Prólogo
En un rincón olvidado del inframundo, donde la luz nunca llegaba y los ecos de las almas perdidas resonaban en la penumbra, existía un abismo conocido como “el Valle de las Almas Errantes”. Allí habitaba un pequeño mestizo, un demonio de alas tan doradas como el sol, cuyo corazón estaba lleno de maldad y desdén por su padre, que lo encerró ahí por vergüenza de lo que el pequeño era.
Sin embargo, un día, mientras merodeaba por los límites de su mundo, el pequeño demonio se topó con un claro iluminado por un fulgor etéreo. En el centro, con una majestuosidad que le robó el aliento, estaba un ser divino ante sus ojos, un ángel. Él era un ser de belleza inigualable, envuelto en un manto de estrellas que bailaban a su alrededor. Aunque su esencia era inalcanzable, el pequeño sintió que su corazón resonaba como nunca antes había experimentado en sus cortos cien años de vida.
Intrigado, se acercó sigilosamente, sus alas jugueteando entre las brumas, pero ocultándolas, recordando lo que su padre siempre le decía: “Las alas doradas son un signo de devilidada”.
Observaba con curiosidad cómo el ángel recogía almas en una brillante báscula de cristal. Con cada alma que depositaba, la báscula emanaba un fulgor que iluminaba las sombras que lo rodeaban.
__¿Por qué llevas a los muertos de un lado a otro?, preguntó.
El Ángel, sorprendido por la pequeña criatura, contesto .
__Los guío hacia el más allá, pero cada alma tiene su peso__respondió con serenidad
__¿Pero no es aqui donde pertenecen?.
__Las almas que tomó ya pagaron su condena pequeño.
El pequeño demonio confundido no preguntó más; solo observaba cómo aquel ángel le regalaba una agradable sonrisa que hizo que su corazón saltara en su lugar para decir:
__Es hora de partir, pequeño amigo
Ese bello ángel de alas negras como la oscuridad del abismo se fue sin más y una sensación extraña se instaló en todo su ser; era como una hermosa ave en ese cielo con olor a azufre, y no pudo evitar pensar en que se vería aún más hermoso en una jaula de oro, brillando más de lo que ya lo hacía.
Pasaron los días, y el recuerdo del ángel se convirtió en una constante en la mente del demonio. La codicia por volver a verlo lo consumía, y decidió que haría lo que fuera necesario para lograrlo. Así, empezó a explorar los límites de su poder, intentando invocar su presencia en cada rincón del inframundo. Sin embargo, cuanto más lo buscaba, más lebradas sombras aparecían, recordándole la distancia entre ellos.
En el bullicioso corazón de Seúl, entre rascacielos que desafiaban las nubes y un tráfico frenético, se alzaba la empresa Jeon’s Vintner. Jungkook era uno de los empresarios más prominentes del país; era conocido por su implacable naturaleza y su habilidad para manipular la industria vinícola de mejor calidad en Corea. Lo que nadie sabía era que Jungkook no era un humano, sino más bien alguien desterrado del mismo infierno; un demonio que había pasado novecientos años buscando algo que había perdido en un tiempo que parecía tan lejano como las estrellas.
-Todo está listo, Jungkook. Nada sobrenatural podrá entrar o salir a menos que seas tú.
Jungkook, sin dejar de ver su computadora, dejó ver una sonrisa que Yoongi nunca en todos sus años junto a él había visto. Era como ver cerdos volar; así de fantasioso era ver alguna expresión en el rostro del mayor que no fuera enojo o irritación.
__Perfecto, prepara todo; volveremos a Francia hoy mismo.
Yoongi salió de la oficina dejando al azabache. Mañana sería el día en que Jungkook tendría lo que esperó por tantas décadas. Sabía perfectamente las órdenes que el cielo había dado y que ahora lo estaban buscando. Todo iba según lo planeado.
En un reino donde la línea entre la vida y la muerte era tan delgada como el susurro del viento, Taehyung, el ángel de la muerte, estaba vestido con una túnica oscura que reflejaba su seriedad. Su misión era simple pero crucial: encontrar a Jungkook. Este humano, un joven de belleza innegable, había desafiado las leyes del universo con su despiadada ambición, arrastrando a otros al abismo por su propia gloria.
Uno con una misión y el otro con una gran ambición; en lo profundo de su demoníaco ser, el cielo, el infierno y el mundo humano no estaban preparados para lo que venía.
Hola, quiero aclarar unos puntos sobre esta historia. Primero, va a ser corta, no más de unos 10 o 15 capítulos. Segundo, actualizaré cada semana para no dejarla incompleta. Y tercero, pero más importante, soy una maje de 20 años que está estresada y quiere escribir algo sobre su chip favorito; no soy experta en escribir, ni siquiera tengo idea de que estoy haciendo; esto es por pura diversión, no se la tomen en serio y, por favor, eviten malos comentarios; si no te gusta, solo pásala y tendrá errores; como dije, no soy escritora y menos me sé expresar, así que no esperen mucho de mí. Sin más que agregar, gracias por leer.
Bere😍