me tiene que durar unas 2 semanas -dijo orgullosa mientras le daba un golpecito a la caja.

Citlali se retiró sus zapatos y los dejo a un lado de la entrada, antes de mirar a Aether.

-Bueno, deja tus zapatos por allá y espera a que te diga.-Citlali se dirigió a su cuarto, cerrando otra cortina de tela bordada que divide la casa a la mitad.

La cortina presentaba la imagen del totem de obsidiana de la Wayob de su tribu en su altar, los colores eran vívidos, pintados con el color de los recuerdos.

Aether asintió e hizo lo indicado, sintiendo la relajación de liberar su pies de los zapatos de cuero; miró a su alrededor y con curiosidad se acercó a la mesa de trabajo de Citlali, donde habían algunos huesos de animales, tela, cuero e hilo.

Se sorprendió ligeramente, pero le parecía el kit usual de un chamán.

(Ya puedes venir, trae 2 botellas de la crema de guayaba y algunas bolsas de totopos.)-Indicó mentalmente mientras salía de la cortina bordada, acercandose a la cocineta en la esquina de la casa.

(¿Nescesitas ayuda con algo más?)

(Nah, llévalos al otro cuarto y dame unos momentos)

Aether tomó las botellas y botanas, atravesando la cortina bordada; encontrándose, para su sorpresa, la habitación de Citlali limpia y la cama ordenada. A un costado de esta se encontraba una cubeta llena de hielos, una mesita de madera sobre la cama y la saga de la novela sobre esta.

Siguiendo su intuición, Aether dejó las botellas en la cubeta de hielo, vació los totopos sobre un tazón de madera y se sentó en la cama de Citlali, moviendo ligeramente la mesita al pie de la cama.

(Se siente muy cómodo aquí dentro, la luz del sol apenas entra, se está calientito, y las cortinas bordadas impiden que el ruido de afuera moleste... Ahora entiendo que Citlali no le guste salir mucho.) -pensó Aether mientras sus ojos rondaban por el lugar.

No mucho después, Citlali atavesó la cortina bordada, con una bandeja llena comida.

-Bueno, me alegra que te guste tanto mi casa. -dijo entre un tono alegre e indiferente.

Citlali agitó su mano ligeramente, pidiendole a Aether que se fuera a la esquina de la cama contra la pared, dejándole espacio para sentarse a su lado, mientras ponía la bandeja de comida sobre la mesita.

Entre las cosas que había traído Citlali, se encontraba un guacamole, palomitas de maíz con mantequilla y unos cuantos cachitos de queso.

-¡Cuanta comida! Mejor no le digo a Paimon de esto o asaltaría tu alacena jaja.

-¡Que lo intenté, no me iré sin luchar! -rio Citlali mientras agarraba un par de jarras de barro y servía la crema de Mezcal. -Espero disfrute mucho de esto, ¡porque son mis botanas de lujo!

-Muchas gracias por tal honor -asintió Aether mientras tomaba un totopo y lo sumerjia en el guacamole. -¡Mmm! Te quedó delicioso.

Citlali sonrió ante el cumplido, pasándole su jarra a Aether, quien lo bebió con gusto, acomodándose en la cama..

-Me siento demasiado consentido jaja. -dijo averonzado Aether por el trato de Citlali

-También puede ser bastante amable, ¿sabes?- dijo entre dientes.

-Nunca lo he dudado.

Citlali sonrió cálidamente, limpiando sus manos antes de tomar la novela, acercándose a Aether y pasando sus pies por el arco de la mesita.

-Bueno, ¿tú me dices cuando pasar la página está bien?

-De acuerdo...

Mentalmente, Aether le indicaba a Citlali cuando pasar página, la botana iba acabándose y ya la segunda botella se había abierto, Citlali terminó más cerca de Aether, hasta el punto en que su cabeza reposaba en su pecho.

Aether sentía la cálidez de Citlali en su pecho, mientras veía el manga, su mano inconcientemente terminó en el hombro de Citlali, abrazándola ligeramente.

(O-Oye, no te pongas tan cómodo) -pensó Citlali, mirando directamente a Aether.

(¿Quieres qué quite mi mano?) -sonrió Aether.

(...No) -Citlali se acurrucó completamente en el pecho de Aether, tomando la mano de él y jalándola más cerca de ella.

Ambos sonrieron profundamente, su conexíón mental se había intensificado aún más, podían escuchar sus corazones latiendo, Aether ya ni siquiera le decía cuando pasar la página, simplemente ambos estaban en completa sincronía.

Reían y gritaban en ciertos paneles de la novela, conforme los volúmenes pasaban, ellos terminaron acobijados y acurrucados, Citlali dejó la novela a un costado, volteándose hacia Aether y acurrucándose en su pecho.

(Gracias por acompañarme, Aether...)

(Gracias a ti Iztli, me gusta pasar tiempo contigo...)

Finalmente, ambos se quedaron dormidos abrazados.





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